Cine en conversación, sesión del 2 de marzo del 2013

 

TÍTULO: 8 MUJERES.

DIRECTOR: FRANÇOIS OZON

GUIÓN: FRANÇOIS OZON, MARINA DE VAN.

PAIS: FRANCIA

AÑO: 2002

DURACIÓN: 103 min.

 

Como si se tratara de una especie de experimento, el director francés Francois Ozon toma ocho mujeres, ocho actrices, ocho personajes, ocho historias y las confina en el espacio cerrado de una casa de campo en las vísperas de una fría navidad. (Aunque para ser más exacto se trata de ocho mujeres y un hombre, Marcel, quien en figura apenas se sugiere pero cuyo rol cruza la existencia de todas las protagonistas). A la manera de un testigo fantasma, allí vemos a las mujeres que rodean a Marcel, quien en extrañas circunstancias será asesinado: en primer lugar Gaby, la dama de la casa y su esposa insatisfecha; vemos a sus hijas, la tierna Suzon y la irreverente Catherine, la joven que gusta leer historias policíacas; también encontramos a la histérica y reprimida Agustine, a la avara anciana Mammy, a la hermana del muerto, Pierrette, a la negra criada Louise y a la encantadora rubia ama de llaves Madame Chanel. ¿Cuál de todas fue la culpable del crimen? Cada una guarda un secreto, una insatisfacción, e incluso una razón para asesinar a Marcel; de ahí que sospechen entre sí. En semejante juego de intrigas se van develando las verdades en tanto el cadáver de Marcel escucha cómo cada mujer revela a las demás su propia verdad, sus propias pretensiones, sus pequeños triunfos y su grandes miserias; y será debido a un giro policíaco que se descubrirá esa otra realidad oculta llena de egoísmos, la cual será la causante de conducir al muerto a pegarse un tiro en la cabeza.

Luego del desconcierto que llevó a las protagonistas a tomarse de la mano como si finalizaran una obra teatral, llegó el momento para reflexionar eso que ante los ojos de los espectadores fue reconocido como una parte de lo humano, en este caso, de lado del ser de las mujeres. La película de Ozon es una interesante herramienta para lograr pensar a la mujer, o más bien, a las mujeres. Que ellas son un enigma, es una sentencia común utilizada para explicar lo que no se comprende, incluso podría decirse que la mujer es igualmente un enigma para las otras mujeres ¿Un enigma? Al ver 8 mujeres notamos que lo oculto va de la mano con una realidad que ellas esperan que las demás no conozcan, de ahí que todas le habían mentido a Marcel y se habían mentido entre sí. El descubrimiento de tantas verdades curiosamente se da en la medida en que cada una revela sus mentiras.

    Es extraño, de cierta manera Marcel las tenía a todas en un sentido posesivo, mas en el fondo a la vez no tenía a ninguna; e igualmente todas dependían de él y él de ellas; lo que muestra lo endeble de lo masculino cuando se trata sólo del poseer, ya que conduce a que lo que hay alrededor se convierta en un juego de conspiraciones. Cada una de las mujeres tenía razones para matarlo con justificación así moralmente el acto sea cuestionable.

Sin embargo hay otros asuntos que no pasan simplemente por desenmascarar verdades, pues se mantiene el enigma más allá de lo evidente; en este caso surge el enigma de lo femenino. En una casa en la que sólo interactúan mujeres hay erotismo, hay goce, hay deseo, hay seducción y transformación de la propia imagen; en tanto el único hombre es sólo una mención, un recurso retórico, un cuerpo, una chequera. Por eso la película es a la vez un canto a la feminidad.

Cabe resaltar finalmente el manejo de la dirección de parte de Francois Ozon, pues confinar a ocho actrices de excelente calidad de modo que la mayoría conserve protagonismo no es tarea fácil. También es destacable el uso de la canción como un efecto para que cada mujer exprese algo de sí misma y de la humanidad. No existe amor feliz, frase con la que termina la canción de Mammy, es contundente para ella como personaje, una mujer anciana, es contundente para las demás mujeres en sus dramas particulares y es contundente para el mismo espectador en quien resuena esa sentencia como una lápida invisible que lleva a sus espaldas durante toda la vida.

EDUARDO CANO

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA