CINE EN CONVERSACION

Sesión del 25 de febrero del 2012

Película: Farinelli

 Director: Gérard Corbiau

Año: 1994

Esta película de corte barroco elabora una ficción en torno a la vida del célebre cantante Carlo Broschi, famoso castrado que triunfó en el siglo XVIII. Sin embargo, y más allá de las discusiones históricas, cabe analizar el filme por lo que él nos propone, pues no se trata de una biografía, sino que más bien es una apuesta sobre múltiples facetas de la vida humana.  Dos hermanos Carlo y Riccardo están ligados desde pequeños. El primero tiene la voz, el segundo el deber de conservar la música que el otro puede alcanzar. De ahí una mentira que recorrerá toda la película. ¿Por qué Carlo fue castrado? Cierto día, en un duelo musical contra un virtuoso trompetista, Carlo impone la fuerza de su voz ante una multitud que lo aclama y ante la cual se bautiza a sí mismo Farinelli; Handel, el gran compositor, lo escucha y lo invita a la corte de Inglaterra. No obstante Handel requiere sólo a Carlo; los hermanos Broschi se niegan. Ambos hermanos empiezan a recorrer Europa y Farinelli a ganar prestigio y popularidad entre las damas y los expertos. A pesar del éxito la angustia no desaparece en ninguno de los Broschi: Riccardo es un músico mediocre quien recurre a artificios para sacar las lágrimas de la jovencitas, mientras Carlo sabe que su voz esta solamente a la altura de las composiciones del genial, pesado y prepotente Handel, hombre al que admira y a la vez detesta; Carlo tiene sueños de alguien común, como tener un hijo, y encontrará en el joven desvalido Benedicto la posibilidad de aprender que un castrado puede ser también un padre. De cierta manera en esta película todos los personajes se necesitan entre sí: Carlo requiere la voz de Farinelli, Farinellí ansía interpretar a Handel; Handel espera que Farinelli lo siga y cante sus óperas, Benedicto anhela tener un padre, etc; y será en el marco de la música, la cual une y separa, por lo que a pesar de ella, o quizás gracias a ella, que las situaciones de traición, odio, soledades, desengaños y frustraciones permitirán que Farinellí alcance la nota más alta que conmueve a los espectadores que lo escuchan en cada función dentro y fuera de la pantalla.

De semejantes dramas que la película despierta surgen temas muy inquietantes. En primer lugar no sobra preguntarse ¿Cuál es el tema de Farinelli? Obviamente no es simplemente una biografía ya que otros se han encargado de anotar inconsistencias históricas, pero que no rebajan  la calidad de la obra. Se puede encontrar que uno de los asuntos transversales es el artista como un hecho cultural, un ser que ofrece algo de sí pero que es humano al igual que los demás, por eso no está exento de pasar por angustias, fracasos y felicidades. Así mismo Farinelli es una película musical, no por el hecho de que el protagonista sea cantante y que se interpreten arias operáticas; hay algo fundamental en el discurso del filme: se trata de poner en escena problemas entre el compositor, el intérprete y la obra; de ahí que Riccardo se la pase componiendo el Orfeo y que ama la música, mas no tiene el talento para finiquitar una obra maestra; también pasa que el cantante siente que no le da el lugar que merece su voz, y que Handel requiera los servicios de Farinelli. De igual forma el director Gérard Corbiau utilizó una serie de recursos propios del cine para darle énfasis a los conflictos de los personajes; por ejemplo encontramos símbolos como el de la culpa y el perdón, recordemos que Carlo no sabía el secreto de por qué lo habían castrado; además es castrado en una época en que la función de la sexualidad es únicamente reproductiva, en la que el hombre se suponía llevaba una semilla. ¿Qué le quedaba a Carlo si no podía ser un progenitor? También encontramos simbología en el eclipse de sol: sol y luna, como Carlo y Riccardo, dos opuestos complementarios que sin embargo uno oculta la luz del otro ¿Cuál de los dos es el que oculta al hermano? Riccardo oculta la verdad de la castración, Farinellí oculta con su talento al mediocre artista que hay en su hermano. Así pues, el filme juega entre eso que se ofrece y lo que queda faltando: Ricardo le quitó a Carlo la posibilidad de ser padre biológico pero también le brindó el canto. ¿Farinelli hubiese gozado igual de no haber tenido la falta que le dejó la castración? Quizás al ver Farinelli comprendemos que hay nada absoluto ni total, y siempre habrá una imposibilidad; y esa es la tragedia que la película insiste al recordar el mito de Orfeo, el gran intérprete de la mitología que podía encantar a cualquier oído pero que perdió a su amada Eurídice en el reino del inframundo. Si bien a diferencia de Orfeo, Farinelli se quedó con la mujer amada, con la semilla y con la oportunidad de ser un padre. De alguna manera por esta película comprendemos que el arte no está cruzado por un mundo paradisíaco y bondadoso; es lo contrario, hay siempre una tragedia, un drama que determina el cauce de la obra y que le permite expresar esas veleidades propias de la humanidad. Aunque suene paradójico, sólo existe el gran arte en un mundo dominado tanto por las nobles como por las más bajas pasiones.

Eduardo Cano

Corporación Cultura ESTANISLAO ZULETA