Memoria del Club de lectura La mujer, el amor y la locura.
Ciclo Ana Karenina – Primera parte

7 de marzo del 2013

Esta, que fue la primera tertulia del año del Club "La mujer, el amor y la locura", comenzó recordando algunos pasajes escogidos por varios asistentes y los moderadores. Junto a esto, se dijeron algunas palabras que nos permitieron tener presente las historias y la particularidad de esos personajes que por el momento hemos conocido.

En esta novela nos encontramos con tres familias. La primera se nos presenta enturbada por la infidelidad que Esteban Oblonsky venía sosteniendo desde hacía un tiempo con una institutriz que habitaba en su casa. Su descubrimiento provoca la furia y desolación de su esposa Dolly, hechos que a su vez van desencadenando un caos doméstico. También se nos presenta la familia Cherbatsky, conformada por los padres y la hermana menor de Dolly, de nombre Kitty, que en edad de casarse se encuentra ante la difícil situación de decidir si acepta o no la propuesta matrimonial de Levin, un amigo de la familia a quien ella aprecia mucho, teniendo presente que existe otro hombre, Wronsky, al que cree amar y de quien todos esperan pronto la pida en matrimonio. De la tercera familia a quien podemos conocer mejor es a Ana Karenina, pues se nos dice muy poco de su esposo Alexei Karenin y de su hijo Sergio. Ella llega a Moscú para visitar la familia de su hermano Esteban, y en esa breve estadía tiene la oportunidad de conocer un hombre, el mismo Wronsky, que despierta unos sentimientos muy novedosos para la vida apacible que hasta el momento había llevado.

Para darle lugar a la conversación los moderadores plantearon las siguientes preguntas: ¿Quiénes son esos personajes?, ¿cuáles son sus deseos?, ¿cuáles son las relaciones amorosas que han construido? Y por último una pregunta que atañe al sentido por el cual se creó este club de lectura: ¿dónde se encuentran los tres significantes que lo nombran: la mujer, el amor y la locura?

La conversación se empieza a desarrollar alrededor de un problema que se puede identificar como el plano sobre el cual tienen lugar los conflictos de estos personajes, la fundación de la familia en el matrimonio y la de éste, a su vez, en el amor. Las mujeres que allí se nos presentan, pertenecientes a una época y a una sociedad muy específica, empiezan a dudar de la posibilidad de realizar la vida matrimonial bajo las expectativas que de ellas se habían hecho, pues al ser el marco institucional dentro del cual deben realizar sus vidas, incluyendo las dimensiones amorosa y maternal, la sospecha de que no necesariamente han de vivir el amor en sus matrimonios marca una tensión en sus vidas. Pero ¿Qué es el amor para estas mujeres?, ¿de qué forma se concreta en la institución matrimonial?

Ana y Dolly se enfrentan, en situaciones opuestas, a las manifestaciones de un amor por fuera de su matrimonio: la primera de ellas amando a otro hombre, la segunda con la sospecha de ya no ser amada por el suyo y por el contrario que sea otra mujer quien inspire este sentimiento en él. Estos conflictos afectan sus relaciones de pareja y las pone ante la incertidumbre de no saber como continuar sus vidas conyugales, en parte por las escasas posibilidades que tienen para darle lugar a aquello que anhelan para sí, sea esto la realización de un amor o la conservación de la dignidad y el respeto propio; el deber con la familia, con la sociedad, prima sobre el deber con sus vidas.

También los Cherbatsky se encuentran en un momento difícil, pues padre y madre quieren indicar a Kitty la mejor opción para su porvenir y ello implica hacer una apuesta frente a dos posibilidades que representan unas relaciones muy diferentes entre amor y matrimonio. La madre sabe que su hija podría perderse si elige al hombre equivocado por amor, o resultar herida si sus sentimientos no son correspondidos; en ambos casos su futuro está comprometido.

En tanto la joven Kitty aspira a un futuro en el que se conjuguen amor y matrimonio no sucede así con los hombres. Respecto a este vínculo es notable que algunos cambios empiezan a darse en la mentalidad de ellos. Por ejemplo, Esteban y Wronsky creen en la posibilidad de sostener una relación amorosa por fuera del matrimonio sin que ello afecte su integridad como hombres, esposos o padres. Posición que marca una profunda diferencia con la forma de pensar de Levine, él no puede pensar su vida sin evocar el ideal de una vida matrimonial que conjugaría al tiempo el amor por su esposa, una mujer de valores intachables, y la prosperidad de la familia.

Y así, una primera parte de ocho que componen esta magistral novela, fue la condición para una rica conversación, aportadora de múltiples sentidos, preguntas y, ¿por qué no?, angustias Auguramos pues, un año lleno de palabras, lectura y pensamiento en torno a la tercera de las tres grandes novelas que hacen parte de este club.

Aura María Rendón
Responsable de la memoria