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Cine en conversación

Coordina: Gustavo Restrepo

Día: Viernes

Periodicidad: Quincenal

Lugar: Sede CorpoZuleta. Calle 46 N° 70A-60

Hora: 6:15 p.m.

Entrada libre

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Próximo ciclo:

Cien años de la revolución rusa 

Mayo 12: Octubre (Sergei Eisenstein, Grigori Aleksandrov, 1928)

Mayo 26: Rojos Parte 1 (Warren Beatty, 1981)

Junio 09: Rojos Parte 2 (Warren Beatty, 1981)

Junio 23: Taurus (Aleksandr Sokurov, 2001)

 

Ciclos anteriores

¿Y quién no le debe a Kurosawa? II

Sesión del 24 de octubre del 2009.

TITULO: EL SUEÑO DE CASANDRA

DIRECTOR: WOODY ALLEN

PAIS: USA

AÑO: 2007

DURACIÓN: 1h-48 min.

Esta película elegida para cerrar el ciclo del cineasta norteamericano Woody Allen, continúa en la línea que había iniciado con Match Point; igual que aquella, El sueño de Casandra fue filmada en Londres y aunque no exenta de humor, se centra en el problema de la ética puesta en juego por las pasiones humanas que desbordan la voluntad de los seres humanos.

Es la historia de dos hermanos pertenecientes a una clásica familia de clase media; Ian (Ewan McGregor), no quiere pasar su vida trabajando en el restaurante de su padre y está empeñado en llegar a ser un magnate de la industria hotelera; Terry (Collin Farrel), trabaja en un taller de autos y alimenta sus fantasías apostando compulsivamente, actividad en la que la suerte le sonríe con frecuencia. La primera empresa conjunta que inician los dos hermanos es la compra de un yate con el que han soñado desde niños, cuando eran invitados a pasear en el del hermano de su madre. Sin mayores recursos y contando con la buena suerte de Terry en el juego, compran un viejo yate y lo bautizan, “El sueño de Casandra”.

El hogar de estos jóvenes está presidido por la madre, una mujer de fuerte carácter e insatisfecha por el poco éxito económico de su esposo frente al restaurante y con la imagen idealizada de su hermano, un enigmático médico que se le pasa recorriendo el mundo ejerciendo su profesión y abriendo clínicas en donde atiende a personajes adinerados, trayectoria que lo ha convertido en un hombre exitoso y multimillonario; es la imagen americana del “self-made-man”, que partiendo desde abajo, lograr escalar posiciones en la sociedad y abrirse un camino exitoso como lo repite hasta el cansancio su hermana, echándole en cara a su esposo, su poca eficiencia en los negocios. Esta familia es deudora de innumerables favores recibidos de parte del tío Howard.

La vida de estos dos hermanos toma un giro decisivo con la visita del tío; como siempre, los hermanos aprovechan la ocasión para exponerle sus proyectos y pedirle su financiación; pero esta vez, él tiene una condición macabra a cambio de la urgente ayuda solicitada: deben asesinar a un colega que tiene información sobre ciertas actuaciones suyas que, de quedar al descubierto, significarían la cárcel, su ruina y el fin de su prestigiosa carrera médica; se pone entonces en evidencia el carácter de los dos hermanos: Ian, quien ha iniciado una relación amorosa con una conocida actriz a quien quiere impresionar con su posición económica, es un hombre frío, ambicioso, para quien no hay límites morales en la consecución de sus objetivos; Terry, es un hombre con principios éticos pero con una voluntad débil y quien, entre la cólera del tío ante su negativa y la presión asfixiante de su hermano, termina aceptando el plan; sólo que después de ejecutado el crimen, y cuando todo parece indicar que el éxito está por llegar es presa del remordimiento y decide confesar todo a la policía. Ante el peligro que esto representa, Ian, con su particular frialdad, organiza con su hermano un paseo en el yate que adquirieron; sin embargo, el desenlace es completamente inesperado para todos: Ian que había planeado todo para envenenarlo termina siendo su víctima por accidente, y Terry, aterrorizado ante la tragedia que se ha desatado se lanza al mar, pereciendo también.

La conversación posterior a la película, puso en evidencia los problemas éticos que nos plantea el director. El tío Howard es un hombre desprovisto de ética: “no tendría lo que tengo si hubiera seguido las reglas” declara a sus dos sorprendidos sobrinos; acalla cualquier llamado de la conciencia alegando que de no eliminar a su posible delator, el quebraría y entonces, muchas más personas saldrían perjudicadas. Será entonces un acto justo pues evitará un mal mayor. Ian, es un hombre frío, calculador, para quien también, el fin justifica los medios; está empeñado en conquistar a la mujer de quien está enamorado, pero para ello necesita una posición económica solvente, y con tal de lograr su propósito puede llegar hasta deshacerse de su propio hermano. Terry encarna al hombre débil, incapaz de forjarse un futuro con sus propias manos y que pone sus sueños en manos del azar; la pasión incontrolable por el juego le acarrea problemas, sin embargo, siempre sucumbe a esa pulsión destructiva.

Los personajes definen sus posiciones ante la vida: Howard apela al sentido de la familia y lo que esto implica para él: solidaridad sin límites ni condiciones; él la ha tenido en tantas ocasiones cuando los ha ayudado económicamente, por lo tanto, ellos le están en deuda; explota en cólera ante la negativa inicial de los muchachos pues los considera unos desagradecidos. Una vez consumado el crimen, Ian piensa que el pasado quedó atrás y su sombra no tiene por qué alcanzarlos: “ahora es ahora siempre será ahora, pasamos la raya y ya no hay marcha atrás”; además, “la vida humana es violenta”; es el sino del hombre, no hay por qué tener remordimientos. Terry es un tipo de carácter débil, quien presionado por las deudas de juego, no fue capaz de decir no a su tío y se reviste de valor cuando ya es demasiado tarde.

Para algunos asistentes a la película, el papel del entorno cultural en la creación de una ética de valores es decisiva en la conducta del individuo; el mal es algo individual, pero no se trata tanto de la irrupción del lado oscuro de nuestro espíritu, sino de la firmeza de los códigos de conducta que nos imprime la cultura en la que nos desenvolvemos. Así, matar, podría llegar a ser muy fácil bajo ciertos códigos.

La culpa constituida en un peso incapaz de ser soportado y que sólo se aliviaría en la expiación es una idea que plantea el director; en ese caso, quedaría sin valor la posición de Ian, pues una vez traspasado el límite podríamos volver al camino de lo correcto y el ahora seguiría siendo un ahora pero sanado por la expiación del pecado. Como elemento curioso, recordamos la pregunta que por la creencia en un Dios es reiterativa en las últimas películas de Woddy Allen.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA

Sábado 24 de octubre de 2009, Hora: 5:00 pm.

Ciclo: “Woody Allen, comedias y tragedias”

EL SUEÑO DE CASSANDRA

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En esta película una de sus mas recientes producciones (2007) Woody recrea la vida de dos hermanos, Ian y Terry, cuya situación económica y laboral es buena pero no ideal, y la manera como se ven involucrados en un macabro favor que les pide su multimillonario tío para no ir a la cárcel. A partir de ahí se dibuja la clásica línea moral que tanto le gusta explorar a Allen, entre lo correcto y lo necesario, la avaricia y la ética, y el egoísmo que nos domina a todos en algún momento concreto de la vida.

Director: Woody Allen – 2007 - Duración: 1 h 48 min.

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751