Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2016: Cultura y democracia: Ideas para (re)construir tejido social

Fecha: 19 de septiembre de 2016

Democratizar los medios de comunicación, combatir la masificación

Texto de referencia: El respeto en la comunicación. Estanislao Zuleta.

Plenaria a cargo de: Subgrupo de Historia, economía y política

Modera: Xiomara Meneses

Relata: Aura María Rendón

Exponen:

Subgrupo de Psicoanálisis: Amparo González
Subgrupo de Arte y literatura: Ana Lucía Vásquez
Subgrupo de Filosofía: Jenny Giraldo
Subgrupo de Historia, Economía y Política: Santiago Alarcón

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El tema propuesto por el subgrupo de Historia, economía y política puso en el centro de la conversación la comunicación y los medios que para ella utilizamos. La base para la conversación en plenaria se nutrió de los aportes que hicieron los grupos.

El grupo anfitrión propuso el poder como un hilo grueso que es necesario reconocer en el tejido que construyen los medios de comunicación, pues ha sido el tema central que el grupo ha reconocido como articulador de la historia, la economía y la política. Recordando una apreciación que ofrece Maquiavelo en una de sus obras, la comunicación es un instrumento inmaterial del poder: está presente en nuestras relaciones, aunque no en las mismas condiciones de uso para todos. Si nos situamos en nuestro sistema político actual, la democratización de los medios de comunicación no es algo dado, sigue siendo una batalla que en buena parte se libra en el campo de lo cultural. Sobre esta última apreciación surgió una interpelación entre los asistentes para darle una vuelta de tuerca: ¿Por qué no hablamos primero de la democratización del poder?

A lo anterior siguió un detenerse en aquello que implica y exige la comunicación en un nivel personal, invitación que recibimos del grupo de Psicoanálisis. Cada enunciado que emitimos es producto de una postura o de unos paradigmas que nos habitan, sin embargo, para que el ir y venir de dichos enunciados se pueda sostener entre varios es necesario que esté presente el respeto: escuchar al otro y no asumirse como único poseedor de la verdad, lo contrario es imponerse y ser autoritario. En resonancia con esto también se expresó otro grupo cuando nos dijo que el reconocimiento de una obra de arte no se define por unanimidad, pues uno de sus rasgos es que no se puede imponer. Lo que el artista logra en su obra se aleja de su propósito cuando se usa para imponer una idea, pues en sus complejas búsquedas le da un lugar fundamental a los encuentros y divergencias de la pluralidad, mientras el autoritarismo las enmudece y las desconoce.

Más preguntas fueron invitadas a esta sesión por el grupo de filosofía. Con pertinencia, se preguntaron y nos preguntaron qué significa democratizar los medios de comunicación. Algunas de las palabras que acudieron para ayudar a construir una respuesta fueron divulgar, masificar, diversificar, pluralizar,... acciones que pueden ser parte de las construcciones democráticas, pero insuficientes si no involucran también la participación activa, de ida y vuelta, entre emisores y receptores: hacerle preguntas a la información que recibimos o aprestarnos a leer una palabra a la que ofrecemos resistencia. Todavía hay mucho trecho para esa construcción democrática, pues los rasgos que reconocemos en los medios no son cercanos a fomentar una participación activa sobre la información que difunden. Esa pasividad, que abre agujeros por los que se puede introducir con holgura el autoritarismo, es una que en su transformación implica los medios de comunicación ¿Son necesarios más medios para nuestra democracia o lo prioritario es su pluralización?

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Reconocimos que la democracia necesita canales de comunicación para fortalecerse, para darle lugar al combate de diferentes ideas y pensamientos entre los ciudadanos. Sin embargo no basta con su existencia para lograr este tipo de participación ciudadana; gobiernos y empresarios han utilizado los medios de comunicación para legitimar y expandir su poder a través de la conquista de la opinión pública. Lo anterior nos situó ante una compleja relación entre poder y medios de comunicación que quedó enunciada pues para esta sesión no contamos con una palabra de Zuleta que nos permitiera ahondar en ese tipo de alianzas que implica nuestro modelo socio-económico. Sabemos que existen unos medios cuya capacidad de llevar información a las personas es superior a la de la mayoría de sus colegas alternativos. ¿Cuál es el criterio bajo el cual definen transmitir una información y otra no? ¿Cómo presentan la información que obtienen? En un espíritu democrático sería necesario que dichos medios se abrieran a la divulgación de una mayor variedad de discursos que están presentes en nuestra sociedad, menos audibles, menos frecuentes, con menos simpatizantes, pero existentes. Surgió entonces una pregunta ¿por qué al mentar la masificación se nos viene la idea de que ello implica una forma superficial del comunicar? Un dilema, pues, porque cuando hablamos de la necesidad de divulgar la producción humana: en conocimiento y arte, también se nos podría decir que eso es masificar. Así que hacer llegar un contenido a muchas personas no necesariamente implica que sea de forma superficial, lo que habría que atender es el cómo. Cabe decir, que herramientas como la imprenta han sido muy importantes para la divulgación de contenidos de forma masiva, favorecedora de la democracia por la amplia divulgación que ha permitido de diversos contenidos.

En esa pregunta por el cómo, reconocimos que no sólo los grandes medios divulgativos tienen capacidades comunicativas. El arte, por ejemplo, puede ser un gran aliado en la construcción de medios alternativos para la expresión de nuestras ideas. En el artista podemos reconocer su ingenio y dedicación como parte de la necesidad de encontrar el mejor decir de sí; en la construcción de su obra se dedican con detalle a la elección de las herramientas y medios para esta labor – en medio de todo también están sus posibilidades, que en buena medida determinan eso que mejor pueden lograr. Siendo artistas o no, cuando buscamos transmitir nuestros pensamientos, ideas, sensaciones podemos acudir a diversos lenguajes poniendo en acción los sentidos de otros a los que nos dirigimos, esos con los que nos es posible leer e interpretar el mundo. Seguro que la apropiación de los lenguajes es diferente, es más rica en unos que en otros, sin embargo la forma en que nos expresamos: palabras, gestos, música, formas, colores, cuerpo, siempre va cargada de una intención, de un sentido y esperamos que esas cargas significativas puedan ser leídas. Así se manifestó la buena acogida del ideal comunicativo que nos planteó un compañero: que todos nos propongamos lograr nuestro mejor decir. Reconociendo que siempre se interpondrán dificultades en esta búsqueda, no solo por las formas que utilizamos para comunicarnos, sino porque nos recuerda que el reto de la comunicación en los seres humanos no solo está en la interpretación que logra hacer el receptor del mensaje, sino también de la responsabilidad que recae en el emisor por la forma en que lo codifica.

Hoy, en nuestro presente, debemos tomar una decisión sobre los acuerdos de paz que se construyeron entre el gobierno y la guerrilla. Decisión que en nuestra democracia, la que hemos podido construir hasta ahora, se tomará entre aquellos que pueden votar, contando con los que dicen que Si y los que dicen No..., monosílabos que han adoptado, en buena medida, a partir de la información que han recibido sobre estos acuerdos.

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Para una concepción positiva de la democracia. Estanislao Zuleta. Y texto complementario: Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?, Immanuel Kant.

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Photo from Santiago Munoz