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Triste San Valentín (Blue Valentine)

Derek Cianfrance (2010)

Ciclo: "De amores, sexualidades y géneros"

Sábado 7 de junio de 2014, Hora: 5:00 pm.

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El film, inscrito dentro del género del drama pero muy alejado de las fórmulas comerciales, no tiene muchas más pretensiones que la de trasladar al espectador una realidad nada infrecuente en las relaciones de pareja, y hacerlo desde la base de dos estupendas interpretaciones que nos arrastran inevitablemente al centro de gravedad de dos vidas en declive, dos personas que gradualmente se van distanciando a pesar de sus intentos por recomponer el amor.

Extractado de www.ellibrepensador.com


Memoria de la conversación.

Cine en conversación, sesión junio 7 de 2014

Ciclo: "De amores, sexualidades y géneros"

Película: Triste San Valentín.

Dirección: Derek Cianfrance.

Año: 2010.

¿Por qué el amor huye inesperadamente, sin que apenas nos enteremos? ¿Qué hace que se esfume, como el agua que queremos retener entre los dedos? Son preguntas que emergen al contemplar el derrumbe del amor de una pareja, Cindy y Dean, tras siete años de vida en común y una hija. Ella ha perdido el interés por su compañero. El intento de él por revivir la pasión pasando una noche en la “habitación del futuro” de un hotel, es un estruendoso fracaso, esta vez definitivo. Lo que se supondría una noche de vuelta al placer fogoso de sus primeros años en común, deviene en licor, violencia y frustración.

Cianfrance nos conduce a ser testigos en primera fila de su fracaso. No se intenta un juicio moral sobre quién falló, quién es el culpable. Mediante el uso del “flashback” conocemos los inicios de su romance. Dean, un aficionado a la música, se enamora perdidamente de esa chica que estudia Medicina. Duda sobre si obtendrá su amor pues piensa que las chicas se interesan más por el hombre que tiene un buen trabajo que por aquel que las protegerá. Finalmente, logra enamorarla y la hace su esposa cuando queda embarazada.

¿Qué pasó entre esos dos seres en el breve lapso de 7 años? No sabemos cómo transcurrió el día a día de esta pareja. ¿Habría lugar para la conversación franca entre ellos? Sólo nos es dado conocer los inicios de su amor. ¿Influye la historia personal que cada uno aporta a la vida en común? Cindy viene de un hogar con un padre autoritario, irascible; esposa e hija soportan calladamente sus frecuentes accesos de ira. Dean, abandonado por su madre de niño, apenas si tiene algún contacto con ella. Abandonó la escuela antes de terminar la secundaria y tiene un trabajo modesto como pintor de casas. Se casó y desde entonces, se ha aplicado a ser un buen esposo y un buen padre. Cree que lo ha hecho bien, de ahí su asombro cuando ella le manifiesta que ya no lo ama. ¿Qué pasó entonces?

Sólo preguntas y unas tímidas respuestas vienen en nuestra ayuda al tratar de entender qué es lo que precipita el drama de estos dos seres. Tendríamos que respondernos primero, ¿Qué es amar? Decía Jacques-Alain Miller en una entrevista concedida a Hanna Waar: “Amar es reconocerse en falta y darla al otro, ubicarla en el otro; no es dar lo que se posee, bienes, regalos. Es dar algo que no se posee, que va más allá de sí mismo.” ¿Confundió ella amor con protección? Carlos Mario en su “Conversación del miércoles”  aludía a las maneras femenina y masculina de abordar el amor; lo femenino espera abrir nuevos horizontes; lo masculino, tiende a poseer. Con éste concepto tratamos de entender a estos seres de la historia: Él ya se siente completo, ha llenado todas sus expectativas: tiene esposa e hija y siente que cumple adecuadamente con esos dos roles; es todo lo que quería. Para ella, por el contrario, el matrimonio no marca un fin. Es una mujer de la modernidad, que tiene conciencia de sus posibilidades; sabe que su libertad puede usarla para crecer como persona, por lo tanto, ese estatismo en que cayó su vida la lleva del hechizo inicial al desencantamiento. Y de ahí al rechazo de todo aquello que antes admiraba en él, sólo hay un paso. La vida en común se le vuelve intolerable. El asombro, la sorpresa, el enigma que avivan la pasión, han desaparecido y en su lugar, vienen el tedio, el hastío, hasta llegar a lo insoportable. Estos sentimientos tienen clara expresión en esa frase que, entre sollozos, lanza a su esposo y que es como un epitafio para la relación: ¡No hay ya nada dentro de mí para ti!  Él insiste, está dispuesto a ser el hombre que ella quiera; desea salvar la relación aunque eso signifique renunciar a su subjetividad, pero todo se ha roto entre ellos.

Una pregunta se destaca en la conversación: ¿Qué significa, en nuestra época, ser un “hombre”? Interrogante aún no resuelto, pero escuchando a Miller, diríamos que en lo que respecta al amor, tendría que aprender a amar desde lo femenino, es decir, reconociendo en esa mujer, lo que en él se constituye como falta. Sin embargo, y para nuestro infortunio, tendremos que aceptar lo laberíntico del amor, que no hay fórmulas mágicas, que huye en presencia de la rutina, que requiere de un ingente esfuerzo de cada uno por entender al otro.

Excepcional la actuación de Ryan Gosling y Michelle Williams en los papeles protagónicos. Gosling alcanza un nivel dramático increíble en la escena de la ruptura definitiva, cuando sin caer en la sobreactuación, lo vemos venirse abajo ante la decisión firme en Cindy de dar por terminada la unión.

Con gran acierto, el director utiliza película de 16 mms. en los flasbacks, obteniendo así fotogramas de colores vivos y brillantes en las escenas de su romance, y película digital en las correspondientes al momento actual, con tonos grises y menos luminosos,  acordes con la felicidad inicial y el tedio final.

Un abrazo marca el final; ambos lloran y mientras la pequeña Frankie llama a gritos a su padre, éste abandona la casa en medio de los fuegos artificiales que paradójicamente  estallan en miles de colores, indiferentes a la tragedia de esos dos seres. 

Beatriz Florez

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