Miniciclo "De regreso al buen cine" 2011

Sesión del 26 de febrero del 2011

TITULO: SERAPHINE

DIRECTOR: MARTIN PROVOST

GUIÓN: MARTIN PROVOST – MARC ABDELNOUR

PAIS:  FRANCIA

AÑO:  2008

DURACIÓN: 2h-2 min.

La segunda película programada para este mini-ciclo, fue la cinta francesa SERAPHINE, del director francés Martin Provost, nacido en 1951 en Brest, al norte de Francia y con una larga trayectoria en el teatro de su país.  Narra la sorprendente historia de Seraphine Louis, una mujer nacida en 1864 en Senlis, un pueblo |de la campiña francesa, quien trabajaba fregando pisos en una pensión y dedicaba su tiempo libre a la pintura. En 1913 llega a aquella casa, Wilhelm Uhde, coleccionista de arte alemán, quien descubre allí una pequeña pintura de Seraphine.  Se inicia una particular relación entre estos dos seres en donde Uhde actúa como promotor de los cuadros de la mujer pero la guerra da al traste con su proyecto de hacerla conocer en el mundo parisino. Al regreso de Uhde después de la guerra, Seraphine conoce por poco tiempo las mieles del éxito, para luego, tras la gran depresión económica de los años 30 y el consecuente freno de su carrera en los mercados del arte, caer en la desesperanza y poco a poco en la demencia, hasta morir en un manicomio probablemente en 1945.

La película, ganadora de varios premios Cesar de la Academia Francesa, alcanza un tono intimista pero austero, sin caer en sentimentalismos fáciles;  el director no pretende interpretar los sentimientos de los dos personajes centrales, al contrario, toma distancia y nos describe,  en forma casi anecdótica, ese pasaje de sus vidas.  La fotografía, a cargo de Laurent Brunet, es otro mérito de la película.

La discusión, como era de esperar, giró en torno al arte y su acción transformadora sobre el artista. Seraphine, una mujer hosca, huraña con la gente que está a su alrededor, se torna amorosa, tierna, cuando en el interior de su cuarto se dispone a crear; esas manos toscas que frotan con energía los pisos, se vuelven delicadas, casi milagrosas.  Manos que recogen aquí y allá, por montes y riachuelos, las yerbas que darán tinte a las pinturas artesanales que ella misma fabrica y que luego pone amorosamente sobre trozos de madera para convertirlas en toda una explosión de color.

Especial interés despertó entre los asistentes, esa especie de ritual que acompañaba sus momentos de creación;  Seraphine, una mujer aparentemente criada por unas monjas del pueblo, estaba imbuida de un espíritu místico al que daba rienda suelta mientras pintaba, entonando cánticos religiosos.  Podría decirse que estos momentos eran los únicos felices en su dura vida.  Pero a la vez que le proporcionaban la inmensa alegría de sentirse una mujer diferente, poseedora de esa magia del artista, eran también momentos de una gran perturbación, en los que se entregaba a una actividad frenética, robándole a la noche las horas destinadas al reposo.  La luz del día la sorprendía exhausta, tendida junto a sus pinturas.

Eso dio pie a la pregunta: ¿Es el artista un ser diferente al resto de los mortales?  Alguien afirmó que es alguien con un nivel de conciencia diferente y con una sensibilidad no común a los demás. Adicionalmente, varios asistentes coincidieron en afirmar que el arte no tiene que estar necesariamente ligado a la academia y por el contrario, muchas veces ésta constituye un freno a la acción creadora.

La discusión se dirigió luego al campo de la locura;  En el caso de Seraphine, ¿el pasar de ser una mujer pobre, tratada con desdén por las gentes del pueblo, que recorría presurosa sus calles recibiendo una pocas monedas a cambio de pisos fregados y ropas lavadas, a convertirse súbitamente en una mujer reconocida por su arte, con el dinero que jamás soñó obtener, contribuiría a su enajenación?   De otro lado, se señaló la posición, no sólo de la sociedad sino de la siquiatría, frente a las personas perturbadas mentalmente.  Se siente miedo frente a los seres diferentes y se busca aislarlos mientras que los métodos científicos que se han aplicado tradicionalmente, están dirigidos simplemente a doblegar aquellas mentes que viven la realidad en otra forma.

Por último, es importante destacar la extraordinaria actuación de la actriz Yolande Moreau que encarna a Seraphine.  Nacida en Bruselas en 1953, es profesora de teatro para niños, directora y guionista.  Como dato anecdótico, señalaba el director, el extraordinario parecido físico de Yolande con su personaje.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 19 de febrero del 2011

Película: El tiempo que resta

Director: Francois Ozon

Año: 2005

Tema: La muerte

Aprovechando nuestro encuentro en torno al buen cine, nos dispusimos a regresar ante la pantalla conociendo como espectadores curiosos y a la vez inquietos los últimos días de Romain, un joven homosexual en la plenitud de la vida quien inesperadamente se entera de que tiene cáncer. Romain, ese fotógrafo apuesto que anda por los treinta años, rechaza cualquier tipo de tratamiento y calla ante todos aquellos que podrían ayudarlo en tan difícil enfermedad: su familia y su pareja Sasha, con quien termina abruptamente. Hace gala de eso que quizás sin saberlo heredó de su propio padre: la incapacidad de expresar sus problemas. Mientras el cáncer se expandía sobre su cuerpo él se recogía sobre sí mismo. Sin embargo, en un escape, en un viaje, Romain visita a su abuela para confiarle su secreto porque según él ella es la única que comparte su situación: tiene a la muerte frente a sus ojos. Y mientras con una cámara desechable Romain va registrando aquellos instantes importantes presiente la compañía de un pequeño que se le aparece en sutiles visiones recordándole momentos que de una u otra manera conformaron su ser: entonces el adulto observa furtivamente a un niño encontrándose con la primera forma de la muerte, con la primera forma del juego, con la primera forma de la aventura y con la primera forma del amor. Luego, en un intento de ordenar un poco su vida, Romain se reconcilia con su hermana a quien había tratado con desprecio y se reencuentra con Sasha para sentir por última vez que está vivo, que alguien lo desea, que su corazón está latiendo; pero se da cuenta de que en su realidad el simple contacto no es suficiente y que para vivir, para seguir viviendo, se necesitan motivos, motivos que como los minutos son cada vez más contados. Finalmente Romain cumple el deseo de una pareja que no puede concebir hijos, corta su cabello y hace un testamento; viaja a la playa y, antes del fin de la película -¿de la vida del personaje?- se encuentra con ese niño juguetón que fue él mismo, se recuesta sobre la arena como un moribundo y bajo la luz del atardecer se desvanece como una vela que se apaga simultáneamente con la luz del sol.

Teniendo en cuenta el argumento y el desenlace de película no fue extraño proponer el tema de la muerte como el centro de la conversación, aunque sí fue motivo de mayor detenimiento la manera solitaria como Romain asumió su enfermedad, pensando en que su juventud acentúa el drama de saber que pronto se va a morir. El tiempo que resta presenta la opción que el protagonista eligió, una entre tantas, pero queda la incertidumbre en cuanto a si esa soledad fue una decisión o el resultado de una vida insulsa, pobre en relaciones sólidas que le permitieran tener personas en quienes confiar. Afortunadamente al menos tenía a la abuela para conversar, pues se sentía ante ella imaginariamente en igualdad de condiciones; eso le evitaba el peso de ser un hombre por el que los demás sintieran lástima. Lástima, esta palabra tan pesada y a la vez triste genera rechazo, inmediatamente se reitera que hay uno que está bien y otro que la pasa mal; sin embargo, ¿es en sí mismo negativo este sentimiento y qué lo diferencia de la compasión en tanto deberíamos estar a la altura de poder entender el sufrimiento de cualquier persona? Parece que la lástima surge primero en el ser enfermo que la reclama y por la inseguridad en el afecto que realmente se ha ganado. De todos modos podría especularse que la soledad le permitió a Romain encontrarse y despertar en él cierta sensibilidad por aquello que no había considerado como su familia, sus recuerdos y el mismo tiempo. Surge entonces inevitablemente una repetida inquietud ¿qué es lo que nombramos como tiempo y que se nos revela positivamente en tanto hacemos cosas significativas en la vida? El tiempo que le restaba a Romain no le alcanzaba para reconstruir su vida y por eso quizás no quiso compartir el secreto de su enfermedad, porque le faltaba vida para poder vivir, motivos que le dieran sentido a la existencia, seres amados que le recordaran que su corazón estaba latiendo. Aun en este drama Romain opta por una soledad digna que no muestre su cuerpo en decadencia y nos recuerda que incluso en la muerte la estética tiene un lugar importante. No se debería morir de cualquier manera.

La película hace un llamado importante, nos invita a pensar cómo estamos viviendo nuestro presente pues el mismo nombre del filme nos indica que el tiempo que resta es el que nos falta a todos, el que pasa sin darnos cuenta, el que dejará de estar presente como una evidencia y el que se perderá inevitablemente con lo mucho o poco que hayamos logrado en esta corta existencia.

Eduardo Cano

EL TIEMPO QUE RESTA

Director: Francois Ozon,  2005

Sábado 19 de febrero, 5:00 pm

eltiempoqueresta

 

 

SERAPHINE

Director: Martin Provost,   2008

Sábado 26 de febrero, 5:00 pm.

seraphine

Miniciclo “De regreso al buen cine”

Sábado 26 de febrero de 2011, Hora: 5:00 pm.

SÉRAPHINE

seraphine

En 1912, el coleccionista alemán Wilhelm Uhde, uno de los primeros compradores de Picasso y descubridor de Henri Rousseau "El aduanero", alquila un piso en Senlis para dedicarse a escribir y descansar de la vida parisina. La casera le manda una mujer de la limpieza, Séraphine. Algún tiempo después, cenando en casa de la dueña del piso, Wilhelm ve un pequeño cuadro pintado sobre madera. Se sorprende al enterarse de que la autora es la mujer que limpia su casa. Así nace una relación conmovedora e inesperada entre un marchante de vanguardia y una mujer visionaria.

 

Director: Martin Provost  - Año  2008 - Duración: 2 horas 5 min. 

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641

Miniciclo "De regreso al buen cine"

Sábado 19 de febrero de 2011, Hora: 5:00 pm.

eltiempoqueresta

Romain, un fotógrafo de éxito es diagnosticado con un cáncer incurable a sus 30 años. Solo le quedan unos pocos meses de vida. En su intento de asumir la noticia, se comporta de manera cruel con su compañero, al que abandona sin decirle el motivo, rechaza la quimioterapia, discute con su hermana embarazada y se muestra distante con sus padres, solo con su abuela parece sentirse cómodo.

Director: Francois Ozon  - Año  2005 - Duración: 1 hora 17 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641