Ciclo "El odio"

"Parafraseando a Proust sobre el amor: ¡el odio es esa otra enfermedad de la que también quisiéramos curarnos!

¿Que hacer cuando este innoble sentimiento invade nuestra vida, arrasando nuestro espíritu; cuando quisiéramos embestir al otro, aniquilarle? ¡Debe haber algún camino para transformarlo, para curarnos de él! ¿El arte? ¡Sí! He ahí una posibilidad, no solo en la catarsis que logra el creador, sino también en la relación estética que tiene el espectador con la obra, porque le permite pensarse, ahondar en su propio ser y de algún modo aliviarse"

Oscar Restrepo

Marzo 5 de 2011    "La cambiadora de páginas", Director:  Denis Dercourt,  2006

Marzo 12 de 2011  "Caché (Escondido)",  Director: Michael Haneke,  2005

Marzo 19 de 2011  "El odio",  Director: Mathieu Kassovitz,  1995

Marzo 26 de 2011  "Un burgués pequeño, pequeño",  Director: Mario Monicell,  1977

Sesión del 26 de marzo del 2011

TITULO:        UN BURGUES PEQUEÑO, PEQUEÑO

DIRECTOR: MARIO MONICELLI

GUIÓN: MARIO MONICELLI, SERGIO AMIDEI

PAIS: ITALIA

AÑO: 1977

DURACIÓN: 1h-58 min.

Para cerrar el ciclo sobre el odio, asistimos a la proyección de esta película de Mario Monicelli, el gran director nacido en 1915 en la Toscana italiana y muerto en Roma en el 2010. Desafortunadamente, y por los caprichos de los distribuidores del cine comercial, su cine fue poco conocido en estas latitudes en tanto que en Europa gozó del reconocimiento general por los descarnados retratos de la burguesía italiana de la posguerra.

Giovanni Vivaldi, interpretado por Alberto Sordi, de gran trayectoria en la cinematografía italiana, es un oficinista de tercera categoría en un Ministerio y está próximo a la jubilación. Su única aspiración en ese momento es que, Mario su hijo y máximo orgullo, ingrese a trabajar en el Ministerio. Hace todo lo que cree necesario para que ese deseo se cumpla, incluso hacerse masón. Cuando ya está a punto de obtenerlo, Mario es asesinado en un absurdo incidente. Para mayor desgracia, su esposa queda reducida a una silla de ruedas a raíz de la impresión que le causa el enterarse por la televisión de lo acaecido. De ahí en adelante, el odio invade la vida de Giovanni y con él, el deseo de venganza.

La discusión fue amplia y se inició con algunas precisiones de Carlos Mario González sobre el significado de la palabra burgués desde el pensamiento de Marx, quien declaraba la existencia de dos clases opuestas entre sí: la burguesía y el proletariado, pero reconocía otra clase a la que denomina “perversa” y es la “pequeña burguesía”. Ella, en su aspiración de obtener los privilegios de la burguesía se hace servil, pero arrastrando siempre el temor de ser arrojada a la masa del proletariado, de perder lo poco que ha obtenido. El individualismo que exhibe el protagonista, a quien sólo interesan sus propias metas, las mismas que impone al hijo, es el producto de ese afán de ascenso del pequeño burgués. Sumidos en la monotonía de su rutina laboral, viven a espaldas de su verdadera condición de burócratas grises, cifrando la razón de vida y su propia felicidad en un incierto ascenso en la pesada jerarquía laboral, espejismo alimentado por la sociedad de nuestro tiempo que mira con desdén las tareas que tienen que ver con el espíritu.

Para reflexionar sobre el odio que se despliega en este hombre, señaló la existencia de aquellas dos pulsiones que acompañan al hombre desde que inicia su vida, estudiadas por Freud y ampliadas por otros estudiosos del sicoanálisis: la erótica y la tanática, o pulsión de muerte. Todos las llevamos dentro y la cultura es la llamada a equilibrarlas. Sin embargo, en una sociedad ferozmente competitiva, se exalta el triunfo individual por cualquier método, lo que desnuda lo más bajo que cada hombre lleva dentro.

Un asistente señaló la necesidad de precisar qué es el odio, y de preguntarnos ¿por qué algunos individuos logran resolver este sentimiento y en otros perdura? El odio parece afectar el ego del sujeto ¿o quizás su narcisismo? Lo cierto es que no es un sentimiento que se pueda adjudicar a una clase social sino factible de emerger en cualquier ser humano. Pero sí debemos reconocer que las condiciones de alienación que propicia el trabajo en la sociedad moderna, generando sólo sentimientos de frustración, de monotonía, de un sin sentido de la vida, producen seres en cuyos espíritus se instala fácilmente el odio, sin posibilidades de salida por vías diferentes a la destrucción.

Después de estas reflexiones sobre el odio, es inevitable la pregunta: ¿Cómo resolver el odio? ¿Mediante el ejercicio de la palabra? Sin embargo, la irrupción del odio en una persona no tiene que ver con el ejercicio ó no de la palabra. Carlos Mario expresó cómo el odio, sentimiento tan humano como el amor, tiene dos modalidades de aparición: el odio bárbaro y el odio civilizado. El primero se alimenta y tiene como objetivo la destrucción y muerte del otro; el segundo, una vez determinada la imposibilidad de la palabra con el otro, pone distancia con el adversario, distancia significada en la negación precisamente de esa palabra; el odio civilizado deviene en indiferencia, no requiere de la eliminación física del otro para su satisfacción. La justicia es otra opción para resolver el odio civilizado y es condición vital para resolver los conflictos sociales.

Otro aspecto señalado fue lo particular de ese odio alimentado por la vida de su “enemigo”; mientras el joven asesino agonizaba, el odio de Giovanni crecía y la tortura que le infligía le deparaba placer; su vida en ese momento sólo se justificaba en el sufrimiento del otro y su muerte parece sumirlo en un vacío imposible ya de llenar. Imposible entonces no pensar en el sadismo que encuentra su satisfacción en los límites entre la vida y la muerte pero tiene como condición de existencia, la vida del maltratado.

Finalmente, y recordando aquella escena inicial de la película, cuando Giovanni ejerce una crueldad innecesaria sobre el pez que acaban de atrapar, nos planteábamos si en algunos seres humanos la pobreza espiritual de sus vidas los hace más proclives a desatar todos aquellos “demonios” que se esconden en nuestro interior, prestos a salir a flote al menor descuido de nuestra parte.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Ciclo: El odio

"Parafraseando a Proust sobre el amor: ¡el odio es esa otra enfermedad de la que también quisiéramos curarnos!

¿Que hacer cuando este innoble sentimiento invade nuestra vida, arrasando nuestro espíritu; cuando quisiéramos embestir al otro, aniquilarle? ¡Debe haber algún camino para transformarlo, para curarnos de él! ¿El arte? ¡Sí! He ahí una posibilidad, no solo en la catarsis que logra el creador, sino también en la relación estética que tiene el espectador con la obra, porque le permite pensarse, ahondar en su propio ser y de algún modo aliviarse"

Oscar Restrepo

Sábado 19 de marzo de 2011, Hora: 5:00 pm.

EL ODIO

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Durante toda la noche, la ciudadela Muguets, en la periferia parisina, estuvo en estado de sitio. Jóvenes y policías se enfrentan y un adolescente árabe es hospitalizado después de un interrogatorio, a causa de los malos tratos recibidos. Hubert, Said y Vinz, son tres jóvenes de la barriada que vivirán un día crucial. Uno es de raza negra, otro judío y otro marroquí. A los tres los une el odio por el sistema y tienen veinticuatro horas para saber qué hacer con ese sentimiento.

 

Director: Mathieu Kassovitz- Año  1996 - Duración: 1 hora 30 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641


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Ciclo: El odio

Marzo 5 de 2011

Película: La cambiadora de páginas.

Director: Denis Dercourt

Año: 2006

La imagen de un carnicero sirve de prólogo a la historia de una venganza. Venganza que inicia con carne y con música. Mélanie Prouvost, la niña, se presenta a una audición en el conservatorio de Versalles. Entre el jurado hay una reconocida pianista: Ariane Fouchécourt. Ninguna de las dos hubiese podido imaginar que ambas estarían unidas por el resto de sus vidas. Mientras Mélanie interpretaba al piano, una fanática le pide un autógrafo a Ariane: la niña se desconcentra, falla. El resto de la prueba es un fiasco. La pequeña decide nunca más volver a tocar. Diez años más tarde encontramos a Mélanie Prouvost, la joven; ella ingresa al bufete de abogados perteneciente a Jean Fouchécourt, esposo de Ariane y por casualidad, si es que la casualidad existe en esta película, se ofrece para cuidar a Tristán, el hijo de aquel matrimonio, durante las vacaciones. A cuarenta kilómetros de París Mélanie encuentra todas las cartas a su disposición para que su odio encuentre el lugar perfecto y así desatar su venganza: Ariane sufre de miedo escénico y además necesita de una cambiadora de páginas, gracias a esto la joven de rostro dulce e inocente hace que la experimentada pianista dependa profesional y afectivamente de ella, también estropea el talento de Tristán y enamora a Ariane arrasando la vida y el matrimonio de la famosa pianista con la estocada que le proporcionó un sincero autógrafo, con lo mismo por lo que la niña de mirada perversa alguna vez arruinó su vida.

Para iniciar el Ciclo del odio este filme nos permitió encarar ese difícil problema que encontramos inevitablemente en la cotidianidad. Mélani, se vengó, y lo hizo con éxito, sin embargo es extraño que en esta venganza sin azar una parte no le haya hecho saber a la otra el por qué la destruía. Mas el odio es imprevisible, surge en cualquiera: quizás a otra niña el fracaso no la hubiese detenido pero uno nunca sabe el significado que un acto puede causar en la personalidad de otro ser. Mélanie desde su infancia comenzó a odiar, cosa que demuestra cómo en los niños también ese sentimiento aparece para irse o para quedarse; en el caso de la joven ella nunca se desprendió de su odio, viviendo prácticamente  en el presente continuo de ese sentimiento. Sin embargo ¿qué sigue para ella luego de su venganza? Esto nos lleva a una pregunta ética pues aunque el odio es una motivación muy grande, no despreciable por sí mismo, debe estar unido a una pregunta por los efectos que produce y el lugar en donde se desatarán. Usualmente se moraliza el odio de manera negativa pero, así como lo hace el amor, también da sentido y no debe estar limitado a una lógica que no atiende lo justo y lo único que pretende es una retaliación que recuerda el ojo por ojo. Y aunque el odio como tal no se controla sí es importante aprender a soportar el error sin concentrarlo únicamente en culpables para tal vez hacerse uno cargo de sus propias responsabilidades.

La cambiadora de páginas es una película que une un manejo apropiado y singular de la imagen y la música para generar cierta tensión en el espectador, tiene sutiles referencias y metáforas como aquello de que el padre de Mélanie sea carnicero, un hombre adiestrado en despedazar, que al fin y al cabo fue lo que hizo su hija: descuartizó la vida de Ariane sin usar un cuchillo. Mélanie, la joven que leía perfectamente música clásica encontró en el arte la vía para efectuar su venganza, cosa que nos muestra que si no se asumen una reflexión pertinente y aplicada a la vida personal, el arte, por muy vasto y admirable que sea, no genera ningún cambio importante en la vida de ningún ser humano.

Eduardo Cano

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA

Ciclo: El odio

"Parafraseando a Proust sobre el amor: ¡el odio es esa otra enfermedad de la que también quisiéramos curarnos!

¿Que hacer cuando este innoble sentimiento invade nuestra vida, arrasando nuestro espíritu; cuando quisiéramos embestir al otro, aniquilarle? ¡Debe haber algún camino para transformarlo, para curarnos de él! ¿El arte? ¡Sí! He ahí una posibilidad, no solo en la catarsis que logra el creador, sino también en la relación estética que tiene el espectador con la obra, porque le permite pensarse, ahondar en su propio ser y de algún modo aliviarse"

Oscar Restrepo

Sábado 26 de marzo de 2011, Hora: 5:00 pm.

UN BURGUÉS PEQUEÑO PEQUEÑO

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Drama triste y cruel sobre un modesto funcionario ministerial próximo a la jubilación. Su único deseo en la vida es lograr que su hijo entre a trabajar en el mismo ministerio que él. Para conseguirlo recurre a todos los medios a su alcance, llega incluso a hacerse masón. Pero, cuando parece que todo va por buen camino, el azar se cruza en su vida.

Director: Mario Monicelli - Año  1977 - Duración: 2 hora 2 min. 

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641

CICLO "EL ODIO"

Sesión del 12 de marzo del 2011

TITULO: CACHÉ (ESCONDIDO)

DIRECTOR: MICHAEL HANEKE

AÑO: 2005

DURACIÓN: 1 hora 57 min.

Michael Haneke nos ha dejado perturbados, ya lo habíamos sospechado antes de sentarnos en la sala, pues su filmografía precisa, coherente, siempre apunta a estos asuntos éticos en una sociedad burguesa que le cuesta pensarse.

Una familia Parisina acomodada empieza a recibir cintas de video grabados desde la calle registrando su casa desde un plano fijo; esto les hace saber que no están solos, que un observador anónimo los vigila. Las grabaciones son acompañadas por dibujos infantiles que irán develando el origen de las mismas, junto a unos   flashbacks que nos permiten ir esclareciendo la historia.

Georges Laurent, el padre de la familia y un supuesto prestigioso crítico literario,   va descubriendo en silencio el motivo del odio guardado durante cuarenta años, que está en relación con una   historia de su niñez; A comienzos de los años sesenta   sus padres pretendieron adoptar   el hijo de unos argelinos que trabajaban en su casa, y que fueron asesinados en una manifestación de inmigrantes en Paris, en la que murieron cuatrocientos   hombres y   a la que la historia francesa pretendió reducir a   la muerte de solo dos individuos. Georges, de solo 6 años, no dispuesto a compartir su casa con un extraño inventó una serie de mentiras que llevaron a que sus padres desistieran del intento de adopción , esto cambió el destino del pequeño Majid, quien fue conducido a un orfanato.

Lo que pasó con Majid , parece no haber perturbado a Georges, no estuvo movido por ningún   sentimiento de culpa, ni siquiera aún después del encuentro con un Majid adulto y atormentado, permaneció inmóvil, imperturbable.

Este hombre, esta familia son una metáfora de la vieja Europa, indiferente ante sus deudas históricas, los odios en Ruanda, el exterminio, el colonialismo, la venta de esclavos. Haneke pone frente a la cámara, frente a la familia, el noticiero que repite   día a día lo que sigue pasando, Irak, Afganistán, Israel...

Por esta familia no sentimos ninguna empatía, a excepción quizás por el bello Pierrot a quien Haneke deja la posibilidad de una esperanza, de un gesto nuevo y compasivo, de una mirada ética frente a lo que hacen sus hombres.

En una entrevista concedida a un medio de comunicación Haneke hace referencia al tema de la omnipresencia del dolor mundial en los medios de comunicación. Antes de la era audiovisual el mundo no estaba mejor que ahora, pero sabia menos. El personaje interpretado por Daniel Autil, cuando se toma dos pastillas para dormir, es más o menos el de la mayoría de nosotros frente a la mala conciencia que sentimos por el resto del mundo.

En nuestra conversación la discusión se abrió frente a eso llamado el odio. ¿Es éste como el amor inherente al ser humano?, sí aceptamos que hace parte de nuestra condición, ¿podemos de la manera como se construyen amores importantes, edificadores; construir odios salvadores, que guarden en la memoria el dolor del pasado, para evitar que se repitan, que sirvan de precedente a las nuevas generaciones?

Aunque nos sentimos conmovidos por la historia de estos argelinos, pensamos en la manera como el odio, va   destruyendo el espíritu de estos individuos; ¿es necesario inmolarse frente al otro para hacerle consciente del daño que nos ocasiono?

Con   miradas lastimeras al tercer mundo, los viejos depredadores no podrán aliviar sus deudas, es necesario el gesto solidario, responsable y vivo. La película no solo pone una mirada   sobre el interior del ser humano, de la familia   sino   también sobre   la sociedad que lo rodea.

En el último plano, también fijo y extenso, cada espectador tiene la posibilidad de hacer su propio final, ¿Es el encuentro entre estos dos adolescentes la posibilidad de hacer una mejor sociedad, o continuará el odio, el deseo de venganza enconado en el hijo de Majid?


OSCAR RESTREPO

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Ciclo: El odio

"Parafraseando a Proust sobre el amor: ¡el odio es esa otra enfermedad de la que también quisiéramos curarnos!

¿Que hacer cuando este innoble sentimiento invade nuestra vida, arrasando nuestro espíritu; cuando quisiéramos embestir al otro, aniquilarle? ¡Debe haber algún camino para transformarlo, para curarnos de él! ¿El arte? ¡Sí! He ahí una posibilidad, no solo en la catarsis que logra el creador, sino también en la relación estética que tiene el espectador con la obra, porque le permite pensarse, ahondar en su propio ser y de algún modo aliviarse"

Oscar Restrepo

Sábado 5 de marzo de 2011, Hora: 5:00 pm.

LA CAMBIADORA DE PÁGINAS

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Mélanie es una niña con talento para la interpretación del piano. Ilusionada por su ingreso en el conservatorio, Mélanie falla en el examen de ingreso a causa de una distracción provocada por Ariane, famosa pianista que ejerce como la presidenta del jurado.

Años después, Mélanie, que desestimó su carrera profesional de pianista tras el fracaso citado, se encuentra haciendo prácticas en un bufete de abogados perteneciente a Jean Fouchécourt, el marido de Ariane. Poco tiempo después de comenzar su trabajo, Mélanie se ofrece a Jean para cuidar de su hijo en un período vacacional.

 

Director: Denis Dercourt  - Año  2006 - Duración: 1 hora 20 min. 

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641

Ciclo: El odio

Marzo 19 de 2011

Película: El odio

Director: Mathieu Kassovitz.

Año: 1995

Imágenes en blanco y negro, como será toda la película y quizás las posibilidades de los protagonistas, nos muestran los disturbios nocturnos en una zona marginal de Paris y nos introducen a lo que serán las veinticuatro horas siguientes en la vida de tres jóvenes particulares en la Francia de nuestro tiempo: Vinz, un judío que ensaya a ser el hombre malo de la película; Said, de origen árabe y con el extremismo mas bien posmoderno, y Hubert, un negro que se debate entre los golpes del boxeo y la esperanza de encontrar un futuro mejor. El extravío del arma de un policía en la zona de los disturbios y la muerte de Abdel, un personaje desconocido para el espectador aunque presente en la trama del filme, marcarán el rumbo de los tres amigos en el recorrido por los suburbios en los que viven y dominan y por el centro de la ciudad de Paris en el cual se aventuran. Vinz encuentra el arma, se la enseña a los demás, la carga consigo, pero es como un niño con un juguete prohibido: quiere usarlo delante de todos aunque se contiene. Entre tantos altercados que se suceden en la película, Hubert evita que Vinz mate a un policía, no obstante, lo alienta a que la use en contra de un skin head. Vinz duda, aguanta. Al final será Hubert quién tendrá en sus manos la opción de disparar. La película, durante aquellas veinticuatro horas hace presente una compleja problemática mientras pasa de escena a escena, de hora a hora: muestra la ambigüedad de la policía que protege y tortura, la solidaridad entre jóvenes de orígenes distintos y culturalmente conflictivos, la contradicción de un país que abandera imaginariamente los ideales históricos de la libertad, la igualdad y la fraternidad, y la dificultad de una juventud de origen inmigrante para hacerse a un futuro digno dentro de un sistema que la margina y la somete al presente sin sentido y a la cotidianidad sumida dentro de la supervivencia.

Es notoria la predisposición a la violencia que muestra el filme por parte de los tres jóvenes y del entorno que los rodea. ¿Por qué? Quizás para no ser atacado hay que atacar. Vinz, Said y Hubert son un ejemplo de lo que produce el asedio permanente por parte de la sociedad y de los mismos agentes del Estado: la policía presiona e incluso tortura, hay gente blanca que discrimina o persigue; es decir, aquí encontramos de cierta manera las condiciones para lo que otra película llama el No futuro, llevando así toda comunicación al terreno de la amenaza y conduciendo a un presente marcado por la violencia como una respuesta anticipada a cualquier encuentro. Es pertinente entonces preguntarse si se justifica el sentimiento de odio que tienen a la policía, a los grupos como los skin heads y al mismo sistema que los margina, considerando la sin salida del círculo vicioso donde el odio genera más odio. Sin embargo surge otra inquietud: ¿los tres chicos odian o tan sólo tienen resentimiento? Del mismo modo fue relevante el hecho de que en un ambiente propenso a tanta tensión aquellos tres inmigrantes no se rechazaran entre sí por cuestiones de origen cultural, pues frente a la hostilidad igualmente puede hallarse solidaridad. Mas ¿cuándo y con quién somos solidarios? Si existe marginalidad es porque no hay solidaridad no sólo entre individuos sino también entre comunidades, y la película muestra como una sociedad, en teoría desarrollada como la francesa, no ha logrado resolver asuntos trascendentales como el del lugar digno e igualitario para los inmigrantes y los hijos de quienes en el pasado llegaron en esta condición a ese país. Pero el filme va más allá y nos brinda una imagen de lo que somos nosotros en Colombia evidenciando que en nuestro contexto, con sus diferentes matices, de igual forma existe un problema de falta de oportunidades, de marginación y de inequidad social, que trata de excluir a los diferentes, a los pobres, a las subjetividades inconformes y todos aquellos espacios con posibilidades dignas donde se busque un mundo no para ti, sino para nosotros.

Al inicio de la película se pronuncia una frase casi que lapidariamente: “Un tipo se tira por la ventana desde un piso cincuenta. Mientras va cayendo piensa: de momento, todo va bien, de momento, todo va bien… Lo importante no es cuánto tiempo estás cayendo, sino cómo aterrizas.”  Recordemos que el caer presenta una imagen algo abrupta mientras que el aterrizaje ejemplifica el dominio de la llegada. Y es que la cuestión dramática surge cuando nos limitamos a pensar, en tanto caemos como individuos y como sociedad, que todo en este mundo va bien sin atender que vamos a chocarnos contra el piso, a rompernos la cara contra el suelo, e incluso, a reventar nuestro cuerpo chocando sobre el de otros seres humanos.

Eduardo Cano

Corporación cultural ESTABISLAO ZULETA

Cine en conversación

Ciclo: El odio

"Parafraseando a Proust sobre el amor: ¡el odio es esa otra enfermedad de la que también quisiéramos curarnos!

¿Que hacer cuando este innoble sentimiento invade nuestra vida, arrasando nuestro espíritu; cuando quisiéramos embestir al otro, aniquilarle? ¡Debe haber algún camino para transformarlo, para curarnos de él! ¿El arte? ¡Sí! He ahí una posibilidad, no solo en la catarsis que logra el creador, sino también en la relación estética que tiene el espectador con la obra, porque le permite pensarse, ahondar en su propio ser y de algún modo aliviarse"

Oscar Restrepo

Sábado 12 de marzo de 2011, Hora: 5:00 pm.

CACHÉ (ESCONDIDO)

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Georges presenta un programa literario en televisión, lleva una vida acomodada junto a su mujer y su hijo adolescente. Un día recibe unos paquetes que contienen vídeos, grabados desde la calle, y unos dibujos inquietantes cuyo significado es un misterio. No sabe quién los envía. Poco a poco las secuencias que aparecen en las cintas se vuelven más personales, sugiriendo que el remitente le conoce desde hace algún tiempo. Georges siente cómo una amenaza se cierne sobre él y su familia, pero, puesto que no hay evidencias de delito alguno, la policía se niega a ayudarlo.

 

Director: Michael Haneke  - Año  2005 - Duración: 1 hora 57 min. 

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641