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Cine en conversación

Coordina: Gustavo Restrepo

Día: Viernes. Hora: 6:15 p.m.

Periodicidad: Quincenal

Lugar: Sede CorpoZuleta. Calle 46 N° 70A-60

Entrada libre

Próximo ciclo: Jonas Mekas, cantos sobre la belleza de la creación

 

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Cine MADE IN CHINA

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Sesión del 24 de marzo del 2012

TITULO:    LAS HORAS

DIRECTOR: STEPHEN DALDRY

AÑO: 2002

1921, Richmond, Inglaterra, la señora Woolf acosada por voces escribe su novela La señora Dalloway. 1951, Los Ángeles, La señora Brown le prepara una torta a su esposo para celebrarle el cumpleaños acompañada de su pequeño hijo Richie. 2001, New York, Clarissa Vaughn organiza una fiesta para honrar a su querido amigo el poeta Richard Brown.

Como en la novela de Virginia Woolf, asistimos a un día de la vida, a la vida contenida en un solo día. Virginia vive atrapada en un suburbio sin poder viajar a Londres, medita en la vida de Mrs. Dalloway, quien quizás es un retrato de sí misma. Laura Brown, una patética y perfecta ama de casa, lee el libro de aquella escritora y ese acercamiento marcará su destino. Clarissa Vaughn, llamada Señora Dalloway por su amigo Richard -un poeta galardonado pero quien está en el filo de la muerte que le causa el sida-  ve como sus planes se desmoronan y con ellos una parte de su vida cuando aquel se lanza por una ventana. ¿Y qué sigue después? Las horas, las horas de Virginia antes de perder su juicio, las que le restan a Laura para decidir si muere en la medrosa felicidad o vive en la angustiante incertidumbre, y las de Clarisse quien ya no tendrá para sí al poeta que le daba sentido a aquella monotonía de sus días. "Alguien tiene que morirse para que sepamos apreciar la vida" le responde Virginia Woolf a su esposo Leonard, y acaso esa afirmación resalta algo del contenido de la película: una muerte no necesariamente es el fin, es el duro comienzo para los que quedan vivos. 1941. Sussex, Inglaterra. La señora Woolf introduce algunas pesadas rocas en los bolsillos de su abrigo antes de suicidarse en el rio Ouse. Dentro de un sobre azul Leonard lee las últimas palabras que su amada esposa le escribió: No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

“Las Horas” es un filme basado en una novela del mismo nombre escrita por Michael Cunningham en 1999. Es una obra llena de sutilezas literarias, como la construcción de sus diálogos; visuales por el modo de componer con objetos simbólicos, las flores, las ventanas, los huevos, etc.; y musicales gracias a la brillante ambientación del renombrado Phillip Glass. En principio, podemos decir que asistimos a tres días simultáneos en tres momentos diferentes de un siglo. Más lo importante es que en esos tres días, que también equivalen a uno solo, comprobamos la tragedia de tres mujeres atrapadas, definiéndose a sí mismas, buscando un nuevo sentido para sus vidas que vaya en contra de lo que tienen establecido: Virginia Woolf interpretada por Nicole Kidman, Laura Brown por Julianne Moore y Clarisse Vaughn por Meryl Streep. El tema de la elección es importante: se trata de la manera como se hace la vida, de la posibilidad de vivir de acuerdo a las opciones o limitaciones que ofrecen tanto la misma sociedad como la propia subjetividad. A Richard, por ejemplo, el cuerpo le pone un límite, a Virginia la mente. ¿Fueron indignos sus suicidios? A Laura la existencia como ama de casa la mata, mientras Clarisse se auto-sometió al cuidado de Richard. Por eso el conflicto intrínseco entre poder y no querer, y querer y no poder. Unos podían vivir pero prefirieron la muerte a tiempo; en otros casos la vida se impuso a costa del tedio. "Era la muerte; yo elegí la vida" dice la anciana Laura Brown.

La conversación entonces resaltó como posibilidad el derecho y el deber de preguntarse por un sentido de la vida que siempre resultará enrarecido en un mundo acostumbrado a imponer “las razones para vivir”: unos invocan a su dios, otros a un poder de la ciencia representado quizá en la medicina, y habrá quienes creen se puede transferir dicho sentido a los demás. Sin embargo, es precisamente ese sentido de la vida el que no se le puede endosar a nadie, mucho menos en circunstancias en las cuales la enfermedad aparece como una realidad aplastante: Richard y Virginia optaron por la muerte cuando la enfermedad se les impuso por encima de eso que les había permitido la afirmación de la vida: la escritura. ¿Qué es la enfermedad y quiénes son los enfermos? Esa pregunta no se puede reducir sólo a unas patologías. ¿Acaso no estaba enfermo Dan Brown, el esposo de Laura, un hombre incapaz de escuchar a su compañera, apegado a sus rancias ideas de la felicidad?

Igualmente el escenario del lesbianismo aparece, creemos algunos, no para definir la película sino para revelar una parte cubierta de la sexualidad, escondida como suele esconderse lo vital cuando se impone o se sigue un ideal sin cuestionarlo. Es en cambio la valentía, aquella que encarnan cada uno de estos personajes, la que nos arroja a una posibilidad: la de hacerse cargo de la propia vida siempre con un telón de fondo: la tragedia, la infelicidad, la muerte…

Eduardo Cano

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA