Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2016: Cultura y democracia: Ideas para (re)construir tejido social

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Fecha: 29 de agosto de 2016

¿Cuál es el papel de la filosofía en la construcción de tejido social?

Texto de referencia: Ética, terror y revolución. En: "Colombia: Violencia, democracia y derechos humanos"

Plenaria a cargo de: Subgrupo de Filosofía

Modera: Isabel Salazar

Relata: Lorena Aguirre

Exponen:

Subgrupo de Psicoanálisis: Damaris Restrepo
Subgrupo de Arte y literatura: Oscar Restrepo
Subgrupo de Filosofía: Alejandro López
Subgrupo de Historia, Economía y Política: Aura María Rendón

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“Hoy se requiere de una ética efectivamente universal pero que se funde en el hecho antropológico de la vulnerabilidad humana, de la variabilidad de la identidad, de la precariedad de la integridad, de la comunidad fundada en sus razonamientos y en su lenguaje. En síntesis, se necesita hoy de una ética universal para que aprendamos a vivir el enriquecimiento que generan las diferencias, y nos alejemos de la unanimidad, que ha producido siempre el terror”

Para esta sesión del grupo de estudio, la línea de filosofía, se hizo dos preguntas del tema propuesto: ¿Qué lugar tiene el otro en el pensamiento? y ¿por qué crear una ética con carácter universal? Indagación que estuvo acompañada con el texto Ética, terror y revolución de Estanislao Zuleta.

Como antesala a las exposiciones se propuso reflexionar el sintagma que lleva a la cabeza nuestro grupo de estudio, considerando ésta una forma de ir nutriendo los sentidos a través de los cuales vamos haciendo el camino en compañía de Zuleta para la misma síntesis. Y para ésta ocasión, un sentido hallado en el texto propuesto, es que para pensar un mundo democrático hay que pensar en una ética democrática. Ahora, nuestro sintagma se hace nombrar Cultura y democracia: ideas para (re)construir tejido social, tendríamos entonces que llamar a éste tejido social, sin caer en redundancias e ir hacia el horizonte de una ética democrática, tejido social democrático.

El papel de la filosofía en la construcción de tejido social: desde la línea propusieron tres elementos que desde la filosofía se hacen necesarios a la hora de la construcción del tejido social. El primero son los tres ejes que son movilizadores de la cultura y las ideas, el pensar, el pensamiento y el pensador. Puesto que la labor de interrogación de la realidad pone en movimiento las insuficiencias de planteamientos nos van obligando a tener que ir abriendo nuevos campos de conocimiento, valoración y relacionamiento. De ahí que las tres premisas kantianas de la razón, son fundamentales para la construcción de tejido, social, democrático, con el otro. El otro es fundamental para el pensamiento, no podemos pensar sin el otro. Que el otro haga parte del devenir del pensamiento significa hacer de éste una vía para la alteridad y el reconocimiento de la diferencia. Asunto que complica el postulado kantiano ya que la moral y la ética son elementos propios de la cultura, que se introducen en las costumbres y valores, según ciertos pueblos y comunidades en las que nos ubiquemos, pensar entonces en una universalidad de la relación con el otro nos pone de cara a introducir la necesidad del reconocimiento de la pluralidad. El pensamiento no se puede dar sin el otro, presupuesto que nos lleva a pensar el lugar del lenguaje, el vínculo que a través de la palabra, por tanto el arte, nos permite reconocernos como iguales, pero también como diferentes, en ésta vía ¿cómo darle lugar a la pretensión de universalidad?

Segundo elemento: La ética y el pensamiento; el reconocimiento de la vulnerabilidad humana porque nos pone en un escenario donde el encuentro con el otro, en la dimensión de la construcción de la integridad y de la identidad, se da en una relación que es bifronte, por un lado protectora y acogedora y por el otro lado amenazante, ambas amenazadas en su vulnerabilidad.

Y tercer elemento: El reconocimiento de deseos y afectos en el vínculo con el otro; nos vincula la razón, el lenguaje, nos vincula el reconocimiento de la semejanza y la diferencia, también hacemos vinculo desde los deseos, los afectos que nos cruzan, contar con la valoración del encuentro con el otro, con nosotros mismos, que es de ésta forma que entendemos, la construcción del tejido social democrático.

El subgrupo de política se preguntó: ¿Cómo fundar una ética en términos de validez universal? El intento de Kant de llevar las tres premisas para una racionalidad, a la construcción de una ética con validez universal. ¿Cómo acudir a estos principios insuficientes en tanto no sólo desde la razón se logra comprender todo el comportamiento humano? Acciones que quedan por fuera de este conocimiento teórico, por ejemplo, lo inasible del ser humano, los sentimientos, la construcción de una identidad. El psicoanálisis es un saber que aporta elementos sustanciales para pensar ésta ética, ya que advierte que hay algo desconocido de nosotros mismos y por tanto resulta insuficiente exigir que desde la razón asumamos siempre una posición o lleguemos asumir una posición ética que sea de alcance universal.

¿Qué principios para una ética de validez universal? Con qué saberes construirlos, puesto que cada saber que construimos y nos permite analizar un problema se pone a prueba en los casos concretos; son los casos concretos los que nos demandan reconocer sujetos, las complejidades en las relaciones humanas. Un ejemplo son las relaciones de poder las cuales nos exigen reconocer a los otros afectados, aquellos que están siendo implicados por una decisión que se va a tomar. Es en esto concreto donde es necesario encontrar vías para una ética que busque reconocer a todos los implicados en un problema, y que tengan alternativas para tomar las decisiones que sean más justas, teniendo en cuenta lo que puede ser mejor o menos perjudicial para todos.

La línea de arte quiso actualizar la pregunta por una ética de validez universal indagando por la importancia hoy en nuestros asuntos políticos y sociales como el tema de las cartillas de inclusión en los manuales de convivencia y el acuerdo de paz. Y pensaron que es importante detenerse en la idea de aspirar a una ética universal en tanto se trata de una aspiración de la civilización de la humanidad por una altura moral. De aquí rescatar lo importante de los tres momentos que señala Zuleta: la Antigüedad en Grecia, el Renacimiento y la Ilustración con el racionalismo kantiano, una época en crisis y las tres premisas que nos plantea Kant, son muy importantes porque de alguna manera esto es a lo que deberíamos aspirar: a una ética fundada en la razón y de validez universal. El carácter móvil de la ética y de la moral plantea la necesidad de generar posibilidades y caminos para lograr a aspirar una mayor altura moral, una ética democrática es ¿cómo vamos hablar de democracia?

Como posibilidades para la aspiración de una ética universal la línea de arte propuso al arte como un camino que se piensa que nada tiene que ver con el asunto del racionalismo, el arte es más de la intuición, pero si a través del arte uno puede pensar por sí mismo, puede entonces pensar en el lugar del otro y puede ser consecuente. Son dos caminos: los del arte y los de la ciencia, el arte a través de un saber, una verdad que no se sabe por qué se sabe, que cien años antes ha develado como un asunto de la realidad, y la ciencia cien años después sale con un asunto ya develado. Entonces se plantea el interrogante qué es ciencia y qué relación guarda con el arte.

Por parte de la línea de psicoanálisis invirtieron las preguntas propuestas: ¿Sí es posible una ética fundada en la razón que tenga validez universal? ¿Si es posible construir una ética universal? Advirtió que esta pretensión de construir una ética universal, como ya Zuleta venía delineando en el texto, es una pretensión que ya ha estado presente en épocas anteriores en la historia de la humanidad. Esta aspiración es un intento que logra producir cierto resultado, es decir, no es una quimera. Logros con relación a ella proponía la línea: la reciprocidad que aportan los griegos, la razón con Kant, la emoción con Hegel, la vulnerabilidad gracias a la antropología y Zuleta introduce la variabilidad de la identidad y también el asunto de la democracia. Plantearon que la necesidad de crear una ética universal responde a los riesgos de generar ciertos absolutos como ha acaecido en la historia de la humanidad: los campos de concentración, el racionalismo francés, etc. Riesgos que son una forma de la compulsión a la unanimidad, es decir, la unanimidad de un discurso que se quiere imponer sobre otros. Con las emociones, decir que no todas las emociones son positivas porque hay emociones que rompen el lazo social y la ética no es algo propio de todo ser humano, ni una persona nace siendo ética, incluso algunos no pueden llegar a serlo porque son canallas, la estructura es un impedimento. Y para ser ético primero hay que ingresar a la cultura, primero hay que ingresar al lenguaje, hay que ingresar a la ley, tener eso en cuenta. Entonces, pensar una ética de aspiración universal no es posible porque para ello hay que contar con un mínimo y es el sentimiento de culpa. Decir que la ética no es lo moral, el deber ser, la norma, no es una ley externa, responde a un asunto de responsabilización subjetiva. La ética obedece a una ley interna, exige una renuncia de lo abyecto en el ser humano, exige deponer algo de lo singular a nombre del interés común. Aunque una ética universal es deseable, primero hay preguntarse si con estas condiciones del sujeto es posible.

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Para la plenaria quedaron preguntas como: ¿dónde ubicamos la ética?, ¿es ella un saber?, ¿es un saber práctico?, ¿es una costumbre?, ¿tiene alguna relación con la moral?, ¿en qué se diferencia la ética de la moral?

Una necesidad se hizo presente y era la de pensar qué es esto que estamos significando con el termino reconstrucción, construcción del tejido social, tejido social democrático, poner en movimiento el pensamiento y, en este caso, para poner en movimiento el pensamiento de la ética. Entonces éstas fueron las condiciones que nos permitieron saber de la ética a través de lo que leímos de Zuleta: la historia, la sociedad, los actores que hay en esa sociedad y eso qué tiene que ver con el tejido social y su reconstrucción o su revolución, reconocimos que no nos plantearíamos una reconstrucción o una revolución sino fuésemos históricos, si ahí no hubiesen sujetos, si el saber de la ética no involucrase sujetos.

Lanzados estos enunciados otras preguntas fueron emergiendo en el camino de la conversación: ¿Qué nos vincula?, ¿es el estar juntos porque estamos en relación al ser seres sociales?, ¿eso necesariamente nos vincula?

Decir que no es lo mismo convivir que coexistir, y como humanidad y como sujetos tenemos que coexistir con los canallas, pero convivir con los canallas, ¿qué retos nos deja para la construcción de tejido social? Se dijo en la conversación que si el pensamiento es movimiento, la pregunta que subyace es cómo algo se pone en movimiento y con esto pensar qué elementos nos dio Zuleta para entender lo universal, qué elementos nos dio Zuleta para entender la ética, una oportunidad para construir ese lenguaje universal, porque allí es donde alguien se puede autorizar a decir lo que falta.

¿Qué es lo universal? Una categoría importante en términos de lo político ya que puede ser peligroso creer en una multiplicidad al infinito, pensar que nada nos comuniza y que no hay algo que nos vincule al otro. Y si bien lo universal ha caído históricamente en el terror, a nivel de reflexión estaría bien preguntarse si fue porque se inmiscuyó en relaciones de poder y éstas desechan, por ejemplo, lo que nos ofrece la razón. Entonces, ¿sí fue la universalidad la que cayó en el terror o fueron los absolutos? Porque también cabe la pregunta de si en la universalidad no se incluye también la pluralidad.