Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2016: Cultura y democracia: Ideas para (re)construir tejido social

Fecha: 8 de agosto de 2016

Ideología y Cultura

Texto de referencia: Psicoanálisis y marxismo

Plenaria a cargo de: Psicoanálisis y teoría del sujeto

Modera: Elizabeth Giraldo

Relata: Damaris Restrepo

Exponen:

Línea de psicoanálisis: Mary Luz Salazar
Línea de Arte y literatura: Eduardo Cano
Línea de Filosofía: Diana M. Suárez
Línea de Historia, Economía y Política: Santiago Alarcón

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“Hay que evitar ante todo el peligro de fijar de nuevo la “sociedad” como una abstracción, frente al individuo. El individuo es el ser social”.
(Marx, manuscritos 1844).

Ideología y cultura fueron los dos significantes propuestos por el grupo de psicoanálisis a la luz del texto Psicoanálisis y marxismo. Para iniciar la conversación durante el encuentro de la plenaria general ésta línea se preguntó: ¿Cuál es el lugar de lo social y lo subjetivo en lo ideológico? Se propuso pensar la ideología como aquellas ideas, o representaciones, en el marco de un contexto social, económico y político con las que se identifican las personas de manera inconsciente o consciente para luego formar un colectivo en lo social, un sistema hegemónico, aunque existan a su vez simultáneamente otras ideologías opositoras. Una ideología también puede ser el predominio de una idea en una cultura y época específica.

El psicoanálisis y el marxismo son dos discursos compatibles, según Zuleta, en la relación que establecen cada uno de los saberes entre lo social y lo individual, es decir, ambos discursos dan cuenta de cómo lo social del individuo se refleja en su singularidad y como lo individual es tomado de otros, de lo social, para a su vez reflejarlo. “Ese ser aislado que entra a posteriori en relación con sus semejantes, por contrato, y se adapta por conveniencia a las condiciones de la “vida en sociedad”, es una abstracción que proviene de la ideología burguesa y contradice la realidad efectiva de los hombre”. (Estanislao Zuleta)

En el psicoanálisis pueden reconocerse dos aportes, en el sentido social del individuo, desde su teoría sexual y la resolución del complejo de Edipo. En el primer aporte se trata lo sexual: desde el punto de vista de la conducta humana, la sexualidad es una necesidad inseparablemente biológica y social, que está arraigada en el propio cuerpo del sujeto, pero que se socializa, porque su objeto puede ser variado, estar inhibido o prohibido según las relaciones interhumanas sociales y culturales de la época, la sexualidad es entonces educada desde la infancia a través de los padres, la familia, y recibe sus influencias, desde lo social, porque la cultura le impone renuncias, dinámicas y regulaciones. “¿Y qué hay de la historia social que imprime su huella al individuo a través del complejo de Edipo?” aquí otra vez se percibe la relación entre lo social y el individuo pues gracias a este período del desarrollo infantil y su adecuada solución, lo social se instala en lo más íntimo del sujeto, y lo exterior se hace interior, ingresando la prohibición y la norma.
Del lado del marxismo su aporte en relación con lo individual de lo social, consiste en superar su falsa oposición y decir que ésta ocurre cuando el individuo se reduce a un sujeto de intereses particulares opuestos a otros sujetos y lo segundo se convierte en un aparato de instituciones impersonales incontrolables (Zuleta). Atribuye esa separación entre individuo y sociedad al sistema económico del capitalismo, a la ruptura del vínculo entre las cosas y las personas que las elaboran, desde el análisis de categorías como mercancía, propiedad, producción, acumulación, disfrute, fuerza de trabajo, etc., donde puede constatar cómo el sujeto se pierde y se convierte en un personaje de consumo, un ser que goza, que se aliena a una ideología dominante en lo social y se sintomatiza.

Desde la línea de política se propone un individuo social, individuo que se produce socialmente, que no es receptor pasivo, sino que tiene un filtro subjetivo durante ese proceso de socialización que inicia desde su infancia, pues si bien hay un determinismo social, familiar y económico, el sujeto se posiciona ante él y puede establecer una relación dinámica de interacción. Este grupo introduce la categoría de poder económico e ideológico, categoría que puede generar procesos de identificación, de los obreros con los intereses capitalistas, ante lo cual el psicoanálisis y el marxismo proponen como una salida la idea emancipadora por el saber y una liberación de frente a los determinismos, mediante la acción y el posicionamiento subjetivo responsable.

La línea de filosofía introduce dos concepciones de ser humano desde las posturas marxista y psicoanalítica, la categoría marxista propone al hombre como un individuo social, que da cuenta de lo colectivo y cómo cada uno es una forma de vivir lo social en el mundo, y la categoría de hombre desde el psicoanálisis que lo ve como un ser arrojado al mundo en un drama subjetivo, en conflicto, luchando por inscribir su deseo, un manojo de fantasmas, imaginarios, que es determinado socialmente y cómo ese hombre se va moviendo en esas determinaciones sociales y subjetivas, pues el hombre no es individual, sino que está en relación con otros. Pero, ¿qué lugar cobra el pensamiento en todo esto para no terminar subyugado ante una propuesta singular de ideología dominante y abrir posibilidades multidimensionales al hombre? Se propone hacer uso del pensamiento y sus tres movimientos reflexivos: interrogar, investigar y dar sentido, para configurar otras relaciones posibles del sujeto con el mundo y con los otros. Se advierte a su vez de la necesidad de interrogar el mundo y confrontar la teoría con la realidad, para cuestionar los saberes y ponerlos en movimiento, en contacto con la realidad concreta de lo que sucede en la vida cotidiana.

El grupo de arte plantea la necesidad de trascender un poco los conceptos de la teoría del marxismo y el psicoanálisis para contrastarlo con la realidad cotidiana. ¿Desde dónde se ubican Freud y Marx para decir algo? Pues marxismo y psicoanálisis son dos interpretaciones del mundo, dos discursos, pero ¿qué tanta verdad puede haber ahí? Es necesario preguntarse qué grado de verdad hay en esos dos discursos y qué se les puede creer de lo que dicen, pues pueden llegar a ser instrumentos utilizados para afirmar un modelo y también dan cuenta de un aparato ideológico en el trasfondo sobre los fenómenos del capitalismo y la conformación del sujeto. Existen pues otros saberes que también pueden dar cuenta del mundo, se dijo que una obra de arte también puede hacer metonimia y metáfora, y dar cuenta del mundo mediante el desplazamiento y la condensación. Se introduce el tema del tiempo como una dimensión necesaria para transformar las teorías, pues si bien el tiempo pasado y el presente están en correspondencia, el sujeto produce una significación ante su paso, una forma de mirarlo y así se genera un tiempo activo.

El proceso de identificación es una idea que permite entender también cómo se vincula el individuo y la sociedad, y cómo lo exterior deviene interior. Entonces, ¿cómo se hace efectiva la ideología, cómo se da?, puede darse mediante el proceso de identificación, a otro, un amo, a una clase dominante. La ideología enajena, ¿cómo darle lugar entonces al pensamiento e interrogar esas relaciones construidas?

La plenaria propuso un centro de discusión en la reflexión, la interrogación, la discusión y la adopción de diversas posturas sobre teoría y realidad, y sobre las relaciones que guardan, pues si bien la teoría permite tener una posición ante el mundo mediante su explicación, también es cierto que el mundo no necesariamente corresponde al constructo teórico. Es de advertir a su vez, que el lenguaje está presente también en las ideologías, el lenguaje como síntoma de una época en la subjetividad. En relación con la teoría y su relación con la realidad, es necesario preguntarse a su vez, ¿qué es la realidad?, cómo se construye y si es socialmente construida. Toda teoría entonces es un intento de conceptualización sobre la realidad, mediante el lenguaje, que permite ver más, pero que también puede a su vez ocultar, enajenar. La teoría también puede pensarse como algo dado, acabado, que normaliza las cosas, o la teoría como teorización, como posibilidad de teorizar, de interrogarse sobre la realidad y visibilizar lo que está oculto. Es necesario poner la teoría en contacto con la realidad, para que no se convierta en una ideología, en una cristalización del conocimiento. En ese sentido es necesario hablar de una transformación necesaria de las teorías, para generar reinterpretaciones de ellas que entren en relación con la realidad.

La teoría tiene también un componente histórico y el sujeto es un ser que interpreta, uno entonces puede ver toda teoría como una interpretación del teórico, con una carga de relaciones históricas en el tiempo. La realidad entonces no existe a priori, también se construye, aunque hayan datos fácticos, pero ¿qué media en nuestra relación con la realidad?, un tejido de interpretaciones y sentidos mediados por el lenguaje. El contacto con la realidad también está mediada por el lenguaje, no tenemos un contacto directo con ella.

La teoría tiene que estar en movimiento, resignificarse, porque el tiempo pasa, las realidades se transforman. Para finalizar es necesario advertir que aunque la teoría puede explicar el mundo y producir sentidos, no se debe hacer de ella una ideología, sino mirar el mundo de manera compleja mediante la articulación de saberes. Pues si bien somos intérpretes, es necesario cotejar la información, saber desde dónde se interpreta, cómo y quién y para qué lo hace.

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                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Photo from Santiago Munoz