Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

Fecha: 2 de octubre de 2017
Línea: Historia, economía y política
Moderación: María Camila Giraldo
Comentario crítico: Lucero Soto
Expone: Luisa Fernanda
Relator: Heiner Patiño Castillo

Democracia: un postulado ideal hacia una acción política concreta

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La sesión inicia luego de una tarde pasada de lluvia y un fin de semana con acontecimientos desconsoladores para nuestra historia. Ejemplo de ello es la crisis que generó la propuesta de un referendo en Cataluña, España, propuesta que busca consultar a los catalanes sobre una posible independencia de esta comunidad; por lo que se propone una primera lectura que nos permita hacer una reflexión en torno a temas como la democracia y la política, temas que han estado presentes en las discusiones de este año. ¿Tiene la política todavía algún sentido? se cuestiona Hanna Arendt en su texto, esto en la medida en que el actuar del hombre está sujeto a aquello improbable e impredecible, donde la esperanza, el milagro – aun si no se cree en tal cosa- puede terminar en una fe ciega, entonces surge de nuevo la pregunta por el sentido de la política.

A continuación se enunciaron los problemas planteados por cada línea y se eligió uno de ellos, también se propone elegir los cuatro participantes que tomarán los roles para esta sesión.

La exposición del problema plantea un primer aspecto que se resalta en el texto de Zuleta, donde la democracia sin duda va más allá de sólo tener unos derechos y nos ofrecen además tres direcciones en las que se hace posible pensar la democracia: la primera de ellas es la igualdad, manifestada en una búsqueda de lo económico y lo cultural, una igualdad ante la vida vista desde la necesidad de alcanzar esa conquista. Y es desde allí donde se empieza a hablar de apertura democrática como uno de los ejes fundamentales de la misma, porque aludimos al hecho de una organización del pueblo para crear cultura, no sólo recibirla o consumirla, así es que creamos una vida en común. La segunda dirección que se resalta es la racionalidad y se hace a partir de los tres principios Kantianos, a saber: pensar por sí mismo, el cual parte de la argumentación y la demostración; un segundo que es pensar en el lugar del otro, cuando reconocemos que el otro puede tener la razón y en función de esto, ser consecuente, es decir, permitirnos cambiar de postura cuando nos encontramos en un error. Finalmente, se retoma una última dirección que es la posibilidad y hablar de ella es hablar de una libertad de posibilidades (como la participación de la comunidad) que permitan una verdadera construcción de democracia.

Desde el comentario crítico surge la duda por el papel de los partidos políticos como parte de esa organización política de un gobierno y la lectura que se hace de ello surge a partir de la pregunta ¿son los partidos políticos una condición para el logro de la democracia? También se tocan puntos como las formas de organización y participación de una sociedad así como la conformación del Estado desde sus complejidades, su historicidad y contraste con la realidad.

En las instancias de la discusión surgen las primeras preguntas que nutrieron la conversación. La primera de ellas, y aludiendo especialmente al texto de Zuleta como lectura previa, ¿qué entendemos por creación de cultura? La participante se hace esta pregunta por el hecho de que Estanislao en su texto no nos regala como tal una definición del concepto de cultura como sí nos aporta algunos ejemplos, y con lo cual urge la necesidad de comprender por qué hemos dejado de crear cultura y nos ocupamos más de recibirla. Otra de las asistentes resalta también el aspecto de la falta de una definición de cultura, pero nos propone volver la mirada sobre las tres direcciones que menciona Zuleta en su texto como las primeras “puntadas” para comprender este concepto.

También otra voz nos regala puntos de vista importantes para la discusión. Uno de ellos tiene que ver con el punto central del problema que es la democracia, asunto que nos “interesa llevarlo a la vida práctica como una preocupación colectiva”, comenta la participante, porque es desde allí donde tiene una aplicabilidad en nuestra vida y hacemos una lectura de la misma para transformar aquellos asuntos que nos implica vivir en organizaciones sociales y que, en la medida en que buscamos organizarnos y construir, no es algo que ya esté preestablecido sino que hay que crearlas y hacerlas según unos intereses particulares y colectivos.

Otro de los participantes comenta la relación que tiene hasta el momento la discusión con la propuesta de La Conversación del Miércoles, por su relación con esas múltiples direcciones en las que se da la organización y de cómo las diferentes situaciones en el marco de un Estado, se sienten y se actúan ante una realidad confrontada. Hace referencia también al texto de Hanna Arendt para darle soporte a esas diversas realidades e intereses que sobresalen en una sociedad, y donde se hace la vinculación a partir de un pueblo, un Estado Nacional y un “gobierno”, este último brindado por el participante y sobre el que resalta como un interés desde el poder del gobierno y los gobernantes, dejando entonces en un nivel o un papel pasivo a los gobernados. Al final nos deja también la pregunta ¿qué cultura democrática?

Así mismo, un asistente más se suma a la discusión sobre la definición de cultura pero desde una postura contraria, es decir, encuentra en el texto de Zuleta el elemento que nos puede sugerir como definición para dicho término y lo argumenta diciendo que “la cultura es una manera de vivir, un estilo” y es tal vez esto suficiente para entender el concepto; y es que al “intentar definir lo que concebimos como cultura, es lo mismo que hacer el ejercicio de definir qué es el arte”, sostiene el participante.

En esta línea, otra participante sugiere discutir sobre esos aspectos fundamentales hasta el momento, como lo son la cultura y la democracia y a lo que ella le suma “la acción política”. Donde haya también, como lectura personal, una superioridad cultural según el texto en cuestión, pues el ejemplo que trae a colación Zuleta y que nos permite evidenciar este rasgo, es cuando hace mención a la cultura griega como un vestigio de lo que para él sería un ejemplo concreto y real de cultura, por lo que la participante se encuentra en total desacuerdo por el posible peso de discriminación cultural que conlleva esta premisa. Y deja también abierta la posibilidad de otras preguntas: ¿cuándo el ser humano deja de crear cultura?, ¿cómo no confundir proyecto cultural con cultura?

“La democracia no puede ser un postulado ideal”, comenta otro de los asistentes con lo que sugiere que vamos detrás de la democracia y no en un sentido contrario. A esto se le suma también una participante, la cual considera que “la democracia no está ni atrás ni adelante sino que es el medio”, es decir, hay que considerarla como el fin pero también como el medio para concretar esa democracia.

Al final entran diversas voces que proponen asuntos como: los intereses en el marco de una comunidad colectiva y de unas luchas particulares, las múltiples formas de racionalidad las cuales sustentan diferentes manifestaciones culturales, la interculturalidad como un aspecto que nos permite pensar en que sí hay formas culturales superiores y la mención de aquellas fuerzas que actúan en contra de la organización y la democracia. El cierre se hizo con la lectura del texto “Comunidad” de autoría de Frank Kafka el cual condensa lo hablado a lo largo de la conversación

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Photo from Santiago Munoz