Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2016: Cultura y democracia: Ideas para (re)construir tejido social

Fecha: 31 de octubre de 2016

Línea: Historia, economía y política

Autor: Santiago Alarcón Zapata

Hacia las entrañas del poder

“El poder más peligroso es el del que manda pero no gobierna”

Gonzalo Torrente Ballester.

Dos son los motivos que fundamentalmente nos anima para abordar como problemática el tema del poder. El primer motivo es identitario para el subgrupo, pues consiste en identificar un hilo conductor que articule sus futuras reflexiones a las diferentes temáticas que nos definen, la economía, la política y la historia, temáticas amplias que ameritan una delimitación a un problema central para que elabore caminos de indagación y en éste surta buenas elaboraciones. El segundo motivo busca también una especie de articulación, pero que ésta se dé con los demás subgrupos, siendo que el espacio donde abordamos la obra de Zuleta propende por la vinculación entre sí desde las diferentes líneas, el poder lo proponemos como una categoría que desde el arte, el psicoanálisis o la filosofía puede ser reflexionado.

Dicho esto, nos aprestamos a ofrecer algunos planteamientos y un acercamiento a definir la categoría poder. Una reflexión teórica que está en sus inicios, por lo que, lo presentado constituye más que la conclusión el punto de partida hacia las entrañas del poder.

Ante la pregunta, ¿qué es el poder? el padre de la ciencia política moderna, el florentino Nicolás Maquiavelo nos ayuda a pensar dicha pregunta, y quien a partir de la metáfora del centauro nos ofrece una idea sobre el poder. Dice don Nicolás que, el poder es como un centauro. Esto quiere decir que el poder, tiene una mitad humana y otra mitad animal, en la parte animal y salvaje, sería donde dicho poder haría uso de la fuerza física, donde este impone mediante violencia o coacción su voluntad. Esto en términos sociales nos lo podemos representar a través de la aglutinación, acumulación y confluencia de medios coactivos que le permiten a los detentores del poder (clase sociales) ejercer su fuerza física como tal, ahora, ¿cuáles son esos medios coactivos?, entre estos se encuentran: los que ejercen directamente la violencia, la policía, las fuerzas militares, y paramilitares –en el caso colombiano-, el sector económico que, particularmente cuando se alía con la política, puede afectar mucho el destino de un país, pues tiene el control del modo de producción y de las relaciones sociales de producción a partir de la propiedad que tiene sobre los medios necesarios para la producción económica, y finalmente estaría el sector político, que es donde se dirime la legitimidad institucional necesaria para todo Estado en términos de la administración de una sociedad, dicho en pocas palabras son las fuerzas políticas disgregadas por todo el aparataje institucional del Estado; congresistas, diputados, senadores, ministros etc., según la correlación de fuerzas existente entre los partidos políticos que se comparten y disputan el poder, con su respectiva representación en las instituciones.

Pero la otra parte que constituye a esta extraña figura que es el poder, su otra mitad, quizá más agradable, pero para nada menos peligrosa, es aquella que Antonio Gramsci, retomando la metáfora del centauro dice que es la parte humana del poder, donde va a inscribirse la ideología, o sea los sentidos y dispositivos que producen cultura y especialmente un consenso social sobre el orden social vigente. Esta parte humana, es elemento inmaterial del poder, donde este logra generar su legitimación y preservar su hegemonía. Genera una obediencia voluntaria, el acatamiento al dictamen de los poderosos sin que intervenga la acción física y coactiva, sino ciertas concepciones de mundo que conducen los comportamientos humanos en el ámbito personal y social de su vida, de ahí que esta parte humana sea el instrumento por excelencia que logra, que alguien piense lo que piense y actué como actué sin sentir que se lo están imponiendo. Por eso, a un poder constituido le interesa mucho esta dimensión ideológica, y propaga mediante los medios de comunicación u otras instituciones, como la iglesia y la escuela las concepciones de vida acordes al ordenamiento social que le interesa.

Es así pues que desde esta doble constitución, el poder ejerce su dominio y establece un orden desde la combinación del uso de la fuerza y los aparatos ideológicos.

Lo destacable de esta visión del poder es que nos permite vacunarnos contra ese vicio liberal de la democracia burguesa, contra esa la ilusión posmoderna de la pluralidad y la participación que no asimila este carácter entrañable del poder. Vivimos en una sociedad moderna donde la igualdad política está soportada en una desigualdad material, y el poder en la versión coactiva que hemos definido, se ha puesto al servicio de intereses particulares y alimenta dicha desigualdad. Pensar entonces radicalmente la democracia, al margen de la seducción liberal y del fetichismo de la participación representativa implica asumir este realismo, sino queremos quedarnos en vagas demandas y en cambio apostar por una verdadera transformación de la sociedad, que no solo se quede en una demanda de participación político-representativa, sino en la exigencia de unas condiciones materiales de existencia, es decir, tanto democracia política como democracia económica.

Siguiendo con esta sugerencia de la real politik, vemos que el poder real, tal como ha sido históricamente en nuestro país y como en casi todo el mundo, ha sido uno poder presidido por élites económicas, las cuales no son sometidas a controles democráticos, ni mucho menos a la votación de los ciudadanos, aunque estas élites mediante sus empresas afecten la vida de todos los ciudadanos. Y ni que hablar de la relación que un país tiene con los organismos financieros extranjeros, muchos de los cuales mediante sus mecanismos económicos logran someter la soberanía de los estados-nación a sus dictámenes, mediante la deuda externa, los préstamos, lo tratados de libre comercio, etc.

Es esto, pues, lo que es necesario señalar, lo no visible del poder, su ocultamiento que, en ocasiones se le hace imposible invisibilizar, por ejemplo con lo acontecido en la campaña de los partidarios del NO al plebiscito. Más allá entonces, de los cargos de poder representativos, de los políticos visibles; diputados, congresistas y senadores a los cuales consideramos como los detentadores del poder, se hace preciso decir que no son solo estos los portadores del poder, sino que tienen solo una parte de este, el institucional, ocupando aquellas instancias que son necesarias para orientar y decidir sobre la economía nacional, esto lo saben bien los empresarios y banqueros, quienes son los que acumulan mucho poder en muy pocas manos, es decir, los medios materiales y coactivos de poder que hemos señalado.

Como decía, prueba de ello fue lo acontecido en el plebiscito. Pero a decir verdad este ha sido un proceder común en las sociedades modernas. Donde se establecen relaciones que no vemos, pero que definen e intervienen nuestra realidad, eso es lo entrañable del poder, las relaciones entre los políticos subvencionados por sus secuaces capitalistas, y al ser así no se deben al pueblo, se deben a sus financiadores y la política se hace en favor de tales.

Este poder, ejercido y puesto en acción como lo observamos en la pasada campaña del plebiscito nos devela esa hermandad entre la política y la economía, empresas como: Organización Ardila Lülle,  Grupo Bolívar, Grupo Uribe, Codiscos, y Corbeta, se les conoció su financiación a la campaña del NO, y tomando en particular el caso de la organización Ardila Lülle, sabemos que, “mediante un crédito y por medio de uno de sus medios, RCN Radio, contribuyó con $210 millones. La OAL, luego del escándalo por la confesión de Juan Carlos Vélez, emitió un comunicado en el que advierte que, además del crédito que facilitaron a los comités del Centro Democrático, también apoyaron a otras campañas (comités) que promovieron el SÍ.”[1] Peor aún, entonces, pues su poderío económico, su acumulamiento de medios materiales de poder es tal, que se pueden dar el lujo de apoyar ambas campañas, esto para curarse en salud y ser beneficiado por cualquiera de las partes que saliese vencedora[2].

Pero los de a OAL dijeron además que “a lo largo de su historia ha apoyado de manera proactiva a la democracia colombiana, a los partidos, a las instituciones democráticas”. Lo que no mencionó en su comunicado es que en ese “apoyo proactivo a la democracia colombiana” se han inclinado por una corriente en particular, el uribismo. En 2014, con datos y evidencia en mano, se comprobó que RCN Televisión SA fue el máximo financiador empresarial de la lista al senado de Álvaro Uribe, el canal dio $786 millones, lo anterior si se suman los aportes de todos los candidatos al senado que integraron la lista del Centro Democrático.”[3] !Vaya centauro-colombiano¡ aunque este al parecer tiene más de bestia que de humano, lo que me parece importante subrayar aquí, es la reflexión conceptual con la que comenzaba este escrito, pues aquí vemos mediante un hecho concreto de nuestro país esta configuración real del poder y de la cual se ha insistido tanto, por un lado vemos la articulación de esta bestia colombiana con sus medios coactivos materiales, el partido Centro Democrático y las diferentes empresas que les apoyaron tal como la OAL, y del otro lado vemos a un aparato ideológico como los medios de comunicación y que su ayuda fue crucial, o qué duda cabe de la tarea hecha por RCN, todos actuando en suma complicidad.

Hasta aquí hemos señalado pues, el carácter del poder como relación social, no como una esencia particular, ni como virtud, ni como herencia, sino, a través de un entramado de relaciones sociales. Sin embargo, como asunto especial a considerar debe ser el Estado, y la idea de soberanía que se maneja allí, pues es en esta instancia donde se completa esa articulación entre economía y política, los mecanismos de la economía no operan solos y por su cuenta, en muchas ocasiones reciben apoyo del Estado, con quien hace o este les ayuda hacer negocios. Se crean monopolios económicos, se controla los precios en el mercado, y se reprime a la fuerza de trabajo.

Cuando Marx en el manifiesto comunista, con mucha agudeza adjetiva al Estado moderno como representativo, está percibiendo esta problemática fundamental, pues esa condición representativa del Estado lo vuelve en cierta medida el problema y en cierta parte la solución, pues esta condición implica que siempre unos pocos van a representar a todo el conjunto de la sociedad, Rousseau decía que “solo se representa, aquello que no está presente”, de manera que si se representa el pueblo, el pueblo no está presente. De ahí la paradoja de llamar democracia a un sistema donde el pueblo no está presente,

El Estado sería entonces, por definición el mejor mecanismo para crear obediencia, no tanto para gestionar los grandes problemas de las masas, sino para crear obediencia, y es en parte porque para el Estado le es más sencillo reunirse con el grupo empresarial antioqueño, por ejemplo, que con dos millones de trabajadores. Y esta es una dificultad que también se le impone a una política de izquierda, pues es fácil que esa lógica estatal absorba a la organización y la someta a su burocracia llevando a la contradicción de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

 


[1] http://pacifista.co/grandes-sorpresas-en-la-financiacion-del-plebiscito-estas-son-las-cuentas-parciales/ 

[2] “El Grupo Bolívar, conformado por Seguros Bolívar y Davivienda,  aclaró a través de un comunicado que efectuó donaciones de manera equitativa tanto en la campaña que apoyaba el Sí como la que optaba por el No.” http://www.elespectador.com/noticias/paz/decidimos-financiar-ambas-campanas-grupo-bolivar-articulo-658926

[3] IBID.

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Photo from Santiago Munoz