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Cine en conversación

Coordina: Gustavo Restrepo

Día: Viernes. Hora: 6:15 p.m.

Periodicidad: Quincenal

Lugar: Sede CorpoZuleta. Calle 46 N° 70A-60

Entrada libre

Próximo ciclo: Jonas Mekas, cantos sobre la belleza de la creación

 

Ciclos anteriores

2019

Las otras películas de Bernardo Bertolucci

2018

Descubriendo seres de cine, Kenji Mizoguchi

Ellas: una íntima mirada al mundo

Cine MADE IN CHINA

2017

Manoel de Oliveira: la lucidez y la duda del lusitano

Cien años de la revolución rusa

¿Y quién no le debe a Kurosawa? II

 

Cine en conversación, sesión marzo 29 de 2014

Ciclo: "Año del cine ruso"

Película: Las extraordinarias aventuras de Mr. West en el país de los bolcheviques.

Dirección: Lev Kuleshov.

Año: 1924.

 

La tercera película de este recorrido que nos hemos propuesto por el cine ruso, nos permitió ver una deliciosa comedia, que aunque en el mejor formato del melodrama americano, posee un gran valor histórico, tanto por las innovaciones que introduce respecto al cine de la época, como por la confluencia de una pléyade de personajes que luego cobraron renombre como directores, actores, guionistas o teóricos infaltables en cualquier estudio sobre el séptimo arte.

Comencemos por su director: Lev Kuleshov, nacido en 1899, en Tambov, un pequeño pueblo del entonces Imperio Ruso y muerto en Moscú en 1970; inicialmente escenógrafo, guionista y ayudante de dirección, su pasión por el cine lo convirtió en una especie de “científico”, pues se dedicó a la experimentación en sus procesos. Si bien Eisenstein consolidó más tarde una teoría sobre el montaje, Kuleshov reconocía ya la importancia de ese proceso y a fin de explorar e investigar sus formas y efectos posibles, creó un “Laboratorio experimental”. Resultado de sus búsquedas, fue el llamado “Efecto Kuleshov”, cuya trascendencia en las técnicas fílmicas fue reconocido y comentado por personajes como Alfred Hitchkock; ese experimento que apuntaba a demostrar la capacidad del cine para generar emociones diversas en el público, consistía en montar una secuencia utilizando la misma expresión del actor a partir de un solo fotograma, pero modificando el que le seguía; así se “intencionaba” por decirlo así, la reacción del público frente a esa supuesta actitud del actor ante lo mostrado en la escena que se montaba a continuación.

Pero volvamos a la película que nos ocupa; El señor West, el apellido tiene ya una connotación que opone ese mundo occidental al soviético, decide viajar al país de los bolcheviques, para conocer de cerca los resultados de la revolución rusa. Antes de partir revisa en compañía de su mujer, la información disponible, en su país, sobre ese lejano mundo, y ambos quedan aterrorizados ante las siniestras imágenes que ilustran al típico bolchevique. Ante tal peligro, y siguiendo los consejos de ella, decide llevar a un guardaespaldas, su amigo y típico “cow-boy” que gasta el tiempo libre afinando su puntería con las armas. Llegados al “exótico” país, afrontan varias peripecias antes de que Mr. West sea secuestrado por una banda de maleantes, para finalmente ser rescatado sano y salvo por un “verdadero” bolchevique, como lo afirma el inspector de policía.

Como ya lo hemos señalado, la Revolución Rusa de 1917, pero sobre todo, en la era de Stalin, trazó unos rígidos lineamientos para la producción del Arte: literatura, pintura y con gran celo, el cine, conscientes de la capacidad de la imagen para crear opinión. Kuleshov, participó febrilmente, en sus inicios, del fervor revolucionario y esta película, sin duda, es un ejemplo: Mr. West, encarna el mundo americano (léase capitalista); es un hombre simple, algo bobalicón, que llega a la Unión Soviética con unas imágenes preconcebidas y que corresponden a los “prejuicios” del mundo no comunista. Y en ese mundo sí encuentra esos hombres feroces, capaces de las acciones más bajas; ¿pero quiénes son esos bandidos? Hombres a los que la sociedad del proletariado ha despojado con “justicia”, de sus antiguos privilegios: un conde y su mujer, la condesa, asociados ahora con otros “desadaptados” provenientes del antiguo régimen. Finalmente, Mr. West logra conocer lo que es en realidad esa sociedad que ha nacido bajo unos códigos opuestos al mundo americano; asiste entusiasmado a una parada militar, evento épico, muy a la usanza de la Antigua Unión Soviética, en donde se exhibe, desafiante, todo ese poderío militar, orgullo de sus dirigentes.

Como decíamos al comienzo, una película hecha según el estilo hollywoodesco del melodrama, de tanto éxito por entonces, pero dirigida a ridiculizar la mirada de occidente sobre el mundo soviético; en ella participaron de una u otra forma, figuras como el poeta Nikolai Aseyev, responsable por el guión inicial, aunque éste fue modificado luego por Kuleshov; Pudovkin, alumno participante en el Laboratorio Experimental y quien luego se convertiría en un director prestigioso, encarna al jefe de la tenebrosa banda; Boris Barnett, actor, guionista y posteriormente director, es el caricaturizado vaquero, así como también la actriz y compañera de Kuleshov, Aleksandra Khokhlova (la condesa), notable por la expresividad de su rostro, y quien realizó una gran carrera como actriz pero también como realizadora y colaboradora de Kuleshov.

Una comedia con el humor propio de los americanos, “slapstick” o sea de situaciones ridículamente cómicas, que a veces nos recuerda el cine de Chaplin, y escenas hilarantes como la del vaquero en loca carrera por las blancas calles de Moscú, disparando a diestra y siniestra, después de equivocar el coche en que se trasladaba su jefe, pero también de algunas destinadas a mostrar las características de esa nueva sociedad, como la toma que nos ofrece de la “Universidad del obrero” o el ya mencionado desfile militar. Humor que le salva de esa rigidez que investía al “arte real” impuesto por las autoridades soviéticas de la época

Beatriz Florez

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA