Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2019: Crítica cultural al capitalismo: una construcción de la vida en democracia

La obra artística ¿Entre el compromiso político y el compromiso estético? 

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Fecha: 17 de junio del 2019.

Expositor: Beatriz Flórez y Elizabeth Giraldo (Historia, política y economía)

Moderadora: Vanessa Ojeda (Arte y literatura)

Comentarista Crítico: Lucero Soto (Filosofía)

Relator: Gustavo Restrepo (Psicoanálisis y teoría del sujeto)

La presentación a cargo del subgrupo de Historia, política y economía, versa sobre el tema: La obra artística ¿Entre el compromiso político y el compromiso estético? Hemos leído y trabajado previamente los textos que nos propuso justamente este mismo subgrupo: El capítulo Thomas Mann y la democracia del libro Colombia: violencia, democracia y derechos humanos de Estanislao Zuleta y un fragmento de la sexta parte de El artista y la sociedad, del escritor alemán Thomas Mann.

Estanislao Zuleta aborda en esta conferencia la cultura con un enfoque histórico, a diferencia de otros textos donde es más universalista respecto a este concepto. Se trata sobre la transformación de posturas en el tiempo, ejemplificando aquí, en Thomas Mann, cómo el contexto histórico produce diferentes posiciones frente a la democracia, algo muy evidente en este caso.

Thomas Mann en su texto El artista y la sociedad nos presenta sus posiciones respecto a esta interesante y polémica relación, entre ellas, se destaca su aversión al artista militante, comprometido con una ideología dominante y dice que la esencia del artista no es moral si no estética y que es la ironía la opción válida para hablar de política. Sin embargo Mann no defiende al artista aislado de su entorno social y aduce que ha de ser coherente, honesto consigo mismo y plasmar en su obra una realidad coherente, no embellecida.

Hay también una posición de Thomas Mann que genera dudas y es considerada en la presentación como peligrosa; esa que afirma que en el artista debe haber un estado del orden sobre la creación.

Quedan muchas enunciaciones como punto de partida para la discusión, como por ejemplo: el compromiso estético y el político como fuerzas en tensión, no como algo resuelto; la diferenciación entre el artista y la obra; las diferentes apropiaciones que se hace de una obra en diferentes épocas. Hay que tener en cuenta que tanto el autor como su discurso son contingentes, mientras que la obra tiene más posibilidades de sostenerse en el tiempo y que no siempre un arte comprometido trasciende, pues puede agotarse en el tiempo, así mismo sucede a la inversa: hay algunas obras que tuvieron un carácter ideológico en su momento, que después pierden o es irrelevante, siendo sus cualidades estéticas o de otro tipo lo que les permite resaltar.

Además de las anteriores, también otras preguntas quedan para seguir pensando este asunto: ¿Qué es arte y que es política? ¿La democracia propicia la creación artística? ¿Por qué tendemos a pensar que la postura del artista va en contra de las ideologías hegemónicas? ¿No es una exigencia que el artista debe plasmar en su obra lo que ve en la realidad?

En el comentario crítico se reconoce el problema como de difícil abordaje y de no tener una resolución a esta pregunta, pero que se pudo hacer más énfasis sobre lo político y además faltó dejar las preguntas que se prometieron al inicio de la presentación. Adicionalmente Mabel complementa diciendo que hubiese valido la pena traer más referencias textuales sobre la posición de Thomas Mann.

Pasando a las intervenciones de los asistentes se consideran dos puntos para iniciar la conversación- 1. Esclarecer en lo posible, qué entiende Mann por política y por democracia. 2. Reconocer las diferencias entre las posibilidades de decir, de transmitir una idea, en la obra escrita y en la obra plástica, porque esta última es más difícil de interpretar.

Alguien pregunta ¿Será que necesariamente el artista tiene una claridad política cuando crea? Una respuesta puede ser que su misma dificultad se tramita a través de la obra, porque es una búsqueda. Lo que Mann fundamentalmente crítica es el artista que convierte su obra en una prédica moralizadora. Esto no niega que una obra pueda tener y promover unos preceptos morales, pero se critica que intencionalmente sean estos los rectores de la creación. Es importante resaltar que Thomas Mann cita a Goethe para decir que definitivamente no se puede disolver el arte y la política, el espíritu y la política. Lo mismo que para el artista es indisoluble conocimiento y forma y que el artista no es solo reflejo de la realidad sino también de su imaginación, su lenguaje, su subjetividad.

Estanislao insiste en decir que cuando la obra se convierte en una posición partidista, no sale nada bueno, en el texto leído dice que no hay una buena obra literaria que haya sido creada por un marxista, porque esta queda como viciada por sus postulados teóricos. Incluso es importante tener presente que el arte puede ser usado de manera premeditada para la manipulación de la sociedad, como sucedió por ejemplo en el nazismo y en el stalinismo.

No olvidar que existen otros actores que intervienen en la interpretación de las obras de arte como los comentaristas, los guías, los gurús, etc. Esto es, considerar los círculos que pueden hacer que la obra de arte se visibilice. No hay que poner al artista, a la creación en un solo punto, la verdad es que hay una serie de matices y contradicciones sobre cada una de las preguntas abordadas en esta conversación. Depende de muchos elementos, como la época, las condiciones personales, ser hijo de muchas tradiciones, etc. y además el artista puede hacer uso de ello para su creación artística o no.

La obra artística es hija de su época, aunque puede irrumpir en ella. Todo lo que se le ocurra a lo humano tiene posibilidades de ser realizado, incluso lo más oprobioso convertido en obra de arte. También el drama que descubre el artista puede ser la expresión del drama humano.

 

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Photo from Santiago Munoz