Ciclo: "El pasado que nos marca."

-       Agosto 4 – La frontera – Ricardo Larraín – 1991.

-       Agosto 11 – La revelación de Sara – Jazmila Zbanic – 2006.

-       Agosto 18 – No habrá programación.

-       Agosto 25 – Dios se lo pague – Luis César Amadori – 1948.

CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 25 de agosto del 2012

TÍTULO: UN HOMBRE SIN PASADO

DIRECTOR:  AKI KAURISMAKI

GUIÓN: AKI KAURISMAKI

PAISES: FINLANDIA

AÑO: 2002

DURACIÓN: 97 min.                  

¿Cómo sería nuestra vida, si un buen día, al despertar, nos encontráramos con que el pasado ha escapado, no sabemos quiénes somos, ni nuestro propio nombre, si toda la vida anterior es sólo una mancha gris? Pues eso es lo que le ocurre al protagonista de esta película que cerró nuestro ciclo “El pasado que nos marca” de Aki Kaurismaki, nacido en Finlandia en 1957 y figura descollante del cine actual. Esta película hace parte de una trilogía sobre “desheredados”, tema muy explorado por él.

 A su llegada a Helsinki, un hombre es agredido por una pandilla juvenil que lo despoja de sus pertenencias. A raíz del brutal ataque, pierde la memoria y por lo tanto, su identidad. Fue despojado de sus documentos, así que no hay ningún rastro que le permite reconstruir su vida anterior. Abandona el hospital en donde se recuperaba y es ayudado por un matrimonio pobre que lo acoge en su humilde vivienda. Es allí donde conoce a Irma, vinculada con un grupo religioso que presta ayuda a los más pobres y con quien más adelante establece una relación afectiva. Involucrado, por el azar, en un atraco bancario es detenido y es entonces cuando la policía inicia pesquisas para averiguar su identidad, encontrando que es un obrero metalúrgico y que tiene una esposa.  Pero cuando regresa a su anterior hogar, se encuentra con que ya están divorciados, que no constituían una pareja bien avenida; por lo tanto, regresa al lado de Irma.

Si en las anteriores películas, el pasado era algo difícil de tramitar, algo que en ocasiones regresaba cuando ya se lo creía superado para perturbar el presente, aquí es el pasado quien ha abandonado a este hombre; ha escapado llevándose consigo toda esa historia que él había tejido, instante tras instante, a través de los años.  Es un hombre invisible para el Estado pues carece de identidad. ¿Cuál identidad si ni siquiera puede exhibir un documento que certifique un nombre?  Y por eso puede ser un individuo incómodo para la sociedad y sobre todo, para las autoridades.  Al protagonista, esta situación le origina grandes dificultades, sin embargo, paradójicamente, le permite ser feliz en esas circunstancias, pues como se descubre más tarde en la película, quizás su vida familiar era causa de frustración y dolor.

Pero hay mucho más que eso en esta cinta: Kaurismaki, quien es un agudo examinador de la condición humana y crítico recurrente de esas sociedades desarrolladas, creadoras de inequidad, nos muestra todo lo que el ser humano puede encerrar de bueno y de malo: violencia, corrupción …. No obstante, siempre hay personajes que nos hacen olvidar el lado oscuro del corazón (para utilizar el título de otra buena película).  Estos personajes marginados, que habitan unos destartalados contenedores, expulsados al borde del mar, no han perdido su dignidad; no se han deshumanizado. Se esfuerzan porque  el interior de sus covachas sea amable; son sitios con escaso mobiliario pero limpios, en una palabra, dignos de ser habitados. Además la solidaridad les ayuda a ser más tolerable sus precarias condiciones de vida. La música, eso que sólo disfruta el ser humano, está presente, con un dejo de melancolía, para acompañar los escasos momentos de expansión, aquellas cervezas tomadas clandestinamente para no ser reñidos por sus mujeres.

¿Es posible ser feliz bajo aquellas condiciones en que se carece de casi todo? Es la pregunta que nos suscitó esta historia. Estos personajes nos muestran que sí; ellos construyen una sociedad casi utópica, en donde la ausencia de objetos materiales es suplida con creces por la solidaridad. Entre quienes todo lo tienen, esta virtud no es tan evidentemente necesaria. No hay recriminaciones, no hay quejas por la vida tan dura que les ha tocado vivir. La enfrentan con dignidad y nada más. Hay lugar para la alegría, para el amor. La desgracia no los ha podido derrotar. En la película no sabemos por qué estos seres han caído en la marginalidad. No importa ese pasado, como no importa tampoco el de aquel recién llegado. El policía que se lucra de aquellos infelices, suministrándoles un sitio donde guarecerse de la intemperie, es quien hace un tácito reconocimiento de nuestro hombre, es quien “oficializa” su aceptación en aquella comunidad al mover la guardia espontánea que opera allí, para protegerlo cuando está a punto de ser asaltado por segunda vez.  Esa es la condición humana, albergamos el bien y el mal dentro de nosotros, y de nosotros depende cual de los dos haga su aparición en cada momento.

Pero la dignidad de los personajes no está sólo en la ficción. Los dos protagonistas, con nombres impronunciables para nosotros, y quienes han acompañado al director en muchas de sus películas, no son precisamente el modelo de la  belleza exigida por el cine comercial. Y los sigue convirtiendo en protagonistas de varias de  sus últimas producciones, cuando ya el paso de los años deja la implacable huella en sus rostros, pero esa excelente calidad interpretativa no ha menguado.

Otra reflexión que emergió entre los asistentes, tiene que ver con el asistencialismo. En la historia, hay una fuerte presencia de un grupo religioso que presta ayuda a aquellas gentes. ¿Hasta dónde esta política puede hacer de un hombre un mendigo? La asistencia debe estar acompañada también por oportunidades de trabajo. De no ser así, iría en contravía de la dignidad del asistido.

Para finalizar, resaltemos la excelente labor de fotografía de Tino Salminen, quien ha acompañado por más de 25 años a Kaurismaki. La intensa iluminación evita que se escenifiquen como lugares sórdidos, aquellos en que se desenvuelven esos seres marginados. Por el contrario, una luz fuerte, nos hace olvidar que los interiores que observamos,  pertenecen a unas destartaladas cajas de hierro, convertidas por fuerza de la necesidad, en viviendas. También la preferencia del director por la parquedad en la palabra y en el gesto; los diálogos son cortos pero punzantes y los rostros de esos seres tienen algo de hiératicos, sus rostros no reflejan emoción alguna, ni en el dolor, ni en el amor. Pero eso no excluye ciertos chispazos de humor que salpican la película.

BEATRIZ FLÓREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA.

TÍTULO: LA FRONTERA

DIRECTOR:  RICARDO LARRAÍN

GUIÓN: JORGE GOLDENBERG; RICARDO LARRAIN

PAISES: CHILE, ESPAÑA

AÑO: 1991

DURACIÓN: 120 min.                  

Iniciamos un nuevo ciclo al que hemos llamado “El pasado que nos marca” con una cinta del director chileno Ricardo Larraín, su primer largometraje. Larraín fue uno de los últimos egresados de la Escuela de Artes de la comunicación, perteneciente a la Universidad Católica de Chile, cerrada definitivamente en 1978, dejando así al cine chileno huérfano de patrocinio estatal. Su realización fue posible gracias al premio obtenido por el cineasta en el concurso de guiones del Festival del nuevo cine latinoamericano de la Habana, en 1989.

Ramiro Orellana es un condenado por el régimen a la figura de “relegamiento”, una especie de exilio en su propio país; en estas circunstancias llega a la Frontera, lugar del confinamiento, un pueblo costero al sur de Chile, de lluvias incesantes y un mar enfurecido y que en el pasado ya destruyó la población y cobró la vida de muchos de sus habitantes. Bajo la vigilancia de dos oficiales ineptos pero que se regodean en la escasa autoridad que ostentan, Ramiro vive su doloroso exilio, en el que, lo único amable, es la relación que surge entre él y Maité, una refugiada española que vive allí con su padre.

Diversos individuos que arrastran diversas historias y que se relacionan en forma diferente con el pasado, una penosa carga para cada uno de ellos: El profesor Orellana, separado de su mundo, de sus compañeros de resistencia, de su familia pero que trata de atrapar ese pasado para que no le abandone, y por eso se aferra al retrato del hijo que tuvo que marchar al exilio junto a su madre. Está don Ignacio, ese anciano que sueña con el retorno a la patria abandonada cuando cayó la República; esa España que parece llamarlo desde el fondo de su mente confundida y a cuyo llamado responde caminando hasta el muelle; allí lo vemos, sentado sobre su vieja maleta, con la mirada perdida en el horizonte como queriendo alcanzar la lejana tierra, en un ritual que repita día tras día. Maité, su hija y cómplice de las fantasías del viejo, igualmente marcada por un pasado doloroso: un hombre que la abandonó, el mar que le arrebató casa, madre e hijo. Sin embargo, lucha por construirse un futuro; con los libros que rescató del maremoto y amorosamente restaurados, conformó una biblioteca para uso del pueblo y que sólo tiene un visitante: aquel buzo soñador, que hurga en las revistas de la National geographic, trabajosamente traducidas por él, la confirmación de su teoría sobre el “hueco” que comunica los mares de Japón y La Frontera. Es ese hombre, que ha olvidado el pasado de su pueblo, que desconoce la historia patria, quien la rescata, representada en los antiguos objetos de los pobladores y en la estatua del libertador chileno O´Higgins que ornaba anteriormente la plaza principal del poblado.

Por último, un pueblo que se quedó como suspendido en el tiempo desde el momento del maremoto; ese mar que le entrega el alimento, es el mismo que casi lo borra en el pasado. A pesar de que todos esperan temerosos su regreso, permanecen como aletargados, parece que no quisieran pensar en ello, ni en las desgracias que atraviesa su país con la ignominiosa dictadura; esa actitud enardece al profesor Orellana quien reclama por su indiferencia a aquellos hombres que se aturden en la taberna entre la música y el licor.

Y el pasado retorna: a Ramiro Orellana, súbitamente se le presenta cuando el comandante policial, encargado de su custodia, le avisa que tiene visita: llevado a la ribera del río, a unos cuantos metros, distancia insalvable para esos seres, se le presentan su mujer, su hijo y un antiguo compañero de luchas; pero ese pasado no es el que él se representaba; de pronto, parece haberse  hecho añicos; tal vez lo ha perdido definitivamente; él se ha vuelto un extraño para su hijo; a su mujer la siente distante, quizás está ligada ya a otro hombre; su antiguo amigo quizá ya no lo sea de la misma forma, pues parece haber ocupado su lugar en el corazón de la esposa; los años de separación, el exilio forzoso de su familia, ha transformado ese pasado que él reconstruía mirando con emoción los retratos en la oscuridad del relegamiento. Ese pasado reconstruido tantas veces durante su soledad, se hace trizas en unos segundos, se desvanece, ya no es lo que él ideaba.

Finalmente, sólo la naturaleza parece no haber renunciado a su historia y emerge con la misma fuerza y rudeza del pasado para azotar aquel pueblo olvidado por todos, hasta por Dios, excepto por la india mapuche quien, con sus premoniciones, les recuerda el regreso del pasado.   Y nuevamente, aquellos hombres quedarán enfrentados a un futuro que deberán reconstruir  una vez más, sin olvidar que el pasado puede volver en cualquier momento para recordarles que en vano, tratamos de huir de él, porque siempre emerge de las sombras cuando menos lo esperamos.

Dediquemos unas palabras para señalar las virtudes de la película: el excelente trabajo de fotografía realizado por el chileno Héctor Ríos, ayuda a crear esa atmósfera sombría, de aislamiento y destaca la dureza de la naturaleza en aquel lugar que incide tan dramáticamente en el destino de aquellas gentes. El excelente guión redondea la calidad de la historia, distinguida en festivales internacionales como el de Berlín.   Los personajes están bien delineados; el buzo en su ingenua fantasía no llega a ser ridiculizado y parece adquirir un sitio especial cuando mira de frente a la cámara mientras explica al profesor su singular teoría. En algún momento se cuestionó al personaje protagonista: ¿le falta fuerza?  ¿No es un hombre dispuesto a jugarse el todo por la causa que le mueve? Él mismo reitera que no es un personaje peligroso para el régimen.  Pero tendríamos que preguntarnos: ¿tuvieron más coraje quienes partieron al exilio? Es difícil decir la última palabra en este caso. Digamos solamente que la lucha no la libran solamente los activistas; hay quienes con su resistencia menos ruidosa, también pueden socavar un sistema político.

BEATRIZ FLÓREZ

CORPORACIÓN CULTURAL ESTANISLAO ZULETA.

Ciclo: “El pasado que nos marca”

 Sábado 4 de agosto de 2012, Hora: 5:00 pm.

LaFrontera

¿Qué pasa si se nos quiere hacer perder la capacidad de retener y recordar nuestro pasado?¿Cómo es posible saber quienes somos si olvidamos la historia que nos precede, las experiencias a las cuales nos debemos, el viaje y el camino que hemos recorrido? ¿Cuáles serían los móviles bajo los cuales estarían sujetas nuestras acciones si esto llegase a ocurrir?

Un desterrado de la dictadura chilena será nuestro guía en un viaje hacia una tierra sin raíces, donde se pone de contraste la experiencia de vida de aquellos que luchan por hacer que su pasado conviva con su presente y su futuro, y la de aquellos que han perdido toda capacidad de actuar y razonar por si mismos, al haber permitido que su memoria sea continuamente arrasada.   (Sebastián Gutiérrez)

Director: Ricardo Larraín – Año: 1991 - Duración: 2 h.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641


Cine en conversación

 Ciclo: “El pasado que nos marca”

Sábado 25 de agosto de 2012, Hora: 5:00 pm.

UN HOMBRE SIN PASADO

UnHombreSinPasado

Un hombre que ha viajado a Helsinki buscando trabajo, es asaltado, golpeado y como resultado pierde la memoria teniendo así que continuar su vida partiendo de cero. Descubre el amor y se ve obligado a descubrir valores con los que vivirá sin avergonzarse.

Director: Aki Kaurismaki – Año: 2002 - Duración: 1 h. 37 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641


Ciclo: “El pasado que nos marca”

 Sábado 11 de agosto de 2012, Hora: 5:00 pm.

LA REVELACIÓN DE SARA

LaRevelacionDeSara

¿Y cómo hacer para vivir, si aquello que determina nuestra existencia, aquello que moviliza nuestro ser en el presente y hacia un futuro, sin importar la adversidad,  es precisamente aquello que nos recuerda el momento más difícil, de mayor dolor y sufrimiento por el que hayamos tenido que arrastrarnos en nuestra historia?

¿Y cómo hacer para vivir sin historia, sin un pasado claro al cual aferrarnos para establecer las bases que nos permitirán construir un presente y una posibilidad de futuro?  

Desde el panorama que se abre para dos mujeres, Sara y Esma, nos adentramos en un fragmento doloroso de la historia de Sarajevo, que es la misma de sus habitantes, para reafirmar que no hay otro camino hacia un presente y un futuro dignos, que el que se recorre cuando hacemos frente a nuestro pasado, incluidos sus más oscuros fragmentos. (Sebastián Gutiérrez).

Director: Jazmila Zbanic – Año: 2006 - Duración: 1 h. 30 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641


Agosto 4  - La frontera – Ricardo Larraín - 1991.

LaFrontera

 

Agosto 11  - La revelación de Sara - Jazmila Zbanic - 2006.

LaRevelacionDeSara

 

Agosto 18  - No habrá programación
Agosto 25  - Un hombre sin pasado - Aki Kaurismaki - 2002.

UnHombreSinPasado