Memoria del Club esporádico de lectura “La mujer, el amor y la locura”

Memoria de la tertulia que abarca el capítulo I al X de la segunda parte de Rojo y Negro

Fecha: Marzo 1 del 2012

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AUDIO DE LA SESIÓN

Con esta tertulia dimos inicio a la lectura de la segunda parte de Rojo y Negro. Nos encontramos con el ingreso de Julián al hotel de La Mole como secretario del marques. Allí, el joven seminarista debe adoptar pronto unas formas y modales apropiados al entorno que habita y las personas que allí se encuentran. Estos capítulos ofrecen una descripción detallada de las relaciones que se van tejiendo entre los que frecuentan el salón de la marquesa y los bailes. En ellos abundan la conversación, la delicadeza, la galantería, la cortesía y la burla, pero también, en medio de tanta banalidad o lo que así nos parece, se están tejiendo unas relaciones que bien podrían ser políticas.

Siendo Julián un crítico de la aristocracia con gusto entabla encuentros con algunos de estos hombres e incluso llega a adoptar las buenas maneras y conductas propias de la nobleza. La actitud hacia el marqués y el caballero refleja una simpatía que siente por ellos pero ese sentimiento no le conduce a adularles, pues por su orgullo no siente necesidad ni inclinación a hacerlo. Sin embargo un asistente a la tertulia encontró extraño que él en un momento se dirigiera en esos términos al académico para obtener de él una información sobre la Sta. de La Mole. ¿Son ésta y otras actitudes que él va adoptando parte de una estrategia para llevar a cabo algún proyecto? o ¿son dichas actitudes producto inconsciente de las relaciones en que ahora se ve envuelto? También opinaban otros asistentes que Julián aún guardaba algo de su forma de pensar y ver el mundo, de esa mirada crítica y recelosa con la aristocracia y la burguesía, que habían estado más claras antes de su llegada a París. Por el momento, parece ser que la fortuna a la que aspira no la encontrará en el dinero, aun teniendo a manos llenas, pues por sí mismo no le otorga el respeto y el honor al que aspira.

En la conversación se resaltó la influencia que ha ejercido el joven Sorel con su personalidad en ese recorrido que ha hecho desde la casa de los Renal hasta el Hotel de la Mole, que no ha sido sólo cuestión del azar: resultaría muy extraño para la época en que se desarrolla esta novela que el hijo de un carpintero termine como el secretario de un marqués en París, asistiendo a salones y bailes. Respecto a este problema, el moderador de la tertulia ofreció una interpretación del lugar que tiene nuestro héroe en la novela, y es que él está encarnando al individuo moderno en una época en que aún no existen las condiciones para que emerja el individuo como aquel que se hace a sí mismo. Cuarenta años atrás con la revolución francesa se había declarado la igualdad entre los hombres, sin embargo ello no podía suceder de la noche a la mañana, rompiendo con todos los códigos sociales, más aún este joven se encuentra en el periodo de la restauración, durante el cual predomina el conservadurismo, por lo que cada uno debe desempeñar el rol que socialmente le fue asignado por nacimiento, y aun así Julián tiene la posibilidad no atarse al papel que le correspondería como hijo de un carpintero. Razones para creer que ha habido en él una intención de instruirse y desafiar el destino desde que tiene como intención convertirse en seminarista.

Esa singularidad de Julián, que le permite ser reconocido por otros como un sujeto interesante, no le permite lo que al artista su obra, no puede vivir de ella y ni ser valorado por su creación. ¿Qué es eso que él tiene para ofrecer? Para el marqués de la Mole, en ocasiones éste ofrece una forma de entretenimiento, pero cuando viste de azul llega a hacer lo que un amigo, se convierte en un igual con quien puede conversar. Al respecto la moderadora hizo una aclaración, y es que el hecho de Julián poseer algo singular, que lo diferencia, no le da distinción, no le convierte en igual a La Mole ni del joven Norberto, por lo que el traje azul resulta una excepción con el cual escapa por un momento a la realidad y las convenciones. La relación que tienen Julián y el marqués muestra que es posible el curso de lo singular o lo original de una forma distinta. No todos los que están en el salón de la marquesa tienen un reconocimiento por su abolengo, allí hay muchos que están presentes por una singularidad, como es el caso del académico. También es importante tener presente que la distinción, eso que de alguna forma genera una estratificación en la sociedad, siempre ha estado presente en las distintas épocas de la historia, sólo que se ha modificado: hace unos siglos era el linaje, en el presente podríamos decir que es el poder económico.

La conversación no se centró sólo en las indagaciones sobre el personaje de Julián, también tuvo lugar la reflexión sobre la hija del marqués. Ésta, que es la Sta. Matilde, es una joven en busca de algo que dinamice su vida, bajo referentes como el honor, la distinción, la valentía que anhela en su futuro esposo. Ella, cansada de la monotonía que vive todos los días, no desea casarse con ninguno de los hombres que la pretenden, pues estos no le ofrecen un panorama distinto en su futuro del presente que está viviendo. Por esa búsqueda de algo noble que le haga singular, uno de los asistentes a la tertulia encontró en Matilde un idealismo que también está presente en Julián: ambos buscan en los hombres méritos que los hagan valientes, honorables, a partir de sus acciones, y no por el dinero que poseen. También observó la moderadora que esas exigencias de la Sta. de La Mole con sus pretendientes, los rasgos que crítica o alaba en ellos, permiten situar el amor como aquello que en el futuro daría lugar a la individualidad de la mujer. El luto, como memoria del antepasado suyo que encarnaba un ideal de hombre, es una forma en que ella busca marcar su singularidad. Al igual que para Julián, el traje es para ella la posibilidad de tener un momento de fuga a su cotidianidad.

Para cerrar esta memoria, aparece de nuevo la lectura en estos capítulos como algo que ha marcado la vida del joven Sorel y la Sta. Matilde. Siendo el acceso a los libros un privilegio que a ellos les está negado, ambos han encontrado la forma de hacerlo valiéndose de distintas estrategias. Ambos deben, en buena parte, eso que son a las lecturas que han realizado. En ellos Matilde ha encontrado otros mundos, otras lecturas de lo que sucede. Mientras Julián, que había abandonado la lectura por los caballos, regresa a los libros de la mano de la Sta. de la Mole, no de aquellos que tenía por costumbre leer para afirmarse en sus ideas, sino a otros que ella le empieza a referir en las conversaciones, y se propone leerlos con el fin de no ser un interlocutor pasivo.

Relatora,
Aura María Rendón.