Ciclo "Algo más sobre el cine colombiano"

Octubre 1 - Andrés Caicedo, Unos pocos buenos amigos – Luis Ospina - 1986

Octubre 8 - La historia del baúl rosado – Libia Stella Gómez - 2005

Octubre 15 - La primera noche – Luis Alberto Restrepo - 2003

Octubre 22 - Un tigre de papel – Luis Ospina – 2007

Ciclo: Algo más sobre el cine colombiano

Octubre 22 de 2011

Película: Un tigre de papel

Director:Luis Ospina

Año: 2007

Usualmente sin darnos cuenta los días van pasando, con ellos los meses y los años; y con el tiempo miramos atrás para tratar de hacer un alto en el camino; entonces vemos en una suerte de niebla a las personas, a las calles o a los objetos que nos acompañaron. De igual manera recordamos ese quijotesco recorrido de 100 películas, de miles de palabras surgidas en cien tardes de cine en conversación.  Y qué mejor acompañante para enmarcar nuestra celebración que Pedro Manrique Figueroa (Choachí, 1934) a quien se le debe el intento de introducir el collage en Colombia. Realmente un tipo singular y extraño; uno de esos que los muchachos deberían estudiar en sus clases aburridas con tijeras, colbón y papel en mano. Sí, Pedro Manrique Figueroa, un ejemplo típico del criollo, del compatriota destinado a participar de los grandes acontecimientos nacionales en la política y el arte, pero quien termina dispersándose para estar en todas partes. Un camaleón, un hippie, un artista, un político, un asalariado del tranvía, un don nadie. Un mito. Pero, y ante todo: un testigo del que dan fe múltiples figuras de la vida pública nacional como el cineasta Carlos Mayolo, la actriz Vicky Hernández, el biógrafo de Camilo Torres JoeBroderick o la artista Beatriz González. Pedro Manrique Figueroa fue un hombre que se atrevió a unir a Mao y a los ángeles, a Lenin y a Andy Warhol, y ponerlos a todos junto a figuras de demonios capitalistas. Por eso no debería sorprender la desaparición de Pedro Manrique Figueroa. En 1981 nuestro ignorado héroe nacional se esfuma de la vida pública, nadie da testimonio de él. Parece que se donó a sí mismo como si fuese una obra de arte, conservándose como un ser momificado, olvidado, al que prácticamente hay que unirle a pedazos todo el camino de su falsa existencia.

En casos como éstos, en los que utilizando los recursos de un documental tradicional se plantea una atmósfera históricamente reconocida alrededor de un ser ficticio, resulta pertinente preguntarse qué pone en evidencia el documental de Luis Ospina, más aún si tenemos en cuenta que lo que logramos conocer de la realidad es algo pequeño, confuso y fragmentado. Partiendo del hecho de que un director serio no busca sólo narrar un situación sino que utiliza una estrategia reflexiva, puede decirse que, antes que simplemente introducir un personaje a la larga lista de las biografías colombianas, es de suma importancia el trazo histórico del documental: pasamos por el asesinato de Gaitán, los años de la izquierda, el frente nacional, los movimientos estudiantiles, la aparición de artistas rebeldes, el surgimiento del cine en este país y le damos un vistazo a esa dinámica del siglo XX vivida en un lugar en donde prevalece la insensatez. De ahí que Un tigre de papel evidencie la manera como se establece definitivamente la trivialidad en Colombia, la cual ha estado trágicamente acompañada por la violencia. ¿Y qué caminos le quedan al ciudadano de a pie, común y corriente para contrarrestar la falta de rumbo político, y por lo tanto, cuáles han sido los pasos fracasados en este intento de país? Podemos rastrear el movimiento armado desgastado cada vez más con los años; luego la línea del realismo socialista tan cercana a la religión; en tercer lugar encontramos el arte del collage marcado por la ridiculez y finalmente la despolitización ingenua que inauguró el hipismo. Cuatro posibilidades, cuatro fracasos, cuatro desilusiones. Tal vez en este paso por cada uno de estos fallos es que resalta cierta inverosimilitud de Manrique Figueroa; sin embargo, ese collage que es la vida de cualquiera de nosotros cuando la narramos, ese collage que es el documental de Ospina y ese collage que es la historia de Colombia hace muy verosímil y posible la vida del protagonista y también la de cualquiera de nosotros. Somos, y tal vez seguiremos siendo, Pedro Manrique Figueroa, un colombiano que no ha existido pero que se parece a muchos de nosotros.

Eduardo Cano

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Octubre 8 de 2011

Película: La historia del baúl rosado

Directora: Libia Stella Gómez

Año: 2005

En 1945, en la estación del tren de una desconocida para nosotros Santa fe de Bogotá, es encontrado el cuerpo de una niña en el interior de un baúl. ¿De qué color es el baúl: café o rosado? La prefectura le asigna el caso al prestigioso detective Mariano Corzo, un hombre serio, aplicado a su trabajo, aunque con un drama que le ha dejado su madre a quien, después de muerta, aún le teme. Sin embargo, en tanto el protagonista intenta resolver el misterio, se topa constantemente con su compañero entrometido el detective -palabra que en este sujeto parece un chiste- Álvaro Rosas, quien además le vende información privada al cuestionable periodista Hipólito Mosquera. El periodista, llevado por su amarillismo y su afán de figurar en el medio, construye una historia ficticia en torno al caso, basada en pequeños datos reales y en la fabulación, llegando a volver popular el caso  entre la gente del común, titulando el misterio: La historia del baúl rosado. Paralelamente, mientras el detective Corzo trata de evadir a su compañero, al periodista, de hilar las pocas pistas que tiene, entabla una relación amorosa con Martina Quijano, la propietaria del bar en el que el detective Rosas y el periodista Mosquera intercambian información. Finalmente será aquella mujer la que ayudará a Mariano Corzo tanto a resolver el misterio como a escapar de sus propios fantasmas.

Desde el inicio de la película la directora Libia Stella Gómez propone una atmósfera cercana al clásico cine negro norteamericano: vemos cafés, lluvia en abundancia, trajes oscuros, se anuncia un crimen y un detective que tratará de resolverlo. En otras palabras, La historia del baúl rosado es muy prometedora; igualmente apreciamos un cuidado en la ambientación, en la selección de los planos y el casting actoral fue el adecuado. Cabe rescatar la interpretación decisiva de Edgardo Román quien le dio vida propia al detective Mariano Corzo. Sin embargo, y a pesar de estar rodeada de semejante trato delicado en muchos de sus detalles, surge una grieta que nos distrae. Parece que el guión se dispersa y pierde el centro que lo regía, percibimos algunas incoherencias históricas -¿qué hace un televisor en el año 1945?- y nos queda la duda entre si todo aquello fue un error o una mentira consciente planteada por la dirección. ¿Qué falla en la construcción? El periodista Hipólito Mosquera nos muestra cómo una invención subjetiva se puede superponer a los hechos " reales";  al final el detective Mariano Corzo sostiene que todo fue una invención. ¿Acaso este filme trata de un crimen, o es un llamado a lo que representa construir una mentira, una ficción? Después de ver la cinta no fue fácil decir qué es lo más importante de ella, aunque de todos modos es destacable la manera en que la directora alcanzó una atmósfera y unos personajes singulares y propios de nuestro medio, más aún cuando en Colombia no hay tradición en el género del cine negro ni policíaco. Por eso no es de extrañar el folclorismo que acompaña la narración: es una historia con lenguajes ajenos planteada localmente, de ahí su tenue comicidad: es un toque de rosa kitsch en una película de tendencia oscura.

Eduardo Cano

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA


Ciclo: “Algo más sobre el cine colombiano”

 Sábado 8 de 0ctubre de 2011, Hora: 5:00 pm.

LA HISTORIA DEL BAÚL ROSADO

lahistoriadelbaulrosado

Bogotá, 1945. A la Estación de La Sabana llega una misteriosa encomienda anónima: un baúl que contiene el cadáver de una niña. El detective Mariano Corzo investiga el caso, sorteando con dos elementos que entorpecen su pesquisa: las crónicas burlescas y sensacionalistas del periodista Hipólito Mosquera en el diario La Verdad y las interrupciones constantes de otro detective del cuerpo, Álvaro Rosas.

Director: Libia Stella Gómez  - Año  2005 - Duración: 1 hora 45 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641            

Apoyan:

logopan_fondo rojo                         escudocolombiabncompleto


Sesión del 15 de octubre del 2011

TITULO: LA PRIMERA NOCHE

DIRECTOR: LUIS ALBERTO RESTREPO

GUION:  ALBERTO QUIROGA Y LUIS ALBERTO RESTREPO

PAIS: COLOMBIA

AÑO: 2003

DURACIÓN: 88 min.

 

Una mujer que afanosamente arrulla a sus dos bebés y cuya mirada deja ver la incertidumbre que la embarga; un hombre que a pocos pasos de ella le dirige miradas furtivas, cargadas de rabia,  es la escena que nos introduce en la tragedia de estos dos seres, que es también la tragedia de sus familias, la de sus vecinos allá en el caserío y la de millones de campesinos afectados por el desplazamiento forzado a que se han visto abocados por décadas en la historia de nuestro país a causa del conflicto armado.

Una historia sencilla: la primera noche, que como anotaba un espectador, es sólo una de las varias primeras noches, esa larga serie de eventos que marcan cada vez el inicio de un viraje trágico en la vida de los protagonistas; una historia que tiene como telón de fondo el caserío donde Toño y su hermano crecen y al que un día llega Paulina, con toda la belleza, la frescura y la alegre despreocupación de su adolescencia; Los dos hermanos que compiten por el amor de la muchacha quien finalmente no se decide por Toño sino por su hermano;  La madre de los dos muchachos que ve con angustia cómo sus hijos toman direcciones opuestas: uno marcha con su tío a la guerrilla y el otro, que alimenta su deseo de estudiar, se enrola en el ejército que le permitirá obtener la libreta militar, requisito para acceder a un trabajo, puente a su vez para cumplir su propósito. Posteriormente la tragedia que irrumpe y hace estallar en mil pedazos la relativa tranquilidad de la que disfrutaba el caserío: los paramilitares han arrasado el pueblo con  la tácita connivencia del ejército; la venganza de Toño que sella el inicio de su fin.

Una película con tal fuerza en sus imágenes que, a pesar de tratarse de  un drama que registran noticieros y diarios del país, día tras día, nos deja con un nudo en la garganta. Un muy bien logrado uso del flashback, va tejiendo poco a poco la historia, develándonos ese pasado que arrastran los protagonistas.  Hay que señalar también la forma de abordar la violencia propia del conflicto, sin el menor asomo de ese morbo que tanto gustan de explotar ciertos medios.

Entre tantas reflexiones que nos suscita la historia, señalemos, además del conflicto armado con los dramas humanos a que da origen, la descomposición de un Estado en donde aquellos que supuestamente están para proteger a los más indefensos, entran en oscuras alianzas con grupos irregulares; los vínculos familiares que se deshacen, dejando a las mujeres enfrentando en solitario su destino y el de sus hijos. La opción para los jóvenes de esas perdidas aldeas de nuestra geografía, sólo parece ser la de escoger violencia: la de las armas, sean legitimadas por el Estado, o al margen de la Ley; de lo contrario, el deambular por caminos, hasta llegar a las grandes urbes que devoran  a los indefensos que caen en ella.

Pero, ¿por qué Toño y Paulina no logran construir lazos de confianza y solidaridad para enfrentar ese incierto futuro en la gran ciudad? Quizás su total incapacidad para confiar en el otro, la dificultad de él para aceptar el rechazo inicial de la joven, la dificultad de ambos para hacer de la palabra un bálsamo a tantas heridas, todo esto, responda al endurecimiento de dos espíritus golpeados por la tragedia y las frustraciones vividas. No hay lugar para la esperanza en sus corazones.  Chispazos de solidaridad como el de la prostituta, o el fuego que les ofrece el reciclador, iluminan fugazmente su noche.

Inevitablemente una pregunta nos golpea: ¿Qué podemos hacer como ciudadanos? El asistencialismo nunca será solución e individualmente no podemos cambiar nuestra sociedad.  El trabajo organizado, constante, insistente, que se replique a diferentes niveles hasta que alcance los círculos de poder y que logre hacer más humana esa sociedad, desde el respeto de cada individuo, podría ser la salida. No hay otra vía.  Mientras tanto, el drama de estos dos seres se replicará hasta el infinito, invisibles para la sociedad, y lo último que verán, al igual que Toño, será esas edificaciones gigantescas que se yerguen amenazantes frente a sus ojos, en medio de la larga oscuridad de sus vidas.

BEATRIZ FLOREZ       

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Ciclo: “Algo más sobre el cine colombiano”

 Sábado 15 de 0ctubre de 2011, Hora: 5:00 pm.

LA PRIMERA NOCHE

laprimeranoche

Paulina y Antonio huyen atropelladamente por el monte, cargando los niños de brazos. Atrapados en el fuego cruzado entre guerrilla y ejército, los jóvenes campesinos gastan el poco dinero que consiguen prestado en viajar a Bogotá. Durante la primera noche que pasan a la intemperie, solos y desamparados en el centro de la capital, recuerdan cómo el pueblo donde nacieron se fue transformando de paraíso a infierno, y cómo la relación entre los dos pasó de ser un idilio adolescente a ser una continua tensión llena de reproches.

Director: Luis Alberto Restrepo  - Año  2003 - Duración: 1 hora 38 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641       


Apoyan:

logopan_blanco y negro             escudocolombiabncompleto

Ciclo: “Algo más sobre el cine colombiano”

 

Sábado 1 de 0ctubre de 2011, Hora: 5:00 pm.

andrescaideco

Utilizando como eje narrativo la reconstrucción de la película inacabada Angelita y Miguel Ángel (1971) de Andrés Caicedo y Carlos Mayolo, los amigos del escritor y crítico de cine reflexionan sobre su vida, su obra y su suicidio. El documental es una aproximación no sólo a la personalidad de Caicedo sino al carácter de la cultura caleña en los años setenta, marcada por la cinefilia, la música y el encuentro entre clases sociales.  Una buena ocasión para conversar sobre la pasión por el cine y la literatura, los cine clubes y sobre el Caliwood de la época.

Director: Luis Ospina  - Año  1986 - Duración: 1 hora 22 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641               

Apoyan:

logopan_blanco y negro         escudocolombiabncompleto



Ciclo: “Algo más sobre el cine colombiano”

 Sábado 22 de 0ctubre de 2011, Hora: 5:00 pm.

UN TIGRE DE PAPEL

untigredepapel2

El próximo sábado 22 de octubre haremos la proyección número 100 desde que iniciamos el programa “Cine en conversación” un 18 de agosto del año 2007.  Queremos invitarlos a nuestra habitual película a las 5:00 pm. para que posteriormente compartamos con una copa de vino nuestras percepciones sobre lo que ha sido el programa y veamos algunas escenas memorables que han pasado por nuestra pantalla durante cuatro años.

SINOPSIS

A través de la esquiva vida del llamado “precursor del Collage en Colombia”, Pedro Manrique Figueroa, Luis Ospina se permite hacer un personal recorrido por los laberintos de una generación devota y revolucionaria a un mismo tiempo. La película se mueve en el lapso que va entre 1934 y 1981, año en que desaparece el artista. A partir de los testimonios de algunos personajes que lo conocieron y de las huellas de su obra artística, el director teje la figura de Figueroa entre la ficción y el documental.

Director: Luis Ospina  - Año  2007 - Duración: 1 hora 54 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641               


CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 1º de octubre del 2011

TITULO: ANDRÉS CAICEDO: UNOS POCOS BUENOS AMIGOS

DIRECTOR: LUIS OSPINA

PAIS: COLOMBIA

GENERO: DOCUMENTAL

AÑO: 1986

DURACIÓN: 82 min.

Iniciamos hoy un ciclo que dirige su mirada a la producción colombiana, con un cortometraje sobre Andrés Caicedo, una malograda promesa de la cultura colombiana, realizado como homenaje póstumo por Luis Ospina, su amigo y compañero de aventuras culturales y para el cual se apoyó en los testimonios de sus amigos, en los escritos de Caicedo y en sus propios recuerdos.

Sorprende conocer la febril y fecunda actividad, que en tan pocos años de vida, desplegó este joven nacido en Cali en 1951. Cuando apenas hacía tránsito por su adolescencia, ya había conformado un grupo literario llamado “Los dialogantes”, dirigía el primer Cineclub de Cali y había creado la Revista Ojo al Cine, dedicada a la crítica y difusión del séptimo arte. En 1970, ganó el Primer concurso literario de cuento de Caracas con su obra “Los dientes de Caperucita”. Paralela al gusto por la literatura y el cine, corría su afición por el teatro, para el que escribió varias obras y dirigió el montaje de muchas otras, entre ellas varias de Ionesco como “Las sillas” y “La cantante calva”.  También incursionó en la actuación teatral en el TEC (Teatro experimental de Cali), dirigido por Enrique Buenaventura.  Intentó llevar al cine, conjuntamente con su amigo Carlos Mayolo, un guión basado en su obra Angelita y Miguel Ángel, proyecto frustrado por las diferencias surgidas entre los dos. Cuando había logrado la publicación por parte de Colcultura, de su única novela ¡Que viva la música! y coherente con lo que había sostenido siempre, que era una insensatez vivir más de 25 años, pone fin a su vida  en marzo de 1977.

Un profundo desconcierto causa conocer el prematuro fin de este joven talento cuya pasión por todas las expresiones del arte, inspiró a un gran número de jóvenes en su natal Cali. En unión de un puñado de Quijotes, entre los que se contaban Carlos Mayolo, Miguel González, el propio Luis Ospina y otros, Andrés “reclutaba” en la ciudad a muchachos de 12 y 13 años para las sesiones de su cineclub y demás actividades culturales, en la vieja casona que habían conseguido como sede y a la que llamaron Ciudad Solar.

Un ser de singularidades, enfrentó su existencia con la idea de que el individuo debía ser “el intérprete de su vida y no sólo un espectador”; tenía pasión por el horror, fascinación por las historias de vampiros y admiración por la obra del norteamericano Edgar Allan Poe. Sorprendentemente conocedor de la actualidad cultural en el mundo, por su cineclub pasó por ejemplo, el cine cubano, cuando apenas empezaba a conocerse en nuestro medio.  Comentaba y difundía artículos que aparecían en Cahiers du Cinèma y otras publicaciones.  Hoy esa información está al alcance de cualquiera, pero cuánta falta nos hacen muchos Andrés Caicedo.  Fue quien dio a conocer a sus amigos qué era eso del “boom latinoamericano” cuyo “realismo fantástico” no compartía, por lo que el cineasta chileno Alberto Fuguet lo llamó “el primer enemigo de Macondo”.  Caicedo quería extraer de la realidad social la materia prima de sus obras, de la realidad de esa Cali con la que sostenía una relación de amor-odio y a la cual se refería en muchas de sus obras: “Maldita sea, Cali es una ciudad que espera, pero no le abre las puertas a los desesperados”; “Odio a Cali, una ciudad con unos habitantes que caminan y caminan, y piensan en todo, y no saben si son felices….”. Pero simultáneamente a ese caminar hacia la cultura, parecía caminar también hacia su muerte, sobre la que hablaba con frecuencia. “Él empezó a construir su muerte; cada día de su vida era una vivencia de ella” dice un amigo.

Sus personajes participan de su desesperanza, viven en ámbitos cerrados sin encontrar salida; su trajinar por la cultura constituía una catarsis para la angustia de la vida. Las dificultades que tuvo el adolescente para enfrentar el mundo académico, nos hace pensar qué tanto corresponde al azar propiciar el encuentro de un referente al cual asirse para forjar su propia individualidad; Andrés no lo encontró y tuvo que buscar su propio camino a punta de tropezones, de los cuales, definitivamente, salió herido de muerte.

BEATRIZ FLOREZ      

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Octubre 1 - Andrés Caicedo: Unos pocos buenos amigos. Director: Luis Ospina. 1986.

andrescaideco

Octubre 8 - La historia del baúl rosado. Directora: Libia Stella Gómez - 2005.

lahistoriadelbaulrosado

Octubre 15 - La primera noche. Director: Luis Alberto Restrepo - 2003

laprimeranoche

Octubre 22 - Un tigre de papel. Director: Luis Ospina - 2007.

untigredepapel2