banner manoel de oliveira

Cine en conversación

Coordina: Gustavo Restrepo

Día: Viernes. Hora: 6:15 p.m.

Periodicidad: Quincenal

Lugar: Sede CorpoZuleta. Calle 46 N° 70A-60

Entrada libre

Próximo ciclo:

Manoel de Oliveira: la lucidez y la duda del lusitano

Julio 7: Aniki Bóbó (1942)

Agosto 4: El Valle de Abraham (1993)

Agosto 18: Viaje al principio del mundo (1997) 

Septiembre 1: Vuelvo a casa (2001)

 

Ciclos anteriores

Cien años de la revolución rusa

¿Y quién no le debe a Kurosawa? II

Ciclo: "Dos comedias norteamericanas"

"Sobre la vida nuestra, la individual y la colectiva, ¿podríamos reflexionar riendo y reírnos de reflexionarlas? ¡Ay, sí que sí!"

 

Sesión del 3 de noviembre del 2012

TÍTULO:  LA COMEZÓN DEL SÉPTIMO AÑO

DIRECTOR:  BILLY WILDER

GUIÓN: BILLY WILDER, GEORGE AXELROD

PAIS:  ESTADOS UNIDOS

AÑO:  1955

DURACIÓN: 105 min.

 

Con algo de cautela nos acercamos a esta comedia hollywoodense, que tenía el atractivo de enfrentarnos a un ícono inmarcesible del cine norteamericano: la inolvidable Marilyn Monroe, una mujer que con su vocecita y gestos casi infantiles, se constituyó en símbolo sexual para la generación de la primera mitad del siglo XX.  Tanto quienes le negaban cualquier aptitud histriónica, como quienes la consideraban una talentosa actriz, se sintieron atraídos por esta rubia, voluptuosa en medio de su aparente ingenuidad.  Esta vez estuvo dirigida por Billy Wilder, el cineasta nacido en Sucha, Polonia, en 1906, pero de origen austriaco y quien debió emigrar a los Estados Unidos para escapar del régimen nazi.

La historia, basada en una obra para teatro de George Axelrod, es bien sencilla: La esposa de Richard (Tom Ewell) y su hijo, se han marchado de vacaciones, mientras él se queda trabajando; inesperadamente y para su confusión, aparece a la puerta del apartamento su vecina (Marilyn), una provocativa rubia que pone a tambalear la fidelidad prometida a su esposa.

En una época marcada por la rígida moral que se imponía a la sociedad y que se extendía a toda manifestación artística, la obra original tuvo que ser modificada, pues el tema de la infidelidad no era de cosa de risas. Sin embargo, logró preservar su crítica a una sociedad pacata y reprimida que se veía lanzada a la hipocresía, ocultando y negándose a sí misma sus más íntimos deseos. Richard quiere convencerse de que es feliz, de que ama a su esposa, de que el mundo que lo rodea es maravilloso; hace parte de una sociedad que no quiere ningún sobresalto en su vida, que huye de cualquier sentimiento que perturbe las aguas tranquilas de su cotidianidad. Este hombre ya había salido airoso frente a varias tentaciones recordando las promesas hechas a su esposa: no tabaco, no alcohol, no mujeres, sólo trabajo; resuelve sus represiones sexuales a través fantasías, pero esta rubia insinuante que se mueve provocativamente ante sus ojos ya no es una fantasía, es de carne y hueso y Richard se debate entre su deseo y la culpa, deseo y culpa estimulados por la represión social.

De otro lado, y mezclados con las risas, el director lanza dardos en todas las direcciones: al mercantilismo en que cae muchas veces el ejercicio de la medicina reflejado en la frialdad con que el psicoanalista cuenta que dispone de más tiempo ya que su último paciente se lanzó por la ventana; supuestas teorías biológicas sobre la infidelidad ; el título de la película ya nos plantea una tesis: la sociedad matrimonial, como cualquiera otra, se ve abocada periódicamente a crisis que debieran ser reflexionadas, no encubiertas; no se idealiza la pareja, por el contrario, se evidencia su fragilidad. Podemos afirmar que en este aspecto la película mantiene su vigencia; hoy se exploran nuevas propuestas para las relaciones afectivas. Es éste un tema que, con su propio sello, retoma Woody Allen.

No podemos dejar de señalar aquella escena que pasó a ser iconográfica en la historia del cine: la de aquella falda blanca de Marilyn que es levantada por el viento que sale de una rejilla del metro, dejando ver sus bien contorneadas piernas, escena que para entonces era escandalosa y que quedó grabada en la mente de muchas generaciones de cinéfilos.

BEATRIZ FLÓREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Película: Ser o no ser

Ciclo: Dos comedias norteamericanas

Sábado 17 de noviembre de 2012. Hora: 5:00 pm. Sede CorpoZuleta

{youtube}m_aYJzY0dMg {/youtube}

SerOnoSerWeb

¿Y de qué manera aproximarse desde el cine a un suceso tan terrible en la historia de la humanidad como la campaña de ocupación nazi sobre Polonia, solamente tres años después de ocurrida, estando aún en tiempos de guerra y con una película de comedia?

¿Cómo recrear una gran victoria de la inteligencia sobre la fuerza bruta, valiéndose del teatro y un grupo particular de actores polacos que demuestran lo mucho que se puede ser cuando la irracionalidad gobierna los intereses del enemigo?

Juan Sebastián Gutiérrez Gómez

Director: Ernst Lubitsch

Año: 1942

Duración: 1 h. 39 min.

°°°