Café Arte 2013: De las balas a las palabras. Una reflexión necesaria sobre los procesos de diálogo y la construcción de la paz

Una propuesta de instalación estética centrada en la importancia de generar una reflexión sobre los procesos de diálogo que se adelantan en La Habana, como posibilidad de ponerle fin al conflicto armado que durante más de cuatro décadas ha flagelado a nuestro país. Desde el arte, contando con el Guernica de Picasso como un referente que ha logrado expresar los horrores de la guerra, desde el reconocimiento de algunos momentos, fenómenos y personajes que han sido actores tanto de la guerra y de la búsqueda de la paz, queremos suscitar en los asistentes a Café Arte una sensibilidad que nos permita reconocer que el asunto de la paz nos concierne a todos y que es un problema de orden político, social, económico  y cultural. 

Los seis cubos que componen esta instalación hacen alusión a los seis puntos de la agenda de negociaciones de La Habana. No es una instalación que busca ofrecer posiciones férreas o interpretaciones fijas, es una suerte de caleidoscopio que sólo invita a pensar como algo propio de la cotidianidad de todos el asunto de la paz.

  1. Desarrollo agrario integral. Una casita campesina a la que se llega a través de una linterna que ilumina sutilmente, marcando una distancia con la urbe en la que está inmerso el espectador y evocando la soledad de que enfrenta aquel que es desarraigado de eso que vivencia como territorio, valga decir, un espacio físico en el que se reconoce.
  2. Participación política. Nuestra sociedad es una que expone el triste título de ser uno de los peores escenarios para el ejercicio de la oposición política. ¿Una vez se nos quedan en el mero discurso banderas como la democracia, la diversidad, la diferencia, el respeto…?
  3. Fin del conflicto. Vieja expresión militar es aquella que señala que la gallardía se mide en la dignidad que se le asigna al enemigo. Dejar armas no es equivalente a entregar las armas. Lo que para unas miradas parece una sutil diferencia, para otras es la honda pregunta por el sentido de la existencia de quienes se han jugado por una vía subversiva, quizá consumiéndose a sí mismos lentamente, como lentamente se funde la parafina sometida al calor.
  4. Solución al problema de las drogas ilícitas. Hablar de las drogas no es sólo hablar de la salud de quienes la consumen, es también la necesaria pregunta por el uso de la tierra y por las opciones labores de nuestro campesinado que quizá nunca logró configurarse como un sujeto político potente.
  5. Víctimas. Quizá uno de los más dolorosos asuntos de esta larga guerra. Tantas víctimas, qué es ser una víctima, cómo salir de esa situación de víctima, es menester salir o hay algo que justifica permanecer como tal…
  6. Implementación, verificación y refrendación. ¿Nos es dable volver a creer en la fuerza de la ciudadanía? ¿Decirnos a sí mismos, a cada cual, veedores de los acuerdos de este conflicto, es algo que se considera dotado de alguna veracidad?

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