Grupo de estudio: Lectura crítica de la obra de Estanislao Zuleta
Subgrupo: Filosofía

Fecha: 8 de julio de 2013

Texto: "Tribulación y felicidad del pensamiento" Estanislao Zuleta

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Tras la apertura de la línea que nos sitúa de frente con ese ámbito tan caro en la obra de Zuleta, y en la cual nos dimos a la tarea de abordar uno de sus más insignes ensayos, propusimos trabajar ese llamado Felicidad y Tribulación del Pensamiento, motivados por el perfil particular que se fue delineando en nuestras indagaciones y que encontró en el vínculo entre la filosofía y el pensamiento, uno esencial para sostener las preguntas que este subgrupo ha querido proponer como el hilo conductor de la labor durante este año.

De la sesión anterior una inquietud se ha querido sostener ¿cuáles son los elementos que componen una altísima existencia ? ¿A qué se refiere Zuleta con esa expresión? La valoración que hay en ella contenida, ¿qué asuntos permiten configur? Ahora bien, en la aproximación que hemos hecho a la obra y la vida de Zuleta, identificamos al pensamiento como un ámbito fundamental en las valoraciones que él propone. Sin embargo el punto de partida es el reconocimiento de una dificultad para que esté presente en nuestra vida. Dicho en forma de pregunta ¿por qué no se indina el ser humano al pensamiento? Y avanzamos en la exposición de la que se encargo en esta ocasión un integrante del grupo a la luz de lo que el texto ofrece con esta otra pregunta como referente ¿De dónde nos viene esa NO inclinación al pensamiento? Y antes de seguir adelante, se reconoció también que este texto ofrece un buen grado de dificultad y que acaso es también la impresión que produce su palabra escrita. Retomando el camino que delinéan las preguntas ¿por qué, entonces, no se da el Hombre naturalmente al pensamiento?.

El proceso de humanización nos lanza a través del ingresos a un sistema de valoraciones y representaciones, a experiencias que son traumáticas; puede reconocerse en este ejercicio un acto de "violación", de "violencia" en tanto es la aplicación de una fuerza (puede ser y es lo más pertinente incluso, la que ejerce la palabra) que modifica eso en bruto que somos inicialmente, pero que abre también a las posibilidades de ser. Este proceso lo reconocemos tanto en el ámbito individual como en el colectivo y opera tanto en lo que somos como sujetos, como en lo que somos como sociedad. Ahora bien, en los momentos iniciales de la vida nos encontramos con una palabra fundante que nos permite identificarnos y en esa medida podemos afirmar que en un sentido fundamental todos somos dogmáticos -precisando que Zuleta entiende por dogma una convicción con la que el sujeto se identifica; y en este sentido, frente al dogma nos sentimos como revestidos con unas formas que con figuran nuestra identidad; por tal motivo, cuando es interrogado, consiente o inconscientemente suscita angustia pues es como si el ser quedara desnudo y sin saber en qué derivará tras tan fuerte interrogante. Se afirmó entonces que "la facultad de desconocimiento", el no entendimiento, sirve al sujeto como una especie de escudo protector frente a la tendencia desgarradora del pensamiento.

Frente a los movimientos que provoca el pensar, se indagó por lo aquellos aspectos de la existencia que logramos afirmar y por aquellos que ponemos en interrogación, precisando también que cuando por la vía del preguntar derivamos en una toma de distancia frente a aquellos referentes con los cuales hemos hecho la vida, indefectiblemente un sentimiento de soledad y de culpa nos asalta(rá), pues ante el pensamiento y la excepcionalidad a la que nos conduce, nos hacemos diferentes a la comunidad que nos homogeniza. Valga decir que en el marco de la sociedad actual, en la sociedad capitalista, el totalitarismo del mercado promueve un individuo competitivo, pero igualmente homogéneo y con altas dificultades para darle lugar a identificaciones singulares. Ahora bien, dado que la lucha contra el dogmatismo es una condición para la emergencia del pensamiento, la forma de vida despersonalizada que conduce a vidas marcadas por consumos y trabajos iguales, son elementos que llaman al taponamiento de la pregunta por la identidad.

Como una aguda punta que interroga y cuestiona aquello que también puede volverse sentido común, quedó de la sesión la pregunta por cómo entender y precisar los elementos que componen eso que Zuleta llama "una altísima existencia". Hemos intuido que una forma de la felicidad, el pensamiento como liberación y la filosofía como posición, pueden constituir algunos de esos elementos que la configuran; sin embargo, es necesario habitar en la pregunta, permitirle ser y al ser que en ella encuentre lo que puede ofrecerle de felicidad y tribulación y así, en este marco, reconocer el ejercicio del pensamiento como uno que se construye en tensión y que nos ofrece en ella, movimientos opuestos, por ejemplo, de contribución (acceder a un orden, inscribirse en un sistema de valores) y liberación (en tanto significa ruptura de lazos y de moldes, nuevos nacimientos. Si decimos tensión es por que necesariamente tienen que estar presentes ambas, no se da una ruptura, una liberación sin constricción.

El ¡NO! a algo, va acompañado -si del pensamiento se trata- de una nueva afirmación, de una propuesta, en esta característica, es menester reconocer un ingreso traumático al mundo (como forma de ver la vida), que es generador de angustia y que pone al ser en cuestión. Entonces ¿porqué este movimiento podría ser causante de alegría? La angustia que genera la ruptura, traerá otras formas de la felicidad y producirá -ya lo hemos dicho- liberación de aquello sin sentido o con uno agotado, e inscripción en un nuevo orden que permita al desarrollo de las potencias que aún no han tenido lugar.

Es una "altísima existencia" en el sentido que propone Zuleta, aquella que cuenta entonces con el pensamiento, no hay que llamarse a engaños: la felicidad, pero igualmente la tribulación, llaman a una fuerte presencia. Ahora bien, el pensamiento será una posibilidad para interrogar los principios, ganar en autonomía, hacer al sujeto agente de su existencia, y a través de la aventura del pensar, poner al ser en camino para que sea, esto será fuente de felicidad, pero también de angustia y por ello de tribulación. ¿Será que de esto se trata, entonces, darle lugar con gusto a la felicidad? ¿cómo reconocer cuando adviene la tribulación y cuándo por causa del pensamiento?.

En este ejercicio se quiso sostener un hilo de continuidad con lo que los textos anteriores dejaron planteado; sin embargo, trae sus propias particularidades y de manera especial tribulación y felicidad del pensamiento, más allá de sus postulados teóricos, también dejó inquietud por la forma en la que está escrito, generando un extrañamiento frente a la palabra de Zuleta, y se llegó incluso a insinuar que se le diera otra sesión de trabajo al mismo texto, lo que por ahora, al menos de manera colectiva y en este grupo, no será posible. Por lo pronto, valga dejar presente algunas preguntas que el trabajo colectivo ha dejado y que como un clamor se pidió que no las abandonáramos, pues ellas están interrogando muchos de los sentidos comunes en los que habitamos.

1. Si el pensamiento lleva a la descomunización y lanza a la soledad, ¿ cómo se crean condiciones para una comunidad que cuente con el pensamiento?.
2. ¿Puede el pensamiento llevar a una soledad y descomunización absolutas.
3. ¿Qué configura las articulaciones para una comunidad?
4. ¿Sólo los dogmas articulan a la comunidad?
5. ¿Desde dónde se afirma que no hay una indignación natural al pensamiento?
6. Si Freud afirma que el niño es un investigador por naturaleza, ¿no será que es la socedad la que los normaliza, quitándoles la perspectiva interrogadora?
7. ¿ Todo pensar, angustia o solo el filosófico? ¿Qué pasa con el pensar científico?.

Para terminar, algunas diferenciaciones que comienzan a imponerse como una necesidad en aras de la compresión del proceso del pensamiento en Zuleta: opinión, conocimiento, razonar.

En fin, en este camino vamos comprendiendo que Zuleta entiende el pensamiento como un proceso y no como un resultado y que en tal proceso la angustia y la tribulación están presentes. ¿ De que seremos capaces?

Alejo López
Responsable de la memoria

 

Sesión del 05 de marzo de 2013

Cuento leído y analizado: “El pintor de margaritas”, del escritor colombiano Eduardo Cano.

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Photo from Santiago Munoz