Ciclo “Migraciones forzadas, un problema milenario"

Ciclo: Migraciones forzadas, un problema milenario.

In This World

Junio 15

En este mundo

Michael Winterbottom - 2002

Memoria de la sesión

biutiful

Junio 22

Biutiful

Alejandro González I. - 2010

Memoria de la sesión

 

 

 

 

 

 

 

Cine en conversación, sesión de junio 22 de 2013

CICLO: MIGRACIONES FORZADAS, UN PROBLEMA MILENARIO.

TÍTULO: BIUTIFUL

DIRECTOR: ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU

GUIÓN: ARMANDO BO Y NICOLÁS GIACOBONE

PAIS: MÉJICO

AÑO: 2010

DURACIÓN: 145 min

La belleza y serenidad de la primera escena, y anticipemos, que es también la última, en donde el protagonista habla con un joven, su padre, en un bosque cubierto de nieve, no permite presagiar lo que a continuación veremos. La penosa existencia de Uxbal, un hombre que lucha por la supervivencia de sus dos hijos, de una esposa alcohólica y depresiva, y por la suya propia, amenazada por un cáncer que devora sus entrañas. La historia se desenvuelve en una Barcelona desconocida por los circuitos turísticos, el barrio de Santa Coloma, asiento de inmigrantes y desposeídos; allí se mezclan chinos, africanos, asiáticos, que llegaron en busca de las oportunidades que su país les niega, o expulsados por los conflictos políticos.

En nuestra anterior proyección, después de acompañar a Jamal en su azaroso viaje, lo dejamos en Londres, culminando con “éxito” su aventura; esta película podríamos interpretarla como el seguimiento a esos miles de “Jamales” porque, paralelo al drama individual de Uxbal, está aquel de los inmigrantes, esclavizados en ese mercado que se ha creado en las sociedades desarrolladas, y del que hace parte Uxbal, así él tenga una mirada sensible frente a la miseria de esas existencias.

Este hombre es, él mismo, un marginado; un ser que sobrevive penosamente en esa Barcelona gris; es consciente de su responsabilidad por los dos hijos, cuyo futuro inmediato trata de dejar cubierto frente a la inminencia de la muerte. Como hijo de “charnegos” aquellos individuos trasladados forzosamente en tiempos de Franco a Cataluña, para tratar de diluir su cultura, es un extranjero más en su propio país; vive gracias a los negocios que hace clandestinamente, llevando a pequeños empresarios los inmigrantes ilegales que llegan a la ciudad. Un ser contradictorio, pues a pesar de que los explota, le preocupa que gocen de un mínimo de bienestar, y eso es lo que provoca la tragedia que hace explotar en mil pedazos ese inframundo en el que se movía. Tratando de protegerlos del frío consigue a buen precio unas hornillas para la calefacción del cuarto en donde duermen hacinados, decenas de chinos que trabajan en un taller de confección, pero son esas hornillas las que provocan la muerte, por intoxicación, a más de dos decenas de trabajadores.

Un individuo que es consciente del maltrato a que son sometidos esos indefensos, pero no tiene otra opción, pues como lo afirma, “el universo no paga el arriendo”. Escindido de la urbe opulenta como aquellos con los que comercia, batalla a diario por su sobrevivencia, no existe alternativa. Todos mueren lentamente, unos antes, como Uxbal, otros entregan cada día un poco de su precaria existencia, y hay quienes, abruptamente, se sumergen en la nada, como lo hicieron aquellos infelices mientras dormían.

Seguimos al protagonista en su desesperado trajinar, cobrando allí, pagando allá, incluso al policía corrupto para que disminuya su presión sobre los africanos que venden en las calles sus artesanías y, cuando las fuerzas le abandonan, corre donde aquella mujer que lo sostiene espiritualmente, y que nos plantea un tema muy interesante; el mundo de lo suprasensible, de gran arraigo en la cultura popular y en el que se refugian tantos seres que han perdido la esperanza. Uxbal mismo dice tener la facultad de oír a quienes han abandonado este mundo.

Un momento conmovedor para resaltar: aquel en que Uxbal y su mujer piden perdón y se perdonan mutuamente, pues los dos se han fallado; la vida que les ha tocado vivir los ha destrozado y de ese amor e ilusiones que seguramente los animaron hace muchos años, sólo queda la amargura y la sensación de fracaso. Dos seres que quizás apostaron sus vidas a unos sueños que quedaron desperdigados por ahí, a lo largo de sus vidas; la confesión de sus fracasos, el deseo de obtener el perdón que los redima de la culpa para morir en paz, la necesidad de saldar todas sus cuentas antes de emprender el último y más incierto viaje del hombre. Aquí tendría justo lugar, esa reflexión de Musil en su novela “Un hombre sin atributos”: “Cuando se sufre mucho y cuando, aún en vida, siente uno que empieza a desprenderse poco a poco, su corteza corporal, surge la inclinación a perdonar y pedir perdón” (Tomo II, cap. 4, pág.39)

Alguien advertía sobre cómo esta situación de explotación al inmigrante, pasa inadvertida; nos hemos insensibilizado gracias a la banalización que hacen los medios de comunicación y el problema se ha reducido a frías estadísticas que registran a quienes mueren tratando de alcanzar la “tierra prometida”. Cada época, cada fenómeno social, produce una migración diferente; hace 500 años, miles de aventureros se internaban en mares desconocidos tras la leyenda del dorado; hoy, los conflictos y persecuciones políticas o religiosas, expulsan de sus países a miles de individuos hacia otras naciones que a su vez, los relanzan fuera de sus fronteras. Y ¿cómo no volver los ojos hacia el caso colombiano? Millones de campesinos en las últimas décadas, han debido abandonar sus tierras para ponerse a salvo de la violencia que ha azotado el agro colombiano.

No es fácil pensar en una solución que brinde condiciones dignas a esos trashumantes, pero lo que sí podemos afirmar es que debería aflorar la solidaridad frente a ese extrañamiento que sufre quien deja su tierra y a quien le es imposible, por la discriminación y la desconfianza que genera, establecer un vínculo con su nuevo entorno.

Cerramos la pasada sesión, haciendo un reconocimiento a la portentosa actuación de Javier Bardem en su papel de Uxbal y quien prácticamente lleva a sus espaldas, todo el peso de la película.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Ciclo: “Migraciones forzadas, un problema milenario”

Sábado 22 de junio de 2013, Hora: 5:00 pm

biutiful

Para quienes se ven forzados a salir del lugar que consideran su hogar, a dejar atrás todo lo que consideran suyo, todos los objetos y lugares sobre los que sienten algún vínculo de pertenencia gracias a alguna construcción que en el tiempo que llevan de vida les haya sido posible elaborar, la vida, en el momento de la transición, debe seguramente cada amanecer presentarse hostil y traicionera. Un hogar o un lugar en el que la incertidumbre de existir no incomode tanto, no se construye fácilmente, mucho menos bajo las dinámicas y modelos de vida, que imperan gracias a los sistemas económicos que hoy tenemos.

Un hombre que vive con sus dos hijos en un oscuro rincón de Barcelona, a quien esa misma incertidumbre le oprime ya de manera insoportable, podrá subsistir y sostener a su familia gracias a la difícil situación que afrontan quienes a su ciudad llegan como ilegales huyendo de Africa y China. Si les explota o si les ayuda será una cuestión no fácil pero interesante para conversar, tanto como tratar de separar el bien del mal, o encontrar lo bello en la adversidad.

Juan Sebastián Gutiérrez Gómez

 

Director: Alejandro González Iñarritu - Año: 2010 - Durac: 2 h. 25 min.

Calle 50 No. 78A-89 –Teléfono 4443584

Ciclo: “Migraciones forzadas, un problema milenario”

Sábado 15 de junio de 2013, Hora: 5:00 pm.

EN ESTE MUNDO

In This World En este mundo Peq

¿Qué significa ser un “refugiado” para las sociedades que hoy tenemos? ¿De qué se refugian quienes bajo este apelativo sobreviven? ¿Es posible para ellos hacer una vida digna?

Jamal es un chico avispado, valiente y determinado, con afición por el fútbol, muy mal sentido del humor, y la historia de muchos conflictos y pesados estigmas a cuestas, que realizará un viaje contra corriente en el que la incertidumbre será su más leal y molesta compañera, un viaje que nosotros podremos presenciar de “primerísima primera” mano, desde la perspectiva que brindan las historias que se registran técnicamente con el ánimo de presentar la realidad de un ser humano sin más ni menos de lo que es; por eso hasta en ocasiones podremos dudar, mientras la vemos, si acaso no estamos ante lo que, hablando de géneros cinematográficos, se conoce como documental.

Juan Sebastián Gutiérrez Gómez

Director: Michael Winterbottom – Año: 2002 - Durac: 1 h. 28 min.

Calle 50 No. 78A-89 –Teléfono 4443584

Cine en conversación, sesión de junio 15 de 2013

Ciclo: Migraciones forzadas, un problema milenario.

Película: En este mundo

Director: Michael Winterbottom

Año: 2002

En el calor desértico del medio oriente encontramos a Jamal y aEnayatullah, dos jóvenes primos que viven en la ciudad paquistaní de Peshawarm justo al lado de la frontera de Afganistán, poco después de la retaliación norteamericana a causa del 11 de septiembre. Jamal crece en un campo de refugiados, mientras Enayatullah, un poco mayor que su primo, trabaja en el puesto que su familia tiene en el mercado. A los dos chicos los asalta una oportunidad, un sueño: ir a Londres para tener una vida mejor. Sin embargo para este viaje, para esta odisea, no dependen de ellos mismos sino que sucesivamente estarán en manos de los contrabandistas de inmigrantes: igual que los millones que cruzan fronteras en tantos lugares del mundo agobiados por la pobreza, por el hastío, por la presión de las circunstancias. La aventura inimaginable, incierta, agobiante y peligrosa de estos dos chicos inicia en la aridez de Pakistán, por tierra, para llegar a Irán en autobús y camión, luego siguen a pie desde Teherán hasta la exótica Turquía pasando por el frio del Kurdistán, en una ruta frecuentada igualmente por los contrabandistas. Una vez llegan a Estambul entablan amistad con una familia, también inmigrante, padre, madre y un niño aún de brazos, que se dirige a Dinamarca, y con la cual lo que parece un viaje al menos realizable se convierte en la caída inesperada al reino de la oscuridad, pues los dos jóvenes y aquella inocente familia deben pasar cuarenta horas dentro de un contenedor de carga que viaja a bordo de un barco que navega por el Mediterráneo hasta desembarcar en Trieste, Italia. Y así es como el sueño se convierte en una pesadilla: Enayatullah y los dos padres de la criatura mueren asfixiados en tanto Jamal huye desesperado y el bebé queda ahora en los brazos de un funcionario italiano, sorprendido con lo que encontró en un día de trabajo. Entonces a Jamal, ya solitario, le queda un camino aún más incierto; mas gracias a un robo por necesidad, logra llegar hasta un campo de refugiados en Francia, y como una ratita se mete en un camión que subirá al Eurostar, el vehículo que lo llevará hasta su destino final: Londres, la tierra prometida, soñada, el lugar en donde lo espera el futuro, una vida mejor, el paraíso... Sin embargo el paraíso no existe.

Este filme de Winterbottom nos dejó ante la pregunta ¿qué fue lo que vimos: documental o ficción? ¿Es allí la realidad registrada o recreada? Esa ambigüedad nos plantea un acercamiento distinto con quienes aparecen ¿Son personas o personajes? De ahí que la muerte de Enayatullah no es un simple acontecimiento anecdótico sino que nos invita a detenernos sobre lo que le ha pasado al joven, sobre si de verdad está vivo o está muerto. Y es que la mezcla de documental y ficción incita a atender la historia tanto como el contexto que la causa y casi que la justifica: los refugiados que sólo tienen esperanza en la migración. Pues ¿Qué significa ser de un campo de refugiados? Allí la humanidad pervive en un limbo, casi que sin espacio ni tiempo, sin raíces, sin libertad ni esperanza. Por eso tantos se lanzan a esa peligrosa aventura de cruzar las fronteras; no obstante, el inmigrante en su viaje continúa en otra suerte de limbo, e incluso, así consiga llegar a su lugar de destino, vivirá en otro limbo pues siempre estará el estigma de ser alguien diferente, como un roedor, señalado por su lugar de origen, acaso en ocasiones sin poder rebasar esas otras fronteras tan hostiles como las físicas: las que demarcan los prejuicios. Sin embargo, así en ese duro trayecto entre países se haga presente la falta de solidaridad de las naciones y el oportunismo de los traficantes que hacen de los seres humanos objetos rentable para contrabandear, en lo pequeño surgen formas amables entre los viajeros, entre quienes se reconocen como iguales, como desterrados que buscan algo mejor y que pueden compartir un rato en un divertido partido de fútbol al lado del mar, del gran océano que los separa de la tierra prometida.

Pero ¿Qué es lo que se representan de esa tierra, qué hay en el imaginario de esos viajeros, qué significaba para ellos ir a Londres? Una ilusión, una promesa, una esperanza, la última salida, tal vez la última puerta que pueden abrir pero que está a miles de kilómetros. Y esa puerta los conduce a la ciudad, al mundo de las posibilidades y de los derechos, de los sueños y también de unas nuevas y duras realidades. ¿Nos atreveríamos nosotros a ir en busca de esa puerta que parece a los ojos de la imaginación el cofre que guarda el tesoro? Quizás la única alternativa para muchos en diferentes lugares de este mundo es buscarla, y por eso el director Winterbottom finaliza esta película volviendo a Pakistán, y nos muestra los rostros de esos niños a los que tal vez sólo les espera en el futuro salir en busca de esa puerta no importa que se encuentre más allá de la frontera.

Eduardo Cano

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA