Cine en conversación, sesión abril 5 de 2014

Ciclo: "De amores, sexualidades y géneros"

Conferencia: Nuestra sexualidad: ¿asunto de biología o de historia personal?

Película: Piel misteriosa

Dirección: Gregg Araki.

Año: 2004.

En un pequeño y acaso miserable pueblo de Kansas, en el verano del año 1972, dos niños de alrededor ocho años, Neil y Bryan, llegarán a forjar un lazo que los unirá por el resto de sus vidas. En principio como consecuencia de compartir una misma experiencia: ambos participarán en el equipo de béisbol dirigido por un entrenador pederasta. Sin embargo también para ambos la vivencia será distinta. Neil, quien creció influenciado por la agitada vida de su madre y el placer que vio en el rostro de los hombres, se enamorará de su entrenador y cederá a los requerimientos de este; en tanto Bryan, luego de ser inducido por Neil, sufrirá un abuso que le vaciará la memoria y le dejará en lo profundo una huella que saldrá a la luz en la forma de una línea de sangre que surge de su nariz. Conforme pasan los años y llegan casi a la mayoría de edad cada uno toma rumbos distintos: Neil afirma su homosexualidad y se dedica a la prostitución con hombres mayores de su pueblo, un lugar en el que literalmente se acuesta con todos, en cambio Bryan se vuelve más retraído, amnésico ante un oscuro capítulo de su niñez que le dejó una seguilla de desvanecimientos extraños; será gracias a la misteriosa Avalyn que él encontrará la explicación de su mal: concluye que de chico sufrió la abducción que le ejecutaron los extraterrestres. Como un detective Bryan comienza a investigar las imágenes encerradas en sus sueños y recuerda al compañero de equipo, el pequeño Neil. Va a buscarlo pero desafortunadamente este se ha marchado a New York en donde continúa su vida de prostitución. Luego de esperar con ansias el regreso del hombre que descifrará su pasado, llega la oportunidad. Neil regresa el día de navidad, humillado y maltratado. Entonces ambos volverán a la residencia en la que compartieron de niños una experiencia decisiva con su entrenador de béisbol en la que este sació con dos pequeños, los oscuros y complejos pedidos de su sexualidad.

     De ese modo turbulento terminó una película que enfatizó el problema del enigma de la sexualidad. En principio se destacó la manera como el mismo acontecimiento fue vivido de forma diferente por los dos chicos: mientras Neil llegó a su entrenador con curiosidad, en pleno despertar de su deseo, para Bryan fue confusión y vacío; de todos modos tal acontecimiento no fue gratuitito ni inocente y los marcó a ambos desde muy temprano. Se resaltó el lugar traumático del ingreso a la sexualidad, lo cual desliga la idea de la naturalidad. Traumatismo que les impondrá a los dos un modo de vivir, una pulsión y que pondrá en juego su misma voluntad. Así, quedó la pregunta ¿qué se puede elegir en una vida en donde lo inconsciente tiene las huellas que nos determinan? ¿Cuál es el lugar de lo racional? Y es que si bien Neil y Bryan quedaron marcados en la infancia, también hay que decir que asumieron un lugar en la vida con la tragedia que ello representa: el primero se prostituyó ganando un mísero sustento y el segundo trató de encadenar los hechos que nublaban su pasado. Se podría decir que Neil continuó buscando al entrenador que lo tuvo como su jugador favorito en tanto Bryan salió detrás del ovni que se le apareció de chico. Así ambos le dieron curso distinto a sus fantasmas, fantasmas todos que transparentaban el trasfondo de una sexualidad, en el primero desbordada y en el segundo reprimida. Surgieron entonces varios puntos a resaltar, como eso de que la sexualidad en cualquier momento de la vida es fuente de placer tanto como de sufrimiento, que la sexualidad comienza en la infancia y desde allí se trazan las formas como el otro tendrá lugar en el goce propio, que en el hogar, ya sea por acción u omisión, la historia personal tendrá cuentas por cobrar en el futuro y que difícilmente tendremos la fortuna de encontrar quién revele punto por punto nuestro misterio. De semejante oscuridad inicial que es la sexualidad sobresale lo difícil que es enmarcarla, no obstante eso no quiere decir que no sea necesaria una posición ética y una regulación política para contrarrestar los desafueros posibles de un goce que pide saciarse sin límites como fue el caso del entrenador, porque por más que se reconozca y entienda que el ser humano es también producto de lo que ocurre en su infancia ¿eso legitima cualquier conducta? ¿Qué se puede tolerar, qué está en el ámbito de la libertad, de la intimidad, del abuso?

 Eduardo Cano U.

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA