Ciclo "Woody Allen, comedias y tragedias"

Sesión del 24 de octubre del 2009.

TITULO: EL SUEÑO DE CASANDRA

DIRECTOR: WOODY ALLEN

PAIS: USA

AÑO: 2007

DURACIÓN: 1h-48 min.

Esta película elegida para cerrar el ciclo del cineasta norteamericano Woody Allen, continúa en la línea que había iniciado con Match Point; igual que aquella, El sueño de Casandra fue filmada en Londres y aunque no exenta de humor, se centra en el problema de la ética puesta en juego por las pasiones humanas que desbordan la voluntad de los seres humanos.

Es la historia de dos hermanos pertenecientes a una clásica familia de clase media; Ian (Ewan McGregor), no quiere pasar su vida trabajando en el restaurante de su padre y está empeñado en llegar a ser un magnate de la industria hotelera; Terry (Collin Farrel), trabaja en un taller de autos y alimenta sus fantasías apostando compulsivamente, actividad en la que la suerte le sonríe con frecuencia. La primera empresa conjunta que inician los dos hermanos es la compra de un yate con el que han soñado desde niños, cuando eran invitados a pasear en el del hermano de su madre. Sin mayores recursos y contando con la buena suerte de Terry en el juego, compran un viejo yate y lo bautizan, “El sueño de Casandra”.

El hogar de estos jóvenes está presidido por la madre, una mujer de fuerte carácter e insatisfecha por el poco éxito económico de su esposo frente al restaurante y con la imagen idealizada de su hermano, un enigmático médico que se le pasa recorriendo el mundo ejerciendo su profesión y abriendo clínicas en donde atiende a personajes adinerados, trayectoria que lo ha convertido en un hombre exitoso y multimillonario; es la imagen americana del “self-made-man”, que partiendo desde abajo, lograr escalar posiciones en la sociedad y abrirse un camino exitoso como lo repite hasta el cansancio su hermana, echándole en cara a su esposo, su poca eficiencia en los negocios. Esta familia es deudora de innumerables favores recibidos de parte del tío Howard.

La vida de estos dos hermanos toma un giro decisivo con la visita del tío; como siempre, los hermanos aprovechan la ocasión para exponerle sus proyectos y pedirle su financiación; pero esta vez, él tiene una condición macabra a cambio de la urgente ayuda solicitada: deben asesinar a un colega que tiene información sobre ciertas actuaciones suyas que, de quedar al descubierto, significarían la cárcel, su ruina y el fin de su prestigiosa carrera médica; se pone entonces en evidencia el carácter de los dos hermanos: Ian, quien ha iniciado una relación amorosa con una conocida actriz a quien quiere impresionar con su posición económica, es un hombre frío, ambicioso, para quien no hay límites morales en la consecución de sus objetivos; Terry, es un hombre con principios éticos pero con una voluntad débil y quien, entre la cólera del tío ante su negativa y la presión asfixiante de su hermano, termina aceptando el plan; sólo que después de ejecutado el crimen, y cuando todo parece indicar que el éxito está por llegar es presa del remordimiento y decide confesar todo a la policía. Ante el peligro que esto representa, Ian, con su particular frialdad, organiza con su hermano un paseo en el yate que adquirieron; sin embargo, el desenlace es completamente inesperado para todos: Ian que había planeado todo para envenenarlo termina siendo su víctima por accidente, y Terry, aterrorizado ante la tragedia que se ha desatado se lanza al mar, pereciendo también.

La conversación posterior a la película, puso en evidencia los problemas éticos que nos plantea el director. El tío Howard es un hombre desprovisto de ética: “no tendría lo que tengo si hubiera seguido las reglas” declara a sus dos sorprendidos sobrinos; acalla cualquier llamado de la conciencia alegando que de no eliminar a su posible delator, el quebraría y entonces, muchas más personas saldrían perjudicadas. Será entonces un acto justo pues evitará un mal mayor. Ian, es un hombre frío, calculador, para quien también, el fin justifica los medios; está empeñado en conquistar a la mujer de quien está enamorado, pero para ello necesita una posición económica solvente, y con tal de lograr su propósito puede llegar hasta deshacerse de su propio hermano. Terry encarna al hombre débil, incapaz de forjarse un futuro con sus propias manos y que pone sus sueños en manos del azar; la pasión incontrolable por el juego le acarrea problemas, sin embargo, siempre sucumbe a esa pulsión destructiva.

Los personajes definen sus posiciones ante la vida: Howard apela al sentido de la familia y lo que esto implica para él: solidaridad sin límites ni condiciones; él la ha tenido en tantas ocasiones cuando los ha ayudado económicamente, por lo tanto, ellos le están en deuda; explota en cólera ante la negativa inicial de los muchachos pues los considera unos desagradecidos. Una vez consumado el crimen, Ian piensa que el pasado quedó atrás y su sombra no tiene por qué alcanzarlos: “ahora es ahora siempre será ahora, pasamos la raya y ya no hay marcha atrás”; además, “la vida humana es violenta”; es el sino del hombre, no hay por qué tener remordimientos. Terry es un tipo de carácter débil, quien presionado por las deudas de juego, no fue capaz de decir no a su tío y se reviste de valor cuando ya es demasiado tarde.

Para algunos asistentes a la película, el papel del entorno cultural en la creación de una ética de valores es decisiva en la conducta del individuo; el mal es algo individual, pero no se trata tanto de la irrupción del lado oscuro de nuestro espíritu, sino de la firmeza de los códigos de conducta que nos imprime la cultura en la que nos desenvolvemos. Así, matar, podría llegar a ser muy fácil bajo ciertos códigos.

La culpa constituida en un peso incapaz de ser soportado y que sólo se aliviaría en la expiación es una idea que plantea el director; en ese caso, quedaría sin valor la posición de Ian, pues una vez traspasado el límite podríamos volver al camino de lo correcto y el ahora seguiría siendo un ahora pero sanado por la expiación del pecado. Como elemento curioso, recordamos la pregunta que por la creencia en un Dios es reiterativa en las últimas películas de Woddy Allen.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA

Sábado 26 de septiembre de 2009, Hora: 5:00 pm.

september

Woody Allen nos muestra una película en la que se dedica a examinar el intrincado mundo de las emociones humanas y los delicados hilos que las unen. Después de un devastador ataque de nervios, una joven emocionalmente frágil, Lane, vuelve a casa de Vermont donde se crió para recuperarse. Animada por un romance de verano con Sam decide abandonar Vermont para comenzar una nueva vida, cuando su relación comienza a enfriarse sin explicación y aparece su dominante madre con una noticia que podría cambiar el resto de su vida... Lane se encontrará sumergida en un entramado de pasión destructiva, decepción y manipulación. Ahora la única manera de tomar el control de su vida, será enfrentarse a los miedos que nunca ha podido superar y a un terrible secreto que la persigue esté donde esté.

Director: Woody Allen – 1987 - Duración: 1 h 22 min.

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751

Sesión del 15 de agosto del 2009.

 

TITULO: INTERIORES

DIRECTOR: WOODY ALLEN

PAIS: USA

AÑO: 1978

DURACIÓN: 1h-28 min.

Nos sorprende esta vez Allen con una película en la que ha hecho de lado cualquier elemento humorístico, tan constante en sus anteriores películas y del que tuvimos una muestra en la pasada sesión con el Dormilón. En esta ocasión hay claras reminiscencias al cine de Bergman de quien Allen reconoce haber recibido influencia. Desde las primeras escenas se percibe una atmósfera sombría, seres que observan a través de las ventanas un mar borrascoso, casi amenazante como una alegoría de lo que ocurre en el interior de aquella casa. La voz en “off” del padre al iniciarse la película, nos define ya el drama subyacente: “... al principio yo la quería...” ;”ella ha querido controlar todas nuestras vidas”; “....creó el mundo en que existíamos: un palacio de hielo”.

Asistimos pues al desmoronamiento de una mentira: la supuesta familia en armonía, que un día se derrumba estrepitosamente ante la decisión de Arthur de abandonar a su esposa, Eve. Emergen entonces inseguridades, desconfianzas, celos, construidos a través de los años y ocultos hasta entonces en el fondo de esos seres pero que van saliendo a flote en los dolorosos diálogos que se sucederán a partir de esa ruptura; Eve se niega a aceptar la realidad y se empeña en alimentar la esperanza de una reconciliación imposible buscando reafirmar esa esperanza en sus hijas quienes ya tienen sus propios dramas: Renata, escritora exitosa tiene que luchar contra los celos profesionales de un esposo, quien siente que su talento es injustamente desconocido mientras todos los honores son para ella. Joey, a su vez escritora, atraviesa una crisis de inspiración que le genera inseguridad y depresión al tiempo que se debate entre ser o no madre, y por último, Flyn, una modesta actriz, como ella misma lo reconoce, reducida a pequeños papeles en la televisión, mediocridad que parece querer compensar en la conquista amorosa. Por eso, el tener que “cargar” con la angustia de la madre abandonada les parece injusto. Esta crisis familiar termina trágicamente con el suicidio de la Eve quien se abandona al furioso oleaje pese a los esfuerzos de Joey por tratar de salvarla.

Durante la discusión se destacó la puesta en escena; la atmósfera creada está en perfecta consonancia con la soledad interior de todos los personajes, con la desolación que atraviesan esas vidas pero que trata de ocultarse bajo decoración refinada, exquisita, sin mácula, como también contribuyen un mar gris, todos los objetos responden a una estética cuidada pero terriblemente fría; La madre, decoradora de interiores, mantiene obsesionada por las formas estéticas, por el control de todo lo existente en el interior de su casa, control que quiere prolongar hasta los hogares de sus hijas.

Otro problema puesto sobre el tapete es la relación del artista con la inspiración; el angustioso drama al que se enfrenta el escritor cuando aquella le abandona o cuando siente que su creación no tiene la grandeza buscada. Sentimientos de inseguridad, depresión, inferioridad aparecen entonces, agudizados en estos personajes por la permanente emulación con su pareja.

Un asistente señaló cómo, en medio de aquellas existencias dolorosas, también existieron en el pasado, algunos recuerdos gratos, de estrecha relación entre madre e hijas, como cuando ella explica a una de sus hijas, el valor estético de un jarrón.

La música es también la gran ausente en esta película, con excepción del momento de la boda, en donde la nueva esposa de Arthur, aporta una contrastante alegría y vivacidad, desconocidas por completo en aquella familia.

La escena que cierra la película es muy similar a la inicial: Renata y Joey, al regresar del sepelio de su madre, miran a través de la ventana en tanto que Joey pronuncia una frase que en esas circunstancias tiene una profunda significación y que resulta sobrecogedora: “ el mar ya recuperó su calma”.

Como conclusión, la película nos conduce a una profunda reflexión sobre las relaciones adversas que se pueden generar en el interior de una familia y que coexisten con una aparente armonía hasta que un suceso inesperado, rompe en mil pedazos esa presunta armonía, arrojando a todos sus miembros a un mar de incertidumbre y dolorosas confrontaciones.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA

Sábado 24 de octubre de 2009, Hora: 5:00 pm.

Ciclo: “Woody Allen, comedias y tragedias”

EL SUEÑO DE CASSANDRA

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En esta película una de sus mas recientes producciones (2007) Woody recrea la vida de dos hermanos, Ian y Terry, cuya situación económica y laboral es buena pero no ideal, y la manera como se ven involucrados en un macabro favor que les pide su multimillonario tío para no ir a la cárcel. A partir de ahí se dibuja la clásica línea moral que tanto le gusta explorar a Allen, entre lo correcto y lo necesario, la avaricia y la ética, y el egoísmo que nos domina a todos en algún momento concreto de la vida.

Director: Woody Allen – 2007 - Duración: 1 h 48 min.

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751

Sesión del 12 de septiembre del 2009.

 

TITULO: LA ROSA PÚRPURA DEL CAIRO

DIRECTOR: WOODY ALLEN

PAIS: USA

AÑO: 1985

DURACIÓN: 1h-19 min.

Una hermosa comedia de Woody Allen, pero sin el humor satírico que le habíamos visto en cintas anteriores. La historia protagonizada por Cecilia (Mia Farrow) se desarrolla en los años de la gran depresión (1930); ella es una mujer anónima, de vida gris, casada con un pelmazo, un hombre tosco, desempleado, que se pasa el tiempo bebiendo, conquistando mujeres y jugando en las calles y que retorna a su hogar para arrebatarle el escaso dinero que Cecilia gana en un restaurante de segunda clase en donde además tiene que soportar la tiranía de un jefe malhumorado.

Cecilia es una cinéfila empedernida, única forma de escapar de su triste y desesperanzada existencia. Asiste a la misma película una y otra vez, conoce y recuerda cada escena de un film visto; un día, durante la proyección de una cinta con su actor favorito, el personaje representado por éste (Tom Baxter) sale de la pantalla y le declara su amor, comenzando así para ella un insólito romance. La “fuga” de este personaje desencadena una crisis de proporciones mayúsculas en un escenario que se mueve entre la realidad y la fantasía: los actores quedan aprisionados en una historia que no puede avanzar, y frente a los espectadores discuten y reclaman el retorno del fugitivo; el pánico cunde entre los empresarios del cine, distribuidores, propietarios de salas de cine, guionistas y directores que presienten su inminente ruina. El actor que encarnó al personaje, llega a la ciudad para tratar de convencerlo de retornar a la pantalla. Al fracasar en su propósito, finge estar él mismo enamorado de Cecilia, le plantea lo absurdo de su amor, la imposibilidad de llevar a feliz término cualquier proyecto con aquel hombre que no pertenece a la realidad; logra engañarla y ella rechaza a Tom instándole a regresar al mundo al que pertenece; todo vuelve a la normalidad, la proyección de la película puede continuar, todos respiran tranquilos, pero cuando regresa a buscar a su nuevo amor con su maleta repleta de sueños, él ha desaparecido y Cecilia es devuelta bruscamente a su triste realidad.

El excelente guión rinde homenaje al cine como creador de fantasía, como un medio que le posibilita a la gente la libertad de soñar, de escapar por un momento de la cotidianidad que le abruma. En los difíciles años de la gran depresión, la gente acudía a los teatros para olvidarse de las grandes privaciones a que estaba sometida. El arte nos permite entender mejor la realidad, pero también puede convertirse en potenciador de la imaginación del individuo.

De otra parte, la película plantea una discusión que seguramente nunca será resuelta: ¿quién es más importante: el guionista que crea la historia y configura y define el carácter de los personajes, el director que articula esa historia con el grupo de actores, tratando de obtener lo mejor de historia y personas, y los actores, quienes en últimas son los que deben llevar a feliz término el proyecto de los dos anteriores? En la película vemos a todos estos seres enfrentados en sus vanidades, pujando por obtener el reconocimiento de una supuesta supremacía. Pero sí es evidente una verdad de a puño: como ocurre con la obra de arte, ella existe en la contemplación que hace el hombre de ella; una obra de arte desaparecida para la humanidad, existe realmente? En el cine, los espectadores son quienes permiten que los personajes cobren vida.

El explorador (Tom Baxter) encarna la sorpresa que nos depara la vida día tras día, las posibilidades que se nos abren para al conocimiento cuando miramos el mundo con ojos curiosos: él está maravillado de saber que una mujer da a luz una nueva vida, lo deslumbra la salida del sol, el olor de las flores. Su fascinación ante un mundo que está descubriendo, es una exaltación de la vida.

Reconocimiento muy especial merece el personaje de Cecilia, una mujer que despliega su capacidad de soñar recurriendo al cine y con su fantasía logra crearse un mundo un refugio, en donde es reconocida y amada por un hombre, con el que se permite proyectar un futuro imposible fuera de aquel sueño. Pero jamás se deja atrapar totalmente por la fantasía, por eso, cuando el actor de carne y hueso que representó a Tom en la pantalla le ofrece la posibilidad de cristalizar ese sueño en la realidad, no duda en despedirse del hombre salido de la pantalla. Cecilia reivindica la libertad del hombre para crearse mundos interiores que por momentos suavicen la rudeza de la realidad; pero es además consciente de que la vida es un ejercicio permanente de elección, las más de las veces, doloroso.

Entre los asistentes se destacó la genialidad de Allen como guionista para mezclar realidad y ficción y lograr que la historia no se torne incoherente. También se habló del papel central que tiene la música, como en casi todas las películas de este director.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA

 

Sábado 15 de agosto de 2009, Hora: 5:00 pm.

Ciclo: “Woody Allen, comedias y tragedias”

interiores

Interiores es una cruda disección del comportamiento humano; película que marcó un punto de inflexión en el cine de Woody Allen. En su primer drama serio, el interés de Allen por la condición humana no se limita a sus rápidos e ingeniosos diálogos y a los gags cómicos. Cuando Eve, una diseñadora de interiores, es abandonada por su marido, Arthur, las frías relaciones emocionales de sus tres hijas se ponen al descubierto, confundidas por los celos, la inseguridad y el resentimiento.

Director: Woody Allen – 1978 - Duración: 1 h 33 min.

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751

Sesión del 10 de octubre del 2009.

TITULO: SOMBRAS Y NIEBLA

DIRECTOR: WOODY ALLEN

PAIS: USA

AÑO: 1992

DURACIÓN: 1h-25 min.

En una grata sorpresa se constituyó la película a la que asistimos esta vez dentro del ciclo dedicado a Woody Allen y que hemos denominado “Tragedias y Comedias”. Hablamos de sorpresa porque recurre a una escenografía nueva que le imprime un carácter misterioso a una historia que plantea los miedos, las miserias, la incertidumbre de los seres humanos, todo salpicado con el fino humor de este gran cineasta.

Sombras y Niebla tiene elementos tomados del expresionismo alemán, aquella tendencia originada en la pintura y llevado al cine a partir de 1930, por algunos directores alemanes como Fritz Lang y que busca efectos dramáticos y sicológicos en la puesta en escena a fin de expresar la realidad tal como impacta nuestra sensibilidad más que la realidad captada por los ojos. Filmada en blanco y negro, la historia que transcurre en una sola noche, recrea la vida del circo, del prostíbulo, de la ciudad, todo en un ambiente lúgubre, un apropiado escenario para sicópatas y para gente que huye de destinos trágicos. Con un elenco de grandes actores y actrices como el propio director además de Mia Farrow, John Malkovich, Kathy Bates, Jodie Foster y Madonna entre otros.

Kleinman (Woody Allen) es un oficinista anodino, temeroso, que lo último que buscaría es ser protagonista de un acto heroico y quien contra su voluntad, es sacado a media noche de su lecho por los vecinos y obligado, en un plan que desconoce, a salir en búsqueda del asesino que siembra el terror en las calles. Su situación nos recuerda al agrimensor de la novela “El Castillo” de Kafka, quien es designado para adelantar una misión que todos conocen en el pueblo pero que él ignora en absoluto. A partir de esta historia se inicia un recorrido por las calles de una ciudad presa del pánico desatado por la muerte y por donde desfilan, el burdel con sus despreocupados clientes, el circo como el lugar para la fantasía, con tragaespadas, equilibristas y payasos, la policía de conductas equívocas, el cirujano que busca el origen del mal en el cerebro de los delincuentes muertos y muchos otros personajes que se suceden vertiginosamente en una insólita noche que prometía ser de un reconfortador reposo para Kleinman pero que inesperadamente se convirtió en una interminable pesadilla. En ese trasegar nocturno se cruza con Irmy, una tragaespadas del circo quien huye de su novio. Juntos enfrentan las sombras de la noche en un delirante recorrido nocturno.

Al lado de situaciones hilarantes que construye el director se nos ofrecen múltiples temas de reflexión; encuentros y desencuentros que el azar depara a los seres, como el que se da entre Kleinman e Irmy en el momento en que ambos huyen de la realidad que los abruma; la ciudad como sitio del miedo y la muerte (quizás del mal?), en contraste con el burdel, el lugar en donde el cuerpo reivindica su existencia y que aparece como único sitio seguro en un escenario urbano del cual se ha apoderado la incertidumbre, el miedo, en donde es evidente la vulnerabilidad de los seres humanos, un refugio en donde todos pueden olvidarse por unas horas de sus desgracias. Fuera de allí, el mal parece imposible de vencer, aunque aparentemente se haya dominado como sucede con el asesino atrapado por el mago, pero que inexplicablemente desaparece para quizás, seguir rondando camuflado entre las gentes.

En oposición al reinado de la muerte que se agazapa en las sombras de aquella ciudad, aparece la reafirmación de la vida en la figura del bebé que rescata Irmy y que es capaz de suscitar un cambio en el corazón de su novio. La felicidad como un fugaz instante es evocado en esa linda escena en donde Kleinman e Irmy, durante unos segundos en los que la niebla se retira, observan extasiados el refulgir de las estrellas en el firmamento.

El mundo del circo parece afirmar la necesidad del hombre de construirse ilusiones; Kleinman, un hombre gris, desdibujado, adquiere su singularidad, una identidad propia, cuando asume su derecho a la ilusión y decide unirse al mago como aprendiz, abandonando la pretensión de ese inalcanzable ascenso que durante años persiguió en la oficina.

No está ausente la crítica a la autoridad y aún a la iglesia en la cómica escena en la que sacerdote y policía tasan absoluciones vs. limosnas.

 

BEATRIZ FLOREZ

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA

Sábado 12 de septiembre de 2009, Hora: 5:00 pm.

Ciclo: “Woody Allen, comedias y tragedias”

la rosa purpura de el cairo

En los años de la Depresión, Cecilia, una tímida y apocada camarera de New Jersey busca en el cine una vía de escape a la mediocridad de su vida. Atrapada por su nueva película favorita, “La Rosa Púrpura del Cairo” Cecilia se queda atónita cuando el protagonista de la película, Tom Baxter, salta de la pantalla a la vida real para conocerla. Seducida por su encanto, Cecilia se enamora de él -hasta el día en que conoce al actor que lo interpreta. Cortejada por ambos, Cecilia luchará por encontrar la delgada línea que separa realidad y ficción.

Director: Woody Allen – 1985 - Duración: 1 h 19 min.

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751

Sesión del 1º. de agosto del 2009.

TITULO: EL DORMILON

DIRECTOR: WOODY ALLEN

PAIS: USA

AÑO: 1973

DURACIÓN: 1 hora 28 min.

Se inició en esta ocasión un nuevo ciclo dedicado a la obra del director estadounidense Woody Allen, nacido en 1935 en pleno corazón de New York (Brooklyn) y bautizado como Allan Stewart Konigsberg. Pertenecía a una familia judía de orígenes ruso-austríacos. Desde su primera película “Coge el dinero y corre” realizada en 1968, y en la que impuso la costumbre, conservada a lo largo de casi todos sus cintas, de ser guionista, director y actor, ha acumulado una gran obra fílmica que lo ha llevado a ser considerado uno de los principales directores y guionistas cinematográficos contemporáneos. Vale la pena anotar que también es un destacado intérprete del clarinete y desde hace años se le puede oír personalmente en el café Carlyle de New York.

Comenzó como humorista en su ciudad natal y años más tarde consiguió algunas distinciones en este campo. Fue entonces cuando decidió adoptar el seudónimo de Woody Allen. En 1953 ingresó a la Universidad de New York para estudiar Producción cinematográfica pero era un mal estudiante y se retiró al terminar el primer semestre. Como anécdota se cuenta que un profesor le dijo “no ser material para la universidad” y recomendándole buscar ayuda siquiátrica. Años más tarde, Allen acudiría al siquiatra, práctica que le ha acompañado durante toda su vida y a la cual alude con frecuencia en su cine. Su filmografía se caracteriza, sobre todo en sus primeras películas, por un agudo humor que hace burla de muchas prácticas de la sociedad industrial.

La película a la que asistimos esta semana nos cuenta la historia de Miles Monroe, interpretado por Allen, un clarinetista que tenía un establecimiento de “comida sana” llamado “La zanahoria feliz”. Miles ingresa en un hospital para una intervención simple pero es congelado por error y al cabo de 200 años es despertado. Estados Unidos no es ya una democracia y está gobernado por un tirano que ha convertido el país en un estado policial que vigila a los ciudadanos minuto a minuto. Unos rebeldes que intentan derrocar al dictador, lo han despertado pues necesitan de alguien sin identidad para asesinar al gobernante.

Miles, que está lejos de ser un héroe, protagoniza varios intentos fallidos de fuga pero su encuentro con Luna (Diane Keaton) quien pertenece a la resistencia, le involucra finalmente, y a regañadientes, en la conspiración.

El argumento es simple pues la película pone toda su fuerza en los “gags” o situaciones cómicas, en una clara alusión a dos directores del cine mudo: Buster Keaton y Chaplin. Por ejemplo, la forma de caminar de Miles en algunos momentos, es una imagen genuinamente “chapliniana”, así como las caídas tontas que protagoniza. Sin embargo, el humor no está dirigido sólo a hacer reír a los espectadores, y como anotó un asistente, en un humor “en serio” ya que hay una evidente intención crítica frente a una sociedad rendida a la tecnología y que utiliza la ciencia como un medio para ejercer el poder y la dominación. Se ha llegado a un desarrollo a ultranza, que sacrifica el humanismo en aras de un paraíso tecnológico. Las primeras imágenes nos muestran una ciudad “futurista” pero terriblemente fría, poblada de robots que reemplazan a los humanos en su cotidianidad; los hombres huyen del tedio mediante fiestas y juegos estúpidos. Son seres que han perdido toda sensibilidad; hasta para amar necesitan ya de la tecnología y deben recurrir al “orgasmatrón” para obtener un fugaz placer. La moda efímera cubre todos los campos, incluyendo la alimentación en donde las dietas se suceden y lo que antes era desaconsejado ya es pregonado como sano. En cuanto al arte, se ha convertido en actividad banal y deshumanizada.

La crítica política también está presente: el líder venerado reverencialmente por sus seguidores, ha muerto hace tiempo víctima de un atentado y sólo se conserva su nariz, ó sea, que el pueblo “está en manos” de una nariz a la que los científicos tratan de clonar para reconstruir al gobernante, poniendo así la ciencia al servicio de oscuros fines políticos. Mientras tanto, su imagen omnipresente vigila permanentemente a todos los ciudadanos, como en aquel estado que nos describe George Orwell en su novela 1984.

Esa ciencia instrumentalizada, termina produciendo todo tipo de monstruos, incluyendo frutos y animales gigantescos. ¿Nos espera un futuro artificioso y deshumanizado en esta carrera tecnológica demencial?

Surgió la pregunta de si hay un discurso en esta cinta; la respuesta es que sí lo hay, así sea oculto bajo un ropaje cómico. Las imágenes futuristas exageradas dan mayor relevancia al discurso. Por último, se consideró importante tener en cuenta que la película corresponde a una primera etapa en la producción de este cineasta-músico-actor, en la que la influencia de su anterior profesión de humorista es muy marcada. A propósito de su condición de músico, hay que anotar que la banda sonora de la película es realizada por el propio Allen con su agrupación musical “The New Orleans ragtime orchestra”

BEATRIZ FLOREZ

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA

Sábado 10 de octubre de 2009, Hora: 5:00 pm.

Ciclo: “Woody Allen, comedias y tragedias”

SOMBRAS Y NIEBLA

sombrasyniebla

Encantadora, conmovedora e hilarante, Sombras y Niebla, confirma el genio de Woody Allen con un brillante retrato de la desesperanza y la tragicomedia de la existencia humana. Nos deleita con toda la fantasía y la seriedad, la misteriosa elaboración y las complicaciones de una comedia de Shakespeare.

Reclutado por una pandilla de ineptos vigilantes, el enclenque y cobarde Kleinman, es forzado a buscar a un famoso asesino. Pero tropieza con una enérgica “tragaespadas”, Irmy, que ha huido del circo. Decidido a ayudar a Irmy y deseoso de escapar de los vigilantes, Kleinman abandona la búsqueda del asesino... o eso cree. Precipitándose en la noche, Kleinman e Irmy se introducen en un misterioso mundo de sombras y niebla, del que quizá nunca puedan salir.

Director: Woody Allen – 1992 - Duración: 1 h 25 min.

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751

CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 29 de agosto del 2009.

TITULO: ZELIG

DIRECTOR: WOODY ALLEN

PAIS: USA

AÑO: 1983

DURACIÓN: 1h-16 min.

Continuando con el ciclo dedicado al polifacético director norteamericano Woody Allen, asistimos esta vez a la proyección de la película Zelig, una divertida comedia que sin embargo, no está exenta de la crítica mordaz a diferentes estamentos de la sociedad moderna, a la que ya nos tiene acostumbrado Allen.

La película, filmada en 1983 en el formato de falso documental, narra la historia de Leonard Zelig, interpretado por Woody, un singular personaje que tiene la asombrosa virtud de transformar su apariencia física dependiendo de las personas que le rodeen. El caso de este hombre se visibiliza alrededor de 1920, cuando la prensa y la radio lo descubren y con amplios y escandalosos titulares registran su presencia en diferentes lugares y con diferente aspecto físico. Son los medios quienes lo bautizan como “el camaleón”. Utilizando sorprendentes efectos para la época, Allen permite que este personaje haga presencia en momentos históricos, en un palco al lado de Hitler, por ejemplo. Para reforzar la apariencia de documental, Allen apela al novedoso recurso de entrevistar a destacados personajes públicos como la escritora Susan Sontag, el psicoanalista Bruno Bettelheim y conocidos periodistas asociados con el magnate de la prensa William R. Hearst, quienes, en calidad de supuestos testigos del acontecimiento, expresan sus conceptos sobre tan extraño individuo. Personaje central en esta historia es la psicoanalista Eudora Fletcher, interpretada por Mia Farrow, su esposa por entonces. La doctora Fletcher es una profesional ambiciosa que ve en el caso Zelig una magnífica oportunidad de darse a conocer. Ella se aplica a estudiar el estado mental de su paciente y concluye que es un caso de extrema inseguridad, un hombre que desde niño busca ser aceptado y amado por los demás; de ahí que adopte en cada caso una apariencia que no lo haga “diferente”, que no lo convierta en el “otro” y lo separe de su interlocutor. Con el paso de los días, la relación psicoanalista-paciente se va transformando para terminar en un apasionado romance. Hasta ahí esta loca historia de metamorfosis humana, a través de la cual percibimos un Woody Alllen más maduro, que no abandona su humor característico, pero que consolida una voz propia.

Allen, con su sarcástico humor, nos entrega aquí un abanico de críticas a diferentes estamentos de la sociedad: el apetito voraz de los medios de comunicación por todo hecho escandaloso, por la novedad, por la desmesura para evaluar la justa dimensión de la noticia; el supuesto director de un periódico confiesa con desparpajo, que el escándalo es lucrativo, que el público está ávido de novedades y se frota con placer las manos al contar que todos los ejemplares de su periódico fueron vendidos. Los médicos aparecen ofreciendo entrevistas aquí y allá, manifestando que tienen la situación bajo control, entregando opiniones cuando realmente no tienen idea de lo que sucede a este hombre a quien han convertido en conejillo de indias; admiten inclusive haber experimentado en él drogas clasificadas como “peligrosas”. La misma doctora Fletcher confiesa que inicialmente, el paciente sólo le interesó como una oportunidad de catapultarse a la fama.

Todos en algún momento somos “camaleones” ocultando, o matizando nuestros sentimientos o nuestra opinión para ser aceptados por los demás; en ese aspecto, igual que Zelig, terminamos siendo manipulados. Muy conectado con la independencia de nuestra posición frente a la sociedad, está el problema de la identidad. No somos seres totalmente compactos, monolíticos; somos seres dubitativos, escindidos, que luchamos por descifrar nuestra identidad.

Preguntas como qué es ser una persona “normal” surgieron a lo largo de la conversación posterior a la proyección, ya que defender esa concepción de identidad que nos hayamos construido, también nos trae problemas, porque al ser diferente, al pensar diferente, al enfrentar el mundo de otra forma, nos convertimos en seres incómodos para muchos, terminando condenados al ostracismo.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA

Sábado 1 de agosto de 2009, Hora: 5:00 pm.

Ciclo: “Woody Allen, comedias y tragedias”

 

eldormilon

Tras permanecer 200 años en hibernación, Miles Monroe, clarinetista y propietario de una tienda de comida sana, despierta en el año 2174 en una América regida por un estado policial que vigila día y noche a todos sus ciudadanos. A pesar de su carácter abiertamente cobarde, Miles se une a la resistencia con el objeto de detener el proyecto que pretende clonar al `Jefazo` y perpetuar su dictadura.

 

Director: Woody Allen – 1973 - Duración: 1 h 28 min.

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751

Sesión del 26 de septiembre del 2009.

TITULO: SEPTIEMBRE

DIRECTOR: WOODY ALLEN

PAIS: USA

AÑO: 1987

DURACIÓN: 1h-22 min.

Un septiembre de no importa qué año; una casa de campo en Nueva Inglaterra y una serie de personajes cercanos que se han dado cita allí para pasar los últimos días del verano. La casa familiar que va a ser vendida, dejando atrás un pasado de recuerdos dolorosos. Repentinamente, verdades que habían permanecido sumergidas, irrumpen haciendo daño a todos. Una película de Woody Allen en donde nuevamente rinde tributo a su maestro Ingmar Bergman. Si “Interiores” nos recordaba “Gritos y susurros”, aquí es inevitable volver sobre las escenas de “Sonata de Otoño”.

Lane (Mía Farrow) ha recibido en casa este verano a Diane, su madre, una mujer inestable y aficionada al alcohol; las dos comparten una dolorosa experiencia en el pasado que tiene que ver con el asesinato del amante de la madre y un intento de suicidio de la hija, experiencias éstas que han hecho trágica esa relación madre-hija y que han dejado cicatrices imposibles de sanar. Coinciden también allí, en aquel septiembre, Stephanie, la mejor amiga de Lane, quien ha dejado en casa esposo y tres hijos, para acompañar a Lane por algunos días; están también Howard, vecino y enamorado de Lane, Peter, joven novelista de quien Lane está enamorada pero quien a su vez está enamorado de Stephanie. Completa el grupo, Lloyd, es actual esposo de Diane.

Cuando el verano está terminando y todos se aprestan a partir, estalla la tormenta. La madre insiste -contrariando el deseo de Lane- en no vender la antigua casa paterna para quedarse a vivir allí; en la discusión por esta decisión afloran los sentimientos que Lane siempre ha guardado hacia su madre, la sensación de que nunca la quiso, el resentimiento de haber tenido que inculparse injustamente , en su condición de menor de edad, por el asesinato del amante de su madre para salvarla a ella, la verdadera autora del crimen. Por otra parte, el amor de Peter por Stephanie es descubierto, agregando un nuevo dolor a Lane

Los asistentes estuvieron de acuerdo en que se trata de una densa película en la que cada personaje arrastra ilusiones, fracasos, miedos, inseguridades y sobre todo, una profunda soledad; algunos cargan sobre sí el peso de un pasado del que no logran liberarse pero al que tienen que confrontar para, sanados de viejas heridas, reemprender su camino. El tiempo trascurrido y vivido quizás de manera equivocada, no es óbice para que estos seres se reinventen y forjen nuevos proyectos.

La aparición del sentimiento amoroso como algo que escapa al discernimiento juicioso, más bien como algo totalmente espontáneo, irracional, inexplicable, es algo evidente en la película; los personajes son víctimas de sus sentimientos afectivos dirigidos hacia las personas equivocadas, situación de la que son conscientes pero que no pueden evitar. En ocasión hay también algo de azaroso en el nacimiento del amor y el ejemplo es el amor entre la madre y su actual esposo: todo comenzó porque ella quiso tomar el mismo taxi en el que viajaba aquel hombre.

Finalmente, surgió el planteamiento de que la vida de los seres humanos es un constante ejercicio de ensayo, error y nuevo ensayo. Un agobiador destino sí, pero a su vez, el reto que la hace la más fascinante de la aventuras que pueda enfrentar el ser humano.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación cultural ESTANISLAO ZULETA

Sábado 29 de agosto de 2009, Hora: 5:00 pm.

Ciclo: “Woody Allen, comedias y tragedias”

zelig

Zelig es una comedia en la que se entremezcla el humor característico del director, su pasión por el jazz y sus obsesiones (el sexo, la psicología, la identidad, la sociedad). Tratada como un falso documental, la película ha sido reconocida por la crítica por sus innovaciones técnicas e interpretativas. Temáticamente intrincado, técnicamente complejo y lleno de algunos de los efectos especiales más asombrosos para la época de su producción.

Director: Woody Allen – 1983 - Duración: 1 h 16 min.

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751

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EL DORMILÓN, Agosto 1 de 2009

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INTERIORES, Agosto 15 de 2009


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ZELIG, Agosto 29 de 2009


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LA ROSA PÚRPURA DEL CAIRO, Septiembre 12 de 2009


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SEPTIEMBRE, Septiembre 26 de 2009


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EL SUEÑO DE CASSANDRA, Octubre 24 de 2009