Grupo de estudio: Lectura crítica de la obra de Estanislao Zuleta
Subgrupo: Filosofía

Fecha: 12 de agosto de 2013

Texto: "Sobre la idealización en la vida personal y colectiva"

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"Estas son cuestiones tan complejas, cuestiones que en general se prefiere evitar
-comprendo también este punto de vista, hasta lo comprendo mejor que el mío-
pero a las que yo he dedicado toda mi existencia".
KAFKA

Las lecturas ya abordadas, además de permitirnos sostener las preguntas: ¿qué significa la posición filosófica en la vida?, ¿qué lugar le da Estanislao Zuleta a la filosofía, tanto en la vida personal como en su obra?, y ¿cuál es la relación entre el discurso filosófico y la postura filosófica?, han concentrado nuestra atención sobre lo que entiende Zuleta por "pensamiento" y su papel en la filosofía; nos han brindado, también, modelos y rasgos de lo que es pensar. En el texto, objeto de esta sesión, Zuleta nos muestra en qué medida la idealización puede ser peligro u obstáculo para que emerja el pensamiento.

La idealización es un proceso que opera por medio de imágenes. A manera de ejemplo, es como si todos dispusiéramos de un gran álbum de recuerdos que, guiados por nuestros estados de ánimo, saltasen sobre un objeto determinado para capturar su esencia, cuando lo que realmente ocurre es que proyectamos sobre éste nuestras imágenes (recuerdos).

A menudo en la escuela, ante conductas poco tolerantes como lo es que un estudiante golpee a un compañero, solemos recurrir a las imágenes de otros casos similares que ya han sido categorizados, para así saber cómo responder y nombrar al que aparece ante nuestros ojos, pero lo que realmente ocurre es que nos ahorramos el poder corrector del pensamiento, que no se conforma con atender a categorías ya establecidas, sino que busca acercarse a la complejidad del hecho: ¿cuáles son las razones que le motivaron a la agresión física?, ¿cómo son las relaciones que sostiene con los miembros de su familia y, cómo influye esto en su relación con otras personas?, ¿cómo influye el barrio en el que vive en la convivencia con otros?...

Pero aquí no para el asunto, la idealización además de su participación en el tratamiento que le damos a la imagen, tiene gran influencia en nuestras relaciones personales; así, uno se puede inscribir en el movimiento de demanda de idealización u oferta de idealización. Mientras que en el primero urge la necesidad de ser idealizado por el otro, en el segundo se trata de construir un objeto idealizado en el cual se proyecta el yo ideal. Ahora, si miramos detenidamente ciertas organizaciones sociales como la iglesia, no resultará difícil apreciar la manera como tales movimientos aparecen encarnados en quienes hablan en nombre de Dios (hacen una revelación), y en aquellos fieles de corazón que reciben esa revelación. Resulta curioso, además, la necesidad de un público creyente para los primeros y la fe e identificación que guardan los segundos con estos profetas. Es también curioso señalar como ambos (quien demanda y quien oferta la idealización), parecen haber llegado al acuerdo feliz de renunciar a pensar; es decir, a todo lo que el pensamiento tiene de crítica, angustia, imprevisibilidad y riesgo para nuestra propia vida, porque resulta más fácil inclinarse ante esta verdad absoluta y compartida -pese a que resulte demasiado incomprensible-.

Hay también, para esta pareja de demanda y oferta de idealización, una herramienta familiar que, pese a su encanto, puede estar cargada de terror: la palabra. Así, quien hable en nombre de la verdad absoluta buscará servirse de una palabra no cuestionable, que designe el conjunto de lo prohibido, lo permitido y lo obligatorio; una palabra que dé cuenta del sentido de las conductas y de los acontecimientos, y que finalmente anuncie la verdad. "El Emperador Justiniano (y nada menos que un texto sobre la Santísima Trinidad) dice: "aquellos que no piensan como nosotros están locos". Entonces, hay de aquellos que se atrevan a contradecir esto, así como Galileo, serán condenados a negar su propio pensamiento y, para mayor seguridad, serán condenados al silencio y a la soledad. En cambio, para quienes permitan que reine la añoranza de una palabra que revele el sentido del mundo y su situación en él, no estarán haciendo más que algo muy bien aceptado por todos: oferta de idealización.

El discurso (conjunto de palabras), pero en el sentido crítico que adopta Zuleta y específicamente en esta conferencia "Sobre la idealización en la vida personal y colectiva", ¿a quién está dirigida? O mejor dicho, ¿a qué tipo de organizaciones sociales dirige su mirada el maestro? Una pista puede ser la manera como la idealización y el dogmatismo aparecen conectados en este texto. Al igual que la facilidad con que se suele creer en la idealización, y la dificultad para revisar esta propensión de manera crítica. Oportuno, entonces, será indagar cómo vivimos la idealización, y con ello, por qué un infante, por ejemplo, tiene que creer en la imagen de la madre. ¿Será que en la aproximación que se hace a la realidad -aunque esta sea una construcción en la que se cree y que también puede ser perdible- es mejor afirmarse en lo que uno cree que debe ser, que en quedarse en nada? Y congruente con esto, en qué condiciones dicha realidad puede llegar a presentarse como insostenible, y aun mejor, qué tipo de sujetos intervienen en ese descrédito y a cambio de qué; es decir, qué pueden proponer. Tal vez sea la lectura, en el sentido adoptado por Zuleta y recordado por una de nuestras compañeras, una de las maneras –más allá de una idealización cerrada- como podamos hacer una exploración crítica, de la mano del autor, de nuestra realidad y nuestra situación en ésta.

Nuestra vida, en el tratamiento que le damos a las imágenes, a nuestras relaciones personales y a la palabra, nos muestra cuan próximos nos ubicamos a la idealización y cuan ingenuo es pretender abolirla. Sin embargo, si empezamos por el reconocimiento de estas peripecias (las de la idealización) sería ya una manera de evitar encarnarla en la realidad, aunque no sea esto una renuncia a ella.

Lucero Soto
Responsable de la memoria

 

Sesión del 05 de marzo de 2013

Cuento leído y analizado: “El pintor de margaritas”, del escritor colombiano Eduardo Cano.