Grupo de estudio: Lectura crítica de la obra de Estanislao Zuleta
Subgrupo: Psicoanálisis y teoría del sujeto

Fecha: 15 de julio de 2013

Libro: Pensamiento psicoanalítico

Texto: Teoría del inconsciente

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"El hombre no puede estar nunca ante el mundo sin interpretarlo a la luz de sus temores y deseos, el hombre desde el inicio está comprometido en el universo en una forma afectiva, el hombre nunca esta imparcial ante el mundo, y ese mundo originariamente estuvo siempre ya interpretado"
Estanislao Zuleta en "El pensamiento psicoanalítico".

En sintonía con lo tratado por los subgrupos anteriores donde apareció la pregunta por la determinación del sujeto y lo impredecible del ser humano, se intenta abordar desde el pensamiento psicoanalítico la pregunta por el determinismo psíquico. Aunque al final siempre nos queda la pregunta por las posibilidades de autonomía del ser humano, y sin querer decir que el futuro de un sujeto sea necesariamente inmodificable a raíz de sus vivencias infantiles, si hay que reconocer que son muy potentes las argumentaciones que desde el psicoanálisis se dan sobre lo determinantes que son las condiciones en que se llega al mundo y los primeros años de vida y que esto pesará enormemente sobre sus actuaciones como individuo, que a su vez hacen su efecto en lo social.

Veamos entonces lo postulado por la teoría psicoanalítica:

La estructuración del sujeto humano arranca desde la misma concepción, desde la intervención del padre al reconocer ese hijo, más el reconocimiento que hace la madre de ese padre y el deseo de ella misma de tener o no tener ese hijo, es decir que al momento de nacer, ya llega con una carga de significados, de aceptaciones o rechazos y una serie de condiciones que él no elige, como una genética, una nacionalidad, una economía familiar, una estructura biológica, asuntos interrelacionados que pesarán mucho sobre la estructuración del sujeto.

El estado de indefensión en que se nace hace que el "lugar de la madre", (la biológica o quien sea su remplazo), sea la única posibilidad de sobrevivir y esa relación con ese "lugar de la madre", también determina mucho la estructura en construcción del sujeto, o sea que se está a expensas del deseo de la madre, sea para cuidarlo o para rechazarlo, pero siempre hará un efecto determinante. De esa vivencia de indefensión se origina también que el hombre necesite una religión, un dios en quien creer para apaciguar su angustia, su temor a la naturaleza a lo desconocido.

Ante esta simbiosis donde el sujeto todavía no se reconoce separado de la madre, se hace necesario un tercero que produzca esa separación y es allí donde aparece la figura del padre, que llamamos la ley del padre. Esta figura separadora (sea el padre biológico u otro cualquiera que ocupe ese lugar de separador) obliga a la madre al distanciamiento del hijo, o lo que es lo mismo, que el hijo se desprenda de esta simbiosis, generando que el sujeto se estructure como ser deseante independiente, que en principio desea volver al objeto de amor primordial. Esto es importantísimo porque al asumir esa ley del tercero se erige el sujeto como un ser con una posición diferenciada ante el otro y determinará luego en gran medida como se establecen los lazos sociales con los otros.

Ante la pegunta de cómo se puede argumentar desde el psicoanálisis una falla en la teoría Marxista cuando postula, que al hacer a los proletarios conscientes de la explotación se produciría necesariamente una emancipación que los llevaría a su liberación, se responde que en la historia individual del sujeto se estructuran unas posibilidades o imposibilidades para emanciparse; que muchas veces aunque haya una consciencia de ser explotado, subyugado o incluso violentado, el sujeto no puede liberarse, aunque quiera, porque hay determinaciones inconscientes, estructurales que no lo dejan y asume a pesar de todo una posición de esclavo, de subyugado, de dominado.

Fue también importante abordar el debate de la concepción fenomenológica Sartreana, en relación también con las posibilidades de libertad y autonomía: el ser humano se sabe, se conoce a través de la conciencia y la voluntad vs el ser humano que lo mueven motivaciones inconscientes. Sartre pone en cuestión toda esa serie de determinaciones que se han planteado desde el psicoanálisis como forjadores del sujeto y entonces se contra argumenta que hay formas impositivas que son imprescindibles, aunque el sujeto no tiene opción de elegir: que la madre lo inscriba en un lenguaje por ejemplo y saltan las preguntas: ¿qué queda del sujeto si se eliminaran todas estas? ¿Un sujeto sin lenguaje? ¿Pero entonces cual es la posibilidad de autonomía del ser? Aquí podríamos defender la posición de Sartre y es que desde la racionalidad y la consciencia, el ser también puede decir algo sobre el objeto y actuar.

¿Por qué actuamos de unas maneras y no de otras?, ¿Y porque no somos entonces dueños de esas formas como actuamos?, ¿Qué nos es dado y que nos es posible? ¿Qué les es posible pensar a los filósofos? ¿Qué quiere decir libertad para Zuleta?, ¿Por qué trae el debate sobre la posición de Sartre justo cuando está haciendo esta introducción al psicoanálisis? Zuleta aborda el concepto de libertad siempre para confrontar las posiciones al respecto, para ponerlo sobre el ruedo, para que no nos hagamos muchas ilusiones y aquí elige hacerle crítica a la posición de un filósofo de alto vuelo como es Sartre.

Sartre niega algunos postulados del psicoanálisis y especialmente el más importante, la teoría del inconsciente, dándole una alta valoración a la consciencia y que es allí donde se juega el asunto de la libertad; Acogiendo la teoría psicoanalítica y aun cuando se reconoce el importantísimo valor de la racionalidad y el papel de la consciencia, se insiste en que hay una instancia más, que no nos permite conocer el fondo de la naturaleza humana y es allí donde reside la crítica a Sartre y se sustenta en esta frase de Freud en el capítulo final de Psicopatología de la vida cotidiana "La libertad es el nombre que damos a la ignorancia que tenemos de las causas de nuestros actos".

Entonces ¿De qué queremos ser libres?, ¿De qué tipo de autonomía estamos hablando? El hecho de que los sujetos estemos determinados psíquicamente no quiere decir que renunciemos a la búsqueda de una libertad política. Es necesario seguir problematizando este tema de la libertad y esa ligazón que en el concepto de Sartre tiene al respecto de la responsabilidad, al no desconocer que existe el en el ser una responsabilidad individual y social, pero sin ignorar que las condiciones sociales, históricas, económicas en las que está puesto ese ser humano disponen unas maneras de agenciar la ley, unas maneras en la madre, unas maneras en el padre, que definen los tipos de subjetivaciones que se estructuran en los nuevos sujetos.

Por último se lanza una pregunta al subgrupo de psicoanálisis, que queda para irla pensando: ¿Qué cabida tiene la teoría del sujeto psicoanalítica en una tertulia literaria como las que realiza la corporación? ¿Qué utilidad tiene?

Gustavo Restrepo
Relator de la sesión