Grupo de estudio: Lectura crítica de la obra de Estanislao Zuleta
Subgrupo: Arte y literatura

Fecha: 2 de septiembre de 2013

Libro: Arte y filosofía

Texto: El arte como principio de la realidad humana

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Un gran maestro y pedagogo brasilero, Paulo Freire, expresó alguna vez que, "el educador es también artista: él rehace el mundo, él redibuja el mundo, repinta el mundo, recanta el mundo, redanza el mundo". El encuentro con esta frase resulta preocupante pero al tiempo hermoso; lo primero porque nos hace volver sobre esa indefinible pregunta por lo que es el arte, pues Freire enuncia antes de ello que la educación es una obra de arte; y lo segundo porque es una posibilidad para repensar que el arte va más allá de determinada técnica artística; el arte está presente en la vida, en nuestra historia, en nuestro hacer, en nuestras relaciones humanas y en todo cuanto aquello movilice nuestro espíritu.

Otro maestro y pensador, Estanislao Zuleta, nos invita a pensar las relaciones que establecemos con el arte a través del texto "El arte como principio de realidad humana", texto central en la última sesión a cargo del subgrupo de Arte y Literatura. Para este día y tras haber bebido del texto nombrado, surgieron valiosos aportes que nos aproximaron, más que a afirmar o a entender el tema del arte, a seguirnos preguntando sobre ello, a seguir desentendiendo esto que está tan cerca de nuestras vidas, tal vez en nuestra vida misma, pero que poco alcanzamos a definirlo o a precisarlo.

Así pues, la pregunta por ¿qué es arte? tuvo de nuevo lugar en la conversación y su respuesta divergía en la distinción entre términos como obra de arte, arte y experiencia artística. Aquí se presentaron posturas muy importantes en cuanto a lo que Zuleta plantea, pues se defendió el hecho de que él no se manifiesta en términos de obra de arte, como aquel resultado tangible de un sujeto creador o en términos de experiencia artística como aquello que le sucede a un sujeto espectador; Zuleta hace referencia al arte como algo esencial y fundamental en la vida de todos los seres humanos, el arte como fuente de representaciones de aquellas reservas, duelos y dramas que han tenido lugar en nuestra historia, el arte como parte importante de la vida o la vida como una obra de arte.

En cuanto a arte, entonces, fue posible que lo pensáramos desde diversos puntos de vista: como instrumento filosófico que nos pone de cara a la vida, que nos permite pensar sobre sí mismos, sobre el mundo que gira alrededor nuestro, como un aporte para el conocimiento mucho más de lo que podría aportar la ciencia misma. El arte como un poder transformador de la vida que se impone permanentemente, que irrumpe como una realidad con la cual nos reconocemos, es decir, nos representamos. Desde una mirada psicoanalítica, el arte es una potencia que está en todos, es decir, todos estamos en potencia creadora, en potencia interpretativa. Pero es aquí donde comienzan a brotar esas grandes preguntas en torno a la democratización del arte y el arte diferente de las técnicas artísticas, pues si de ello dependiera, esto nos arrojaría a esa temible idea de el arte como algo excluyente, para algunos, para aquellos que "lo saben hacer". De ahí que sea necesario pensarlo como un asunto más humano, más del ser, más desde eso que surge a partir de nuestro pasado, de nuestra historia, de lo que somos. Y si existe un motivador para ello, si existen maestros que se atrevan a recrear el mundo, quizás así, el arte haga parte fundamental de la vida de todos y pueda convertirse en aquella herramienta que nos haga pensar y tal vez entender nuestros aspectos más humanos. Así aportaríamos al hecho de que la ciencia no es quien lo sabe todo.

De esta manera se va introduciendo el tema de experiencia artística como aquella que es posible gracias a la aproximación al arte de un modo no neutral, es decir, con la apertura necesaria para dejarse afectar, para crear esos vínculos humanos que se hacen lenguaje en el mundo. En este sentido encontramos otro punto para la discusión en cuanto a la necesidad de diferenciar las diferentes formas de participar en una experiencia artística, bien sea como espectador, creador o intérprete de la obra, estas diversas formas de actuar en relación al arte, nos hacen volver sobre la intríngulis de que el arte no es excluyente puesto que nos permite interactuar con él desde diferentes lugares. Y es muy importante mantener presente esta discusión puesto que, recordando una preocupación de una de las asistentes a esta sesión, de ser el arte excluyente, ¿para qué el arte, entonces? Con preguntas como éstas, preguntas ligadas a la posibilidad de democratizar el arte, la pregunta por si todas las representaciones de mundo son artísticas o si es posible formar espectadores de una obra de arte, preguntas como ¿qué es eso que buscamos con el arte (verdad, realidad, entendimiento de nuestros dramas)?, ¿cuál es la verdad de la que se habla en la obra de arte?, ¿a través del arte es posible constituirnos a nosotros mismos? ¿por qué el trabajo de interrogarse y pensarse a sí mismo es un trabajo artístico?, ¿cómo la representación de un duelo se convierte en arte? entre otros grandes y complejos interrogantes, se fueron desencadenando a lo largo de la discusión y donde se comienza a introducir un nuevo tema en cuanto a las relaciones entre arte y lenguaje bajo la premisa "el hombre como un ser del lenguaje es, por tanto, un ser creador" y es necesario, entonces, relacionarse con esa potencia creadora del ser para cultivar las relaciones con el arte, bien sea un arte en relación al mundo o un arte en relación a nosotros mismos. Bien sea de una manera creadora o bien desde una mirada interpretativa, bien sea intentando afectar a otros, intentando dejar una huella en el otro o bien sea dejándonos afectar, dejándonos decir y permitiéndonos reconocer cuáles son nuestras raíces, qué es eso que tal vez somos cuando estamos en medio de aquél objeto indefinible que se llama arte. Y si el arte es un principio para la realidad humana, y si seguimos tomados de la mano de Zuleta para continuar pensando el arte, es claro (o tal vez no tanto) entender que arte está en nosotros tanto así como la vida, tanto así como la muerte.

Como una conclusión que no concluye, valga decir que son muchos los temas por los cuales se transitaron en esta sesión; el tema de la interpretación, de la verdad, de la liberación a la cual nos conduce el arte y el inacabable tema de la experiencia artística y estética son asuntos, pues, para seguir pensando...para continuar desentendiéndolos.

Laura García
Relatora de la sesión

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

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