Conmemorar y celebrar La conversación del miércoles

Conmemorar y celebrar son las dos palabras que nos dicen del propósito de esta publicación, una publicación que surge ante el culminar de un ciclo, de un periodo, el logro de la conferencia número ochenta realizada en noviembre del año anterior. Dicho esto, que nos va poniendo en contexto, detengámonos un momento en qué podrán decirnos este par de palabras, tan habituales entre nosotros en épocas en que tan felizmente se celebra y se conmemora. Ya en el marco preciso de La Conversación del Miércoles como espacio de formación ciudadana qué podrá significar conmemorar, qué podrá significar celebrar.

Comencemos por la primera, la palabra en sí hace alusión a la memoria, al hacer con ella, y en nuestro caso ¿qué memoria queremos hacer? Partimos de un entendimiento de la memoria como un ejercicio dinámico y relacionado también con la vida y las múltiples temporalidades nos sólo con el pasado y lo que ha dejado de ser, queremos hacer un homenaje a la memoria y la vida de los pensadores y pensadoras que han sido fuente y referencia para pensar el mundo, para reflexionar la vida, para proyectar su futuro. Es un objetivo estructural de nuestra propuesta trabajar con las y los autores que han abstraído la realidad, han hecho teoría e investigado sobre ella, dando a entender con ello que para todo camino de aprendizaje y aprehensión de lo que nos rodea y sus sentidos es necesario acompañarse por aquellos que desde su lucidez y crítica han abierto miradas e interpretaciones sobre eso que somos como seres humanos, como seres del tiempo. Traigamos la expresión posarse sobre hombros de gigantes y ver más allá de lo inmediato, concreto y tangible. Esta publicación de múltiples lenguajes es una reunión de seres de diversas épocas, saberes y posturas que nos han acompañado en estos años.

Sin embargo el ejercicio estará incompleto sin el trabajo de traerlos a nuestra época particular con sus necesidades históricas y los problemas que nos sentimos impelidos a pensar, por eso estos autores no están puestos como piezas de un diccionario, que es en sí es otro ejercicio y de gran valor, en este caso están en relación a lo que con ellos hemos pensado, conversado y discursado. Son ocho las líneas temáticas en las que hemos agrupado los problemas que hemos rumiado y en ellos los autores que durante estos años hemos trabajado, presentadas en una línea que evidencia el correr del tiempo, y en él, cómo hemos cultivado preguntas, la humanidad, desde muy tempranos tiempos, tal el caso de la pregunta por el amor.

Sigue el turno de la celebración, que para nosotros tiene esa doble connotación que carga todo acontecimiento vital, la alegría por lo hecho, la admiración del logro y entreverada allí la sensación de que algo se ha dejado de ser en ese transcurrir, el sentir corpóreo, que se mueve entre el agotamiento y el éxtasis, que llega luego de todo gran esfuerzo: cuánta energía, cuánto tiempo y henos hoy aquí entre la alegría y vigor que da lo hecho y el vacío que le es compañero. Hablamos de un celebrar que celebra la vida y al mismo tiempo se parece a ella; impensable sin el trabajo, sin el esfuerzo, y por supuesto sin el deseo que arranca las energías requeridas. Es así como celebramos la labor con labor, creaciones de ellos y ellas que son para nosotros los lentes que nos abren como posibilidad la creación propia, la cual es actualización de nuevas sendas en asuntos que con estos pensadores compartimos como inquietudes esenciales del ser-humano.

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