Sesión del 31 de marzo del 2012

TITULO:    MEMORIAS DE AFRICA

DIRECTOR: SYDNEY POLLACK

GUIÓN: KURT LUEDTKE

PAISES: ESTADOS UNIDOS

AÑO: 1985

DURACIÓN: 160 min.

Continuando nuestro ciclo “Mujeres en busca de sí mismas”, el turno fue esta vez para otra película protagonizada por la talentosa Meryl Streep. La historia, que se apoya en una autobiografía de la escritora danesa Isak Dinesen y otros escritos sobre su vida, nos traslada a los comienzos del siglo XX. Karen Blixen decide casarse con el Barón Blixen-Finecke, su primo lejano, quien atraviesa una difícil situación económica. La decisión está motivada por el anhelo de huir de una sociedad asfixiante para las mujeres y el deseo de obtener algún grado de libertad allá lejos, en Kenia (colonia británica por entonces), en donde el Barón adquirirá una extensa propiedad con el dinero de su esposa. Dejan claro los dos que el suyo será un matrimonio por conveniencia, que no los obligará a nada. Pero la vida con su marido en esas tierras no resultará tan fácil como lo había imaginado, frustración que se ve recompensada por el cariño que le despierta el país y sus habitantes, sobre todo, los niños, para quienes construye una escuela.  Conoce allí, a Denys Finch, un hombre que se dedica a la caza y con quien inicia una relación afectiva condenada al fracaso, pues él es un hombre que ama la libertad sobre todas las cosas y ella desea un compañero permanente a su lado. Finalmente, tras un revés económico y la muerte de Denys, Karen debe renunciar a esa pretendida independencia y regresar a Dinamarca.

Una vez más, la lucha de una mujer que busca definir su destino, separándose de esa sociedad que le impone roles que limitan su realización como individuo autónomo. Karen es valiente, pero el camino no es fácil y debe superar un sinnúmero de obstáculos: un amor inesperado y la imposibilidad de concretarlo, el encuentro con una cultura cuya mirada del mundo es diferente, los reveses económicos, la muerte… Todo eso le demostrará cuán difícil, por no decir utópico, es lograr la libertad. El amor que profesa a Denys le lleva a tratar de retenerlo a su lado, pero él antepone su independencia a una vida tranquila de pareja; cuando quiere enseñar a leer a los nativos, el anciano jefe de la comunidad ve amenazada su autoridad. Cuando, contra todo pronóstico, insiste en un proyecto agrícola, el fuego consume la última esperanza.

La cotidianidad de aquellos seres nos ofrece múltiples reflexiones: de un lado, el papel del colono en tierras ocupadas y la subordinación que se ejerce sobre los nativos; las relaciones jamás serán de igual a igual; la mujer negra que tiene que observar de lejos el funeral de su amante, un hombre blanco, nos evidencia la condición de inferioridad de esas gentes, antiguas dueñas del territorio. El colonialismo como sistema, es un encuentro que en el mejor de los casos, mantiene la diferencia, en otros, la elimina. ¿Choque de culturas o intercambio?  ¿Qué es lo que genera el colonialismo? La historia muestra que los procesos de este tipo que se dieron en el pasado se caracterizaron por la imposición de costumbres y creencias religiosas, produciendo en ocasiones, interesantes sincretismos pero también la pérdida de numerosas riquezas culturales. La conveniencia de enseñar la cultura del invasor siempre tendrá defensores y detractores; quizás abra para aquellos nativos, nuevos e insospechados mundos, pero tiene el peligro de formar seres para perpetuar una posición subordinada.  Muy significativa es la pregunta del anciano jefe de los kikuyos, cuando cuestiona la intención de Karen de enseñar a leer a sus gentes: “ustedes saben leer, y ¿de qué les ha servido? (para entonces había estallado la primera guerra mundial).

Durante la conversación, también afloró el tema de la posesión y el apego en la relación amorosa como elementos que chocan con la libertad y la independencia de los amantes. ¿Será posible prescindir de ellos? Pero, ¿puede construirse una relación sin un mínimo de compromiso? ¿O esa construcción obliga a poner límites razonables a la libertad individual, como ocurre en todos los ámbitos de la existencia humana?

Por otra parte, ¿cómo no destacar la importancia de la conversación en esta historia, habilidad encarnada en Karen, quien a la manera de Scherezada, teje historias cada noche para el  deleite de sus amigos?

Dediquemos estas últimas líneas a destacar los elementos artísticos de la película: la fotografía, a cargo de David Watkin, nos permite un emocionante recorrido a través de las extensas llanuras africanas acompañando antílopes y felinos que corren libres por ellas. La  escena del vuelo en la avioneta nos ofrece una extraordinaria panorámica, y finalmente, la música, compuesta en gran parte por John Barry, contribuye a realzar la grandiosidad del paisaje, a pesar de que a nuestro juicio, en algunos momentos asume un tono épico.   

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA