Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2016: Cultura y democracia: Ideas para (re)construir tejido social

Fecha: 31 de octubre de 2016

Línea: Psicoanálisis y teoría del sujeto

Autor: Rodrigo Jiménez

Pensar y actuar la democracia desde sus conquistas, organizar la esperanza desde la relación niñez y democracia

Imágenes captadas en simultánea de situaciones consumadas por “actores” sociales con aplicada devoción ceremonial: un grupo de seres vivientes muy diverso en edad y en sexo, reunido en un recinto y en disposición de estudio de un texto cuyo autor es el mentado pensador Estanislao Zuleta. Muy cerca, una multitud también de vivientes similar a la anterior en composición diversa, en su mayoría vestidos de pantalones jean y portando camisetas de un equipo de fútbol, corean un OLÉ, OLÉ, OLÉ. Como si estuviesen arropados de una sensación que los trasportara al más excitante de los placeres. En el mismo perímetro de la localidad donde se sitúan los anteriores grupos, varias familias se congregan frente a la pantalla de un tv plasma y con vigilancia alucinada esperan la solución definitiva de un concurso de “reality” bautizado como “El desafío”. Muy cerca, a unas cuantas calles, multitudes de seres, como si se tratara de la obediencia a un mandato ineluctable, transitan al unísono por el interior de un supermercado revisando con agilidad apremiante los registros de descuentos del 30 y el 50 por ciento, en cada uno de los artículos puestos a la venta. En diagonal, a escasos treinta pasos del supermercado en un pequeño recinto hecho templo, un pastor proclamado como el portavoz de un redentor en la tierra, promete a los parroquianos vida perenne.   Son estas imágenes centuplicadas en millares, realizadas desde las más variadas prácticas y gustos morales / de vida, tal vez expuestas al unísono, las que sirvan de telón de fondo para aventurar palabras sobre la “reconstrucción de un tejido social democrático”.

Recordando someramente.

El historial de la institución democrática nos deja evidencias de los débiles y exiguos pasos que ha venido dando por nuestras tierras, y no por su fragilidad hemos de minimizar sus alcances presentes. Hay presupuestos de sus realizaciones desde los que debemos partir para no caer en idealizaciones en relación a lo que esperamos de ella en el devenir inmediato. Acoger la institución democrática entonces, como un pálpito presente, no simplemente desde una referencia conceptual. ”La democracia como un hecho Histórico providencial” (Toqueville, Alexis, de la démocratie en Amerique).

Entre los muy distintos acumulados que nos ofrece la institución democrática, están los legados que le dan vigencia como acontecimiento inaugural de la sociedad moderna. Tenemos los desarrollos de los lemas levantados por la revolución francesa: IGUALDAD, LIBERTAD, FRATERNIDAD. Y el amplio horizonte abierto por el movimiento de la ilustración, que exalta desde la racionalidad moral la defensa de la dignidad de la persona que merece ser protegida desde un “estado legítimamente democrático”. Desde aquí se puede afirmar que, se asegura la existencia de un código moral con impacto universal, expresado en la declaración de los derechos del hombre y el ciudadano. Declaración que además se hace presente como contraposición a la preexistencia de un código moral monista, sostenido desde la institución religiosa dominante en occidente y como una diáfana respuesta al hundimiento (caída ineludible) de una tradición Jerárquica / Monárquica: Léase mejor crítica y cuestionamiento al origen y legitimidad de la autoridad y el poder.

Es pues, muy posible corroborar el amplio trayecto de la institución democrática, que va afianzando sus desarrollos en la realización de toda una “arquitectura” soportada en dispositivos jurídico / políticos, de organización social y cultural que dan sustento a lo que solemos llamar como sociedad civil, compuesta por actividades económicas y de realización político/cultural, que pretenden una autonomía relativa frente al estado. No menores a estos alcances enunciados, es constatar el nacimiento y desarrollo de distintas categorías actuantes como: presencia del individuo moderno, en tanto categoría política y jurídica / “individualismo del hombre contemporáneo”, el ejercicio de la libre opinión (con toda y las implicaciones que tiene esto en relación con el SABER: léase también distinciones entre episteme y doxa), la necesaria implementación de lo que hoy se concibe como pluralismo democrático, nacida de una cuidadosa reflexión político/ filosófica, producto de una clara evidencia rastreada desde la existencia de una antropología plural de los valores. Libre opinión y pluralismo, que además, ofrecen vías para el ejercicio de la deliberación pública en acto, instalándose así la “controvertida” noción de “opinión pública”, que en buena medida se constituye como uno de los indicadores de la legitimidad en el poder.

Cabe destacar que el ejercicio del pluralismo democrático se configura no solo como una herramienta de alto valor jurídico / política, de la estructura de la institución democrática, sino también como un instrumento invaluable de pedagogía social y cultural que está orientado al aprendizaje de prácticas en la vida social democrática.    

Son estos hechos de confirmación histórica de acción democrática, los que llevan a A. Toqueville, hace ya casi dos siglos a “sostener que la igualdad o la democracia, son un hecho, más que un ideal o un valor, y es un hecho por que acompaña la transformación institucional de la sociedad” (Iván Darío Arango; Dificultades de la Democracia)

Partiendo de estos no “depreciables” presupuestos, podemos considerar dos enfoques más o menos (más que menos) compartidos en el ámbito de la reflexión seria democrática, en el contexto universal y local.

  • El carácter constitutivo de “LO CONFLICTIVO” en la conformación del viviente humano, en el plano “personal” y en el vínculo social. Carácter conflictivo destacado por E. Zuleta y referenciado por E. Kant como “la insociable sociabilidad” de la criatura humana. El tratamiento, canalización y regulación, de ese carácter “conflictivo constitutivo” de lo humano, es una búsqueda continua de la institución democrática, pretendiendo regular esta tensión siempre presente en la esfera pública y privada, mediante la configuración de expresiones sociales de relación y formas jurídico/políticas de regulación de estas tensiones. En esta misma vía de reflexión de lo “irreductible del conflicto en lo humano“, es necesario examinar, interrogando el presupuesto sostenido en uno de los textos de E. Zuleta, hacia la búsqueda de una ética universal y en la cual se parte del imperativo Kantiano: “Obra de tal manera que la voluntad pueda considerarse en sí misma, mediante su máxima, como legisladora universal”. Se trata este imperativo de una “LEY MORAL”, que presenta presupuestos problemáticos en tanto implica una auto/imposición de un” DEBER”, que aspira dar por sentado que todo viviente humano en su obrar, motivado por su voluntad, está orientado a generar el “supremo bien”. Puede considerarse que la acción moral está motivada por el prevalecer del DEBER, como compromiso con una entidad que está ubicada por encima de alguna motivación del sujeto y le sitúa una demarcación en su acción. La motivación Ética emplaza al sujeto ante una elección como núcleo de su deseo (Las verdaderas elecciones son pocas en la vida de un sujeto y son determinantes en la configuración de su SER), y ante la elección se ha de ser responsable de sus consecuencias. Al respecto, la critica que se hace al imperativo Kantiano, catalogado como otro monismo Moral, en tanto se hace “… de la concepción del hombre que existe en la filosofía ilustrada, o mejor, el reduccionismo que es propio del análisis científico de la acción y de las acciones humanas…” es sustentada por Isaiah Berlin así: “Los filósofos franceses y sus seguidores Ingleses nos dicen que los hombres solo buscan obtener el placer y evitar la pena, pero esto es absurdo. Los hombres buscan vivir, crear, amar, odiar, comer, beber, adorar, sacrificar, comprender, y buscan esto porque no pueden evitarlo. Vida es acción”. Al abordarse un carácter conflictivo de orden estructural que constituye tanto al vínculo social, como a la “persona“ misma, es muy destacable la expresión de una señorita, asistente al grupo de estudio, quien desde su dulce voz, catapulta esta afirmación: ”frente al otro uno nunca podrá conocerlo, nunca obtendrá garantía de lo que es. Y frente a uno mismo tampoco podrá terminar por conocerse”. A esta expresión se le podría añadir que no se obtienen plenas garantías de lo que el otro puede hacer, ni clara certificación absoluta de lo que uno mismo puede hacer.En esa misma lógica de afianzamiento del carácter conflictivo que constituye el vínculo humano y avanzando en dirección de reflexionar sobre el carácter problemático de pensar el presupuesto de una ética universal, vale la pena retomar a Ivan Dario Arango en su texto Dificultades de la democracia: “…las sociedades modernas son complejas, y diferentes formas de autorrealización son posibles. Además, la presencia de diferentes convicciones morales e ideales políticos hace necesaria una forma de argumentación adversativa, en la que siempre caben argumentos en sentido contrario. Incluso, cuando los partidos se presentan a elecciones proponen prioridades no únicamente en el sentido de los bienes elevados que habría que buscar, sino de los males mayores que habría que evitar. La apertura de la controversia se ha vuelto necesaria porque se sabe también que existen modelos de lo que es una vida deseable que chocan entre si y ocasionan polarizaciones. Pero abrir la esfera pública para la controversia sobre los fines de la vida en común es cada vez más difícil a causa del encapsulamiento que representa la identidad cultural, la cual encierra en el particularismo los puntos de vista morales y políticos: particularismo de la clase social, de la religión, de la raza, de la lengua y hasta de las costumbres y formas de vestir; cualquiera que sea la particularidad, se convierte en un pretexto para que los políticos puedan ejercer la polarización…”
  • En el escenario local (el ¡hay país, país, país¡) vale la pena mirar, solo de pasada, la consideración de que contamos con todo una” arquitectura” de consolidación de la institucionalidad democrática, que cohabita a la par con una sociedad con prácticas y vivencias de orden individual y colectivo profundamente Antidemocráticas... Hace 25 años, el país vivió un acontecimiento que dio como resultado la proclama de la constitución del 91. Se trató de un acontecimiento de profundas raíces democráticas: la conformación de una Asamblea Nacional Constituyente. Solo hasta el hoy (el pasado dos octubre), un acontecimiento democrático, que quizá pudiese tener mayores implicaciones en la historia del país, que el sucedido en el año 91, nos toma por sorpresa y nos tiene todavía sumidos en la incertidumbre sobre lo que significa tener una esperanza, para acrecentar los avances de una cultura del vínculo social, que impacte las simientes de una sensibilidad democrática en la sociedad colombiana. Ante esta incertidumbre quedan retumbando en las cabezas las palabras de E. Zuleta: ”… es sorprendente la incapacidad de los pueblos de organizar una esperanza razonable, una fuerza creciente y no quedarse a esperar que va a llegar alguien y se va a transformar el mundo”.

El camino de la esperanza: asumir la responsabilidad subjetiva (relación niñez y democracia)

Para lograr evidenciar que, organizar la ESPERANZA de la DEMOCRACIA en nuestro contexto, está vinculado a la promoción de una generación de sujetos, si se quiere nueva, con alta sensibilidad democrática y que ello nos remite a establecer una correspondencia insalvable entre “NIÑEZ Y DMOCRACIA”; se parte primero de un presupuesto bastante difundido, enunciado posiblemente en los siguientes términos: la configuración de un sujeto, - estructuración- para que afronte bien equipado los avatares del existir, en un vínculo social conflictivo y realice su singular aporte a la invención de formas democráticas, para una experiencia de vida en compañía de sus otros semejantes en humanidad, ha de requerirse un trabajo de dedicación en el acompañamiento formativo con delectación artística, durante los primeros 7 años del viviente humano, o digamos 10, para darnos un airecito en esta rigurosa tarea.

Seguidamente, se hace un recorrido a los elementos básicos motivo de nuestro interés (estructuración de la subjetividad), de la conferencia DICTADA POR de HEBE TIZIO, SICOANALISTA, TITULADA "Lo que el psicoanálisis puede aportar a los educadores".

Con este apoyo se busca mostrar, que la tarea de formación democrática nos conduce a tomar muy en serio la estructuración de la subjetividad y la posibilidad de dar existencia a un sujeto que oriente sus elecciones desde una motivación ética. La tarea educativa, desde luego, no se reduce a los estrechos marcos de lo que conocemos como la institucionalidad normativa del aula. Se requieren, aun, iniciativas alternativas que realicen una acción demoledora de los presupuestos avasalladores agenciados en la educación institucionalizada.

La importancia de la educación en la estructuración de la subjetividad del niño.

En palabras de LACAN, El niño está hecho para aprender algo. Hay la posibilidad de que algo se anude en la estructuración de su siquismo.

Tenemos claro conocimiento de la existencia de problemas escolares conocidos bajo la horrible forma del ”Fracaso escolar”. Resulta que en la educación escolar aprender a leer, a escribir, a emplear la puntuación, a utilizar los límites de la página y el renglón, por no agregar las más, de la infinidad de funciones del proceso formativo; son un verdadero REGULADOR PULSIONAL . Aquí está un incalculable valor simbólico de todo aprendizaje. Además, de que “TODO APRENDIZAJE ES SINTOMÁTICO”, en el sentido que tiene efectos sobre la subjetividad y genera síntomas.  

El sujeto siempre lleva previos al encontrarse con la oferta educativa y le corresponde afrontar esta oferta desde dos perspectivas: la represión y la sublimación. Desde aquí, en el proceso formativo se aportan recursos para que el sujeto aprenda formas de hacer con su propia subjetividad; y aunque el currículo es general, el efecto educativo sobre el sujeto es singular:

El maestro trabaja con 30 alumnos “y cada uno será una invención propia con los elementos y recursos que se le dan”.

Al hablar de síntoma se está haciendo, entonces, una referencia a “una forma de tratamiento de lo pulsional”. Insistiendo en que el sujeto se sirve de determinados recursos “para poder hacer con lo pulsional”. En este sentido es necesario hacer la diferencia del síntoma de apropiación singular, al que va hacer de la apropiación de la oferta educativa.

Los síntomas que se van produciendo en la oferta educativa, se van resolviendo para que emerja un nuevo síntoma. También, ”A veces los sujetos retroceden ante los síntomas”.

Una ejemplificación algo sencilla: se trata de un requerimiento de un trabajo de indagación sobre un texto. Se presentan dos formas de hacerlo. “En la una se da una especie de resumen, desde lo que se sabe. En este caso todo irá bien y no pasa nada. La otra manera se hace desde un NO SABER. Quiere decir que se plantea desde un interrogante y se va tratando de dar respuestas. Entonces, van pasando cosas. ¿Qué cosas?: Se hace crisis desde donde parece que no se va a poder salir adelante nunca. Allí se está siempre tentado a retroceder. Si se tiene la valentía de no retroceder y se avanza, después de esta crisis, las cosas se pueden reestructurar y se pueden organizar”.

Esto también sucede a los niños en los aprendizajes. Cada vez que hay un encuentro con un elemento nuevo, “nuevo en el sentido que tiene que ver con un agujero -el agujero de la ignorancia. Entonces aquí está el encuentro con algo nuevo: lo que toca, lo que conmueve, desestabiliza lo anterior, lo desorganiza, haciendo sea necesario una nueva organización”. En esta dirección es que los “atrévete a pensar y atrévete a saber” que encontramos formulados por KANT, son tan celebrados por el psicoanálisis.

Para el niño se hace tan importante el acompañamiento en estos procesos, para que no se vea ante el arrasamiento de un retroceder.

Hay gran importancia del acompañamiento y la exigencia en el aprendizaje escolar: se requiere poner las cosas “un poquito más allá de lo que sabe el sujeto”. “Hay que confrontarlo, pero hay que acompañarlo”. La exigencia “para evitar el punto conservador, que tiende a evitar enfrentarse con lo que no se sabe, con lo nuevo”. Acompañarlo “para darle confianza al sujeto de que va a poder atravesar” (Lo nuevo, el agujero de la ignorancia).

En la medida que la educación pierde valor, se somete al olvido esta cuestión fundamental estructurante de la subjetividad.

Un niño que fracasa no es simplemente que no aprende a leer o a escribir. O deja de tomar los donativos del conocimiento. Se trata de un asunto mucho mayor: el mundo escolar es el mundo para el niño. Entonces “es también su fracaso en el mundo”, además es también “su fracaso en la regulación pulsional y su fracaso en el reconocimiento social”.

Vemos como un fracaso en la regulación pulsional es también - implica - problemas serios en el vínculo social. Hay que ayudar, entonces, al sujeto a que estructure su subjetividad, a que aprenda a hacer con su síntoma. “La configuración del SER es siempre una función sintomática” (Nunca somos, vamos siendo). Sintomática quiere decir regulación de lo pulsional.

Ya lo sabemos, al hacer una función y poder llevarla a cabo, esto genera satisfacción, satisfacción por ejemplo de que se está aprendiendo a SER y a HACER en el mundo, da gusto, es placentero. En este resultado se puede decir que la buena regulación está del lado del bien estar, DE LO QUE PUEDE CAUSAR EL DESEO. Cuando no hay regulación - des/regulación- , “cuando no se drena lo pulsional, no se moviliza, hay estancamiento, se genera síntoma del lado del MAL ESTAR. Esto no es cualquier cosa, pues lo que está del lado del malestar es un buen indicador de lo que está generando el aplastamiento del deseo”.

Ahora viene lo del consentimiento del acto educativo. El agente de la educación, es quien puede causar el acto. “Mas no se puede ser causa sino se está causado. Si el agente de la educación cree en eso que es causa de su deseo, si puede sostener algo que usa el sicoanálisis, pero que no es patrimonio suyo”… Es anterior al sicoanálisis: la transferencia.

Se transfieren “vivencias, experiencias, cargas libidinales… se transfieren de un vínculo al otro”.

En FREUD se habla del amor en relación a la transferencia y LACAN habla de la relación de la transferencia con el SABER.

“El tema del SABER, el tema de LA TRANSFERENCIA, el tema de la CONFIANZA, el tema de la AUTORIDAD bien entendida, son temas que están relacionados”. Pues bien, en estos temas, subyacen ejes primordiales en cuanto a la formación de una SOCIEDAD CON SENSIBILIDAD DEMOCRATICA.

Un adolescente no escucha a su maestro porque no le reconoce –AUTORIDAD-. “La autoridad es un asunto muy frágil. La autoridad no se puede enunciar en primera persona, la autoridad no viene del YO. Nadie puede decir yo soy una autoridad, -decirlo es autoritarismo-. La autoridad viene del otro, es el otro el que reconoce una autoridad, reconoce una autoridad en el sentido de tomar su palabra para escucharla”. Esta es una clave para la formación de una sensibilidad democrática.

Vemos aquí, como autoridad y autorizarse es un acto de alta sensibilidad democrática. Acto más que eficacia argumentativa.

Se afianza que “sostener la transferencia es condición para que la palabra sea escuchada. Sostener la transferencia es NO saber lo que va a pasar, es estar en la incertidumbre, no se sabe que piensa cada uno, que hace cada uno con lo que escucha. Es función de este agente de la educación sostenerse en la ignorancia, no en la ignorancia bruta, sino en la ignorancia docta” (advertida - bien informada)”.

De esta función se espera que el otro - el sujeto del aprendizaje- despliegue una producción, que “el sujeto produzca acorde a su edad y a su síntoma. El sujeto produciéndose produce y es producido”. Adicional a lo ya expuesto, el agente de la educación debe tener en cuenta que no se trata de “intentar plasmar en la vida síquica del sujeto sus propios ideales. FREUD en 1931 recomendaba: “ ... el pedagogo trabaja con un material que le ofrece plasticidad, que es asequible a toda impresión y se impondrá la obligación de no formar en esa joven vida anímica según sus personales ideales, sino, más bien según la predisposición y posibilidades adheridas al objeto…” Aquí ya encontramos el requerimiento del respeto por la singularidad en cada sujeto, condición para que se pueda ejercer el supremo acto de elección ética.

La configuración de una subjetividad capaz de apropiar elecciones éticas no se corresponde con una maniobra de precisión quirúrgica. Se tiene que contar con la contingencia y las precarias herramientas que están a nuestro alcance y se adquieren, como ya se dijo, durante los primeros 7 o a lo sumo 10 años del viviente humano. Esas herramientas siendo tan limitadas en apariencia, logran equipar a un sujeto para que realice el supremo acto de valentía existencial, valentía de atreverse a identificar el rasgo de ese núcleo singular que lo constituye y se responsabiliza de ir SIENDO y HACIENDO con este núcleo en el mundo con los otros.

 

Referencias bibliográficas.

Arango, Iván Darío, Dificultades de la Democracia, Medellín, Editorial, Universidad de Antioquia, 2010.

Kant, Immanuel, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Luís Martínez de Velasco (ed.), Madrid, Espasa-Calpe, 1995.

Zuleta, Estanislao, Educación y Democracia: Un campo de combate, Suárez, Hernán, Valencia, Alberto , Compiladores, omegalfa.es/downloadfile.php?file=libros. 2010.

Hebe Tizio. "Lo que el psicoanálisis puede aportar a los educadores". 25 de Abril 2014. Seminarios del Campo Freudiano San Sebastián. (https://www.youtube.com/watch?v=A8bqdYlerfk)