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Cine en conversación

Coordina: Gustavo Restrepo

Día: Viernes. Hora: 6:15 p.m.

Periodicidad: Quincenal

Lugar: Sede CorpoZuleta. Calle 46 N° 70A-60

Entrada libre

Próximo ciclo:

Manoel de Oliveira: la lucidez y la duda del lusitano

Julio 7: Aniki Bóbó (1942)

Agosto 4: El Valle de Abraham (1993)

Agosto 18: Viaje al principio del mundo (1997) 

Septiembre 1: Vuelvo a casa (2001)

 

Ciclos anteriores

Cien años de la revolución rusa

¿Y quién no le debe a Kurosawa? II

Las mujeres, y su muy reciente protagonismo en el mundo, han cambiado la historia y la cotidianidad, cosa que no hubiera sido posible sin el ejemplo de las que fueron especiales en su sociedad. Aquí, en este nuevo ciclo de cine, recordaremos a "algunas de ellas"...

Abril 2       "Norma Rae", Director: Martin Ritt, 1979

Abril 9       "María querida", Director: José Luis García Sánchez, 2004

Abril 16     "Isadora", Director: Karel Reisz, 1968

Abril 30     "María Cano", Directora: Camila Loboguerrero, 1990

TITULO: MARÍA CANO
DIRECTOR: CAMILA LOBOGUERRERO
GUIÓN: FELIPE ALJURE, LUIS GONZÁLEZ
PAIS: COLOMBIA
AÑO: 1990
DURACIÓN: 1h-43 min.

Para cerrar nuestro ciclo “Algunas de ellas”, dedicado a reflexionar sobre la existencia de mujeres destacadas, hoy asistimos a una cinta sobre la vida de María Cano. Esta exhibición se apoya en la “Maleta de películas”, programa auspiciado por el PAN (Plan audiovisual colombiano) y el Ministerio de Cultura, dentro de la convocatoria abierta por esas instituciones para la formación de públicos en la apreciación de cine.

María de los Ángeles Cano Márquez, nacida en Medellín en 1887 y muerta en 1967, creció en una familia de intelectuales emparentada con notables protagonistas del periodismo colombiano. Sus padres eran liberales radicales y combatientes contra cualquier tipo de discriminación. Amante de la Literatura, María escribió poesía erótica, algo insólito para la época en su condición de mujer. También publicó diversos escritos en periódicos y revistas e impulsó concursos de Literatura y poesía hecha por mujeres. Empeñada en llevar la lectura a los obreros, instó a las librerías de la ciudad a donar libros y con ellos organizó, en compañía de otros dirigentes de la sociedad medellinense, la Biblioteca Nacional. Era tal su pasión por difundir la lectura que se ofrecía a leer a aquellos que no sabían hacerlo; se recuerda su invitación “a que gustéis conmigo el placer exquisito de leer” aparecida en El Correo Liberal del 5 de mayo de 1924.

La película nos muestra a una mujer independiente, contestataria frente a las imposiciones aplicadas a las mujeres de su tiempo y aguerrida luchadora por los derechos de la mujer. Pero definitivamente, su accionar más importante se desarrolló en el campo político, luchando en pro de mejores condiciones laborales para los trabajadores, en una época en que el liberalismo salvaje comenzaba a instalarse en estos países. La implantación de jornadas laborales de 8 horas frente a las 12 y 16 horas que regían, la seguridad social hasta entonces inexistente, mejores condiciones en los talleres de trabajo, fueron sólo algunas de sus banderas. Fue además fundadora en 1926, junto a otros líderes obreros como su primo Tomás Uribe Márquez e Ignacio Torres, del Partido Socialista Revolucionario.

Los asistentes coincidieron en afirmar que la película se queda corta al presentar la vida y obra de esta mujer. Una asistente, conocedora a profundidad de la vida de esta mujer, nos narraba cómo la figura de María Cano fue borrada de la historia del país, situación que incluyó hasta casi hacer desaparecer su tumba. Se le aisló social y políticamente y se dice que su reclusión en un “manicomio” fue un acto para castigar su rebeldía. La campaña de difamación propagada por los sectores reaccionarios del país y por el propio gobierno llegó a difundir especies como que María Cano envenenaba el agua de las fuentes de Medellín. Las madres reprendían a sus hijas y las alertaban de no convertirse en “maríacanos”, término acuñado por la época para designar cualquier actitud de rebeldía de las infantes. También relató que producto de sus luchas, fue el primer Contrato Laboral que se firmó en el país, suscrito entre la compañía minera Frontino Gold Mines y sus trabajadores. En 1928, bajo el gobierno del conservador Miguel Abadía Méndez fue enviada a la cárcel junto con muchos de sus compañeros de partido, a raíz de su airada protesta por la masacre de las bananeras.

A pesar de sus falencias, y de los problemas técnicos, por ejemplo en el sonido, la cinta sí da cuenta de las giras que realizó por todo el país, presidiendo congresos, alentando a mineros, trabajadores de las bananeras y obreros y artesanos para que se organizaran en sindicatos a fin de hacerse fuertes en sus reclamaciones. Además se le reconoce la intención de rendir homenaje a una mujer que fue pionera en las luchas sociales y por los derechos de la mujer, sin que se le pueda calificar de feminista, pues sus luchas se encaminaban más bien hacia las libertades y los derechos individuales de trabajadores, hombres y mujeres. Su lucha incluyó los derechos indígenas y es así como la vemos participando en el movimiento que surgió a nivel de los sectores trabajadores y del partido socialista, por la libertad del líder indígena Manuel Quintín Lame, preso por entonces a raíz de sus reclamaciones por la restitución de tierras a los indígenas.

Otro aspecto destacado por una asistente a la sesión, fue el poder de la palabra que rescata María Cano, pues su oratoria encendida, extrañamente logró alcanzar un gran poder de persuasión en   una sociedad tan machista como la Colombia de principios del siglo.

BEATRIZ FLOREZ
Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Ciclo: Algunas de ellas

Fecha: Abril 15 de 2011

Película: Isadora

Director: Karel Reisz

Como si la película a la que asistimos hubiese sido la última pieza de una biografía, ingresamos al pasado de un par de mujeres, de la misma mujer. Así es como encontramos a las dos Isadoras: Una, la que ve en el espejo el futuro de su vejez, recuerda los triunfos y fracasos que alcanzó en la vida; la otra se nos aparece, desde joven, viviendo una constante transformación; mientras la primera parece estancada en el presente de una fama perdida, a la otra le es dada la posibilidad de bailar tal si fuese la primera vez; mientras la mayor dicta su biografía, la otra la escribe; mientras ésta se enamora de un escenógrafo, de un empresario, de un pianista que le repugna y de un poeta, a aquélla tan sólo le queda andar tras Bugatti, un hombre que se acerca más a una fantasía, el que como un oráculo moderno anuncia sutilmente desde su vehículo el trágico final de la bailarina. De esa manera el director nos presenta la vida de Isadora Duncan, su ascenso en el mundo de las artes, los sueños que persiguió, su convivencia tediosa con el magnate Singer y su vinculación al mundo del comunismo luego de sufrir la peor tragedia de su intensa vida: la muerte de sus dos hijos, experiencia que sin embargo no le arrebata esa otra parte vital que fue el motor de toda su biografía, y que forjó el mito que la coronó de grandeza: el amor a la danza.

Isadora Duncan fue el ejemplo de una mujer impulsada por el deseo, por una pasión germinada en el arte que ella encarnaba. Gracias a esa posición artística ella vivió de forma singular lo que fueron su espíritu y su cuerpo, y le apostó a una vida independiente y libre de las convenciones sociales de su época. Sin embargo debe recordarse que la libertad es algo que se consigue bajo las condiciones que la rodean y la posibilitan. Isadora fue libre para crear su danza mas no estaba al margen de tener referentes, en este caso artísticos, en la Grecia antigua; igualmente ella fue libre de orientar su existencia pero asumiendo las consecuencias de lo que estaba convencida. Ese salirse de las normas no eliminó la dificultad para transmitir lo que deseaba ni tampoco se aislaba del contexto socio-político de la primera mitad del siglo XX dividido entre capitalistas y socialistas; y por eso fue difícil que muchos apreciaran la danza que Isadora proponía, porque ella proyectaba un vínculo expresivo entre el cuerpo y el espíritu, afín a las corriente s artísticas de su tiempo, y no una simple propaganda comunista. De ahí puede reconocerse que la expresión corporal no es solamente un acto voluntario y espontáneo, por lo contrario debe ser cultivada pues nunca es gratuita ni natural y mucho menos lo será entonces su transmisión.

Karel Reisz, el director de Isadora, utilizó esa vida en decadencia de la bailarina para contrastarla con una existencia en ascenso, la de la joven, y quizás con ese intento trató de evidenciar que en aquella mujer el asunto de la belleza estaba íntimamente relacionado con una vida comprometida y, a falta de otra definición sólo queda decir, una vida muy intensa.

Eduardo Cano.

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA.