Club de lectura La mujer, el amor y la locura

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Madame Bovary

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Rojo y negro

Ana-Karenina

Ana Karenina

PRESENTACIÓN:

El siglo XIX fue un período de profundas y decisivas transformaciones en lo relativo al lugar y el papel de la mujer en la sociedad y la cultura, de la misma manera que en lo concerniente al valor y a la significación del sentimiento amoroso. Cualquier historia de la mujer y cualquier historia del amor tiene que hacer un detenido alto en el siglo XIX para comprender los cambios que se dieron en esta época y cuyo efecto sigue marcando lo que somos en el presente. Ahora, como bien han dicho nuestros amigos psicoanalistas de la AMP (Asociación Mundial de Psicoanálisis) y de la NEL (Nueva Escuela Lacaniana), “uno puede estar loco, sin ser un psicótico”, es decir, alguien puede constituirse en “rareza” que disiente y confronta ese universal que define los patrones de conducta, sensibilidad, sentimiento y representación del conjunto social, dando lugar así al ejercicio de su propia singularidad. Tal es el caso que nos testimonian esas tres inmensas e inolvidables mujeres que fueron Emma Bovary, Madame Renal y Ana Karenina, mujeres tan verosímiles y profundas, tan capaces de cavar profundo en los laberintos del alma humana que antes que personajes de papel parecen seres de carne y hueso que respiran a nuestro lado y conversan con uno.


Por otra parte, como la literatura –la que merece llevar este nombre, cosa por completo distinta al alud de novelerías “literarias” con el que se inunda un mercado de consumidores de letras, que más demoran en devorarlas que en olvidarlas-, decía, como la verdadera literatura no nos cuenta historias, sino que “nos da qué pensar”, es decir, nos invita no tanto a leerla cuanto a dejarnos leer por ella, entonces nosotros echaremos mano de estas tres obras cimeras del arte de la novela que nos legó el siglo XIX pero, acorde con la esencia del arte, goza de vigencia perpetua, e iremos a ellas para que nos ayuden a articular esa terna de significantes que son la mujer, el amor y la locura, permitiéndonos derivar un mejor saber y, ojalá, un mejor proceder respecto de lo que somos.

Por el valor, pues, que le asignamos a la literatura como herramienta para trabajar en pos de las verdades que nos constituyen y para las cuales tendemos a ser ciegos, quisimos promover la formación de este club esporádico de lectura, acompañándonos para esta decisión otra razón no menos importante: nuestro convencimiento de la necesidad de juntarnos, de organizarnos y de conversar, máxime cuando el objeto del diálogo nos concierne en lo más esencial de lo que somos. Porque asumimos el valor de la literatura, porque valoramos la compañía de otros para tratar de entendernos y conocernos (hasta donde sean posibles estas dos cosas) y porque nuestra existencia individual y colectiva nos abruma con problemas cruciales que aguardan alguna luz que proyectemos sobre ellos, por todo esto queremos cursar a todo aquel que se quiera hacer receptor la invitación a integrar el club esporádico de lectura “La mujer, el amor y locura” y a participar en él con el mejor aporte que esté a su alcance.