Club esporádico de lectura La mujer, el amor y la locura

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Escuche el audio correspondiente a la segunda sesión del club de lectura "La mujer, el amor y la locura", donde se discutió la primera parte de la novela Madame Bovary:

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Memoria de la primera parte de Madame Bovary

 

Fecha: Junio 2 de 2011

Las palabras que dieron inicio a la tertulia en este primer encuentro fueron de reconocimiento a la bella pluma de Flaubert. Como se ha recordado en algunas anécdotas, la escritura era el eje central de su vida, y la precisión y pulcritud de la palabra hacen parte de la construcción de unos complejos personajes que nos llaman a emprender un análisis de ellos y los problemas existenciales que salen a relucir en sus vidas.

¿Quién es Emma Bovary? Puede decirse que ésta es la pregunta que nos ocupó principalmente durante la conversación. Se dijo de ella que es una mujer con muchas búsquedas pero insatisfecha con su vida, la cual está determinada por ese hombre, Carlos Bovary. Aquí es bueno recordar que algunos de los asistentes tuvieron la sensatez de recordarnos a los demás las condiciones históricas de la época en relación con el lugar que las mujeres ocupaban en la sociedad y las posibilidades para desenvolverse en ella. Siendo coherentes con lo dicho anteriormente sería necesario indagar en la persona de Carlos Bovary si queremos saber quién es Emma, no sólo en sus deseos como en las posibles vías que tiene para darle lugar a éstos. No es algo muy aventurado afirmar que él es un ser sin ambición, pero eso qué significa y qué significa que ella sea una mujer que ambiciona. Aún cuando no pareciera tener ningún deseo él ama a Emma, lo cual permite abstraerlo de una simplificación absoluta aunque no se le dé una valoración positiva de por sí a ese amor, pues exige reflexionar la forma en que él despliega ese amor. Como el escritor nos deja ver, éste es un amor que está atravesado por la forma en que tradicionalmente los hombres apreciaban, se relacionaban y el lugar que le daban a las mujeres en sus vidas. Donde Emma no suscita en él pregunta alguna: no se configura ante sus ojos como un ser también deseante y problematizado; ella aparece como una mujer de gran belleza, como una muñequita muy bonita y él admite que no puede imaginarla de otro modo. Uno de los asistentes a esta tertulia sugirió la posibilidad de encontrar en la infancia de este hombre alguna claridad de quién es y cómo llegó a ser por la educación y el trato que recibió de su madre y de su padre. Es Mme. Bovary, madre, quien traza el camino de la vida de Carlos según sus aspiraciones: los estudios, la carrera de medicina, el matrimonio, e hizo de él un hombre muy sumiso. Por otro lado, el padre por la forma en que le trata y le muestra el mundo pudo haber influido en su carencia de ilusiones.

También Emma tiene de su infancia unas marcas muy singulares. Durante la tertulia varias miradas se detuvieron en esa etapa de la vida que transcurre en el convento, la cual - nos atrevimos a afirmar - es una experiencia fundamental para ella. Es allí donde tiene el primer encuentro con los libros. En la clandestinidad va leyendo las novelas que una mujer soltera le presta y a partir de esas historias de caballeros y damiselas arrebatadas por el amor, donde tiene lugar la pasión, la aventura y la felicidad completa, construirá sus referentes para la vida y el despliegue subjetivo de su amor. Sin embargo no toda lectura deviene necesariamente en una idealización del mundo que nos ofrece un libro. ¿Cómo lee Emma? ¿Por qué ha tomado tal cual esas novelas románticas como referentes existenciales? Esos mundos que ella lee son los que anhela y se petrifican como ideales para su vida. Los mismos que chocan de frente con la forma de amar y de vivir de Carlos Bovary. El escenario donde se realizan esos ideales es el mundo de sociedad que ofrece - desde su perspectiva - una gran variedad de experiencias posibles en las que puede satisfacer sus ambiciones; un lugar muy diferente del que habita con su marido. Es muy paradójico – decía una de las presentes - que sea ella quien anhela ese afuera, quien estudia el amor, mientras Carlos, que habita ese mundo, no se conmueve por nada de lo que en él se vive. Ante nosotros se configura la pregunta, que pareciera retórica: ¿Quién tiene más mundo: el adentro de Emma o el afuera de Carlos?

Uno de los presentes llamó la atención sobre el contraste de los sentimientos que sienten el uno por el otro. Una imagen que nos permite recordarlo es la satisfacción de Carlos al casarse, mientras ella se encuentra, escasos días después de la boda, con la insatisfacción, con esa desesperanza de saber que aquello tan anhelado no podrá realizarlo. Teniendo presente esta imagen se puede observar que ese ideal del amor que Emma toma como un referente para la vida, la felicidad que encontraría en otro que lo sería todo para ella, al parecer si lo está realizando Carlos.

De lo anterior, nos acometen varias preguntas sobre la insatisfacción de Emma con su matrimonio. Esta insatisfacción le plantea angustias pero también preguntas sobre cómo empezó la relación y cómo llegó hasta allí. ¿Por qué aceptó casarse con Carlos? Ella creía estar enamorada de él pero un día debe admitir que nunca lo estuvo, y así viene el desencanto y la tortura que es para ella ese matrimonio. Durante la tertulia intentamos ahondar en las razones por las cuales tiene lugar la desilusión de la relación con Carlos. Por ejemplo, cuáles son esos referentes del amor bajo los cuales espera la felicidad; referentes que al parecer se acoplan a los ideales del amor romántico. Esta reflexión nos permite pensar que estamos ante una forma de amar en Emma, basada en unos ideales y unos referentes desde los cuales mira a Carlos. Ella esperaba mucho más de ese hombre, esperaba que la pudiera hacer feliz pero no es posible que él lo haga siendo como es. Ella anhela que él, como mínimo, sea exitoso y reconocido, mientras él - si nos detenemos en lo que sabemos de su vida- siempre ha estado conforme con lo que el mundo le ofrece.

En la vida de cualquier ser humano es determinante la concepción de felicidad a la cual se ha hecho y los ideales. Los personajes de esta novela se encuentran muy distantes en la forma de pensar la vida. Ese joven matrimonio adolece de un desconocimiento del otro: de un distanciamiento en la palabra. Una de las mujeres presentes hacía la observación sobre la importancia en cualquier relación de pareja de las experiencias en la cotidianidad. Aunque compartir experiencias con la pareja no es necesariamente algo trascendental para la vida, al menos no siempre, la ausencia de éstas se traduce en un aburrimiento total, como el que está viviendo Emma, pero además en el distanciamiento y desconocimiento del otro. Quien hablaba nos lanza la pregunta de qué otras formas existen de construir una relación, pregunta que quedó para quien quisiera indagar sobre ella, tal vez en otro espacio, ya que en éste no se escucharon respuestas ni contundentes ni abiertas. Respecto a las expectativas de Emma por tener muchas vivencias, parece que ella las asociara con la posibilidad de encontrar un cambio en su vida que la hiciera feliz. Pero después de cada cambio siempre se encuentra con la insatisfacción y la desilusión; no hay ninguna claridad de cuál sería ese cambio, y aunque ella parece estar muy segura de que es lo que desea no puede ponerlo en una imagen. Como nos recordaba quien hacía dicha observación, es ese anhelo que tiene Mme Bovary de llegar a algún lugar sin importar cómo ni cómo sería dicho lugar pero en el cual todo sería maravilloso.

Otro punto de conversación durante la tertulia, estuvo más relacionado con la época en que esas vidas tienen lugar. Para los hombres y mujeres de esta novela, con todos los matices que les diferencia, es muy importante la posición que ocupan en la esfera pública, reflejo de ello es la forma en que asumen su posición social y como observan el mundo que les rodea. El interés de Emma es tanto del ser como del parecer por esas ansias de entrar en sociedad y estar al tanto de lo que sucede allí. Incluso en el caso de Carlos es notable que su interés no está tanto en prestar sus servicios como médico como en el de recibir unas recompensas económicas y agradecimientos por su labor. Con todo esto, se hace necesario situar una pregunta sobre las ambiciones de Emma, en particular, porque ese tipo de ambiciones: de una vida lujosa, un lugar en la alta sociedad, los cuales criticamos de nuestra época.

El problema sobre las condiciones sociales de la época también emergió en varias ocasiones. Dichas formas sociales le permitían vivir bajo una autonomía a los hombres más no a las mujeres, de forma que Emma puede tener algunas opciones para su realización personal, pero éstas dependen del hombre con el cual se ha casado. Las posibilidades de ella están limitadas por las posibilidades de él en el amor, en la profesión, en lo económico, etc. Lo cual encaja con la forma en que ella sigue referenciándose por un hombre: no se iría sola a ese mundo exterior porque necesita tener a un hombre con quien no sólo pueda forjar una relación amorosa sino que también le permita tener una vida de sociedad o una conexión con aquello que sucede en la ciudad. Y aunque esta mujer no hace una digresión respecto al lugar de las mujeres en relación con los hombres, los referentes morales bajo los cuales rige su vida privada no son los mismos que la época demanda de las mujeres; hábitos como el de la lectura en vez de los cuidados del hogar, los referentes en el amor - que no son los que se promulgan para el matrimonio - la exaltación del amante, están por fuera del modelo bajo el cual se educa a la mujer y a partir del cual se espera un determinado comportamiento de ella.

Por último uno de los presentes hizo un llamado de atención sobre la forma en que pensamos problemas como el amor, los ideales, entre otros asuntos de la vida cotidiana, que normalmente se analizan como un problema de las subjetividades sin tener presente el contexto social. Entonces Carlos tiene también unas subjetividades que influyen en la forma de construir su vida y amar pero eso también es así por unas determinaciones sociales que delimitan un marco de posibilidades para su actuar. Lo que aspiramos ser también está atravesado por los contextos en que nos movemos. Cuando hablamos del amor, la amistad, las relaciones entre los géneros, se habla de una discusión de orden público porque los mencionados dependen de la forma en que construimos la vida, en cómo vivimos la ciudadanía.

Creo que todos somos conscientes de nuestra incapacidad o la imposibilidad de responder muchas preguntas que surgieron durante la tertulia. Seguramente a la salida cada uno tenía menos certezas que al momento de dar inicio la reunión, pero es el maravilloso resultado de una conversación en la cual todos pusimos el mejor esfuerzo para intentar entender los personajes y sus relaciones con el mundo que Flaubert nos presenta en esta bella y compleja novela. Podemos afirmar, tras este encuentro, eso que ya se ha dicho en otras ocasiones cuando hemos puesto en común otras obras literarias, y es que no es nuestro propósito decir la última palabra sobre Madame Bovary.

Relatora: Aura María Rendón Lopera.