Grupo de estudio: Lectura crítica de la obra de Estanislao Zuleta
Subgrupo: Arte y literatura

Fecha: 14 de julio de 2014

Texto inédito:  "El duelo" de Antón Chejov

Así como Chéjov, hay otros escritores rusos que se encargan de novelar lo cotidiano y de hacer de los personajes de sus cuentos o novelas espejos para sentir y reflejar nuestras propias vidas. Reevaluar la vida a través de la Literatura es, tal vez, una de esas funciones del Arte y la transformación de la misma, una de sus promesas. Tenemos entonces a Chéjov como un representante de la literatura rusa, de la que además se ha dicho que es una Literatura del nihilismo. Pero, en El duelo, la presencia inminente de la muerte nos deja la pregunta por la transformación que luego de esos enfrentamientos queda como posibilidad en los personajes ¿realmente se trata de una posición nihilista ante la vida? ¿Ocurre la transformación?¿Y por qué Zuleta dice de Chéjov ser un escritor del nihilismo?

Acompañados de las palabras de Estanislao Zuleta, con algunas de sus apreciaciones sobre el cuento largo o la novela corta El duelo, del autor ruso Antón Chéjov, se dio inicio a una sesión más del grupo de estudio de la obra de Zuleta, a cargo del subgrupo de Arte y Literatura; y con ello las anteriores reflexiones iniciales. Zuleta problematiza en su texto la idea del duelo en algunos de los personajes del cuento de Chéjov, entendiendo al duelo como aquel encuentro con la pérdida de ideales para estar prestos a una posible transformación del ser. El duelo, también, como un encuentro con la verdad, un duelo entendido aquí como un combate entre la vida y la muerte. De esta manera, es menester rescatar y recordar aquellos temas por los cuales transitamos tras las lecturas de Zuleta y de Chéjov:

1. La verdad a través del Arte y del pensamiento, donde se cuestionan las ideas sobre aquellas verdades subjetivas propias de los humano, prestas al equívoco, a la duda, a la incertidumbre pero, sobre todo, prestas para la continuidad del pensamiento. Y éstas en contraste con la aproximación a los textos leídos, es posible encontrar cuatro seres poseedores de verdades:
Chéjov, como escritor, como el autor de un cuento donde deja abiertas preguntas y miradas frente a lo humano.
Vonkoren, personaje del cuento de Chéjov quien, desde su mirada científica y de exactitud, muestra dificultad para reconocer que hay cosas que, como humanos, se nos pueden escapar.
Zuleta, como lector de Chéjov quien, desde su lectura, abre miradas para la caracterización de los personajes de la obra.
Y, finalmente el lector, con quien se abren preguntas como ¿hasta dónde se llega a formar la mirada del lector? ¿cómo formar a un lector humano?

2. La verdad en relación con la existencia. Con este tema se hace posible pensar en la existencia como aquel lugar donde se confronta a la verdad y en ello, el diálogo como apertura para el encuentro con la verdad, con una verdad humana más que científica, con una verdad que se pone en diálogo con otros seres humanos para, desde allí, reevaluar el sentido de nuestras vidas, del mundo y de aquello que está en derredor nuestro.

3. La transformación a través del arte. Teniendo en cuenta que el Arte es una promesa de transformación, con este tema quedan abiertas muchas preguntas que tuvieron lugar a lo largo de la conversación y con las cuales fue posible abrir un diálogo para encontrarnos allí con nuestras pequeñas verdades humanas. Preguntas como ¿Qué se transforma? ¿Cómo se transforma el ser humano? ¿Es posible una transformación del ser humano? ¿Qué es lo humano? ¿Qué significa que el Arte pueda humanizar? ¿Qué aprendemos de lo humano en el Arte? quedaron abiertas como aquel duelo de Chéjov, al cual es necesario volver para continuar en combate con las ideas y las preguntas.

Tras estos grandes interrogantes tuvo lugar un problema sobre el cual fue posible continuar dialogando: la función del Arte en relación con el ser, con la verdad y con la transformación.

La atmósfera creada por los textos de referencia, el cuento de Chéjov y la presentación nos siguen llevando por esta exploración compartida en torno a las ideas de Zuleta con respecto al Arte y a la Literatura. La Literatura, la privilegiada en las últimas sesiones del subgrupo, nos permite analizar y conversar las relaciones que los personajes tienen con respecto al tiempo y al espacio: en donde hacemos la existencia, en donde transcurre lo que el sujeto ve, siente, piensa. Tiempo que pasa haciendo mella, diferenciados del anterior, con pequeños cambios cotidianos e imperceptibles, aunque significativos ¿Es esto la transformación? Sobre ella, Zuleta nos propone tener en cuenta qué posibilidades y condiciones, qué limites tiene para darse. Además de resaltar que los elementos que brinda Chéjov nos permiten leer una investigación sobre esta pregunta ¿Todos los personajes se transforman?, ¿Cuáles se reafirman?, ¿En qué se reafirman?

La historia de cada vida humana puede encontrarse con el duelo, en la forma del enfrentamiento donde se pone en juego la vida, los ideales, las posibilidades. Pero también como la experiencia que se asume ante una perdida, ante un ya no ser. Ante esto aparece una posibilidad, el Arte. No sólo lo humano que éste logra contener, sino también, como una forma de ser en lo humano, viviendo, habitando artísticamente el mundo ¿Cómo sería posible? ¿Qué significan, entonces, las diversas formas que hay hoy en día del Arte, son propuestas al respecto, son otras formas de ser, de estar, de pensar?

La última parte de la conversación que tuvimos en este encuentro del grupo de estudio, giró en torno al tema de la verdad. No como una gran abstracción, aunque sí como un tema con gran complejidad, sobre todo al tratarse de lo humano: ya se ha dicho que no se trata de lo exacto, lo clasificado, porque no se trata de llegar a una gran verdad, sino de la verdad que cada quien representa en lo que es y que se puede encontrar con otras verdades, dando dos pasos y retrocediendo uno, con el ritmo ondulante, a veces incierto, pero siempre en marcha del diálogo; la verdad se encuentra en el diálogo. Durante nuestras palabras apareció una, la Lógica, y una pregunta ¿El único camino para acceder a la verdad -en lo humano- es el de la Lógica?

Durante el cierre de este encuentro aparece este rasgo particular de Zuleta, de ser un lector de Literatura desde el Psicoanálisis. Otras lecturas, otras formas de leer también le fueron posibles. Pero ésta es la que él destaca, de la mano de Freud y sus propuestas respecto a lo humano. Y se confrontan aquí el Arte y la Ciencia; contener verdades de otras formas y explicar. Confrontamiento que el Psicoanálisis "concilia" bebiendo del Arte ideas como la de la libre asociación y de la Ciencia la exigencia de la rigurosidad en la explicación. Todos estos asuntos no se alejan de lo cotidiano, pues lo que somos día a día es una expresión de unos ideales que pueden ser el motor que nos impulse hacia una transformación y sobre los cuales existen límites, condiciones y posibilidades para entender más de ellos, para explicarlos.

 

Laura Giraldo y Paula Morales
Relatoras de la sesión

Adenda: Sinopsis El duelo de Antón Chéjov escrita por Eduardo Cano

Iván Andréich Layevski, un joven de unos 28 años, rubio enjuto, funcionario del ministerio, vive desde hace dos años en un villorrio apartado de la capital, en el Cáucaso, a orillas del mar Negro. Una mañana le pregunta a su amigo, el médico Samoilenko, qué hacer con una mujer con la que se vive pero a la que no se ama y se sufre de tedio. El médico le responde que lo correcto es vivir con ella hasta la muerte. Layesky le confiesa a su amigo que ese es su caso. Desde que llegó a ese lugar lejano convive con Nadiézha Fiodoróvna, la mujer estaba casada y tuvieron que marcharse de San Petersburgo. Desafortunadamente para Layeski la vida en pareja ha devenido en el fastidio, en la irritación, y por lo tanto su deseo es escapar. El desamor de Layevski a Nadiézhda se expresaba, principalmente, en que todo lo que ella decía o hacía, le parecía a él una mentira. Además, él había recibido la noticia de la muerte del esposo de Nadiézdha pero se la ocultó al pensar que ella le solicitaría entonces que se casaran. Layeskí, al no tener dinero, le pidió prestado a Samoilenko para poder viajar al norte, le prometió que no descuidaría a Nadiézdha, sin embargo, el médico al no tener fondos aseguró que lo conseguiría pero tenía que esperar. Por esto aumentó la ansiedad de Layeski.

Curiosamente, Nadiézha también vivía aburrida, infeliz, sabía que en cualquier reunión era centro de miradas y de críticas al ser una mujer casada que dormía en concubinato con un hombre que no era su esposo. Ella había tenido encuentros clandestinos con el policía Kirilín, a espaldas de Layeski debía trescientos rublos, y alcanzó coquetos con Achmiánov, hijo del comerciante al que le adeudaba. También quería marcharse, dejar a su novio. Cuando Nadiézdha se enteró tardíamente de la muerte de su esposo, se negó a casarse con Layeski porque sabía que la situación no mejoraría. Ni siquiera escuchó las exhortaciones de una habitante del villorrio, María Konstantínovna, mujer que vivía en las rectas convenciones, quien le aconsejó a Nadiézdha unirse en matrimonio y salir del pecado.

El doctor Samoilenko se preocupaba por ambos, por todos, era un hombre pacífico, infinitamente bondadoso, generoso y cumplidor, recibía en su casa, a manera de hotel, en donde le ofrecía almuerzos al zoólogo von Koren y al diácono Pobiédov.

Por alguna desconocida razón von Koren odiaba a Layeski, pensaba que era tan dañino y peligroso para la sociedad como el microbio del cólera y por eso no sería inútil eliminarlo; tenía una imagen muy amplia y exacta de Layeski: le parecía un mentiroso, alguien que solo veía a las mujeres como amantes y que rápidamente se cansa de lo que obtiene. Por contraste Layeski tenía una apreciación bien fundada de von Koren: conocía el orgullo y la testarudez del zoólogo, su despotismo y sus ideales peligrosos, pues el científico sería capaz de sacrificar a las personas a costa de abstracciones como la raza humana ideal.

Aunque la relación de Nadiézdha y Layeski era objeto de reproche, eran invitados a eventos sociales por guardar cierta cortesía. Así salieron un día a un pic-nic en donde Kirilían asedió a Nadiézda, y asistieron al cumpleaños del hijo de María Konstantínovna. En tal fiesta, Layeski aguardaba con ansia el dinero prometido por Samoilenko, pero el médico probó la sinceridad de su amigo, entonces Layeski ante la presión y la certeza de tener que enunciar más mentiras sufrió un ataque de histeria. En esa misma reunión Kirilín volvió a asediar a Nadiézdha y la condujo a un nuevo encuentro privado en casa de Miúridov. Desafortunadamente para ella, Achmiánov la buscó y descubrió el secreto. Así que condujo a Layeski al domicilio en donde Nadiézdha y Kirilín se habían dirigido.

Al día siguiente Layeski, cada vez más ansioso y confundido, fue a visitar a Samoilenko, para pedirle el dinero, mas allí trabó una disputa con von Koren que se pactó concluir en un duelo. El odio del zoólogo encontró el campo perfecto para realizar sus imaginaciones. Una mañana, con los debidos padrinos, los dos contendientes se encontraron poco después del amanecer. Layeski estaba agitado, como si fuese su último día de vida, además era incapaz de matar a un hombre. Se cumplió con el ritual, los dos rivales quedaron frente a frente: Layeski, nervioso, disparó al aire; von Koren le apuntó a su enemigo, faltaba una presión ligera del gatillo para ganar; mas el grito del diácono lo distrajo, el tiro alcanzó a rozar al otro.

Pasaron tres meses, von Koren partía de viaje, el rencor se había superado. Layeski y Nadiézdha continuaron viviendo humildemente juntos en el villorrio. Layeski acompañó al zoólogo al puerto y al ver el bote en donde se alejaba pensó, mirando con tristeza el inquieto mar: «Sí, nadie conoce la verdad auténtica...» El bote echa atrás, da dos pasos adelante y uno atrás... El bote va adelante y adelante, he aquí ya no se ve, pero pasará media hora y los remeros verán las luces del barco claramente, y dentro de una hora estarán ya junto a la escala del barco. Así es en la vida... En busca de la verdad los hombres dan dos pasos adelante, un paso atrás. Los sufrimientos, los errores y el aburrimiento de la vida los echan atrás, pero la sed de verdad y la voluntad tesonera los empujan adelante. ¿Y quién sabe? Acaso lleguen a la verdad auténtica..."

Entonces, empezó a caer una fina llovizna.

Sesión del 05 de marzo de 2013

Cuento leído y analizado: “El pintor de margaritas”, del escritor colombiano Eduardo Cano.

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Photo from Santiago Munoz