CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 31 de julio del 2010

TITULO: EL BOLA

DIRECTOR: ACHERO MAÑAS

PAIS: ESPAÑA

AÑO: 2000

DURACIÓN: 1h-30m

Una sesión que revistió características muy especiales pues constituyó uno de los eventos programados en el marco de inauguración de nuestra nueva sede, continuando el ciclo "Cine en conversación - Una mirada a nuestra vida cotidiana", programa que se apoya en la “Maleta de películas” y que es auspiciado por el PAN (Plan Audiovisual Nacional) y el Ministerio de Cultura, dentro de la convocatoria abierta por esas instituciones para la formación de públicos en la apreciación de cine.

Achero Mañas es un cineasta español nacido en Madrid en 1966; su niñez fue cercana a las tablas pues su madre era actriz y su padre dramaturgo; estudia pintura y luego viaja a Nueva York para estudiar cine. Esta película es su “opera prima” y le significó varios reconocimientos en los premios Goya del 2001 como mejor película, mejor director novel, mejor actor revelación (Juan José Ballesta quien interpreta a El Bola) y mejor guión.

“El Bola” es el remoquete con el que sus compañeros de colegio reconocen a Pablo, un chico de 12 años, maltratado por un padre que parece descargar en el niño el dolor de haber perdido trágicamente a su primogénito; completan el hogar, su madre, una mujer débil y sometida, que presencia temerosa los frecuentes episodios de violencia que protagoniza su esposo pero que es incapaz de tomar una actitud decidida y valerosa para proteger al hijo y, finalmente, la abuela, una mujer sumergida ya en las tinieblas de la senectud y víctima de las iras de su nuera por las repetidas incomodidades causadas por el deterioro implacable que el tiempo inflige a nuestros cuerpos. Paradójicamente, parece ser el único lazo afectivo que reconoce Pablo. En el colegio, él mantiene una actitud retraída pero, la llegada a su clase de un nuevo estudiante, Alfredo, con quien entabla una entrañable amistad, cambiará radicalmente su vida.

Una película que responde muy bien el tema sobre el que hemos venido reflexionando, la amistad, pero que también suscita un sinnúmero de consideraciones, como se hizo evidente en la nutrida discusión que siguió a la proyección. Temas como la autoridad, las relaciones familiares, el maltrato infantil y el silencio cómplice que rodea en muchas ocasiones este hecho, pueden ser vistos bajo la lente de este director.

¿Pero qué características tiene ese nuevo compañero que despierta el interés de Pablo? Es un chico que tampoco encuentra mucho en común con los compañeros de clase; proviene de un hogar que inicialmente nos suscita sospechas: el muchacho fuma abiertamente, su padre tiene el oficio nada convencional de tatuador, pero a medida que asistimos al día a día de esta familia, descubrimos el respeto que se profesan sus miembros, la presencia de la conversación como práctica cotidiana y el ejercicio de la libertad con responsabilidad, hecho que se evidencia en la actitud de Alfredo, quien rechaza participar en ese alucinante juego practicado por los escolares de desafiar el tren que cruza la localidad; Como anotaba un asistente, el muchacho está mejor preparado para enfrentar el mundo exterior. A su corta edad, sin perder la ingenuidad y la alegría de un niño, tiene el criterio suficiente para tomar decisiones. Por el contrario, Pablo es temeroso, asustadizo. De la mano de Alfredo, “El Bola” empieza a descubrir un mundo diferente, una forma amable de familia, desconocida hasta entonces por él. Aprende sobre la solidaridad que genera la verdadera amistad y acude al lado de su nuevo amigo con motivo de la muerte del padrino, a quien Alfredo profesaba un gran afecto.

Las diferentes formas de ejercer la violencia sobre el otro, fueron también objeto de discusión; El padre de Pablo no sólo arremete físicamente contra su hijo; al desconocerlo como persona lo está agrediendo -recuérdese la escena en donde obliga al chico a cortarse el pelo como él piensa que debe llevarlo- y eso es sólo una muestra. Violencia es también la inexistencia de una comunicación con él, como si no existiese; es también el tono que imprime a sus palabras en las escasas veces que se dirige a él. En casa de Alfredo, el muchacho descubre las posibilidades que puede ofrecer esa sociedad llamada “familia” y en donde encuentra una decidida solidaridad para salir de su dolorosa experiencia familiar.

Hay en la película, un llamado de atención sobre la necesidad de no callar ante estas situaciones de maltrato. Los compañeritos de Pablo sabían lo que pasaba en su hogar y es muy probable que lo comentaran con sus familias, pero todos guardan un silencio cómplice. En contraposición, la familia de Alfredo, asume su responsabilidad ética de dar a conocer la situación, obrando con cautela para no incurrir en contravenciones a las normas jurídicas, pero con firmeza. La última imagen de la película es muy significativa en cuanto parece mostrarnos la transformación que se ha operado en Pablo; en un momento dado, al relatar los hechos vividos junto a su padre durante tantos años, mira de frente a la cámara, con seguridad, con decisión. Luce como un nuevo Pablo que se haya liberado del miedo y que haya cobrado conciencia de su dignidad como ser humano.

Unas últimas palabras para resaltar la actuación maravillosa de ese niño llamado Juan José Ballesta, quien como ya se dijo, ganó por este papel la distinción a mejor actor en los premios Goya. La naturalidad que imprime a los diálogos unida a la expresión de su rostro, su mirada cálida y transparente, confieren credibilidad a su personaje y nos conmueven hasta lo más profundo.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA