Ciclo "Tres mujeres en la posguerra alemana"

Ciclo Fassbinder, tres mujeres en la posguerra alemana

La angustia corroe el alma

(Todos nos llamamos Ali)

Febrero 20 de 2010

elmatrimoniodemariabraun1
 
El matrimonio de María Braun, Marzo 6 de 2010
lola1 - fassbinder
Lola, Marzo 20 de 2010
la ansiedad de veronika voss
La ansiedad de Verónika Voss, Abril 17 de 2010
 

CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 17 de abril del 2010

TITULO: LA ANSIEDAD DE VERONIKA VOSS

DIRECTOR: RAINER WERNER FASSBINDER

PAIS: ALEMANIA

AÑO: 1982

DURACIÓN: 1h-45 min.

La ansiedad de Veronika Voss, ambientada en la década de los cincuenta, a 10 años de la finalización de la era hitleriana, es la historia de una actriz que ha tenido un relativo éxito durante los años del Führer pero que en la nueva sociedad ha sido relegada al olvido; es una vaga alusión a la vida de la actriz Sybille Schmitz, consentida por el nazismo y que luego de la caída del régimen no soporta su propio declive y muere en 1955, a los 46 años, por una sobredosis de heroína.

Veronika es una actriz que vive anclada en un pasado de supuestos éxitos y reconocimientos y lucha contra su presente marcado por la invisibilidad frente al público y a los productores de cine. Soporta su angustia gracias a las dosis de morfina que le suministra la doctora Marianne, una mujer que aprovechándose de las tragedias de sus pacientes, los convierte en dependientes de la droga para luego apoderarse de sus bienes. Igual situación vive el anciano Treibel, sobreviviente de un campo de concentración y quien llega al mismo consultorio en busca de ayuda para sobrellevar las heridas que le dejó esa dolorosa experiencia. A cambio, va entregando los objetos de valor que posee en su tienda de antigüedades. Cuando la doctora se niega a continuar suministrándole la dosis el anticuario se suicida junto a su esposa.

Una noche, bajo una fuerte lluvia, el periodista deportivo Robert Khron, conoce a Veronika y se siente atraído por esa enigmática mujer por lo que empieza a indagar en su vida; Poco a poco, desentraña su pasado pero descubre también su presente. Tratando de ayudarla, consigue que Henriette, su novia, se haga pasar por una adicta que recurre a la doctora Marianne en busca de ayuda, pero cuando tiene en sus manos la prueba de la inmoral conducta de la doctora es descubierta y asesinada. Intuyendo que Veronika se ha convertido en un peligro, la médica planea su muerte y tras una cena en homenaje a la actriz le suspende el suministro de morfina dejándole a mano varios frascos de somníferos a los cuales recurre la mujer en medio de la consecuente crisis dando fin a su existencia.

Khron, aunque está seguro de la culpabilidad de la doctora, es también consciente de la inutilidad de una denuncia a la policía dada la complicidad de varios funcionarios que la rodean y retorna a su periódico para sumergirse nuevamente en la indiferencia, arma con la que enfrenta su monótona cotidianidad. El gesto de arrojar la cinta que lleva como símbolo de su luto por la muerte de Veronika, denota su convencimiento de que nada podrá contra la impunidad y la corrupción reinantes.

Rosel Zech es la actriz que encarna a la protagonista y con una magnífica actuación transmite el drama de una mujer enfrentada a la nueva Alemania e incapaz de adaptarse pues insiste en aferrarse al pasado en contravía con aquella sociedad empeñada en avanzar a cualquier precio y dejar atrás su incómoda historia. Veronika es desbordada por un presente frenético, contagiado del capitalismo que ha invadido el país y que impone el “todo se vale”; el ímpetu de los triunfadores en esta nueva era la arrolla y sólo le resta crearse un mundo fantasioso como refugio. “Soy una actriz que quiere representar a una mujer que quiere seducir a un hombre débil”, dice ella. Sintetizando así ese mundo irreal de la permanente representación en que se ha convertido su vida. Trata desesperadamente de unirse al tren de los ganadores pero la suerte está echada y ella está destinada al bando de los derrotados; en el mundo de los victoriosos no hay lugar para la nostalgia y la nostalgia es su compañera permanente; vive del recuerdo de los escenarios y sus luces y de ahí esa obsesión por las luces fuertes y su rechazo a la oscuridad porque parece recordarle el mundo de sombras en el que vive sumida; La excesiva iluminación que utiliza Fassbinder en algunas escenas de la película nos evoca el resplandor y los destellos que acompañan a los famosos y que la actriz busca recuperar.

Historia cargada de dolor y que reproduce la condición humana: la generosidad representada en la decisión del periodista para ayudar a Veronika, pero también la miseria, la codicia sin freno, la ambición de poder, la indiferencia, la tolerancia frente a la corrupción reinante. De cómo el poder puede decidir la vida de un individuo: bajo el régimen anterior, Veronika había participado de ese poder al ser acogida por él y la fortuna parecía sonreírle pero una vez el poder se desplaza a otros, empieza su caída. El torbellino de “la reconstrucción” y el afán de progreso se lleva por delante lo que encuentra a su paso, dejando tendidos en el camino a quienes tratan de resistir. Son seres que no logran significar sus vidas y que buscan algo para llenar el vacío que los atormenta: la aventura de un amor incierto, las riquezas, los aplausos, la fama, un trabajo que aunque mediocre actúe como un sedante que los desconecte de la realidad y de esta manera les impida pensar. “Yo bebo para desconectarme y tú bebes para conectarte” decía a la actriz su exmarido. También estaba la droga y los que obtenían jugosos resultados de ese negocio a costa de la destrucción de otras vidas.

Como hacía notar un asistente, la muerte no es noticia para un mundo que sólo quiere saber de triunfos e ignorar las derrotas; por eso el periodista rechaza escribir una nota sobre la muerte de la actriz pues a nadie le interesaría.

Otro aspecto planteado en la película es la relación médico-paciente; en estos tiempos, el médico se ha convertido en sanador no sólo del cuerpo sino también del espíritu y a él acuden los atribulados desnudando cuerpo y alma. Esa necesidad de ser aliviados ha encontrado también personas como la doctora Marianne, que han perdido el sentido ético de su misión y buscan solamente el lucro personal.

Con esta dramática película hemos cerrado la trilogía realizada por Fassbinder sobre mujeres en la posguerra alemana y de la cual ya habíamos visto El matrimonio de Maria Braun y Lola.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Sábado 20 de Marzo de 2010, Hora: 5:00 pm.

CICLO: Fassbinder: Tres mujeres en la Alemania de la posguerra.

LOLA

lola1 - fassbinder

A finales de los años 50, mientras Alemania está en plena reconstrucción, el funcionario Von Bohm llega a Coburg, una pequeña ciudad donde se instala como director de Obras Públicas. Allí se enamora de Lola, la cantante y prostituta más famosa de la ciudad, a la que él conoce con el nombre de Marie-Louise, y de la que desconoce su doble vida. El eje de la película gira en torno a la doble moral y a la relación de amor, deseo, engaño y crueldad de sus protagonistas. Pero además el drama está sujeto a las variaciones del color como elemento protagónico.

Director: Rainer Werner Fassbinder – 1981 - Duración: 1 hora 50 min

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751

CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 20 de febrero del 2010

TITULO: LA ANGUSTIA CORROE EL ALMA (TODOS NOS LLAMAMOS ALI)

DIRECTOR: RAINER WERNER FASSBINDER

PAIS: ALEMANIA

AÑO: 1974

DURACIÓN: 1h-33 min.

Reanudamos en el 2010 nuestro habitual espacio de “Cine en Conversación” y como abrebocas para el ciclo “Fassbinder, tres mujeres en la posguerra alemana”, con una película de uno de los mejores directores de cine que ha dado Alemania: Rainer Werner Fassbinder, nacido en 1945, en un pequeño poblado de Baviera y muerto en Munich en 1982. Desde niño inició su contacto con el teatro pues su madre era actriz y fue ella misma quien le animó a continuar idéntica senda; muy joven conoció a Hanna Schygulla, quien asistía a la misma escuela de teatro y con quien fundara, en 1968, un movimiento teatral llamado el “Antiteatro” que evidenciaba la influencia de Bertold Brecht; años más tarde, Hanna se convirtió en la protagonista de varias de sus cintas. Fassbinder hizo parte de un grupo de cineastas considerados gestores del nuevo cine alemán. Además de director de teatro y televisión, fue actor en esos géneros, productor y escritor y colaboró en la música de algunas de sus películas; desarrolló una febril actividad que lo llevaba en ocasiones, a filmar hasta cinco largometrajes al año mientras trabajaba paralelamente para la televisión alemana o el teatro. Ese mismo vértigo lo trasladó a su vida privada, donde el alcohol y la drogas lo mantenían al límite de su propia resistencia y lo llevaron finalmente a una muerte prematura a la edad de 37 años.

Temas como la soledad, el miedo, la angustia, la búsqueda de la propia identidad, la marginalidad derivada de los prejuicios de una sociedad racista, las tragedias de una Alemania en ruinas después de la segunda guerra mundial y la penosa reconstrucción a que se vio abocado ese país son algunos de los temas de su producción. Muchos críticos ven en sus películas trazas del expresionismo alemán por el cuidado en la construcción de las imágenes para lograr un determinado impacto en el espectador.

Aunque toma elementos del melodrama hollywoodense su cine es más elaborado, explora en las honduras del alma, en las pasiones, deseos y angustias de los seres humanos. Pero también llevó a la pantalla diversas obras literarias como Effi Brast del escritor Theodor Fantone, obra que muchos consideran la Madame Bovary alemana, o Berlín Alexanderplatz, novela de Alfred Döblin que retrata la crisis social y moral de la Alemania pre-nazi.

La angustia corroe el alma o Todos nos llamamos Alí, como fue traducida para el público español, es una cinta realizada en 15 días en septiembre de 1973 y que lo dio a conocer internacionalmente pues hasta entonces su producción en cine y televisión se había limitado al ámbito doméstico. Inspirado en el melodrama “Sólo el cielo lo sabe” del norteamericano Douglas Sirk, cuenta la historia del encuentro de dos soledades: la de una mujer otoñal, Emmi, viuda, con unos hijos que no tienen tiempo para visitarla, y un joven inmigrante marroquí, que soporta la soledad derivada del desarraigo cultural que le hace perder hasta su identidad (“para los alemanes, todos nos llamamos Alí” dice él con cierta ironía) y de la discriminación de un pueblo racista para quien los árabes valen menos que un perro. El azar hace que se conozcan en un bar, en donde Emmi, ha entrado para resguardarse de la lluvia; allí conoce a Alí; entablan un diálogo en donde emergen sus angustias, sus soledades, sus incertidumbres; la desesperanza es la constante en su cotidianidad, desesperanza que tratan de ahogar sumergiéndose en sus trabajos hasta extenuarse.

¿Es amor lo que nace entre estos dos seres? ¿ó es sólo el aferrarse como un náufrago a una posible tabla de salvación, para no hundirse en la desesperación? Más parece esto último, aunque ellos no lo perciban así; la necesidad de un otro que los reconozca en su condición humana, que les conceda la dignidad que merecen. Lo cierto es que Emmi y su joven marroquí se casan a pesar de la oposición y la burlas de los hijos de ella; así inician una difícil vida como pareja, enfrentando los prejuicios que suscita su desigual unión entre familiares y vecinos; la situación cambia inesperadamente al regresar los esposos de un período de vacaciones; aquellos que los rechazaban con hostilidad y que les escupían todo su odio a la cara, descubren que los necesitan: el tendero que se ha burlado de “Alí” fingiendo no entender lo que desea comprar y que prácticamente lo ha echado fuera, ahora los invita a visitar su establecimiento ante los consejos de su esposa que los ve como unos prometedores clientes. Las vecinas, necesitadas de un hombre que ayude en el acarreo de algunos muebles, los tratan con fingido respeto. Sin embargo, la atmósfera tensa que los rodea es superior a la resistencia de “Alí”, quien siente nostalgia por su tierra; añora el Cuz-Cuz que comía al otro lado del Mediterráneo; luego de una discusión con su esposa, escapa al bar que frecuentaba con sus coterráneos y tiene una aventura con Bárbara, la chica que atiende al mostrador. Se suceden algunas escenas dramáticas como aquella en la que él, junto con sus compañeros de taller, se mofa de Emmi quien ha ido a invitarlo a que regrese al hogar, o cuando, al reencontrarse en el bar en donde se conocieron, “Alí” la invita nuevamente a bailar y súbitamente cae al suelo víctima de fuertes dolores. En la escena final, vemos al marroquí en su lecho del hospital, acompañado de su esposa, mientras el médico sentencia: “se salvará pero retornará pronto, como todos los de su condición, víctimas de la llamada “úlcera del inmigrante””, que es sólo la consecuencia de la permanente tensión a la que los somete una sociedad alemana imbuida de prejuicios racistas y que los mantiene en condición de marginados.

La película, como lo reconocieron los asistentes, tiene gran calidad artística; mediante el acertado uso de silencios, desenfoques y primeros planos, se crea esa atmósfera dramática que rodea la historia; dos seres pero también, dos cuerpos, el uno que se marchita, el otro en plena lozanía, que comparten una necesidad común a todos: la de ser reconocidos, la de recibir y dar afecto; señalaron cómo Fassbinder logra transmitir la tensión que genera desde su inicio, la relación de estos dos seres solitarios; Al inicio de la película, cuando Emmi entra desprevenidamente al bar para escapar de la lluvia y se da el encuentro de estos personajes, todas las miradas de los asistentes recaen sobre ella; esa tensión expresada a través de las miradas que se sostienen y que parecen interminables, se repite en varias ocasiones, como cuando ellos, solitarios ocupantes de una mesa en un restaurante, son observados inquisitivamente por los presentes. En opinión de varios de los asistentes, esa tensión hace crisis y la relación empieza a deteriorarse, cuando la pareja, que siempre ha enfrentado el rechazo de sus vecinos con una altivez que les confería dignidad, acepta las falsas muestras de simpatía que les prodigan quienes semanas antes los despreciaban; cuando la tensión externa cesa, emerge la tensión entre ellos.

Hubo un reconocimiento a la seriedad con la que se aborda el tema por parte del director; no hay sensiblería ni maniqueísmo en el tratamiento del tema racista; Como detalle anecdótico se debe señalar que el director encarna en la película al yerno de Emmi, quien no escapa al sentimiento de rechazo hacia los extranjeros. En el aspecto formal de la película, las tomas de cámara, a cierta distancia de los personajes y a través de las barandas de una escalera, o de los marcos de las puertas, ayudan a crear esa imagen de aislamiento en que se encuentran los personajes. Al final no sabemos si la pareja logrará salvar su relación; queda abierta la pregunta por el mañana para ellos; sólo es claro que les espera un difícil camino sembrado por la incomprensión y las posiciones irracionales y egoístas de una sociedad excluyente.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

la ansiedad de veronika voss

Fecha: Sábado 17 de abril de 2010.

Hora: 5:00 pm.

Lugar: Sede de la corporación

Calle 49B #64B-96, Inter 301 Medellín

CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 6 de marzo del 2010

TITULO: EL MATRIMONIO DE MARIA BRAUN

DIRECTOR: RAINER WERNER FASSBINDER

PAIS: ALEMANIA

AÑO: 1978

DURACIÓN: 2 horas

Segunda película del director alemán a la que asistimos y primera del “mini-ciclo” programado “Fassbinder, tres mujeres en la posguerra”. La historia de María Braun, una mujer que se casa, en medio de un feroz bombardeo sobre Berlín, con su novio Hermann, oficial del ejército alemán y quien debe regresar al día siguiente al frente. Desde las primeras escenas, el director nos sumerge en el horror de la guerra; los títulos en tinta roja al iniciar la película, parecen salpicarnos de esa orgía de sangre que vivía Alemania; la imagen de los recién casados tendidos en la calle junto al notario y urgiendo a éste para que firme la correspondiente acta de boda es dramática, así nos arranque una sonrisa; las edificaciones que caen a pedazos bajo el fuego de los aliados nos transporta al fragor de los combates.

A partir de ese momento vemos a María cuya vida transcurre entre la estación de los trenes que traen a los soldados enfermos, tratando de conocer la suerte de su marido, y los lugares donde el mercado negro ofrece cualquier trozo de pan para medio sobrevivir en medio de las privaciones de lo más básico. Termina la guerra y cierto día regresa el cuñado quien le comunica que su esposo murió en combate. A partir de ahí, truncada la ilusión de compartir su vida con el hombre que amaba y al que esperaba, sin ninguna esperanza, se dedica a trabajar en un bar frecuentado por los soldados americanos que ocupan Alemania; allí entabla relación con un oficial americano negro pero cierto día, inesperadamente, aparece Hermann en su habitación mientras yacen los dos en la cama; tras un forcejeo entre los dos hombres, María mata al soldado pero Hermann se inculpa por el delito y va a prisión para purgar una larga condena.

María se entrega con pasión al propósito de prosperar económicamente para corresponder al sacrificio hecho por su marido; conoce a un próspero textilero, Oswald, con quien inicia una relación amorosa y pasa a trabajar en su fábrica. Rápidamente, se convierte en una mujer rica, poderosa y con una gran influencia en la empresa y sobre el propietario; mientras acumula dinero y poder, espera a su marido en silencio. Para su desconcierto, cuando éste cumple la condena se marcha al Canadá sin dar ninguna explicación. María destrozada por el dolor de la misteriosa huída de su marido, se convierte entonces en una mujer fría y terriblemente despótica. A la muerte de Oswald, con quien había compartido los últimos años, Hermann regresa y es con motivo de la lectura del testamento del empresario, que ella descubre la verdad: había sido víctima de una vulgar transacción financiera: este hombre, conocedor de que una enfermedad mortal sólo le dejaría unos pocos años de vida, había ofrecido a su esposo la mitad de su fortuna si le permitía vivir hasta su muerte con María. La mujer, profundamente herida por lo que considera una traición, deja abierta la llave del gas y la casa vuela en pedazos con la pareja.

Los críticos han visto en esta película una metáfora de la descomposición y del estado de postración moral en que quedó sumida Alemania después de la guerra y su posterior lucha por recuperar, a toda costa, su anterior influencia política y la prosperidad económica . El sangriento conflicto cambió la vida, no sólo de toda una nación sino también de cada uno de sus habitantes; su dureza e inclemencia no dejó espacio para los sentimientos; fue como si hubiera asesinado el alma de sus gentes; como si endurecer el espíritu fuese requisito indispensable para sobrevivir y rehacer sus vidas sobre las ruinas y los cadáveres de millones de seres dejados en el campo de batalla. María es una mujer inteligente, valiente, ambiciosa pero sobre todo, de una gran fuerza como para emerger de los escombros y alcanzar poder y prosperidad económica pero debe pagar a la postre con su propia felicidad; tal será el costo de derrotar el fantasma de la guerra.

La dureza de aquellos años es retratada crudamente en la película: las imágenes de los combatientes que regresan del frente heridos, mutilados, con la mirada perdida como quien no percibe ya un horizonte en su vida; La frase que con tristeza dice María: “en una mala época para los sentimientos y yo lo prefiero así” expresa una suerte de nihilismo que se ha apoderado de la sociedad; Un país llamado “locura” dice Oswald refiriéndose a Alemania; María quien con su hermana regresa una y otra vez a las ruinas de la escuela donde pasaron horas felices en su niñez, pareciera tratar de rescatar un pasado que no volverá; La guerra es en el fondo, coprotagonista de esta película, porque es evidente su poder de alterar la vida de todos los individuos, la capacidad que tiene de robarles la esperanza y sus sueños; porque no deja lugar para sentimientos nobles, porque trasforma al hombre y hace visible lo más oscuro de su naturaleza. Sin embargo, los medios que se utilizan para alcanzar determinados fines, así sean impostergables, como la vida y la subsistencia, no quedan impunes y tendrán siempre consecuencias; se plantea aquí un problema ético sobre los medios y los fines; surgen preguntas como: ¿fue el amor un fin?, ¿ó fue solo un medio? Pero además, es justo para quien ama, centrar toda la razón de su vida en una persona?

El tortuoso proceso de reconstrucción de Alemania parece estar significado en María. Los personajes y sus vidas están atravesados por la guerra y Fassbinder nos los presenta sin estigmatizarlos como malvados, fueron sólo víctimas de las circunstancias; Bajo la dureza de la guerra no había lugar para el amor de Hermann y María, ni para una vida nueva, como parece indicar su decisión de abortar el hijo que espera del oficial americano. Especial significado tiene la casa familiar, un refugio que, aunque amenazado por los bombardeos, congrega a los miembros de una familia que lucha por mantenerse unida, incluyendo al abuelo que un su senil abstracción asiste como ausente a lo que ocurre a su alrededor.

La película despliega además toda la fuerza de la que es capaz una mujer; su voluntad y la utilización de la belleza como medio para lograr lo que se ambiciona. Y finalmente, no se puede ignorar el sacrificio de Hermann al inculparse por un crimen que no cometió para salvar a María; un acto de amor que parece asegurarnos que, aún en las condiciones más oprobiosas, el ser humano es capaz de realizar los actos más nobles.


BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA.

La angustia corroe el alma

(Todos nos llamamos Ali)

Febrero 20 de 2010

elmatrimoniodemariabraun1
 
El matrimonio de María Braun, Marzo 6 de 2010
lola1 - fassbinder
Lola, Marzo 20 de 2010
la ansiedad de veronika voss
La ansiedad de Verónika Voss, Abril 17 de 2010
 

CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 20 de marzo del 2010

TITULO: LOLA

DIRECTOR: RAINER WERNER FASSBINDER

PAIS: ALEMANIA

AÑO: 1981

DURACIÓN: 1h-50 min.

Es el año de 1957; a una ciudad de la provincia alemana, ha llegado el ingeniero Bohm para ocupar la Jefatura municipal de Urbanismo; oriundo de Prusia, goza del prestigio de ser un hombre probo. Su propósito, desarrollar una labor honesta y contribuir a la reconstrucción de la ciudad convertida en ruinas por la guerra. “Asegurar el progreso del progreso” es su lema que coincide con el de todo el país en ese momento. Esslim, su ayudante, un hombre idealista pero pusilánime, le pone en antecedentes sobre Schuckert, dueño de la más poderosa constructora y quien ha hecho una fortuna en la posguerra por medios no muy santos.

Schuckert es dueño además de Villa Fink, un lujoso burdel frecuentado por los personajes más importantes de la ciudad; su estrella es Lola, una ambiciosa cantante, bailarina y prostituta deseada por todos pero “propiedad” del constructor. Son éstos los personajes de la película que nos ocupó en esta ocasión, la segunda de una trilogía del director y que hemos bautizado “Fassbinder, tres mujeres en la posguerra”. Está basada en la novela El profesor Unrat del escritor Heinrich Mann, (hermano de Thomas Mann) y que ya había sido llevada al cine como “El angel azul” con la legendaria Marlene Dietrich. Fassbinder hace esta vez una versión que conserva muy poco de la obra original.

El moralista Bohm sucumbe primero ante las exigencias del poderoso constructor, y luego, ante Lola, quien se ha acercado a él como una recatada dama de aquella sociedad y a quien luego descubre, para su sorpresa, en el burdel a donde es llevado por Esslim.

La película es una feroz crítica a aquella sociedad alemana de la posguerra, años en los que, según palabras de Fassbinder casi son los más amorales que haya conocido Alemania. Naturalmente, había algo como una moral ñoña, falsa, pero en la gente se daba una resuelta amoralidad tácitamente aceptada porque la reconstrucción solo podía funcionar en la medida en que se desarrollara sin atender a las posibles pérdidas. Por tanto, para esta historia decidimos crear a un constructor que quiere ganar dinero y está en su derecho, a una chica que no sólo quiere que le paguen sino que también quiere pertenecer a la familia de los capitalistas, y a un delegado de urbanismo que rechaza los principios capitalistas simplistas por su actitud moral pero que tiene claro que la reconstrucción de Alemania no es posible sin estos principios".

Un espectador anotaba que el burdel Villa Fink es la metáfora de una ciudad dominada por la clase alta y en la que campeaba la corrupción; cada persona tenía un precio, cada deseo, el propio. El destino de la ciudad se jugaba en el burdel y lo público y lo privado allí se entremezclaban; a él concurrían todos los poderosos de la ciudad: el alcalde, el constructor, los funcionarios públicos; A ese sitio llega Bohm de la mano de su ayudante quien se empeña en enseñarle la ciudad y allí descubre el oscuro secreto de la mujer que ama y con la cual sólo había sostenido unas pocas conversaciones en la pequeña iglesia de la localidad; esa mujer es Lola, la prostituta que hace las delicias de los asistentes.

Como dijo alguien entre el público, la película bien podría llamarse “Las reglas del juego” en alusión a aquella célebre película de Jean Renoir; existía algo así como un acuerdo secreto para no importunar a nadie y permitir que cada uno sacara el mejor partido de todas las oportunidades que brindaba el momento; todos comprendían que se necesitaban unos a otros; las reglas del juego establecían que cualquier freno aplicado a las ambiciones personales retardaría “el progreso de la ciudad” ; además, un postulado expresado por el constructor tranquilizaba sus conciencias: “ si unos pocos se enriquecen, los pobres también tendrán un poco más”. Aquí todos se asocian para que cada cual consiga su fin y todos luchan por acomodarse entre los poderosos de la ciudad; Lola, ambiciosa, de fuerte carácter, logra introducirse en la esfera social de los burgueses merced a su boda con el funcionario Bohm; ella es el precio que ha tenido que pagar Schuckert a cambio de que el Jefe de Urbanismo no interfiera en sus prácticas para obtener los jugosos contratos que debía autorizar el funcionario. Pasada la tormenta inicial de los enfrentamientos entre el constructor y el jefe de Urbanismo, de la confrontación entre éste y Lola, quien finalmente ha logrado hacerse su esposa, el equilibrio retorna a los círculos de poder de la ciudad y cada cual vuelve a lo suyo.

La película desnuda crudamente las profundas grietas que subyacen entonces en la política, en la familia, en lo individual y que tienen que ver con el resquebrajamiento generalizado de la moral. Interesante el papel que juegan las tonalidades en la pantalla y que contribuyen a crear la atmósfera buscada por Fassbinder: el rojo fuerte inunda la escena cuando Lola está presente: es el rojo de la lujuria, de la pasión, pero también de la ira, de la férrea voluntad por adquirir poder; el azul que suaviza, el de la moderación pero también de la tristeza, el azul de Prusia, rodea la figura de Bohm.

La mirada que Fassbinder nos entrega sobre el llamado “milagro económico” alemán, permite ver esa realidad en sus verdaderas dimensiones; fue una recuperación vertiginosa pero a un altísimo costo: el de la reversión de los valores éticos; es el tiempo del individuo que en voz alta pregona una rígida moral en tanto que, interiormente, sólo atiende los dictados egoístas del capitalismo pragmático que se imponía. El idealismo había quedado relegado a posiciones secundarias, igual que su representante en la película, Esslim, aquel opaco ayudante de la Jefatura de Urbanismo.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

CINE EN CONVERSACIÓN

Sábado 6 de Marzo de 2010, Hora: 5:00 pm.

EL MATRIMONIO DE MARÍA BRAUN

elmatrimoniodemariabraun1

María contrae matrimonio con Hermann Braun en los catastróficos últimos días de la segunda guerra mundial; después de una noche de luna de miel, su esposo regresa al frente de combate en Rusia y pasado el tiempo de una larga espera es reportado como muerto. María devastada pero valiente usa su inteligencia y encantos para prosperar en medio de las ruinas de la posguerra, en ese periodo denominado “el milagro económico alemán”.

Director: Rainer Werner Fassbinder – 1978 - Duración: 2 horas.

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751