Grupo de estudio: Lectura crítica de la obra de Estanislao Zuleta
Subgrupo: Psicoanálisis y teoría del sujeto

Fecha: 7 de julio de 2014

Texto: "Psicoanálisis y criminología"

¿Qué nos determina? ¿Que determina a un ser humano? ¿Por qué es lo que es y no otra cosa? Son algunas de las preguntas que se ha propuesto el subgrupo para emprender este estudio sobre el psicoanálisis, andando los caminos y rutas abiertas por Estanislao Zuleta a la hora de reflexionar sobre el sujeto y abordar autores como Freud.

En este caso es a través de una pregunta por el crimen que Zuleta nos va internando de una manera ilustrativa por el edificio conceptual del psicoanálisis freudiano y avanza en aclarar nociones y postulados complejos, de allí que la presentación de la sesión, a cargo de Amparo y Pablo, haya comenzado por el reconocimiento a la relevancia del texto justamente en este sentido; como una síntesis de las principales tesis del psicoanálisis freudiano, así mismo el grupo reconoció el carácter pedagógico del texto y la posibilidad que abre para adentrarse en la complejidad que es el saber del psicoanálisis, tarea que además realizó Zuleta en un contexto donde poco o nada se sabía del psicoanálisis, como nos lo precisó el comentarista crítico.

Como centro de los postulados que Freud propuso y que Zuleta trabaja, aparece una expresión sobre eso que determina al sujeto, "El determinismo psíquico", que trae como propuesta central el decir que los actos humanos poseen unas causas y por tanto son explicables, circunstancia que nos abre todo un universo revolucionario sobre la concepción de lo humano, radicalmente distinta y de ruptura con las concepciones religiosas y disciplinares, como las de la filosofía y la antropología, que imperaban en el momento en que Freud lanza su teoría y que hasta hoy siguen representando un campo de debate por su inclusión en el tratamiento de lo que somos como individuos y como sociedad.

El determinismo psíquico trae consigo implicaciones que fueron resaltadas por nuestros expositores, la primera, al ser un saber explicativo el psicoanálisis plantea su carácter científico, es decir, como bien nos lo aclara Zuleta, sus postulados y hallazgos parten de un ejercicio demostrativo no de opiniones; es un conocimiento que se basa en las determinaciones, causas, de los fenómenos, en este caso de la vida anímica de los seres humanos. Sobre este tema se abrió un importante debate en el grupo sobre la actualidad de este carácter científico del psicoanálisis y queda como una discusión abierta que requeriría de otras indagaciones en los círculos de este saber hoy, sin embargo sí queda como conclusión el gran ejercicio de racionalidad que implica su desarrollo y aplicación, además de insistir en que la importancia del psicoanálisis hoy no reposa en su cientificidad y el debate sobre ello en ningún momento pone en duda su vigor y rigurosidad.

La segunda implicación del determinismo psíquico y su estudio, que se vincula con la primera de las implicaciones, nos alerta sobre la distancia que hay entre la explicación y la compresión, situándonos en un punto diferencial, donde la primera se funde en un trabajo de distancia y objetividad, mientras la segunda se caracteriza por la identificación, por ponerse en el lugar del otro y reconocer la intencionalidad de sus actos, lo que podríamos entender como una posición humanista.

La tercera de las implicaciones presentada, determinante por demás en la constitución del psicoanálisis, es el cuestionamiento y puesta en duda del libre albedrío, base de la regulación colectiva ejercida por la religión y el sistema penal; al decirnos el psicoanálisis que los actos humanos no son plenamente guiados por su voluntad, por el contrario responden a una determinación que no controla y que de hecho desconoce, nociones como el pecado y el dolo quedan puestos en entre dicho y se avanza hacia un no moralizar al otro, hacia el levantamiento de otras banderas sobre lo humano, como se postuló en el debate grupal, que incluyan maneras diversas y creativas de tratar la falta que nos caracteriza, permitiendo con esto otras formas de lucha social y política que cuenten con el deseo y la libertad de cada uno de nosotros.

Ahora, desde nuestro expositores se lanza la pregunta ¿en qué consiste esa determinación? En primer lugar, se enunció la distancia, como hemos dicho, con la voluntad arbitraria, por un lado, y con la actualidad orgánica del individuo, por el otro. Siendo esta última afirmación de una compleja gravedad, al decirnos lo biológico condiciona más no es la causa final que nos permitiría explicar lo que somos, afirmación que además deriva en dos grandes compresiones susceptibles de ser ampliadas y se constituyen en todo un campo de reflexión; la primera, el humano no es naturalmente social, no viene en su configuración orgánica lo que es o puede llegar a ser, por lo contrario requiere de un total aprendizaje para poderse introducir en la cultura, aprendemos a ser humanos. La segunda derivación nos remite a esa contradicción original entre lo cultural y lo biológico que nos caracteriza.

Es así como nos internamos en el entendimiento de la historicidad del sujeto que instaura la configuración de su psique y de aquella instancia primordial para el psicoanálisis: el inconsciente. A éste los expositores lo empiezan a bordear a partir de lo que Zuleta nos ofrece en el texto, como aquello que no está al alcance de nuestra conciencia y aun así está vivo y operante en nosotros, que se constituye por el conjunto de experiencias que tenemos en nuestra vida, teniendo principal determinación la de la niñez, momento en el que entramos en relación con las figuras primordiales y con la ley, ambas relaciones determinantes en nuestra configuración subjetiva. La relación con la norma, de principal interés por la temática del texto, se vincula de manera directa con el desarrollo de la culpa, interiorizada, que funge como regulador y represor interno de la tendencia humana hacia la transgresión de la norma; es la prohibición, en choque con nuestro deseo, lo que determina las infinitas formas de constitución del sujeto.

Es así como el incosciente se caracterizaría por su incompatibilidad con la imagen positiva del yo, como bien se aclararía en el debate, para hablar del inconsciente es necesario tener en cuenta lo reprimido. Un ejemplo traído para ilustrar esta situación es aquel que nos habla del caso de aquellos padres que conscientemente expresan un amor exagerado por el hijo, mientras incoscientemente pueden sentir una gran hostilidad, hostilidad que se reprime pero muestra su síntoma en el cuidado desmesurado y preocupación permanente por el hijo, expresión de la culpa. De manera pertinente la la propuesta de los expositores derivó hacia la necesaria revisión de las maneras en que en la actualidad, social e individualmente, nos relacionamos con la ley.

De allí se pudo avanzar hacia el evidenciamiento de una de las rupturas fundamentales que nos propuso Freud, expuesta por Zuleta en el texto y enfatizada por los expositores: a la luz del incosciente los seres humanos dejamos de ser una unidad irreductible para pasar a ser una estructura contradictoria. Una estructura compleja y determinada, que niega cualquier lectura teleológica de lo que somos, afirmación que apunta a decir que no podemos ser entendidos por un fin predecible o por unos propósitos concretos, por el contrario llegar a esa estructura implica una arqueología compleja a la cual es posible acudir a través de la práctica del análisis.

En este escenario de debate surgieron otros temas más que muestran las discusiones posibles y pendientes por continuar, el primero de ellos fue una pregunta directa por la responsabilidad del individuo ante sus actos tomando en cuenta el determinismo psíquico que los guía, reconociendo ahí una exigencia mayor de trabajo sobre sí y sobre el relacionamiento con el otro, considerando el carácter histórico de lo que somos se plantea la posibilidad de actuar en esa historicidad, de relacionarnos mejor con nuestro inconsciente por tanto con las normas y la ley, ineludibles socialmente pero con un llamado urgente a ser resultas por otras vías que alberguen lo humano en su contradicción. Es así como el psicoanálisis nos lleva a pensar y a actuar en otras dimensiones de lo humano, a preguntarnos por las condiciones materiales en que el ser puede desplegarse y con ello la necesidad de hacernos cargo de nuestra historia social y nuestra historia subjetiva.

Fue igualmente importante señalar la manera en que Zuleta entrelaza vínculos con otros saberes para ampliar las áreas de entendimiento de lo que somos y podemos ser; la literatura, el marxismo y la lingüística, entre otros, lo que exige de nosotros entender cómo son esos vínculos, qué aportes hacen desde su especificidad, cómo se entrelazan.

Elizabeth Giraldo

Responsable de la memoria

Sesión del 05 de marzo de 2013

Cuento leído y analizado: “El pintor de margaritas”, del escritor colombiano Eduardo Cano.

 

                                                                                   Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Photo from Santiago Munoz