perfilCMmay2020Feminismo en tiempos del apocalipsis Zombie

Calles desoladas. Silencio sospechoso y ecos aterradores, incluidos los de la propia voz. Casas, carros, tiendas, cosas, todo fuera de lugar. Una asfixiante  atmosfera enrarecida prolongada más de lo soportable se ve violentamente interrumpida por la agresividad, la velocidad y la voracidad de cuerpos pretéritamente humanos dispuestos a atacar, en un inicio suele aparecer uno, quizás dos, como alerta de lo porvenir: una marea cada vez más aterradora, que como panal recién despertado atacará a su presa hasta eliminarla, consumiéndola para el hambre sin fin o para ser reclutada por la masa predadora. Una mancha que crece sobre las ciudades, los países, los continentes, el planeta completo aparece en pantallas observadas desde salones de mando militar que suelen ser los grandes vigilantes y héroes llamados a contener la furia biológica como si de una guerra se tratara, rodeados de batas blancas que por todos los medios intentan explicar qué sucede y cómo frenarlo cuando las balas se terminen.

Entre exposiciones de lucha, sangre y vísceras, el fin del mundo se nos ha repetido en  cientos de escenas desde que el fenómeno de la cultura popular masificado, los muertos vivientes, se instauró en nuestras pantallas. Una violencia sin límites, que podría ser contada en litros de sangre o toneladas de casquillos de pistolas o también en volúmenes de bates, palos de golf o cualquier masa contundente, pues también asistimos a la transmutación de cualquier cosa, hasta las más domésticas de todas, en armas, asunto consonante con que los otros ya no son humanos y todos deben ser aniquilados.

Tal efervescencia narrativa quizás pudiese pasar de maneras más o menos desprevenida ante nosotros si no existieran otros correlatos en personas de carne y hueso que presagian, tal como las películas, el fin del mundo. Sí, la idea de la apocalipsis, literal, ha tomado cuerpo entre nosotros. Entre las evidencias de un economía mundo que parece llevar de manera cada vez más acelerada al colapso de la vida humana por la maneras propias de entender y relacionarse con la naturaleza y ubicar la reproducción social, no deja de ser paradójico que el orden global insista en continuar por el mismo camino y al mismo tiempo, en esa cámara de nuestras fantasías que es el cine, estemos narrando de manera anticipada, casi premonitoria, nuestra propia destrucción.
 
Ahora, ¿Qué tendrá que ver el orden patriarcal con la fabricación de este destino desolador? ¿De qué manera particular el capitalismo le da forma y vida a lo que parece ser un futuro-presente, de devastación? ¿Cómo hacer de estas preguntas problemas de la cultura? ¿Qué grietas desestabilizadoras de ese orden y narrativas de muerte suscita el feminismo? Vida y muerte, tiempo y emancipación, esa es la criatura que les invito a pensar, una disputa de sentidos y representaciones que interpela visiones bíblico-religiosas sobre el tiempo, descubre los límites móviles y culturalmente definidos entre la vida y la muerte, para llegar a lo que pueda ser quizás una visión distinta, más allá de principios y fines, de nuestras apuestas de vida.

Conversan:

Elizabeth Giraldo: Historiadora y directora de CorpoZuleta
Marta Domínguez Mejía: Socióloga y docente de la Universidad de Antioquia
Ruth López Oseira: Historiadora y docente de la Universidad Nacional

Día: Miércoles 6 de mayo
Hora: 6:30 p.m.
Conéctate: https://www.facebook.com/corpozuleta