Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2018: Sujeto, conocimiento y cultura: procesos en movimiento

Fecha: 16 de abril del 2018
Expositoras: Paula Morales y Sara Aguirre
Moderadora: Elizabeth Giraldo
Comentarista Crítico: Santiago Gutiérrez
Relatora: Beatriz Flórez

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¿Cómo surge un espíritu investigativo, cómo se mantiene o se transforma?

La lectura de un trozo del texto de Estanislao Zuleta introdujo la exposición: “El pensamiento produce angustia porque no anticipa las conclusiones; porque no sabe si lo que busca será grato a sus aspiraciones o ingrato a sus convicciones; en ese sentido, el dogmatismo calma la angustia, aunque sea un dogmatismo que no pretenda ser más que un rigorismo. De todas maneras es más fácil vivir bajo una fórmula que permita resolver todas las cuestiones, un vademécum como dice a veces Freud, con noticias de todo y sobre todo, como un aparato que representa la Ciencia; ni más ni menos como el viejo catecismo, tan cómodo, sencillo y completo que nos podría responder todos los problemas fundamentales de la vida.”

Para iniciar, las expositoras plantean una serie de preguntas: ¿Cuándo el acercarse al conocimiento produce una transformación del sujeto? Respecto a la investigación, ¿Qué condiciones especiales debe tener el investigador para que esta transformación se opere? ¿Y cómo puede surgir ese espíritu investigativo, dado que el sistema educativo nuestro no lo propicia?

Partiendo de la expresión “vivir artísticamente” transformada en “vivir investigativamente” exploran la posibilidad del arte como forma de interrogarnos, para llegar a la conclusión de que la conjunción Arte-creatividad-exploración-ideología, está relacionada con esas tres posiciones del espíritu de las que nos habla Nietzsche: camello-león-niño. Vivir en un mundo de preguntas abiertas es una posición “león”. Nos recuerdan en su exposición las palabras de Zuleta en el sentido de que hay que considerar el Arte como un método exploratorio cuyo resultado no está dado; lo encontrará cada uno en su camino, y el método abrirá esos caminos. En este punto, advierten el problema del método científico promovido por la Academia que al definir los pasos por seguir lo limita. Zuleta aboga por un método abierto que permita la interacción del sujeto. Cuando pensamos la Academia, tenemos que preguntarnos por el papel del maestro convencional que esquematiza, no elabora crítica. Su papel debería ser el de abrir caminos para la exploración con base en la elaboración de preguntas.

Otra pregunta planteada por las expositoras tiene que ver con la crisis; ¿Es necesario que ella ocurra para acercarse al objeto? Y ¿A qué sujeto le ocurre la crisis, a cualquiera o debe ser un sujeto especial? Porque, como nos advierte Zuleta, pensar no es un acto voluntario, es algo que ocurre al sujeto. Por otra parte, si el pensamiento lleva a la crisis y ésta es necesaria para que surja un proceso investigativo, tendríamos que democratizar la investigación, hacerla posible para el mayor número de individuos. Y deteniéndonos en esta última afirmación surge una nueva pregunta: ¿Cómo se forma y se transforma ese espíritu investigativo? Ahora, admitiendo que el sujeto investigador puede verse afectado, tendríamos que deducir que en ese proceso se puede transformar la ideología que le habita.

La exposición termina con una reflexión sobre los textos leídos y el método para acercarse al objeto estudiado; señalan cómo Marx, en El 18 brumario, hace un análisis teórico a partir del concepto de lucha de clases y de los hechos reales históricos que se suceden en la sociedad francesa a partir de la revolución de 1789. Freud a su vez, parte del inconsciente humano como objeto de estudio.

A continuación el comentarista crítico señaló cómo la exposición ha avanzado en la pregunta “En qué consiste vivir artísticamente” y en las condiciones para que surja el espíritu investigativo entendido como aquel que se deja afectar por el objeto; además se exploró el papel de la coyuntura como herramienta de análisis en El 18 Brumario. Admitió sí un cierto grado de dificultad para seguir el orden de la exposición.

La moderadora destacó como aspectos importantes de la exposición el revelarnos cuatro dimensiones de ese espíritu investigativo: sujeto-método-crisis-objeto de estudio, lo que adicionalmente, nos permitió ver el Arte como sustancial a la vida y una opción diferente a la Academia para la investigación. De ahí surge la pregunta por el lugar del maestro en ese proceso de acercarnos a la realidad: ¿Incita él a la pregunta o, por el contrario, pregona la obediencia? En cuanto a la crisis enunciada por Zuleta, ¿Qué sucede cuando no ocurre una transformación en el sujeto? Porque hay que admitir que no todas las preguntas llevan a la afectación de aquel. También hay un llamado a no caer en un anti-cientifismo que nos lleve a la negación del papel de las Ciencias Naturales en la transformación del sujeto.

Abierta la discusión para los asistentes al seminario, las intervenciones se enfocaron básicamente en tres aspectos: qué es lo que entendemos por espíritu; la importancia que ha cobrado la técnica en los tiempos actuales en desmedro de las Ciencias Sociales; La crisis del sujeto, ¿qué la genera y ocurre siempre?

Con respecto al primer tema, se nos invitó a pensar lo que entraña esa palabra “espíritu” en la expresión “espíritu investigativo” que despojada de cualquier matiz religioso puede verse como una fuerza poderosa que se activa en el sujeto, una especie de “misticismo” necesario para mantener el espíritu investigativo y evitar que se agote. Otro asistente recordó como Fernando González habla de “ánimo”, de eso que nos impulsa, que conmueve al sujeto. Posteriormente se introdujo el término “estilo del sujeto” para denominar el saber que posee un sujeto, haciendo énfasis en que saber es diferente a conocimiento, pues este último se dedica es a “sistematizar” lo que se conoce. Aquí se aclaró por parte de las expositoras, que el término de “espíritu” que ellas utilizaron, está asimilado al significado que le da Nietzsche cuando habla de las tres posiciones del espíritu: camello-león-niño.

Otra intervención señalaba la confianza loca que se deposita en la técnica, incluso en áreas que afectan directamente al individuo como es el problema del medio ambiente, problema que trata de solucionarse sólo a través de la tecnología y no se consideran otras soluciones, por ejemplo, las que tienen que ver con medidas políticas que lo terminan afectando. Nos recordaban que hubo otros tiempos en los que la Filosofía acompañaba siempre al pensamiento científico.

Volviendo a esa afirmación sobre “democratizar el surgimiento de un espíritu investigativo”, ¿En qué consistiría esa democratización y cuál sería su posibilidad real? Porque claramente no consiste simplemente en multiplicar el número de establecimientos educativos; sería necesario llevar la investigación al mayor número de individuos. Y además exige que no se limite a un proceso de entrega “información”, ya que éste no transforma al individuo. Y pensando en esa democratización de la investigación hay que hablar de la articulación ciencia-conocimiento-saber-academia. El saber es la individualización del conocimiento que lo podemos equiparar a explicación. Y no se puede desconocer el papel de la Academia que, desde el poder, legitima ese conocimiento.

Ese concepto de crisis que nos plantea Zuleta también fue abordado por diferentes participantes del seminario, intervenciones que pueden resumirse así: ¿Es indispensable que se dé una crisis para que el sujeto se aproxime al objeto? ¿A qué sujeto le ocurre una crisis, a cualquiera o ha de tener unas características especiales? Y ligada al concepto de crisis apareció la pregunta por la transformación del sujeto: ¿La crisis lleva siempre a una transformación de éste? Se concluye que no necesariamente ya que en ocasiones se da una “acomodación” del sujeto que trata de huir de la angustia. Dos intervenciones coincidieron en afirmar que las crisis se dan en un momento histórico de la humanidad, cuando surge una subjetividad que favorece o genera una crisis; las preguntas se transforman en tanto la ideología vigente ya no logra responderlas. Y a propósito de ideologías, alguien afirmaba que no podemos negar la posibilidad de que las Ciencias Naturales también puedan verse atravesadas por una corriente ideológica, a pesar de que se esfuercen por una explicación del mundo no viciada.

Tratamos así de elaborar una síntesis de lo acaecido en una muy enriquecedora plenaria del seminario.

Beatriz Flórez

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

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