Cine en conversación, sesión de julio 13 del 2013

TÍTULO: EN BUSCA DE RICARDO III

DIRECTOR: AL PACINO

GUIÓN: ADAPTACIÓN DE AL PACINO

PAIS: ESTADOS UNIDOS

AÑO: 1996

DURACIÓN: 109 min.                

 “Estamos hechos del mismo material de nuestros sueños”,

                                                         (extracto del Monólogo de Próspero, La Tempestad, Shakespeare)

Con esta frase escuchada en “off” comienza la película seleccionada para iniciar el ciclo sobre Shakespeare, que se extenderá hasta el mes de agosto. Un interesante experimento de Al Pacino, en su estreno como director; un intento de llevar la obra del inmortal bardo de Stratford-upon-Avon nacido en 1564, a un público que quizás lo considera aburrido y anacrónico. El resultado, una película entre lo documental y lo argumentativo, en donde asistimos a los prolegómenos de la filmación, cuando el director y su equipo se dedican a conversar con desprevenidos estudiantes, profesores y gentes del común, sobre su conocimiento e impresión del drama que se proponen llevar a la pantalla, y que además, nos permite ver a los actores en su proceso de desentrañar, línea a línea, la obra, de ir explorando los sentimientos que el escritor puso en cada uno de los personajes. Una búsqueda que los lleva a recorrer los lugares vinculados a la historia del poeta: la casa en donde nació y el pequeño teatro “El Globo”, en donde representaba sus obras.

El encuentro con esta película nos permite constatar la vigencia y universalidad de la obra de Shakespeare, la agudeza de su mirada que sabe desnudar el alma humana para dejar al descubierto toda la grandeza que puede encerrar, pero también los sentimientos más bajos que pueden anidar en ella. Es la tragedia como expresión de las tensiones a que está sometido el hombre, entre la ley y su propio deseo. Es la palabra que en Shakespeare se hace música, y que en Ricardo se convierte en mortífera arma que va halagando aquí, envenenando allá, mintiendo siempre, vehículo de su desenfrenada ambición de poder. Frente a la vida de este hombre, surgió la pregunta: ¿es la maldad algo natural al hombre? ¿En otras palabras, se nace malo o bueno? Freud nos ha dicho que en el hombre coexisten maldad y bondad y hay tensiones interiores que hacen prevalecer una de las dos inclinaciones. Él mismo intentó una explicación de la conducta de este personaje, a partir de las siguientes palabras del ilegítimo Rey:

”Mas yo, que no estoy hecho para traviesos deportes,

ni para cortejar a un amoroso espejo;

Yo, que con mi burda estampa carezco de amable majestad

Para pavonearme ante una ninfa licenciosa;

(….)

“Y pues que no puedo actuar como un amante

Frente a estos tiempos de palabras corteses,

Estoy resuelto a actuar como un villano

Y odiar los frívolos placeres de esta época”

Dice pues Freud: podemos interpretar estas palabras como: “La naturaleza ha cometido conmigo una grave injusticia, negándome la bella figura que hace a los hombres ser amados. La vida me debe un resarcimiento que yo me tomaré. Tengo derecho a ser una excepción, a pasar por encima de los reparos que detienen a otros. Y aún, me es lícito ejercer la injusticia, pues conmigo se la ha cometido”

No es extraño que un hombre como Pacino, quien también pasó por las tablas, haya logrado esta excelente adaptación de la tragedia de Shakespeare. Tanto él, en su personificación de Ricardo III, como los demás actores y miembros del equipo estudiaron a fondo la psicología de los personajes, metiéndose bajo su piel, profundizando en su historia, y entregándonos una pieza fílmica que, gracias a un perfecto montaje, no pierde intensidad a pesar de la alternancia de documental y argumento. La música y el color, cuyos tonos varían del rojo más intenso para la actuación actoral y colores naturales para lo documental, colaboran en su separación inequívoca. Como comentaba una asistente, ese juego entre documental y película nos producía por momentos, la impresión de estar frente a una pintura que se abriese y cobrase vida para permitirnos entrar en ella. Definitivamente, es una invitación para acercarnos a la obra de Shakespeare.

Una reflexión nos deja esta película: el acercamiento a las grandes obras de la literatura debe empezar desde temprana edad, y familia y maestros tienen allí un papel importante. Y para cerrar, un bello texto escrito por nuestro compañero Eduardo Cano con motivo de este ciclo, y que nos invita a soñar, como lo sugiere el epígrafe de esta relatoría:

Representando a Shakespeare – Acto I

¿Cuántas veces deberá el hombre desangrarse sobre un escenario, sobre una pantalla, sobre un papel, como aún lo hace, en esta cárcel nuestra que es la vida? ¡Oh maestro fecundo del conflicto! dinos, ¿hasta cuándo tendremos que volver al tejido inagotable de tus sueños? Sí, ya lo sabías muy bien, esto es sólo un teatro donde cada cual ha de representar su papel. Por eso, ahora, ¡Que se abra el telón! ¡Oh Shakespeare, ya estás de regreso! Toma asiento aquí a mi lado, que el mundo sigue levantando a nuestros ojos la muralla de sus ruinas.

                 BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA