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Cine en conversación

Coordina: Gustavo Restrepo

Día: Viernes

Periodicidad: Quincenal

Lugar: Sede CorpoZuleta. Calle 46 N° 70A-60

Hora: 6:15 p.m.

Entrada libre

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Próximo ciclo:

Cien años de la revolución rusa 

Mayo 12: Octubre (Sergei Eisenstein, Grigori Aleksandrov, 1928)

Mayo 26: Rojos Parte 1 (Warren Beatty, 1981)

Junio 09: Rojos Parte 2 (Warren Beatty, 1981)

Junio 23: Taurus (Aleksandr Sokurov, 2001)

 

Ciclos anteriores

¿Y quién no le debe a Kurosawa? II

Tres comedias europeas

"Sobre la vida nuestra, la individual y la colectiva, ¿podríamos reflexionar riendo y reírnos de reflexionarlas? ¡Ay, sí que sí!"

Programación:

Mujeres al borde de un ataque de nervios Divorcio-a-la-Italiana

8 mujeres

Febrero 16

Mujeres al borde de un ataque de nervios

Pedro Almodóvar - 1988

Memoria de la sesión

Febrero 23

Divorcio a la italiana

Pietro Germi - 1961

Memoria de la sesión

Marzo 2

8 mujeres

Francois Ozon - 2002

Memoria de la sesión

 

 

 

 

 

 

Cine en conversación, sesión del 2 de marzo del 2013

 

TÍTULO: 8 MUJERES.

DIRECTOR: FRANÇOIS OZON

GUIÓN: FRANÇOIS OZON, MARINA DE VAN.

PAIS: FRANCIA

AÑO: 2002

DURACIÓN: 103 min.

 

Como si se tratara de una especie de experimento, el director francés Francois Ozon toma ocho mujeres, ocho actrices, ocho personajes, ocho historias y las confina en el espacio cerrado de una casa de campo en las vísperas de una fría navidad. (Aunque para ser más exacto se trata de ocho mujeres y un hombre, Marcel, quien en figura apenas se sugiere pero cuyo rol cruza la existencia de todas las protagonistas). A la manera de un testigo fantasma, allí vemos a las mujeres que rodean a Marcel, quien en extrañas circunstancias será asesinado: en primer lugar Gaby, la dama de la casa y su esposa insatisfecha; vemos a sus hijas, la tierna Suzon y la irreverente Catherine, la joven que gusta leer historias policíacas; también encontramos a la histérica y reprimida Agustine, a la avara anciana Mammy, a la hermana del muerto, Pierrette, a la negra criada Louise y a la encantadora rubia ama de llaves Madame Chanel. ¿Cuál de todas fue la culpable del crimen? Cada una guarda un secreto, una insatisfacción, e incluso una razón para asesinar a Marcel; de ahí que sospechen entre sí. En semejante juego de intrigas se van develando las verdades en tanto el cadáver de Marcel escucha cómo cada mujer revela a las demás su propia verdad, sus propias pretensiones, sus pequeños triunfos y su grandes miserias; y será debido a un giro policíaco que se descubrirá esa otra realidad oculta llena de egoísmos, la cual será la causante de conducir al muerto a pegarse un tiro en la cabeza.

Luego del desconcierto que llevó a las protagonistas a tomarse de la mano como si finalizaran una obra teatral, llegó el momento para reflexionar eso que ante los ojos de los espectadores fue reconocido como una parte de lo humano, en este caso, de lado del ser de las mujeres. La película de Ozon es una interesante herramienta para lograr pensar a la mujer, o más bien, a las mujeres. Que ellas son un enigma, es una sentencia común utilizada para explicar lo que no se comprende, incluso podría decirse que la mujer es igualmente un enigma para las otras mujeres ¿Un enigma? Al ver 8 mujeres notamos que lo oculto va de la mano con una realidad que ellas esperan que las demás no conozcan, de ahí que todas le habían mentido a Marcel y se habían mentido entre sí. El descubrimiento de tantas verdades curiosamente se da en la medida en que cada una revela sus mentiras.

    Es extraño, de cierta manera Marcel las tenía a todas en un sentido posesivo, mas en el fondo a la vez no tenía a ninguna; e igualmente todas dependían de él y él de ellas; lo que muestra lo endeble de lo masculino cuando se trata sólo del poseer, ya que conduce a que lo que hay alrededor se convierta en un juego de conspiraciones. Cada una de las mujeres tenía razones para matarlo con justificación así moralmente el acto sea cuestionable.

Sin embargo hay otros asuntos que no pasan simplemente por desenmascarar verdades, pues se mantiene el enigma más allá de lo evidente; en este caso surge el enigma de lo femenino. En una casa en la que sólo interactúan mujeres hay erotismo, hay goce, hay deseo, hay seducción y transformación de la propia imagen; en tanto el único hombre es sólo una mención, un recurso retórico, un cuerpo, una chequera. Por eso la película es a la vez un canto a la feminidad.

Cabe resaltar finalmente el manejo de la dirección de parte de Francois Ozon, pues confinar a ocho actrices de excelente calidad de modo que la mayoría conserve protagonismo no es tarea fácil. También es destacable el uso de la canción como un efecto para que cada mujer exprese algo de sí misma y de la humanidad. No existe amor feliz, frase con la que termina la canción de Mammy, es contundente para ella como personaje, una mujer anciana, es contundente para las demás mujeres en sus dramas particulares y es contundente para el mismo espectador en quien resuena esa sentencia como una lápida invisible que lleva a sus espaldas durante toda la vida.

EDUARDO CANO

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Cine en conversación, sesión del 23 de febrero del 2013

 

TÍTULO: DIVORCIO A LA ITALIANA.

DIRECTOR: PIETRO GERMI

GUIÓN: E.CONCINI, A. GIANNETTI, P.GERMI, C.RUSTICHELLI

PAIS: ITALIA

AÑO: 1961

DURACIÓN: 104 min.

 

El barón Ferdinando “Fefe” Cefalú, (Marcelo Mastroiani) está casado desde hace 12 años con Rosalía (Daniella Rocca) pero se ha enamorado de su prima de 16 años, Angela (Stefania Sandrelli). La historia tiene lugar en un pequeño villorrio de Sicilia, en la Italia de los años 60. El divorcio no está aprobado (sólo lo fue en 1981) y el artículo 547 del Código penal considera una reducción significativa de la pena para el marido que asesine a su mujer sorprendida en flagrante adulterio. Fefe urde un maquiavélico plan para inducir a su esposa al adulterio y librarse de ella, aprovechando en su favor, ese artículo, que dicho sea de paso, no fue ajeno a nuestra legislación, en la que se hablaba de “ira e intenso dolor”.

Una hilarante comedia a pesar de la tragedia que encierra, y que además contiene una aguda crítica a esa sociedad italiana, pacata y machista, que aparece retratada de con todas sus contradicciones; la vida del pueblo parece marchar al compás de la campana de la iglesia; la injerencia de un cura en la política quien indica a sus feligreses por cuál candidato debe votar, pero que no pareciera tener la misma ascendencia sobre ellos cuando les conmina a rechazar aquellos espectáculos que supuestamente atentan contra la moral: a pesar de las advertencias sobre la proyección de La Dolce Vita, todo el pueblo se precipita al teatro para verla, incluyendo a sus más “prestantes damas”. Una clase aristocrática parásita y aparentemente respetada por las gentes pero que a sus espaldas, se divierten con la condición de “cornudo” que adquiere el barón; la vergüenza que esto supone, se extiende como una mancha sobre todos los miembros de la familia. El machismo de aquella sociedad, códigos morales acomodaticios, un concepto feudal del “honor” que se trasladó a muchas de nuestras sociedades hispanoamericanas; los métodos empleados por los abogados quienes, con una oratoria rimbombante, como dice el propio protagonista, recorren todo el teclado de las emociones para provocar en el jurado el efecto deseado. Una legislación que busca convertir lo inmoral en moral al minimizar ciertos asesinatos.

Se advierte en la película, el papel de la mujer en esa sociedad italiana, la “madona”; no obstante su sometimiento al jefe de la familia, es protagonista en los momentos difíciles; la mujer de Carmelo le agrede como reclamándole no actuar como se supone, debe hacerlo un marido ofendido, y ella misma, asume la venganza por la ofensa recibida. Por otra parte, ellas se nos presentan en la película con un halo de candidez pero también son apasionadas cuando así lo desean.

En el caso de Fefe y Rosalía, el declive del amor que da paso al cansancio hasta la exasperación, es resuelto en forma trágica dado que las estructuras legales y culturales no ofrecen otra salida. Pero además, el director parece advertir sobre la fugacidad del amor, o al menos su fragilidad cuando en la escena final, Ángela, mientras recibe las muestras de cariño de quien se ha convertido en su esposo, flirtea con otro hombre.

Para destacar, la banda sonora a cargo de Carlo Rustichelli y las actuaciones del siempre magnífico Mastroiani y las actrices Rocca y Sandrelli.

BEATRIZ FLÓREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA