Ciclo: "Bresson y el cinematógrafo"

Mi film nace primero en mi cabeza, muere en el papel, lo resucitan las personas vivas y los objetos reales que utilizo, que mueren en el celuloide pero que, colocados en un cierto orden y proyectados sobre una pantalla, se reaniman como flores en el agua.” Robert Bresson.

Octubre 20 de 2012

Ciclo: Bresson y el cinematógrafo

 Película: Pickpocket (El carterista)

 Director: Robert Bresson

 Año: 1959

Al inicio de la película el autor nos hace  una advertencia: esta no es una película policiaca, a través de imágenes y sonidos asistiremos a la pesadilla de un joven  empujado por su debilidad.

Michel. (Martin LaSalle) es un hombre común, fácilmente lo podríamos encontrar en la calle, en una estación de tren, en un parque,  de pie frente a nosotros con su traje sencillo que no lo diferenciaría del resto, ni aún con su  triste y conmovedora mirada notaríamos un rasgo particular;  solo una cosa especial lo va a situar como ser singular, su propensión al robo, el goce en ponerse ante situaciones de riesgo.

 ¿Esta pervertida adicción puede situarlo como un ser superior o un nihilista? no  es fácil responder sin entrar en soluciones moralizantes ¿criminal o ser excepcional?  Es el dilema ético en el que nos pone Bresson.  No pretende  la historia ser una apología del crimen, pero tampoco quiere mostrar a Michel como un ladrón  vulgar, nos replantea  el concepto del bien y del mal.

De  inmediato sentimos la  presencia de  Raskólnikov, el personaje atormentado de Dostoievski ¿El crimen podría justificarse como un medio para desarrollar una gran obra social, o ser la creación genial del más atrevido de los artistas?  Raskólnikov y Michel  comparten rasgos similares, seres agobiados por la culpa, en los que el amor aparece como una redención a pesar de la  imposibilidad del encuentro final. Pero Pickpocket no es una copia de Crimen y castigo, es una nueva obra  construida a través de imágenes y sonidos, aquí, no es el texto literario, ni la palabra de Michel lo que nos puso frente a estos dilemas éticos, fueron los diferentes planos de detalle, la excelente fotografía, la que nos mostró los movimientos del personaje,  su habilidad para robar  carteras, pero sobre todo los movimientos del espíritu atormentado.

También Bresson  nos cuestiona   quiénes son aquellos que acompañan a  nuestro personaje, estos seres que sí se adhieren a la ley, a las convenciones establecidas. Es por medio de una trampa como nuestro héroe es capturado, ¿la mentira se justifica para descubrir un crimen? su único amigo, Jacques, aquel  que estuvo detrás de Michel  como una  conciencia externa, que pretendía apegarlo a la norma,  es el  mismo hombre  que termina dejando a Jeanne, la amada de Michel , embarazada y abandonada.

La cámara va mostrando con planos cortos y  fijos, la maestría, la habilidad para llevar a cabo los robos que ocurren de manera casi inadvertida; de la misma forma  la sociedad esconde secretos que están inadvertidos para nosotros, secretos que esconden grandes hombres, con grandes fortunas, con cargos nobles. ¿No será posible que detrás de esto se encuentre también la habilidad de un hombre que no es un carterista, sino un habilidoso y solapado ladrón que a través de estratagemas haya conseguido su fortuna social o económica?

Muchos elementos podrían ser analizados como símbolos o metáforas del lenguaje Bressoniano: la aparición frecuente de las puertas, las rejas de la cárcel al final de la obra, las cuales  aparecen delante o no de los personajes, y que pudieran significar algo en relación a la condición interior de cada uno; la reja que los separa a ambos al final, en ese momento intimo y conmovedor en el que  Michel alcanza  el amor, después de pasar por el crimen.

Otro de los elementos que nos llamó la atención sobre el personaje, es su relación con la madre a la  que ama más que a él mismo,  y sin embargo a la que ha robado y abandonado. Pero es la madre la única que es capaz de contenerlo, la que puede de verdad, y sin pretenderlo, indagar sobre su propia vida; pudiera ser esta la razón por la que Michel rehúye de ella. Este rasgo nos recordó la relación particular que tienen los sicarios nuestros con sus madres,  maltratadas pero al mismo tiempo, las únicas que pueden ejercer poder sobre ellos.

La tercera obra de Bresson vista por nosotros en cine en conversación, nos ha permitido acercarnos al buen cine, un cine sobre  personajes sencillos y  reales, pero rodeados de una atmosfera extraña, un cine en el que mediante  un ritmo y un montaje especial se logra construir una historia, en la que hasta los más elemental tiene importancia, pero sobretodo un cine que nos permite reflexionar sobre asuntos relacionados con la condición humana. 

Oscar Restrepo.

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Ciclo: “Robert Bresson y el cinematógrafo”

 Sábado 20 de octubre de 2012, Hora: 5:00 pm.

Pickpocket

La precisa disposición del sonido y de los elementos que se presentan en el encuadre, para introducirnos en lo más profundo de la compleja situación interior por la que atraviesa un hombre, a partir del momento en que decide iniciar una carrera contra la ley para convertirse en un ladrón profesional, y para, sin quererlo ni imaginárselo, cruzar su vida con la de una mujer a quien de ninguna otra manera hubiera podido realmente percibir. (Sebastián Gutiérrez)

 Director: Robert Bresson – Año: 1959 - Duración: 1 h. 12 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641


Ciclo: “Robert Bresson y el cinematógrafo”

 Sábado 6 de octubre de 2012, Hora: 5:00 pm.

Un condenado a muerte se ha escapado

La férrea determinación de un hombre por alcanzar, en las condiciones más adversas, aquello en lo que ha puesto el sentido de su existencia, nos permitirán adentrarnos y participar de un bello universo compuesto de manera sutil y delicada, en el que constantemente se nos está invitando a fijar nuestra atención en el entorno completo que rodea al personaje y no solamente en aquello que se nos muestra en pantalla. (Sebastián Gutiérrez.)

 Director: Robert Bresson – Año: 1956 - Duración: 1 h. 37 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641


Ciclo: “Robert Bresson y el cinematógrafo”

 Sábado 27 de octubre de 2012, Hora: 5:00 pm.

LANCELOT DU LAC

Lancelot du lac

Desde la particular perspectiva de un director excepcional en sus formas de aproximarse a la creación cinematográfica, en la cual no se da cabida a la actuación, asistimos a la recreación del mito de la caída de la mesa redonda del rey Arturo, en una narración donde la figura del caballero se reedifica y recompone a partir del minucioso y detallado estudio visual y sonoro de los rasgos que la caracterizan. 

Es una película clave para tratar de entender los mecanismos que diferencian al Cinematógrafo de Bresson de cualquier otro Cine. 

Juan Sebastián Gutiérrez Gómez

 

 Director: Robert Bresson – Año: 1974 - Duración: 1 h. 21 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641

TÍTULO: UN CONDENADO A MUERTE SE HA ESCAPADO.

DIRECTOR:  ROBERT BRESSON.

AÑO: 1956.

¨Un filme no puede ser un espectáculo, porque un espectáculo exige la presencia en carne y hueso. Sin embargo como en el teatro fotografiado o cine, puede ser la reproducción fotográfica de un espectáculo es comparable a la reproducción de un lienzo o de una escultura. Pero la reproducción fotográfica del San Juan Bautista de Donatello o de la muchacha del collar de Vermeer no tiene ni el poder, ni el valor, ni el precio de esa escultura  o de este lienzo. No las crea, no crea nada.¨[1]

En nuestro cine en conversación quisimos hacer un homenaje a  Robert Bresson, este maestro del cine, que nos ha dado elementos para entender el lenguaje cinematográfico, estableciendo diferencias fundamentales entre  el hacer cine, como  la simple  grabación de una obra de teatro, y  una  escritura visual hecha con sonidos, luces y  gestos llamada Cinematógrafo:

¨El cinematógrafo es una escritura con imágenes en movimiento y con sonido.¨ [2]

Robert Bresson nació en Francia en 1901 y murió en 1999. Después de abandonar la pintura y la fotografía se dedicó al cine y realizó  su primer  cortometraje en 1934; su trabajo fue interrumpido al ser  recluido  durante un año en un campo de concentración Alemán; esto será  la fuente de inspiración para Un condenado a muerte se ha escapado, con la que rinde  un homenaje a los líderes de la resistencia francesa durante la ocupación alemana. En 1943  realizó su primer largometraje con la participación de Jean Cocteau como guionista, luego, a lo largo de los años  continuará su filmografía en la que se destaca la dedicación, el cuidado y la precisión para cada una de sus obras;  quizás sea esta la razón para que solo haya   realizado  13 películas. Es un director con un estilo muy particular, sin artificios, sin grandes vedettes que le resten  credibilidad a sus personajes, es  por esto  que sus historias nos resultan tan naturales y  convincentes; sus héroes  con la simpleza de un gesto y su profunda mirada  desnudan su espíritu.

En la muestra que hemos escogido, empezamos con “Un condenado a  muerte se ha escapado” de 1956, seguiremos con “Al azar con Baltazar” de 1966, “Pickpocket” de 1959, y terminaremos  con “Lancelot du Lac” de 1974, la única película en color de nuestra muestra.  Su  experiencia con el color la inició con “Una dulce mujer” de 1969. ¨El blanco y negro permite una abstracción muy grande, y da también unidad al filme. Es precisamente esa sola cuestión de la unidad por la que yo he estado muy inquieto y con la que he tenido  dificultades para comprender cómo  se podría conseguir esa unidad con el color. La unidad es la primera cosa a considerar  cuando se hace un filme.¨ [3]

“Un condenado a muerte se ha escapado”, rodada y estrenada en 1956 y adaptada del relato del mismo nombre de André Devigny,  obtuvo el  Premio al mejor director  en Cannes en  1957, y fue  seleccionada como mejor película por el sindicato francés de críticos de cine en 1958. La historia ocurre en la Lyon de 1943, plena segunda guerra mundial; el ejército alemán ha detenido a un teniente francés  de nombre Fontaine por haber volado un puente estratégico; en el momento en que lo llevan a la prisión de Montluc hace un primer y fallido intento de fuga. Fontaine es  condenando a  muerte, pero a pesar de lo aparentemente imposible que resultaría una fuga, dedica cada  momento de su vida a planearla. La tensión se sostiene durante todo el tiempo en que transcurre la película, incluso a pesar de  conocer  de antemano su final por la sugerencia del título. Los  elementos visuales, elipsis, primeros planos, planos cortos, planos de aproximación, planos de detalle, sonidos  de un tren que pasa de manera regular, hombres que caminan, conversaciones a media voz, luces, sombras, nos introducen en el mundo angustiante del personaje: un condenado a muerte; asistimos con él a la elaboración de su estratégico plan  y, por fin, a su fuga.

Al final de nuestra conversación nos detuvimos en el fuera de campo, ese momento no contado visualmente pero sugerido previamente; Fontaine nos ha dado las pistas en un plano previo, cuando mira al guarda desde arriba antes de escaparse, el ruido del tren nos permitió saber lo que pasaría. Nuestro personaje estuvo durante toda la historia en un fuera de campo, el minucioso reconocimiento de cada sonido, de cada cambio de luz; ese lenguaje no expresado verbalmente  fue el  mapa secreto de su prisión.

Los sonidos  son la música en el cine de Bresson: ¨Nada de música de acompañamiento, de sostén o de refuerzo. Absolutamente nada de música.  Es preciso que los ruidos se conviertan en música.¨[4]

En nuestra conversación valoramos la maestría de este director al que no se le escapa ningún detalle, él un artista riguroso en la construcción de su obra; pero también valoramos la historia como tal: un hombre en busca de su libertad, que pone todo de sí para que sea posible su conquista, pero sabe que también está el azar como ese viento que sopla donde quiere, es justamente el  azar quien devela el sentido trascendente, espiritual  que el ser pone a su destino. Pero la historia no  solo es  la de Fontaine, sino  también la de los otros personajes solitarios a  quienes conocemos a través de las conversaciones esbozadas en el patio, o de celda a celda con golpecitos en los muros y que participan de una u otra manera en la fuga. Estos personajes están puestos aquí  frente a Dios, frente a la  soledad, frente  a la muerte.

Por esto el cine de Bresson no solo es un lección estética, es una lección de humanidad, la  que tendremos el placer de disfrutar con estas  obras seleccionadas.

Oscar Restrepo P.

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA



[1] Aforismos tomados de El cinematógrafo, de Robert Bresson

[2] Aforismos tomados de El cinematógrafo, de Robert Bresson

[3] Aforismos tomados de El cinematógrafo, de Robert Bresson

[4] Aforismos tomados de El cinematógrafo, de Robert Bresson


Octubre 6  - Un condenado a muerte se ha escapado – 1956.

Un condenado a muerte se ha escapado

 

Octubre 13  - Al azar, Baltasar - 1966.

Al azar Baltasar

 

 

Octubre 20  - Pickpocket (El carterista) - 1959.

Pickpocket

 

Octubre 27  - Lancelot du Lac - 1974.

Lancelot du lac

 

Octubre 13 de 2012

Ciclo: Bresson y el cinematógrafo

 Película: Al azar Balthazar

 Director: Robert Bresson

 Año: 1966

Un burro, un simple burro. No, no es sólo un burro, tiene un nombre, es Balthazar. ¿Quién es Balthazar? Un burro. ¿Pero entonces por qué nos fijamos en él? Gracias a Robert Bresson atendemos a la biografía -¿biografía?- de un burro. Todo comienza y termina en la montaña. Al principio, y al igual que le ocurre a muchos chiquillos, Balthazar crece como una mascota que recibe afecto, en su caso, de Marie. Sin embargo, y como le ocurre también a la mayoría de los hombres, pasa de una efímera vida del "placer" al agobiante ritmo del trabajo. Balthazar, de sopetón, conoce el látigo y la herradura, empezará el eterno girar dándole vueltas a la noria y a tirar carros, arados, cargas, sirviéndole todo tipo de amos: primero Marie, la joven inestable y conflictiva, a un labrador, a un panadero, a un borracho que se hace millonario por una noche, a un circo, que le permite al animal brillar ante los humanos por última vez, y a una mujer que rayando la vejez queda solitaria. Y tal si estuviésemos montados sobre Balthazar vamos atisbando, nosotros -¿él?- ese repertorio irracional, desconcertante, avaro, necio, cruel y delincuencial que presentan el resto de los personajes. Así sufrimos los espectadores cierta impotencia y nos compadecemos del pobre burro -¿Se le puede decir pobre a Balthazar y no es más bien trasladar una definición que no es pertinente para su existencia? - Sí, es pobre, porque si Bresson tuvo la intención de enfocarlo con su cámara e introducirlo en el juego de las miradas para que otros humanos se acercaran a la película, entonces ya no se trata de un mero animal, se trata de un ser con nombre, con un hilo narrativo, se trata de Balthazar, y de ahí es posible generar metáforas y paralelos entre el animal y algunos de los personajes con quienes se cruza.

De todos modos continúa el énfasis: Balthazar sigue siendo un animal. Entonces ¿Por qué uno se sensibiliza con lo que le pasa? ¿Por qué nos importa? El burro, una vez tomado por un artista, como lo sería en general cualquier objeto animado o inerte, abandona su condición habitual y se convierte en un significante, es un medio y modelo para generar metáforas, relaciones, vínculos con el universo que lo rodea, en este caso, las mediocres personas de aquel pueblecillo. Recordemos que el burro ha sido habitualmente un significante peyorativo: burro es el torpe, el tonto, el ignorante, el que trabaja casi como un esclavo, etc; aunque también se lo ha tomado como ejemplo de humildad y dedicación. De ahí que Balthazar como significante es una provocación para que el espectador se posicione frente lo que se le muestra.  Y por eso es inevitable cierta conmoción cuando el burro es maltratado y muere absurdamente a causa de los traficantes. Apareció así pues una pregunta sobre las posibilidades del animal, sobre su estrecho margen de libertad y de voluntad, sobre su inevitable sometimiento a las dinámicas humanas, entre ellas el maltrato, y las rejas que lo determinan en esa pequeña sociedad. ¿Un burro kafkiano? Sin embargo no es solamente una mirada sobre el burro, quizás es también una mirada de Bresson a un estilo de vida, a una manera de convivir en la que importan más los propios intereses, una mirada a esa ineludible soledad y a los desencuentros de todos los humanos, una mirada, con su singular ironía, a las contradicciones que encarnamos, por eso Balthazar fue un genio matemático, una mirada más que a la humanidad del animal a la animalidad de lo humano, y una mirada a ese destino que en vida se toma sin relevancia que es el de la muerte, un final azaroso, inesperado, cruel, sin motivos trascendentales, sin ninguna esperanza de que en la montaña y entre las ovejas aparezca la justicia divina.

De principio a fin la película se plantea como un viaje sobre el burro, a través de él; y los ojos del animal no se pueden descifrar sino imaginar; Balthazar es el medio para contar, es un vehículo narrativo. Crea tensión. ¿Es un personaje? ¿No viene personaje de persona? Al final, y luego de ver la película, todos sabremos que cuando veamos un burro en la calle ya no será lo mismo, Bresson nos habrá afectado, ese burro será un similar a Balthazar que se verá animado en el recuerdo, como dijo el director, igual a flores en el agua.

Eduardo Cano

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Ciclo: “Robert Bresson y el cinematógrafo”

 Sábado 13 de octubre de 2012, Hora: 5:00 pm.

Al azar Baltasar

El burrito Baltasar es el protagonista de “Au Hazard Balthazar”, película en la que se narra su vida desde unos felices primeros años rodeado de niños hasta su madurez como animal de carga. Paralelamente transcurre la vida de Marie, la muchacha que le puso el nombre y que es víctima de los malos tratos que le da su amante. Baltasar por circunstancias económicas pasa de mano en mano y es utilizado por Bresson para mostrar el carácter miserable de cada uno de ellos, el avaro, el delincuente, el cruel, el necio, son retratados sin piedad, hasta la propia Marie no escapa de esa mirada inquisitiva y condenatoria del director.  La película nos invita a reflexionar sobre los avatares de la existencia, sobre su finitud y es una emotiva parábola encubierta de “Los Diez Mandamientos”.- (Extractado de http://aquileana.wordpress.com/2011/07/19/cine-au-hazard-balthazar-al-azar-balthazar/ )

 

Director: Robert Bresson – Año: 1956 - Duración: 1 h. 37 min.

Calle 50 No. 78A-89  –Teléfono 2343641