Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2019: Crítica cultural al capitalismo: una construcción de la vida en democracia

"De la pobreza mental" y otros mitos 

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Fecha: 23 de septiembre del 2019

Expositor: Elizabeth Giraldo (Historia, economía y política)    

Moderadora: Sara Aguirre (Arte y literatura)

Comentarista Crítico: Gustavo Restrepo (Psicoanálisis y teoría del sujeto)

Relator: Juan Daniel Tello (Filosofía)

Texto de Estanislao Zuleta: Depresión, duelo y culpa, de El pensamiento psicoanalista.

Texto de referencias: Capítulo 3 de El malestar en la cultura de Sigmund Freud

La exposición del problema elegido empieza poniendo de manifiesto la intención de Zuleta de ver al psicoanálisis como herramienta para criticar el capitalismo. Acto seguido quien expone aclara la forma en la que desarrollará el problema, a saber: una presentación del concepto de duelo y los elementos que provee el texto para entenderlo, su relación con el desarrollo humano y con los mitos tanto individuales como colectivos.

En cuanto a la idea de duelo, la expositora comienza diciendo que Zuleta propone una teoría del duelo, y que este puede ser definido como un conjunto de hechos que pasan en la vida aclarando a su vez que el mismo hecho de vivir también genera duelos. Así pues, concibe el duelo como un proceso. También dice que el duelo se caracteriza por la renuncia o pérdida de algo, hecho que no es necesariamente negativo, sino que incluso puede ser una conquista o una liberación, y de esta manera está relacionado con el desarrollo humano. De acuerdo a lo planteado por Zuleta - afirma la expositora - esto se da gracias a la conciencia que tiene el ser humano de que va camino hacia la muerte en un contexto de fracasos. Sin embargo, esta es una sociedad que impide el desarrollo humano debido a que ofrece una vida adulta caracterizada por la heteronomía. Un ejemplo sería el trabajo, pues, al ser tan específico en la actualidad, no permite la creación, impide que el trabajador entienda el proceso, es decir, la lógica de aquello que hace. Igualmente hay que tener en cuenta que el trabajo se da en un ámbito competitivo donde el individuo no puede trabajar por gusto sino por un sueldo y un status. Este panorama imposibilita una realización personal, subjetiva, y, por tanto, puede devenir en una depresión.

Finalmente, quien expone dice que, ante la depresión que genera esta sociedad al frustrar y no permitir conquistas, ocurre un estado de negación que puede darse de dos maneras: la primera se caracteriza por la desviación del deseo por medio de actividades que no contribuyen a la autorealización. La segunda tiene que ver con la creación de mitificaciones. Es el caso de la superación personal y el coaching que, además de negar, crean un otro, el pobre que puede ser cualquiera.

La conversación en plenaria empezó retomando una de las afirmaciones presentadas en la exposición: “Esta es una sociedad que no nos permite construir compensaciones ni conquistas”; no nos permite construir sentidos para la propia existencia a partir de aquello que hacemos para nuestro sostenimiento y reproducción. Varias de las personas presentes se interesaron en profundizar sobre las implicaciones que tiene vivir en una sociedad con estas características. Una de las mencionadas por Zuleta en el texto es el hecho de que las lógicas de funcionamiento de este sistema nos hace muy dependientes: en el trabajo, en las relaciones de consumo, en nuestra formación, por mencionar las más relevantes. La dificultad para construir una autonomía, una relación con el trabajo que tenga un sentido, que se pueda percibir como algo propio, tiene una fuerte influencia en la generación de la depresión. Pero adicional a esto, hay una invitación a no actuar frente a la realidad, excepto si es desde un sentido individualista, que es el llamado permanente sobre las personas. Esa inacción frente a una realidad que no nos satisface contribuye a acentuar el estado de depresión.

Si bien esta es una sociedad que no nos permite construir compensaciones y conquistas en relación a lo que hacemos para poder vivir, sí nos hace promesas, de otro modo le sería muy difícil sostenerse como modelo de producción. Entonces, ¿cuáles son esas promesas que nos hace? A partir de esto, buena parte de la conversación se centró en la importancia de los mitos para el sostenimiento del sistema capitalista. Y es que ha habido un esfuerzo en presentarnos de manera convincente diferentes mitos sociales con el fin de mantener nuestra creencia en sus bondades. Estos (los mitos) resultan ser pseudoexplicaciones de lo que nos sucede socialmente y que para muchas personas resultan necesarios para poder continuar con su cotidianidad, para sobrepasar la angustia y el vacío. De esta manera, el mito entra a ser otro componente de la dependencia que genera el sistema sobre las personas.

Ahora, sabemos de la existencia de los mitos de los cuales el capitalismo se ha valido para mantenerse en pie, sin embargo muchas veces se nos dificulta identificarlos puesto que estamos inmersos en este sistema: somos agentes de nuestra cultura. Uno de los participantes ofreció una comprensión de estos mitos, asimilándolos a una reactualización de sermones anteriores, que ahora vienen a hablarnos de los pecados modernos, con una intención conductista. Se trata de sentencias ante las cuales las personas suelen asumir una postura muy pasiva, como hacían nuestros ancestros frente a los pecados creados por la religión. Por ejemplo, en el capitalismo cualquiera es pobre pero nos vende la idea de que “cualquiera puede ser rico” y, a continuación, culpabiliza al que no lo logra. Hay una relación entre esa culpa y un narcisismo fracasado, porque la culpa surge frente a una supuesta omnipotencia u omnipresencia que nos creemos, de modo que nos sentimos responsables de fracasar en las exigencias de nuestra sociedad.

Cabe aclarar que la crítica que se hizo de los mitos, es de los mitos que el capitalismo ha creado, pues también hay otros que los individuos requieren en su cotidianidad, como parte de su proceso de individuación y sublimación. Es necesario empezar a rebelarnos frente a los mitos del capitalismo. Lo cual viene a ser una forma de blindarnos contra la inacción y contra los discursos hegemónicos. Una forma de salir de la pasividad es luchar contra los mitos: ser cazadores de mitos e invitar a otros a rebelarse. ¿Cómo nos armamos de valor para ser rebeldes? Una opción es retomar la idea del duelo como algo que puede liberar, que Zuleta trae en el texto, también la famosa frase de Marx: “Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar”. Estas son algunas frases que emergieron en la conversación y que pueden contribuir a lograr una postura activa, rebelde sin ser vergonzantes. Por ejemplo, para empezar a mirar la pobreza desde otro lugar, aunque también es necesario lograr unas condiciones de dignidad para todos y de manera equitativa. ¿Quiénes hacen parte de ese nosotros de los que nos sentimos explotados por el capitalismo? ¿Cuáles son los otros, la otredad, en nuestra sociedad desde la mentalidad capitalista?

Para finalizar, se mencionaron otros mitos, adicionales al enunciado en el título del problema. Aquí algunos de ellos: “El pobre es pobre porque quiere”, “el único límite eres tú mismo”, “el cielo es el límite”, “eso te pasa por no ir a misa”.

 

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Photo from Santiago Munoz