Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultural y la democracia

Fecha: 20 de noviembre de 2017
Línea: Arte y literatura
Autores: Miembros de la línea de Arte y Literatura

Vivir artísticamente, trabajar el conflicto

Es inevitable que la pregunta sobre qué significa vivir artísticamente permanezca, aun después de exploraciones, reflexiones, conversaciones y distintos tipo de referencias.

Vivir artísticamente parecería un acto para pocos, para aficionados o especialistas, casi se podría imaginar que para fanáticos. Sin embargo, queremos proponer una mirada que retorne a lo común y corriente, que es el entorno común a todos. Es decir, regresemos a la vida cotidiana, a la vida casi que ordinaria que, la cual empero no está aislada sino que es por la cultura que la determina y por ello está igualmente condicionada por la democracia de la que hacemos parte con sus virtudes y defectos. Así pues, la vida cotidiana, la vida del cada día, despliega y sufre sus propias potencias y limitaciones en un campo cultural y democrático que le traza unas condiciones y le reclaman un deber ser. Vivir artísticamente emerge entonces como un interrogante y una ventana ante las formas de deber ser, del deber sentir, del deber pensar, y del deber vivir encaminadas a reducir la existencia a un modelo consumista propio del capitalismo. Por ello, retornarle importancia, interrogar y darle vitalidad a la vida cotidiana es directamente influir en la cultura y la democracia que tenemos y la que nos es posible. Así es que ese síntoma que damos en llamar insatisfacción, palabra con la cual sintetizamos tantos malestares y dolencias, sobresale en la vida cotidiana y puede reprimirse o ser un camino para entender la crisis como lo muestra Estanislao Zuleta: vivir artísticamente es atender la crisis y la transformación que nos reclama la insatisfacción, crisis de nuestra vida y transformación de la misma, crisis en la democracia y la inquietud por pensarla, crisis en la cultura heredada y la intención de no asumirla como un destino inevitable. En este contexto, el conflicto surge en ambiente de crisis, pues no podemos someternos a un régimen de valores de manera homogénea, como maniquíes; esa es la pretensión totalitaria de ciertas políticas y del statu quo, y una salida habitual es sugerir e implantar fórmulas al modo de píldoras: A para tal cosa, B para la otra, C si tienes esto, el del problema eres tú, la sociedad está bien y no debe cambiar, la subversión es terrorismo, compra esta marca, elige a este partido y te sentirás mejor... Aquí es en donde el grupo propone la necesidad del vivir artísticamente: no se trata de un recetario sino de la exploración del ser de cada uno, de cada cotidianidad, de la misma sociedad. Es más bien, asumir la crisis en la que nos encontramos, darnos la oportunidad de comprendernos en la conversación, en las obras de arte que son nuestro espejo y reflejo, comprender la igualdad y defenderla, reconocernos unos a otros, no para que el mercado de oferta y demanda se beneficie, sino para que la existencia, con lo difícil que es, valga la pena de gozar, pensar, sentir e imaginar. En pocas palabras, que al vivir anestesiado y embutidos lo reemplacemos con un vivir aspirando a la libertad, conscientes de lo que somos y podemos hasta el último segundo.

Vivir artísticamente, construir una particularidad en el mundo

"...el sujeto resiste y se afirma al mismo tiempo mediante su particularismo y su deseo de libertad..."*

Aguzar sentidos, formarse para acrecentar la sensibilidad; trabajar por hacer de nosotros una superficie cada vez más impresionable, como un lago en una helada mañana del páramo, capaz de alterarse con el tiritar del más sigiloso insecto. La búsqueda de una existencia artística está ligada a nuestra capacidad de percibir, si no nos afecta lo que pasa o quien pasa a nuestro alrededor, no tendremos posibilidad de crear, de actuar, de modificar y modificarnos.

El arte y la democracia comparten el deseo de liberación que distiende, moviliza y busca romper las fronteras ante cualquier señal de opresión, de la misma manera como una alteración en el lago del páramo logra despertar un movimiento capaz de desplazar en ondas una respuesta para buscar nuevas fronteras. En los sujetos ese movimiento de respuesta se da inicialmente por la imaginación, vehículo que comparte con el deseo el espacio de lo irreprimible en el ser humano. Es por eso que también la imaginación es fortaleza, sus creaciones son primeras elaboraciones artísticas.

Vivir artísticamente: exponer nuestra sensibilidad, avivar el deseo de libertad y desplegar con esmero la imaginación en busca de un particularismo con voluntad democrática.

*Del texto Una idea nueva, de Alain Touraine.

Vivir artísticamente, celebrar la diferencia

En una sociedad como la nuestra, donde el discurso del individualismo está fuertemente marcado y, por ende, hay un claro olvido del otro, reconocernos como parte de una colectividad es una manera de resistencia, resistencia que está del lado del vivir artísticamente, pues ello implica darse cuenta de que hay diversas maneras de ser y estar en el mundo.

Con relación a lo anterior, es importante considerar la noción de democracia que Estanislao Zuleta nos ofrece constantemente en sus textos, pues en ellos él afirma que la democracia, más allá de ser el derecho de las mayorías, es, sobre todo, el derecho que tenemos a diferir.

Este derecho a diferir acarrea consigo advertir que mis puntos de vista, al no ser iguales que los puntos de vista de los demás, pueden entrar en conflicto con estos últimos. De ahí la importancia de acudir al diálogo, a la seria escucha del otro no tanto para alcanzar la unanimidad, sino para tratar de llegar a acuerdos.

Sin embargo, hay que mencionar que lograr todo esto es bastante difícil, ya que además del individualismo anteriormente mencionado, es pertinente agregar que Zuleta nos dice que por nuestra tendencia al dogma, a la seguridad y a la idealización de un ser, solemos rechazar a quien no se adscriba a nuestras creencias, es decir, rechazamos al diferente.

Lo anterior, nos da pie para preguntarnos: ¿Cómo luchar contra el dogmatismo? ¿Qué propuestas surgen? ¿Qué se ha hecho? También nos podemos preguntar, ¿cómo no caer en el individualismo? O si se pertenece a un colectivo... ¿cómo no caer en la imposición de una homogenización?

La invitación es, entonces, a que no entendamos la diferencia de manera peyorativa ni anhelar a una sociedad donde todos pensamos y sentimos igual, sino observar que, como dice Zuleta: “la pluralidad de pensamientos, opiniones, convicciones y visiones del mundo es enriquecedora".

Vivir artísticamente, pensar por sí mismo y reconocer al otro

Juntarse con el otro a pensar el mundo a través de sus múltiples interpretaciones ha sido la tarea estos últimos meses, también a cultivar la democracia en todos los campos de la vida, teniendo como una premisa el deseo de una sociedad más libre e igualitaria, que dé cabida al diálogo, al debate y a expresarse libremente sin sobrepasar los límites de los demás. Es por esto que el Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta, en este caso la Línea de Arte y literatura, deja como cimiento el vivir artísticamente reconociendo el mundo y las diversas miradas con que se le pueda ver y entendiendo que, para llegar a tan anhelado sueño como es la democracia, es necesario tener la voluntad de vivir como sujetos pensantes y sensibles que se reconocen y construyen una vida compartida con los que llamamos el otro.

Vivir artísticamente, vivir el conflicto y además pensar la democracia

Vivir artísticamente, vivir el conflicto y además pensar la democracia nos lleva a plantear, sobre la postura que desde una cotidianidad asumimos con una mirada artística. Esto nos convoca a esta representación, a esto que es construir democráticamente, con derecho a diferir, a no ser dogmatizado, a poder llegar a acuerdos.
Para entenderlo, podemos pensar en los tres principios Kantianos, que nos ofrecen una posibilidad de poder entrar en esa democracia, estos principios son: Pensar por sí mismo, pensar en el lugar del otro y ser consecuente.

Plantear la línea de arte con la pregunta de ¿Qué es eso de vivir artísticamente? nos ha puesto en la labor de indagar, pensar, reflexionar, detenerse, por el papel del mismo en el conflicto, cómo desde una postura artística se llega a una política, sin ser esta última un limitante en esa construcción.