Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

Fecha: 14 de agosto de 2017

Expositores: Gustavo Restrepo y Luisa Fernanda López

Moderación: Aura María Rendón 

Comentario crítico: Santiago Gutiérrez 

Relatoría: Natalia Zapata Cano

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Abusos del poder: límites para la democracia

Los integrantes del subgrupo, en relación al texto que leímos de Zuleta: Macbeth, El éxito del poder como fracaso, hicieron una indagación sobre un texto de Freud titulado Los que fracasan cuando triunfan, al cual se refiere Zuleta. En él Freud trae varios ejemplos para explicar casos donde personas que anhelaban algo sufren un giro hacia la melancolía y son incapaces de asumir ese triunfo. Lo particular de ese texto es que Freud también se refiere a Macbeth, aunque no se trata de un buen ejemplo, pues no se encuentran esos rasgos que si están en los otros, porque el duque de Glamis no deseaba llegar a ser Rey de Escocia, es una profecía la que lo encausa. Quizá lady Macbeth se aproxime un poco en tanto es ella quien persuade a su esposo de matar a Duncan para tomar su lugar, y que de algún modo fracasa al no tener un primogénito que le sucediera la línea de mando. Con todo, lo que es más interesante de esta obra dramatúrgica, es el cambio de mentalidades de sus personajes principales, pues una vez Macbeth es Rey y ha cometido los asesinatos a los que se resistía inicialmente, son estos los que se convierten en el medio para conservar la corona, mientras la reina se empieza a culpabilizar y entra en un estado de melancolía que la conduce a la enfermedad.

Además de hacer esta introducción, el subgrupo presenta un debate para la discusión en plenaria: ¿Es el poder el que en sí mismo conlleva a un abuso sobre los demás o son las relaciones de poder las que pueden conducir a esas formas de dominación que no encuentra límites en la dignidad del otro?

Dado que es sobre el poder sobre lo que gira el problema, los expositores nos ofrecen una definición de éste como la capacidad de decisión y mando que tiene incidencia en otros y el cual se despliega en diferentes ámbitos. Desde su perspectiva el poder no contiene una esencia mala, pues lo requerimos en la cotidianidad para una organización de la sociedad, sino que es la forma en que se ejerce que puede conducir a una dominación de otros. Sin embargo, por aquello que usualmente acompaña al poder: reconocimiento, autoridad, aprobación, es factible pensar que tenemos una tendencia a desearlo, a gozar de la dominación sobre los otros, lo cual podría significar – una inquietud que surgía en el subgrupo de psicoanálisis - un límite para la democracia.

Finalmente nos preguntan ¿Cuándo puede incidir el trabajo cultural para controlar el abuso del poder?

El comentarista crítico nos ofrece algunas preguntas en relación a esta presentación: A qué tipo de poder nos estamos refiriendo, pues lo podríamos diferenciar en sus rasgos dependiendo del ámbito en que se ejercen, también para preguntarnos si ¿todos tenemos un anhelo por el ejercicio del poder o esto depende de lo que implica? ¿El poder siempre se expresa desde la dominación y hacer dominación?, ¿Este siempre exige una obediencia de otros?

Se retomó la pregunta por la incidencia que puede tener el ejercicio del poder en el ser humano. ¿Encontramos argumentos que nos permiten afirmar ese dicho popular en el que se afirma que el poder corrompe? Sobre esta inquietud, por la posibilidad de hablar de una naturaleza humana que busque la dominación, una de las compañeras nos ofrece una postura que comparten los discursos historiográficos y psicoanalíticos donde no se habla de una naturaleza de lo humano, porque contradeciría sus mismos discursos. Sin embargo en el psicoanálisis sí se habla desde la concepción de una estructura de la psiquis humana, que es muy distinto a lo natural, como aquello que siempre es igual en la historia de lo humano. Además, tampoco podríamos hablar de una tendencia negativa del poder, pues si este lo atribuimos al ejercicio de la fuerza en lo humano, es importante reconocer que el amor también es una fuerza que nos habita y nos moviliza.

¿Cuándo entendemos que hay un abuso del poder? ¿Es algo culturalmente definido? Una pregunta que nos invita a mirar nuestra historia y las transformaciones de los valores y las concepciones sobre lo humano que en ella han tenido lugar. Las modificaciones en las relaciones sociales, como el reconocimiento de las mujeres en algunas sociedades como sujetos de derecho, también de la prohibición de la esclavitud, son producto de labores culturales, que han sido muy importantes en el acompañamiento del trabajo político para establecer límites sobre esos abusos que antes eran bien vistos. Ahora, vale también tener presente, que la misma humanidad, como sociedad o desde lo individual, se ha sometido voluntariamente al gobierno de otros porque es más sencillo, porque deposita su confianza, su creencia, en otros. Y este es un factor que puede jugar tanto como un límite para el abuso del poder como para la democracia.

Con todo lo dicho, que nos deja con tantas inquietudes sobre lo que nos constituye como seres humanos, insistir en que es fundamental conocernos, saber de esas pulsiones que nos habitan, que muchas veces nos cuesta entender o aceptar por el mismo obstáculo que nos representan para concretar esas relaciones humanas a las que aspiramos. Aun así, es preferible tenerlo presente y desde allí asumir nuestra existencia, buscando conocernos mejor, para lo cual también podemos acudir a esas miradas con las que otros, como Shakespeare, han logrado ahondar en el alma humana. Que este reconocimiento, si bien no necesariamente me permite incidir en esos ámbitos del poder macro, si me permite transformar la forma en que ejerzo el poder en mis relaciones cotidianas.

 

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Photo from Santiago Munoz