Presentando la maleta de películas

CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 29 de mayo del 2010

TITULO: MACHUCA

DIRECTOR: ANDRES WOOD

PAIS: CHILE

AÑO: 2004

DURACIÓN: 2h-1 min.

Machuca fue la segunda proyección escogida en este mini-ciclo “Presentando la maleta de películas” que precederá al ciclo "Cine en conversación – Una exploración ética de la vida cotidiana", programa que desarrollaremos a partir del próximo 19 de junio, auspiciado por el PAN (Plan audiovisual colombiano) y el Ministerio de Cultura, dentro de la convocatoria abierta por esas instituciones para la formación de públicos en la apreciación de cine.

Sus protagonistas son dos chicos pre-adolescentes, Gonzalo Infante y Pedro Machuca, pertenecientes a diferentes clases sociales de Santiago de Chile; está inspirada en un hecho real y su director rinde tributo de reconocimiento al sacerdote jesuita Gerardo Whelan; transcurre el año de 1973 en las postrimerías de la presidencia de Salvador Allende; el país atraviesa una situación política y económica cada vez más asfixiante; el padre McEnroe rector del exclusivo Saint Patrick Institute de la capital chilena, está empeñado en un experimento que no deja de ser interesante a pesar de los múltiples obstáculos por vencer: integrar en su colegio dos clases sociales diferentes para adelantar un ejercicio pedagógico de respeto al otro, y es así como varios niños provenientes de una barriada de invasión en Santiago, son invitados a compartir las clases, sin ningún costo, con los alumnos de ese colegio. Sobrevienen las consecuentes tensiones ante el encuentro de dos maneras tan diversas de enfrentar y habitar el mundo, de seres que llevan a cuestas historias tan diferentes pero que sin embargo comparten aspectos de la cotidianidad común a los niños de cualquier clase social como los primeros enamoramientos, las disputas familiares, su afición al deporte, etc.; a pesar de esas dificultades, nace una amistad entre Gonzalo, perteneciente a una familia adinerada y Pedro Machuca, uno de los niños invitados; esa amistad al final se malogra debido a las circunstancias históricas que se estaban presentando en Chile.

En términos generales puede decirse que el director no emplea estereotipos para caracterizar sus personajes; sin embargo, la primera imagen que se nos presenta del sector en donde vive Pedro Machuca nos muestra una comunidad alegremente volcada al trabajo colectivo; sin embargo, en las posteriores visitas que Gonzalo hace a la casa de su amigo, ya no se ven las gentes en la misma actitud.

La película dio lugar a una nutrida discusión; la amistad ocupa un primer plano: a pesar de las dificultades naturales de un encuentro con lo diverso, ambos logran aproximarse en un ejercicio de exploración y aceptación del otro y de su entorno social; fue un encuentro enriquecedor para los dos chicos; Gonzalo disfruta de la novedad que representa para él acompañar a los vecinos de Pedro en sus manifestaciones de apoyo al gobierno socialista en vísperas del sangriento golpe de estado; éste último descubre asombrado el mundo de su amigo adinerado, tan diferente al suyo pero en donde hay elementos que los acercan, por ejemplo, la mutua afición por un héroe de leyenda: “el llanero solitario”; gran controversia creó entre los asistentes la actitud de Gonzalo cuando es testigo de la violenta reacción del ejército ante la protesta que adelantaban las gentes del barrio que habita Pedro Machuca, y durante las cuales, Gonzalo al ver amenazada su integridad por la acción de los militares, niega con vehemencia su pertenencia a esa barriada y llama la atención sobre sus ropas costosas para convencerlos de que es extraño a los desórdenes, ante la mirada acusatoria y decepcionada de Machuca.

La polarización que genera el experimento entre los padres de familia, es otro aspecto interesante; algunos de ellos exaltados, acusan al sacerdote McEnroe de poner en peligro a sus hijos por acercarlos a niños de tan diferentes condiciones sociales; la madre de Gonzalo interpela al padre McEnroe: “¿cómo se le ocurre mezclar peras con manzanas”? Otros como su esposo, aunque no están de acuerdo con el rechazo total a esa integración, guardan un cómplice silencio.

Los dos mundos que nos presenta la película tienen por un lado profundas diferencias pero comparten otras: un mundo aparentemente ordenado, pulcro, controlado, se insinúa ya en los carteles que se leen en el colegio: “no salpicar”, “no correr”...; el mundo de Machuca por el contrario, es desordenado, abierto, espontáneo, y la preocupación primordial es obtener el sustento diario; pero de otra parte, los hogares de Gonzalo y Pedro son escenario de conflictos familiares similares en donde la violencia física o verbal no está ausente. La relación tensa entre los padres de Gonzalo ha hecho de él un niño solitario que por momentos, se siente extraño entre ellos. Sin embargo, hay momentos, aunque escasos, en que los padres, en ambos casos, hacen explícito su amor por sus hijos.

El incidente final, que da al traste con la amistad que había surgido entre los dos protagonistas, dio lugar a una amplia reflexión entre los asistentes, acerca de si es aplicable una responsabilidad política a Gonzalo; si podría llamarse traición su actitud defensiva; algunos respondieron afirmativamente pero otros pensaron que no es posible exigir a un niño una posición política; ellos están en una etapa de exploración, comprensión y más adelante, formación de una opinión sobre el mundo que los tocó vivir. Paralela a esta reflexión surgió la pregunta ¿cómo influirá esta experiencia cuando esos dos muchachos sean adultos?.

Finalmente, es interesante la contextualización que el director hace de la historia, inserta en el ambiente político que se vivía en 1973, con una sociedad polarizada y las permanentes manifestaciones de apoyo y rechazo al régimen de Salvador Allende y lo sucedido luego del golpe de estado del general Augusto Pinochet, con el desencadenamiento de una violencia desbordada.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

CINE EN CONVERSACIÓN

Sesión del 15 de mayo del 2010

TITULO: PROMESAS

DIRECTORES: B.Z. GOLDBERG, CARLOS BOLADO, JUSTINE SHAPIRO

PAIS: USA

AÑO: 2001

DURACIÓN: 1h-42 min.

“Presentando la maleta de películas” hemos llamado nuestras sesiones preliminares al ciclo "Cine en Conversación: una exploración ética de la vida cotidiana ", programa que desarrollaremos a partir del próximo 19 de junio, auspiciado por el PAN (Plan audiovisual colombiano) y el Ministerio de Cultura, dentro de la convocatoria abierta por esas instituciones para la formación de públicos en la apreciación de cine.

La película escogida para esta ocasión es un documental realizado por tres cineastas jóvenes de diferentes nacionalidades: B.Z, Goldberg, judío radicado en los Estados Unidos, Carlos Bolado, mejicano y Justine Shapiro de Suráfrica. Constituye éste un interesante trabajo realizado a lo largo de tres años, con siete chicos, cuatro israelíes y tres palestinos, entre los 9 y los 13 años; ellos son: Yarko y Daniel, gemelos que viven en el sector judío de Jerusalén y provienen de un hogar laico, con gran influencia del abuelo quien les confiesa, con cierta reserva, que no cree en dios. Por el contrario, Shlomo, hijo de un rabino, se prepara para suceder a su padre, estudiando con aplicación la Toráh; Moishe, quien vive en una zona ocupada por Israel es consciente del riesgo de vivir rodeado de palestinos pero se siente protegido por el ejército de su país pues “a cualquier sitio que apunten pueden alcanzar a un palestino”. Del otro lado, en el campo de refugiados de Deheishe, viven Sanabel y Faraj; ella es hija de un dirigente palestino en prisión y sin juicio desde hace años; distribuye su tiempo entre la escuela, las clases de danza y las escasas visitas que la familia logra hacer al padre cautivo. Faraj, mantiene la esperanza de que su pueblo recuperará los territorios arrebatados por el enemigo; con su abuela logra llegar al sitio que antes ocupó su aldea natal, ahora convertida en ruinas. El pequeño Mahmoud vive en la zona palestina, tras una alambrada de púas que separa los sectores palestino y judío.

Sin tomar partido, sin inducir repuestas en sus pequeños interlocutores, B:Z hace preguntas sencillas que nos van descubriendo sus opiniones sobre la realidad que les tocó vivir. Poco a poco, va emergiendo su visión del conflicto, sus opiniones frente al otro, la forma de abordar la historia de sus pueblos, heredada por siglos de padres a hijos. El periodista les hace una propuesta desmesurada dadas las circunstancias: ¿les gustaría hablar con niños del otro lado? Tras la sorpresa y rechazo iniciales, y los naturales temores de las familias, el encuentro se produce. Corre ya el año 2000 y asistimos a un último encuentro donde aquellos chicos son ya unos adolescentes con miradas en algunos casos modificadas bien sea por la esperanza, por el pesimismo o la indiferencia frente al futuro, centrados más bien en las nuevas inquietudes que los años les han traído. El trabajo se complementó con algunas imágenes de las primeras intifadas acaecidas entre 1987 y 1981 y de otros sucesos registrados en esta larga lucha.

Una nutrida discusión se presentó entre los asistentes y fueron muchos los puntos de vista discutidos; la guerra como parte integrante de la cotidianidad que le ha tocado vivir a dos generaciones desde la declaratoria del Estado de Israel en 1948 y que dio origen a uno de los mayores desplazamientos ocurridos en la era moderna cuando cerca de 750 mil palestinos fueron desalojados del territorio que habían ocupado por siglos y pasaron a la categoría de refugiados en campos creados con este fin por los países vecinos.

Nos sorprende la sólida convicción en cada uno de los niños de la justicia de su lucha; herederos de culturas milenarias con mucho de fundamentalismo, en donde no son claros los límites entre religión y política, parecen haber nacido para continuar el conflicto. Como receptores de unos postulados innegociables, no están dispuestos a ceder ni un centímetro de su tierra. Son chicos a quienes los adultos con sus errores políticos han robado la inocencia y despreocupación a que tienen derecho y los han obligado a asumir una prematura conciencia política. Les entregan un mundo no para su exploración sino ya explicado, predeterminado, con la imperiosa obligación de continuar la lucha por unos ideales. Resulta doloroso ver esos pequeños seres que piensan como adultos, odian como adultos, asumen responsabilidades políticas como si fueran adultos, pero no son adultos. Sus diálogos con el periodista, demuestran que se han apropiado muy bien de la historia elaborada por sus antepasados, bien sean judíos o palestinos. Mahmoud afirma con una dureza que nos estremece: “cuántos más judíos matemos, menos habrá”. Quizás desde muy pequeños han conciliado el sueño escuchando de sus padres, no las historias compartidas por los otros niños del mundo sobre castillos y príncipes encantados convertidos en sapos, sino sobre las luchas adelantadas por los míticos personajes del Antiguo Testamento o del Corán y una severa exhortación a continuarlas.

Pero está también el miedo, su compañero permanente; tomar el ómnibus para ir al colegio es ya un riesgo y Yarko se cuida de no tomar el No. 28 pues en esa ruta han ocurrido atentados, aunque es consciente de que igual puede ocurrir en el No. 26 que él prefiere, y una vez que lo ha abordado, recorre con su mirada a los pasajeros, tratando de descubrir un posible terrorista. Ese miedo ha permeado lo que podría considerarse el más seguro de los refugios, el hogar; el temor ha invadido el ámbito privado. Del otro lado de la geografía, los niños palestinos sufren las incomodidades diarias de los puestos de control instalados a la entrada de su sector y el temor de un ataque del ejército de Israel. En ocasiones logran liberar su pensamiento de los discursos aprendidos y piensan en el otro: uno de los gemelos israelíes acepta que los chicos del otro lado de la alambrada también sufren, no quiero matar gente, sin embargo reflexiona: “pero es él, o soy yo”.

El encuentro propuesto por el director de este documental es un experimento interesante. Con mucha honestidad promueve el encuentro buscando desatanizar la figura que cada niño tiene del otro y ayudarles a descubrir que tienen muchas cosas que los unen: el gusto por el fútbol, el placer de degustar una comida nueva, la música; inclusive entre aquellos dos que se resisten a conversar y que en lugar de liarse a puñetazos, emprenden entre tímidas sonrisas, una inofensiva competencia de eructos.

En el último encuentro entre los realizadores del documental y los pequeños protagonistas, se entremezclan la esperanza por un mejor futuro, es escepticismo frente al trabajo que puedan desarrollar los políticos con miras a un acuerdo de paz y hasta indiferencia en algunos casos, en los que las preocupaciones propias de la adolescencia han desplazado a un segundo lugar las inquietudes que los habitaban anteriormente. Pero en general, todos son conscientes de que ese acercamiento no se repetirá: lo expresan entre lágrimas en ese emotivo encuentro que marca el final de una feliz pero efímera experiencia.

Finalmente, era inevitable encontrar algunas similitudes con situaciones que vive nuestro país en cuanto a la vinculación de niños al conflicto armado y a la existencia de miles de desplazados que han debido abandonar los campos y veredas que habitaron por generaciones, o que viven en sus parcelas pero bajo la permanente amenaza de uno u otro, o de todos los bandos enfrentados.

BEATRIZ FLOREZ

Corporación Cultural ESTANISLAO ZULETA

Sábado 15 de Mayo de 2010, Hora: 5:00 pm.

PROMESAS

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Documental sobre el conflicto palestino-israelí visto a través de los testimonios, encuentros y desencuentros de varios niños de entre 9 y 13 años, que fueron filmados y puestos en contacto entre 1997 y 2000: Yarko y Daniel (mellizos israelíes que viven en Jerusalén); Faraj y Sanabel (palestinos que viven en el campo de refugiados Deheishe en la Franja Occidental); Shlomo (ultraortodoxo que vive en el barrio judío de la ciudad vieja en Jerusalén); Mahmoud (chico Palestino que vive en Jerusalén Este), y Moishe y su hermana Raheli (que viven en el asentamiento El Beit El de la Franja Occidental). En los testimonios de los niños se percibe con claridad lo complejo del problema político y social, y la eficacia con que se ha transmitido la desconfianza mutua y el odio.

Directores: Carlos Bolado, BZ. Goldberg, J. Shapiro – 2001 - Duración: 1 hora 42 min

Calle 49B 64B-96 interior 301 – Teléfono 2303751

Con el apoyo de:

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Ministerio de Cultura
República de Colombia

Sábado 29 de Mayo de 2010, Hora: 5:00 pm.

MACHUCA

machuca

La historia se desarrolla en Chile en 1973. Pedro Machuca y Gonzalo Infante, dos niños de diferentes clases sociales estudian en el mismo colegio, gracias a la idea del padre McEnroe, quien pretende acabar con las barreras sociales. A través de la mirada de los niños se muestra el clima de violencia e intolerancia que vivía el país en la última etapa del gobierno popular de Salvador Allende. Después del golpe del general Augusto Pinochet, cada niño volverá a su lugar de origen.

Machuca, producida y estrenada cuando el debate sobre el legado y la responsabilidad histórica de Pinochet aún era candente en plena transición democrática en Chile, generó polémica y tuvo un saludable impacto en la agenda pública de su país. Logró además bastante acogida en festivales y fue vendido para su exhibición en 12 países.

Director: Andrés Wood - Año 2004 - Duración: 2 horas 1 min

Calle 49B 64B-96 interior 301 –Teléfono 2303751

Con el apoyo de:

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