CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 4 de diciembre del 2010

TITULO: FLORES ROTAS

DIRECTOR: JIM JARMUSCH

GUIÓN: JIM JARMUSCH

PAIS:  ESTADOS UNIDOS

AÑO:  2005

DURACIÓN: 1h-40m

 

Como última película de nuestro ciclo sobre el deseo y cerrando nuestras actividades del 2010, se programó la película “Flores rotas” del director estadounidense Jim Jarmusch.  Queremos nuevamente hacer mención que este programa, al que hemos llamado "Cine en conversación - Una mirada a nuestra vida cotidiana", se apoya en la “Maleta de películas” y es auspiciado por el PAN (Plan audiovisual nacional) y el Ministerio de Cultura.

Iniciemos con una breve reseña del director.  Jim Jarmusch  nació en 1953 en Akran, Ohio, en el seno de una familia de clase media.  Su padre era un hombre de negocios y su madre escribía críticas de cine.  Al terminar su bachillerato comienza a estudiar periodismo pero rápidamente abandona las aulas y se inscribe en la Universidad de New York para estudiar Literatura Inglesa y Americana.  Posteriormente viaja a París dentro de un intercambio de verano. Permanece allí por varios meses y asiste con frecuencia a la cinemateca francesa.  A su regreso a los Estados Unidos, contagiado ya de la fiebre por el séptimo arte, se inscribe en la Graduate Film School de Nueva York.  Su cine es minimalista, con ritmos lentos y grandes silencios que realzan las atmósferas intimistas y las tensiones de sus personajes.

En la película que nos ocupa, Don Johnston, interpretado por el actor Bill Murray, es ahora un hombre solitario luego de que su última conquista lo ha abandonado.  Después de  una agitada vida de don Juan, es ahora un hombre atrapado por el tedio;  De golpe, el pasado emerge al recibir la carta de una supuesta ex-amante en la que le anuncia que tiene un hijo de 19 años quien le busca.  Es entonces cuando emprende un viaje para visitar a cada una de sus antiguas novias y confirmar la existencia del presunto hijo.

La cinta recrea la patética soledad de este hombre. Frente al televisor, transcurre su vida estática, sin expectativas y a la que el bienestar económico no aporta ningún elemento vivificante; de espaldas al pasado y sin el menor interés por el presente o el futuro; con dinero pero con una existencia vacía, Don, a pesar de sus numerosas conquistas no ha tejido vínculos afectivos. Ahora parece un fantasma en el que no habita deseo alguno que lo mueva. Vigoroso contraste ofrece Winston, su vecino negro, quien posee una numerosa familia que, si bien menos adinerada, pero con la energía inagotable propia de los chicos, convierte la vida de aquel hogar en una permanente fiesta.

Las mujeres que desfilan frente a nosotros, antiguas amantes de este personaje, completan el cuadro de frivolidad: vidas anodinas, inseguridades, en otras palabras, pobreza espiritual; así se configura una sociedad en donde el éxito se mide por la cantidad de bienes acumulados, o por el nivel jerárquico que se logre alcanzar en la vida laboral.  En este sentido, la película constituye una crítica a ese modelo de vida que nos ofrece la sociedad capitalista, en donde el consumo compulsivo es rey  y fuente única de ese aparente bienestar.

De otra parte cabe preguntarse, ¿el viaje que emprende este hombre en busca del hijo, ¿operó alguna transformación en su vida?  Algunos asistentes opinaron que el hombre que regresó es idéntico al que partió; sin embargo, otros creen que sí hay un cambio, pues al menos, es un ser en el cual se instaló la angustia por un hijo que parece irrecuperable.  No puede negarse que esa vida carente de cualquier objetivo, fue interrumpida bruscamente por la existencia real o ficticia del muchacho. El final de esta historia, siguiendo la costumbre de Jarmusch, es abierto dejándonos en libertad de construirlo, de acuerdo a nuestra imaginación.

Finalmente, hay que destacar algunas características de la película;  el uso de luces tenues resalta la frialdad del hogar de Don.  La banda musical es obra del músico etíope Mulatu Astatke considerado el padre de Ethio-jazz y quien combina el jazz con la música latina y los ritmos propios de su tierra. La actuación de Bill Murray merecedora de todo elogio, nos deja sentir esa tremenda apatía que inunda todo su ser.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA