TITULO: MARÍA CANO
DIRECTOR: CAMILA LOBOGUERRERO
GUIÓN: FELIPE ALJURE, LUIS GONZÁLEZ
PAIS: COLOMBIA
AÑO: 1990
DURACIÓN: 1h-43 min.

Para cerrar nuestro ciclo “Algunas de ellas”, dedicado a reflexionar sobre la existencia de mujeres destacadas, hoy asistimos a una cinta sobre la vida de María Cano. Esta exhibición se apoya en la “Maleta de películas”, programa auspiciado por el PAN (Plan audiovisual colombiano) y el Ministerio de Cultura, dentro de la convocatoria abierta por esas instituciones para la formación de públicos en la apreciación de cine.

María de los Ángeles Cano Márquez, nacida en Medellín en 1887 y muerta en 1967, creció en una familia de intelectuales emparentada con notables protagonistas del periodismo colombiano. Sus padres eran liberales radicales y combatientes contra cualquier tipo de discriminación. Amante de la Literatura, María escribió poesía erótica, algo insólito para la época en su condición de mujer. También publicó diversos escritos en periódicos y revistas e impulsó concursos de Literatura y poesía hecha por mujeres. Empeñada en llevar la lectura a los obreros, instó a las librerías de la ciudad a donar libros y con ellos organizó, en compañía de otros dirigentes de la sociedad medellinense, la Biblioteca Nacional. Era tal su pasión por difundir la lectura que se ofrecía a leer a aquellos que no sabían hacerlo; se recuerda su invitación “a que gustéis conmigo el placer exquisito de leer” aparecida en El Correo Liberal del 5 de mayo de 1924.

La película nos muestra a una mujer independiente, contestataria frente a las imposiciones aplicadas a las mujeres de su tiempo y aguerrida luchadora por los derechos de la mujer. Pero definitivamente, su accionar más importante se desarrolló en el campo político, luchando en pro de mejores condiciones laborales para los trabajadores, en una época en que el liberalismo salvaje comenzaba a instalarse en estos países. La implantación de jornadas laborales de 8 horas frente a las 12 y 16 horas que regían, la seguridad social hasta entonces inexistente, mejores condiciones en los talleres de trabajo, fueron sólo algunas de sus banderas. Fue además fundadora en 1926, junto a otros líderes obreros como su primo Tomás Uribe Márquez e Ignacio Torres, del Partido Socialista Revolucionario.

Los asistentes coincidieron en afirmar que la película se queda corta al presentar la vida y obra de esta mujer. Una asistente, conocedora a profundidad de la vida de esta mujer, nos narraba cómo la figura de María Cano fue borrada de la historia del país, situación que incluyó hasta casi hacer desaparecer su tumba. Se le aisló social y políticamente y se dice que su reclusión en un “manicomio” fue un acto para castigar su rebeldía. La campaña de difamación propagada por los sectores reaccionarios del país y por el propio gobierno llegó a difundir especies como que María Cano envenenaba el agua de las fuentes de Medellín. Las madres reprendían a sus hijas y las alertaban de no convertirse en “maríacanos”, término acuñado por la época para designar cualquier actitud de rebeldía de las infantes. También relató que producto de sus luchas, fue el primer Contrato Laboral que se firmó en el país, suscrito entre la compañía minera Frontino Gold Mines y sus trabajadores. En 1928, bajo el gobierno del conservador Miguel Abadía Méndez fue enviada a la cárcel junto con muchos de sus compañeros de partido, a raíz de su airada protesta por la masacre de las bananeras.

A pesar de sus falencias, y de los problemas técnicos, por ejemplo en el sonido, la cinta sí da cuenta de las giras que realizó por todo el país, presidiendo congresos, alentando a mineros, trabajadores de las bananeras y obreros y artesanos para que se organizaran en sindicatos a fin de hacerse fuertes en sus reclamaciones. Además se le reconoce la intención de rendir homenaje a una mujer que fue pionera en las luchas sociales y por los derechos de la mujer, sin que se le pueda calificar de feminista, pues sus luchas se encaminaban más bien hacia las libertades y los derechos individuales de trabajadores, hombres y mujeres. Su lucha incluyó los derechos indígenas y es así como la vemos participando en el movimiento que surgió a nivel de los sectores trabajadores y del partido socialista, por la libertad del líder indígena Manuel Quintín Lame, preso por entonces a raíz de sus reclamaciones por la restitución de tierras a los indígenas.

Otro aspecto destacado por una asistente a la sesión, fue el poder de la palabra que rescata María Cano, pues su oratoria encendida, extrañamente logró alcanzar un gran poder de persuasión en   una sociedad tan machista como la Colombia de principios del siglo.

BEATRIZ FLOREZ
Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA