Cine en conversación, sesión del 23 de febrero del 2013

 

TÍTULO: DIVORCIO A LA ITALIANA.

DIRECTOR: PIETRO GERMI

GUIÓN: E.CONCINI, A. GIANNETTI, P.GERMI, C.RUSTICHELLI

PAIS: ITALIA

AÑO: 1961

DURACIÓN: 104 min.

 

El barón Ferdinando “Fefe” Cefalú, (Marcelo Mastroiani) está casado desde hace 12 años con Rosalía (Daniella Rocca) pero se ha enamorado de su prima de 16 años, Angela (Stefania Sandrelli). La historia tiene lugar en un pequeño villorrio de Sicilia, en la Italia de los años 60. El divorcio no está aprobado (sólo lo fue en 1981) y el artículo 547 del Código penal considera una reducción significativa de la pena para el marido que asesine a su mujer sorprendida en flagrante adulterio. Fefe urde un maquiavélico plan para inducir a su esposa al adulterio y librarse de ella, aprovechando en su favor, ese artículo, que dicho sea de paso, no fue ajeno a nuestra legislación, en la que se hablaba de “ira e intenso dolor”.

Una hilarante comedia a pesar de la tragedia que encierra, y que además contiene una aguda crítica a esa sociedad italiana, pacata y machista, que aparece retratada de con todas sus contradicciones; la vida del pueblo parece marchar al compás de la campana de la iglesia; la injerencia de un cura en la política quien indica a sus feligreses por cuál candidato debe votar, pero que no pareciera tener la misma ascendencia sobre ellos cuando les conmina a rechazar aquellos espectáculos que supuestamente atentan contra la moral: a pesar de las advertencias sobre la proyección de La Dolce Vita, todo el pueblo se precipita al teatro para verla, incluyendo a sus más “prestantes damas”. Una clase aristocrática parásita y aparentemente respetada por las gentes pero que a sus espaldas, se divierten con la condición de “cornudo” que adquiere el barón; la vergüenza que esto supone, se extiende como una mancha sobre todos los miembros de la familia. El machismo de aquella sociedad, códigos morales acomodaticios, un concepto feudal del “honor” que se trasladó a muchas de nuestras sociedades hispanoamericanas; los métodos empleados por los abogados quienes, con una oratoria rimbombante, como dice el propio protagonista, recorren todo el teclado de las emociones para provocar en el jurado el efecto deseado. Una legislación que busca convertir lo inmoral en moral al minimizar ciertos asesinatos.

Se advierte en la película, el papel de la mujer en esa sociedad italiana, la “madona”; no obstante su sometimiento al jefe de la familia, es protagonista en los momentos difíciles; la mujer de Carmelo le agrede como reclamándole no actuar como se supone, debe hacerlo un marido ofendido, y ella misma, asume la venganza por la ofensa recibida. Por otra parte, ellas se nos presentan en la película con un halo de candidez pero también son apasionadas cuando así lo desean.

En el caso de Fefe y Rosalía, el declive del amor que da paso al cansancio hasta la exasperación, es resuelto en forma trágica dado que las estructuras legales y culturales no ofrecen otra salida. Pero además, el director parece advertir sobre la fugacidad del amor, o al menos su fragilidad cuando en la escena final, Ángela, mientras recibe las muestras de cariño de quien se ha convertido en su esposo, flirtea con otro hombre.

Para destacar, la banda sonora a cargo de Carlo Rustichelli y las actuaciones del siempre magnífico Mastroiani y las actrices Rocca y Sandrelli.

BEATRIZ FLÓREZ

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