Psicoanálisis y teoría del sujeto

Estanislao Zuleta habitualmente trae a colación elementos de la teoría psicoanalítica en muchísimas de sus conferencias y en sus escritos, así los temas en principio no tengan estrecha relación con esta. Sin embargo logra con ello iluminar una arista impensada del problema, que termina enriqueciendo su entendimiento. Esta práctica continua testimonia la importancia que el maestro dio a esta teoría, pero además de su genialidad para establecer relaciones con otros saberes para una mejor comprensión del mundo que habitamos y desde allí hacer una refutación argumentada de tantas cosas injustas e inaceptables que en él permanecen. Hoy en esta efeméride reafirmamos desde la línea de estudio Psicoanálisis y teoría del sujeto el continuar abordando de la mano de Estanislao este saber tan complejo que nos permita un mejor entendimiento de nuestra humanidad tanto desde el sujeto singular como de su dimensión social, esperando potenciar nuestras prácticas culturales en busca de una sociedad mas justa y democrática.

2017

 


2016


2014


2013

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

Fecha: 14 de agosto de 2017

Expositores: Gustavo Restrepo y Luisa Fernanda López

Moderación: Aura María Rendón 

Comentario crítico: Santiago Gutiérrez 

Relatoría: Natalia Zapata Cano

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Abusos del poder: límites para la democracia

Los integrantes del subgrupo, en relación al texto que leímos de Zuleta: Macbeth, El éxito del poder como fracaso, hicieron una indagación sobre un texto de Freud titulado Los que fracasan cuando triunfan, al cual se refiere Zuleta. En él Freud trae varios ejemplos para explicar casos donde personas que anhelaban algo sufren un giro hacia la melancolía y son incapaces de asumir ese triunfo. Lo particular de ese texto es que Freud también se refiere a Macbeth, aunque no se trata de un buen ejemplo, pues no se encuentran esos rasgos que si están en los otros, porque el duque de Glamis no deseaba llegar a ser Rey de Escocia, es una profecía la que lo encausa. Quizá lady Macbeth se aproxime un poco en tanto es ella quien persuade a su esposo de matar a Duncan para tomar su lugar, y que de algún modo fracasa al no tener un primogénito que le sucediera la línea de mando. Con todo, lo que es más interesante de esta obra dramatúrgica, es el cambio de mentalidades de sus personajes principales, pues una vez Macbeth es Rey y ha cometido los asesinatos a los que se resistía inicialmente, son estos los que se convierten en el medio para conservar la corona, mientras la reina se empieza a culpabilizar y entra en un estado de melancolía que la conduce a la enfermedad.

Además de hacer esta introducción, el subgrupo presenta un debate para la discusión en plenaria: ¿Es el poder el que en sí mismo conlleva a un abuso sobre los demás o son las relaciones de poder las que pueden conducir a esas formas de dominación que no encuentra límites en la dignidad del otro?

Dado que es sobre el poder sobre lo que gira el problema, los expositores nos ofrecen una definición de éste como la capacidad de decisión y mando que tiene incidencia en otros y el cual se despliega en diferentes ámbitos. Desde su perspectiva el poder no contiene una esencia mala, pues lo requerimos en la cotidianidad para una organización de la sociedad, sino que es la forma en que se ejerce que puede conducir a una dominación de otros. Sin embargo, por aquello que usualmente acompaña al poder: reconocimiento, autoridad, aprobación, es factible pensar que tenemos una tendencia a desearlo, a gozar de la dominación sobre los otros, lo cual podría significar – una inquietud que surgía en el subgrupo de psicoanálisis - un límite para la democracia.

Finalmente nos preguntan ¿Cuándo puede incidir el trabajo cultural para controlar el abuso del poder?

El comentarista crítico nos ofrece algunas preguntas en relación a esta presentación: A qué tipo de poder nos estamos refiriendo, pues lo podríamos diferenciar en sus rasgos dependiendo del ámbito en que se ejercen, también para preguntarnos si ¿todos tenemos un anhelo por el ejercicio del poder o esto depende de lo que implica? ¿El poder siempre se expresa desde la dominación y hacer dominación?, ¿Este siempre exige una obediencia de otros?

Se retomó la pregunta por la incidencia que puede tener el ejercicio del poder en el ser humano. ¿Encontramos argumentos que nos permiten afirmar ese dicho popular en el que se afirma que el poder corrompe? Sobre esta inquietud, por la posibilidad de hablar de una naturaleza humana que busque la dominación, una de las compañeras nos ofrece una postura que comparten los discursos historiográficos y psicoanalíticos donde no se habla de una naturaleza de lo humano, porque contradeciría sus mismos discursos. Sin embargo en el psicoanálisis sí se habla desde la concepción de una estructura de la psiquis humana, que es muy distinto a lo natural, como aquello que siempre es igual en la historia de lo humano. Además, tampoco podríamos hablar de una tendencia negativa del poder, pues si este lo atribuimos al ejercicio de la fuerza en lo humano, es importante reconocer que el amor también es una fuerza que nos habita y nos moviliza.

¿Cuándo entendemos que hay un abuso del poder? ¿Es algo culturalmente definido? Una pregunta que nos invita a mirar nuestra historia y las transformaciones de los valores y las concepciones sobre lo humano que en ella han tenido lugar. Las modificaciones en las relaciones sociales, como el reconocimiento de las mujeres en algunas sociedades como sujetos de derecho, también de la prohibición de la esclavitud, son producto de labores culturales, que han sido muy importantes en el acompañamiento del trabajo político para establecer límites sobre esos abusos que antes eran bien vistos. Ahora, vale también tener presente, que la misma humanidad, como sociedad o desde lo individual, se ha sometido voluntariamente al gobierno de otros porque es más sencillo, porque deposita su confianza, su creencia, en otros. Y este es un factor que puede jugar tanto como un límite para el abuso del poder como para la democracia.

Con todo lo dicho, que nos deja con tantas inquietudes sobre lo que nos constituye como seres humanos, insistir en que es fundamental conocernos, saber de esas pulsiones que nos habitan, que muchas veces nos cuesta entender o aceptar por el mismo obstáculo que nos representan para concretar esas relaciones humanas a las que aspiramos. Aun así, es preferible tenerlo presente y desde allí asumir nuestra existencia, buscando conocernos mejor, para lo cual también podemos acudir a esas miradas con las que otros, como Shakespeare, han logrado ahondar en el alma humana. Que este reconocimiento, si bien no necesariamente me permite incidir en esos ámbitos del poder macro, si me permite transformar la forma en que ejerzo el poder en mis relaciones cotidianas.

 

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

Fecha: 5 de junio de 2017

Expositoras: Beatriz Flórez y Aura Rendón 

Moderación: Elizabeth Giraldo 

Comentario crítico: Lucero Soto

Relatoría: Maria Camila Giraldo 

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Comprender y entender como posibilidades para la democracia 

Los seres humanos necesitamos del otro para reconocernos, para construir una identidad: para ser necesitamos de los demás. Una relación que con frecuencia nos conduce a la vivencia de conflictos con los otros, y si queremos tramitarlos por fuera de la violencia requerimos construir puentes con ese que situamos en la distancia porque piensa y tiene visiones distintas a las propias. El ser humano ha requerido abrirse a la forma en que los otros, los diferentes, actúan y se compartan. Y más allá de que este esfuerzo no siempre haya sido tendencia, es necesario para la construcción de sociedades más democráticas, para compartir ideas, conocimientos, lo cual tampoco implica que necesariamente se adopten esas posturas pero si genera una apertura en lo que puedo comprender del otro. Es ahí donde entra ese ejercicio de la racionalidad y la empatía de los que nos habla Zuleta en el texto leído: el comprender y el entender. Una aclaración que hacen las expositoras es que necesitaron acudir a otros referentes para profundizar sobre la diferenciación entre estas nociones, ya que en el texto de Estanislao no encontraron suficiente claridad. Una de ellas habladel comprender como esa forma de acercarse al otro desde la empatía, para lo cual también nos podemos remitir a los saberes del espíritu, lo cual es una primera disposición necesaria para aproximarnos a ese que vemos tan diferente. En cambio, el entender estaría más del lado de las ciencias exactas, donde el ejercicio de la racionalidad explicativa está más presente.

Vale resaltar aquí que esta interpretación del texto de Zuleta recibió una valiosa interpelación:¿Por qué hablamos de entender y no de explicar? A lo cual aclararon quienes estaban presentando que se había asumido el entender del lado de lo explicativo, dado que en una parte del texto habíanencontrado la posibilidad de asumir esta interpretación del texto de Zuleta. Quien hace la interpelación, a su vez, aclara que en su lectura, el comprender y el explicar son distintos y que ambos pueden conducir al entender.

Volviendo a la exposición, esa disposición necesaria para aproximarnos al otro, sea vía la comprensión o la explicación, no nos viene de forma natural al nacer. Se trata de una construcción cultural y social, que además es necesaria para darle un lugar al otro en el diálogo, en el debate, ambos ámbitos en los que se vive la democracia.Sin embargo, el equívoco está muy presente en nuestra aproximación al otro, que puede conduce al fracaso de ese intento, pero esto no necesariamente conduce a una ruptura rotunda, porque también los tejidos en las relaciones humanas se pueden reconstruir. Ahora, si la aproximación al otro con la intención de entenderle no es algo natural, ¿esa disposición es algo que depende de una voluntad? ¿A qué acudimos para construir esa voluntad a entender al otro cuando existe un prejuicio frente a lo que éste es o ha hecho?

Antes de hacer un recuento de lo expuesto por la comentarista crítica, quisiera mencionar la dificultad que esta función tiene para los asistentes al grupo de estudio, pues para esta sesión, al menos lo sentí así,  la encargada de este papel, más que un comentario crítico, nos ofreció un recuento de la exposición.

Así, pues, la comentarista crítica, integrante de la línea de Filosofía, comienza diciendo que las expositoras advierten que en Zuleta no son muy claros los conceptos de explicación y comprensión y por ello recurren a otras fuentes. Ella también dice que en la exposición se evidenciaba una idea de sujeto que se reconoce en relación con los demás y que a partir de allí forma sociedad. Ese reconocerse en relación a los demás es reconocer al mismo tiempo la existencia del conflicto y de la democracia; sin embargo, según la comentarista crítica, en la exposición no hay una ampliación de este último término.

La plenaria se centró fuertemente en los siguientes puntos: la aparente división entre comprender y explicar, la dificultad y los límites que existen para llevar a cabo ambas acciones,  la extrañeza que somos para nosotros mismos, la moral y la ética, el conflicto y el papel del arte en estas nociones del comprender y explicar.

      Con respecto a la aparente división entre comprender y explicar, mencionar que muchos de los asistentes no estaban de acuerdo con dicha división. Se decía, por ejemplo, que ambas son necesarias para comprender lo humano y, en ese sentido, lo ideal no es contraponerlas sino encontrar las diferencias efectivas. Tampoco se trata de ubicar la comprensión del lado de las Ciencias Humanas y la explicación del lado de las Ciencias Exactas, pues, como lo recordaba la moderadora, Zuleta en su texto ubicaba la antropología y la sociología como ciencias explicativas. Quizá la diferencia radica en que el comprender implica generar empatía con el otro mientras que la explicación es una operación analítica sobre el ser humano.

Retomando ese punto que dice que es pertinente encontrar un equilibrio entre comprender y explicar, surgían preguntas tales como: ¿Cómo hacer para que la explicación no sea una piedra para relacionarnos con el otro pero también cómo hacer para no quedarnos en lo abstracto del mero comprender? ¿Cómo se traslada eso a uno mismo? ¿Qué pistas nos damos para comprendernos, para explicarnos? ¿Ambas cosas son una exigencia para formar vínculos con el otro?

       Por otro lado, en la plenaria surgía el tema de la dificultad de la comprensión y la explicación. Entre los elementos que generaban dicha dificultad están: la historia propia, los procesos inter-psíquicos de cada uno y el hecho de que seamos  seres incompletos y en falta. También surgía como una dificultad la relación con el psicótico, pues éste, al no reconocer al otro como un referente normativo, imposibilita sostener una relación.

También el tema de la moral y la ética estuvo presente en la discusión. Alguien decía que el comprender y el explicar dan paso a nuevas moralidades, pues ello implica cuestionar la moral que en la actualidad tenemos  y abrirnos a la moral de los demás, pues de lo contrario sólo estaríamos actuando como un juez; por otro lado, alguien decía que, más que ubicarlo en el plano de lo moral, lo ubicaría en el de la ética, pues en el comprender y el explicar, dejamos de ver al otro como una totalidad.

Otro punto crucial en la plenaria, fue el de la extrañeza de sí mismo, es decir, que no hay nada tan desconocido para uno mismo que, precisamente, uno mismo. Esta extrañeza de sí es el punto de partida para comprender y explicar al otro, pues si emprendemos la tarea de conocernos  a nosotros mismos, podemos pasar a conocer a los demás, pues ello nos hace conscientes de que “yo soy otro también” y nos lleva a preguntarnos por lo que hemos sido, por lo que somos y por lo que podemos llegar a ser. 

En medio de la plenaria también se habló sobre lo dicho en la exposición y por la comentarista crítica: el comprender y el explicar como construcciones. Unido a esto, una participante decía que a pesar de que son construcciones que se dan con el paso del tiempo, hay que resaltar que en la cotidianidad esas complejidades las volvemos fáciles cuando constantemente decimos cosas como “te comprendo”, “te entiendo”, por otro lado también recurrimos a la inmediatez  para  lanzar un juicio sobre el otro tratando de explicarlo. En este sentido, es importante preguntarnos: ¿qué es comprender? ¿Qué se necesita para hacerlo? ¿Esa comprensión puede darse en todas las esferas sociales? O… ¿hasta qué punto es posible? ¿Hay límites en esa comprensión?

Asimismo el arte también tuvo su lugar entre los comentarios de los participantes. Se mencionaron aspectos como que el artista hace su obra con lo humano a pesar de que esto se le escapa y que el arte se inclina por entender al otro, se esfuerza por seguir indagando en lo que cada uno es y en lo que el otro es.

  Es importante también traer a colación dos comentarios que tenían en cuenta el tema del conflicto y su relación con el comprender y explicar. Ambos hacían alusión a la palabra restituir, entendiéndola como el hacer algo con un vínculo que se ha roto se ha fragmentado por un conflicto, es decir, por el no poder comprender al otro. Surgía, entonces,  como propuesta  para ese conflicto, una base que no niegue la humanidad propia ni del otro.

Por último decir que en este encuentro estuvo muy presente ese reconocimiento de la complejidad del ser humano, una complejidad que, además de entrar en tensión con lo que somos a nivel individual, se complejiza más en relación con los otros, pues al no pensar o sentir igual que los demás, ello acarrea la responsabilidad de darnos a la tarea de comprender (nos) y explicar (nos). 

 

 

 

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

 

Un retorno reflexivo 

¡OH ÁRBOLES de la vida! ¿Cuándo seréis invernales?

No somo unánimes. No nos entendemos

como las aves migratorias. Tardíos y rezagados

nos imponemos de una manera súbita a los vientos,

para caer más tarde en un estanque indiferente.

Somos conscientes a la vez de florecer y el marchitarse.

Y en algún lugar hay todavía leones, que no saben

de ninguna impotencia, mientras les dura su esplendor.

Pero nosotros, cuando pensamos una cosa, del todo,

sentimos ya el despliegue de la otra. La rivalidad

es lo más próximo a nosotros. ¿No pisan los amantes,

constantemente, uno los límites del otro,

ellos, que se prometían amplitud, caza, hogar?

Reiner María Rilque

Elegías del Duino

A modo de prefacio

Siempre se habla desde un lugar, no existen palabras que se lancen desde el vacío así este sea su destino (pensándolo bien ese también sería un lugar: el de las palabras no leídas, el de las palabras no escuchadas), lo que decimos y logramos articular, en este caso en forma de lenguaje escrito, se cuece y prepara desde una actualidad atravesada por las vivencias más inmediatas como por las búsquedas que llevan años de la existencia haciédonse, por los sueños que queremos y las convicciones que los movilizan, también hablamos desde lo que sabemos y, cómo no, desde lo que ignoramos. En este momento en particular, que además considero comparto con otros, hablo desde un lugar que se ha fabricado por el amor al conocimiento y la incesante búsqueda en el pensar, un trabajo con las ideas (unas con formas muy definidas, otras en proceso de ser) y en su circulación y creación en prácticas culturales como la conversación, la lectura, la escritura y el debate; hablo desde un lugar que quiero retratar como una acción artesanal, por aquello de propio, imperfecto, inacabado, no serial y con la marca singular de quien lo labra, una labor con las ideas y su materialidad, las palabras, que se apuesta como forma de y para la existencia, por unos nuevos contenidos y formas en la cultura, por un espacio que es principio y fin en si mismo: la organización de la sociedad civil, como modo de vida y de acción política, como apuesta vital por una sociedad igualitaria, crítica de sí misma y que se asombra y estremece por cada una de las existencias que la componen. Por estas y otras razones mi lugar, compartido, se diferencia de otros, así tengan elementos comunes, que se ubican más en la industria del conocimiento, lo digo sin señalamiento alguno, o en la reproducción de ciertos canónes culturales que perpetúan la exclusión, la explotación, el elitismo y el acaparamiento y/o restricción de lo que es la vivencia estética del mundo, del ser humano y sus muchas formas de la creación.

Introducción

Un documento de esta naturaleza responde al necesario retorno reflexivo sobre el estudio realizado durante este 2017 de la obra de Zuleta, es resultado de la conversación y la lectura, del debate y la exploración colectiva alrededor de ideas y posturas individuales que se llevan a lo público, quiere ser herramienta de trabajo y al mismo tiempo producto acabado luego de un año de esfuerzos colectivos, de abrirle un campo a la disertación, de poner tiempo de la vida al pensar.

Por nuestro ethos organizativo estas prácticas de estudio están necesariamente vinculadas y articuladas a nuestra acción en lo público, también podríamos decir que el estudio hace parte de nuestras acciones las cuales a su vez alimentan y permean aquello que deseamos estudiar. Somos pues en buena medida una apuesta por cerrar la brecha impuesta entre la actividad del pensamiento y la actividad de la vida, pudiéndose ambas intercambiar incluso fusionar, queriendo decir con ello al mundo y a nosotros mismos que el ser del pensar, del conocer y del sentir, es el mismo ser del trabajar, de la acción y de la incidencia.

La empresa de este año la iniciamos orientados por una aceveración  y una indagación que se plantea de manera abierta en términos de límites y posibilidades, sobre ellas centramos nuestros encuentros y encaminamos problematizaciones, buscando hacer de ese punto de partida algo más que un postulado inerte o en inmóvil, será necesario entonces comenzar por allí, por ampliar esas dos partes que componen el problema del año. Poteriormente daré lugar a otros aprendizajes que se desprenden de tal postulado.

I

El conflicto como constitutivo de lo humano

Esta afirmación ha sido un punto de llegada, una elaboración que ha implicado para nosotros lectores en comunidad acercarnos a lo que fue a su vez una síntesis en el pensamiento de Estanislao Zuleta, poco a poco, y seguro de manera inacabada, hemos logrado construir nuestra apropiación de tal postulado, en este proceso algunos islotes, interconectados, han sido de particular reflexión: el primero de ellos, el primer movimiento del pensamiento, es decir una acción de desplazar y en algunos casos transformar, requerido fue poner en duda el carácter negativo que la noción de conflicto guarda comunmente entre nosotros, una negatividad orientada a pensar que el conflicto o los conflictos entre los seres humanos son susceptibles de ser anulados y que es posible además pensar una vida humana en la que las contradicciones, las diferencias y las oposiciones puedan dejar de existir y en consecuencia podamos vivir en armonía, en una paz entendida como homogenización de las ideas y de los deseos de cada quien, un supuesto consenso generalizado al que por malos o por ignorantes o por retrasados no hemos podido llegar, pero que si nos empeñamos en ser buenos, cultos y civilizados quizá lo logremos. Como mínimo dos versiones sobre lo humano defienden esto, una enfatiza el hombre (y digo hombre porque así lo dicen ellos) es bueno y la sociedad lo corrompe, la otra el hombre es malo en esencia y nada podrá cambiarlo, ambas se han eregido en sendos proyectos culturales que buscan o bien cuidar lo bueno o bien constreñir lo malo. Por el contrario hemos acertado en entender que los conflictos, zonas grises e indefinidas sobre lo bueno y lo malo, son parte intrínseca del ser humano y de la vida en sociedad y más aún son el motor de los cambios y los vínculos sociales.

Enlazado con lo anterior el segundo de los hallazgos está aunado a la exploración que Zuleta hizo del psicoanálisis y que nosotros hemos considerado pertinente darle continuidad en tanto nos permite acercarnos de manera objetiva y al mismo tiempo comprensiva a ese ámbito del ser humano dado por la historia personal y vivido de manera individual que nos pone ante la necesidad de conocer y sobre todo considerar el carácter singular de cada existencia humana, allí la aceptación de una instancia psíquica como lo inconsciente, hallazgo principal de Sigmund Freud y que implicó una ruptura en la concepción de lo humano en el naciente siglo XX al poner en duda la idea de una unicidad, es fundamental pues nos deslinda de una mirada al ser humano como un ser producto exclusivamente de su voluntad, racionalidad e intenciones, considerar el carácter errático de muchas de nuestras acciones, determinadas también por fuerzas ajenas a las de la consciencia o a las de la sanción social, nos pone tanto en un trabajo intelectual de estudio de tal disciplina como en un trabajo ético permanente a la hora de valorar y juzgar al otro y a nosotros mismos, ha implicado oradar convicciones profundas de nuestra cultura y de nuestro universo de valores en muchos sentidos configurado en la culpabilización, señalamiento e intentos de negación de la otredad y de la mismidad. Es reconocernos como sujetos singulares, cuya singularidad se expresa en diferencia, es decir en vínculos siempre cambiantes y diferenciados con los otros, en revestimientos valóricos y de siginificación sobre el mundo y las cosas dispares y en muchos casos opuestos, en una relación simbólica con la exterioridad que no sólo estará marcada por la convención o la norma colectiva sino también por la traza singular y las cargas simbólicas propias de cada sujeto. Y es allí donde en un primer nivel se siembra el conflicto, en ese tránsito y contacto permanente entre singularidades y sus múltliples intentos por una vida en común, marcada por los fracasos, las conquistas transitorias y también hasta ahora, lamentablemente, por los intentos de eliminación entre sí.

El tercero y último ejercicio del pensamiento o fundamento reflexivo que ha sido importante en nuestras disertaciones y en gracia a nuestra vocación política ha estado centrado en el reconocimiento de la existencia de múltiples intereses en la vida colectiva, quiere esto decir que la forma y destino que se le pretende dar a una sociedad no son uniformes, de acuerdo a lugares de poder, a tradiciones culturales exaltadas, a concepciones de lo público, creencias, vivencias territoriales, concepciones sobre el cuerpo, a proyectos económicos, tipos de vínculos con las armas y a apuestas estéticas, entre otros, los diversos grupos sociales, algunos emergentes otros de configuración prolongada en el tiempo, necesariamente se enfrentan y se disputan el pasado, en términos de memoria y narración histórica, el presente, en relación a las maneras y prácticas de vida que pueden ser aceptada o no, el futuro, en tanto se posibilita o impide la existencia de ciertas condiciones e institucionalidades que en su permanencia tienden a garantizar comportamientos y concepciones en lo social. En síntesis el hecho de estar en sociedad nos lleva a ser sujetos de lo político, de la agencia de la multiplicidad y cohexistencia de lo heterogéneo, a la disputa por cuál debe ser el orden social que prepondere…en ello se ha hecho uso tanto de las palabras como de las armas, de las estrategias culturales como de la fuerza y el silenciamiento.

II

Democracia y cultura

La preocupación por las posibilidades de la democracia y por los entedimientos y trabajos en la cultura son fundantes de nuestra organización, por ende centro de debates permanentes, ineludibles, de nuestro quehacer. Es mi postura en este momento que nuestra tarea más que definir qué es lo uno y lo otro, consiste en señalar asuntos puntuales de lo que apostamos, actuamos, sean, y quizás con ello, en caso de que sea menester, lleguemos a alguna definición.

Empecemos por decir que la democracia, siendo un ideal en términos de horizonte perfectible, se da primordialmente como una práctica, que hemos logrado decir toma las formas de sistema, cuando hablamos de sistema democrático por ejemplo, que en sus limitaciones y diferencia de acuerdo a cada país, se caracteríza primordialmente como derecho a decidir quién gobierna y a participar, según el lugar más o menos, sobre otros asuntos de lo público como ciertos recursos, reformas a la ley o actuaciones en lo local. Por otro lado, consideramos, existe otra vivencia de la democracia que se da en lo cotidiano, utilizando la expresión democrática para designar una forma de relacionarnos mediada por el reconocimiento mutuo, la horizontalidad, el respeto y las posibilidad de ser y existir en toda la complejidad y extensión que cada ser requiera. Ambas democracias, la del orden social como la de la cotidianidad, tienen exigencias y demandas. Estas exigencias las hemos identificado como la necesidad de argumentación, el llamado a la ética y el pensar como un ejercicio permanente.

La argumentación alude a un ejercicio de la racionalidad, en el que la fuerza no se afinca en el lugar de poder sino de la demostración, poniendo la autoridad en quien trabaja su postura, que incluye transformarla, y no en quien busca imponerla. La ética por su parte corresponde a la tarea permanente de ver al otro como un igual, en la plasticidad necesaria para ponerse y pensar desde su lugar. El pensar, o lo que podríamos también decir, el filosofar, lo proponemos como el ponerse en duda y llevar la pregunta como bandera, una filosofía de la vida práctica.

Estas exigencias de la democracia tienen la doble condición de ser para los sujetos al ser ellos quienes realizan la práctica democrática cotidianamente como para el medio social que debe verse necesariamente transformado, a partir de la incidencia de las personas, hacia formas de vida democráticas, es decir la realización de la democracia como cultura.

III

El sujeto instituyente del conflicto

Para cerrar este retorno reflexivo, que exige por demás una crítica sobre el punto de partida, ponerse ante él  y mirar qué vacíos o qué complementos posibles pueden contruirse al reconsiderar el postulado inicial pasada la experiencia de pensarlo larga y detenidamente, queremos proponer un giro gramatical, que no es una eliminación de lo inicialmente dicho sino un complemente dialéctico. Esta reconsideración que hacemos parte de tres asuntos 1. La recuperación del sujeto en la gramática, lo que implica lo segundo, 2. La recuperacion del sujeto como agente de su historia subjetiva y colectiva 3. La necesaria reivindicación de una postura que aun cuando asume la existencia de marcadas tendencias humanas no las aisla de las determinaciones históricas.

Empecemos por lo primero, corto e introductorio, en nuestro enunciado inicial decimos el conflicto como constitutivo de lo humano, ¿pero acaso, a modo de construcción gramatical, no le hace falta a dicha frase un sujeto? ¿quién conjuga dicho verbo, ese de constituir? ¿es posible que exista un verbo que no tenga un quién lo conjugue? A menos que nos imaginemos el conflicto como una esencia o factor externo todopoderoso a lo humano, no podremos sostener este enunciado que no es falaz más sí incompleto, pues efectivamente le hace falta quién movilice y lo ponga allí donde sucede, en los vínculos y relaciones humanas.

Vamos caminando entoces, luego del llamado gramatical, que no es más que un llamado político y en muchos sentidos emancipatorio, en tanto nos hace pensar en el quién en términos de acción y de responsabilidades. El lenguaje, en sus formas construye, recubre y designa el mundo, de allí que no sea inocente y mucho menos neutral, así que no se nos puede pasar por alto esa tendencia que a veces nos habita de quitar el quien…El vaso se quebró, el discurso se dijo, el hombre fue asesinado, la niña se desapareció, en cada caso, con gravedades distintas, existe un responsable, un autor.

Para pensar el conflicto entonces, no podremos pensarlo sin pensar que los seres humanos agenciamos ese conflicto, de hecho lo ponemos en lo social, también lo quitamos. Una sociedad, esa que estamos construyendo desde el ahora, no puede ser otra que promueva la emergencia del conflicto, es decir de la diferencia. Y en coherencia con nuestra propuesta esto no podrá suceder si los sujetos mismos no son quienes se radicalizan ante una idea, una convicción o un malestar, y quiero entender radicalizar no como negar, no como eliminar, sino como llevar hasta las últimas consecuencias una postura de vida, una forma de vida, cuidando la vida misma. En estos casos siempre es mejor traer un ejemplo, la lucha de las mujeres, por ser constante y fluctuante por lo menos en el último siglo y en este que camina su segunda década, es bastante ilustrativa y sobre todo alentadora, en el momento en que una mujer o un grupo de mujeres dijeron no, esto no puede continuar así (la desigualdad polìtica y económica, el dominio sobre el cuerpo, la imposibilidad de decidir), intrudujeron un conflicto, necesario de ser tramitado en el conjunto de lo social antes inexistente o infructuosamente emprendido. Lo mismo podríamos rastrear en la lucha por la diversidad sexual en un Occidente cristianizado y heteropatriarcal en el que muchos y muchas en la vivencia de una conflictividad íntima y personal la trasladan como un asunto público, intentando superar burlas y segregaciones, para volverlo, más allá de las creencias de cada quien, en un asunto común y de constante debate público.

 

Elizabeth Giraldo Giraldo - Directora de CorpoZuleta

 

 

 

 

 

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

 

Vivir artísticamente, trabajar el conflicto

Es inevitable que la pregunta sobre qué significa vivir artísticamente permanezca, aun después de exploraciones, reflexiones, conversaciones y distintos tipo de referencias.

 

Vivir artísticamente parecería un acto para pocos, para aficionados o especialistas, casi se podría imaginar que para fanáticos. Sin embargo, queremos proponer una mirada que retorne a lo común y corriente, que es el entorno común a todos. Es decir, regresemos a la vida cotidiana, a la vida casi que ordinaria que, la cual empero no está aislada sino que es por la cultura que la determina y por ello está igualmente condicionada por la democracia de la que hacemos parte con sus virtudes y defectos. Así pues, la vida cotidiana, la vida del cada día, despliega y sufre sus propias potencias y limitaciones en un campo cultural y democrático que le traza unas condiciones y le reclaman un deber ser. Vivir artísticamente emerge entonces como un interrogante y una ventana ante las formas de deber ser, del deber sentir, del deber pensar, y del deber vivir encaminadas a reducir la existencia a un modelo consumista propio del capitalismo. Por ello, retornarle importancia, interrogar y darle vitalidad a la vida cotidiana es directamente influir en la cultura y la democracia que tenemos y la que nos es posible. Así es que ese síntoma que damos en llamar insatisfacción, palabra con la cual sintetizamos tantos malestares y dolencias, sobresale en la vida cotidiana y puede reprimirse o ser un camino para entender la crisis como lo muestra Estanislao Zuleta: vivir artísticamente es atender la crisis y la transformación que nos reclama la insatisfacción, crisis de nuestra vida y transformación de la misma, crisis en la democracia y la inquietud por pensarla, crisis en la cultura heredada y la intención de no asumirla como un destino inevitable. En este contexto, el conflicto surge en ambiente de crisis, pues no podemos someternos a un régimen de valores de manera homogénea, como maniquíes; esa es la pretensión totalitaria de ciertas políticas y del statu quo, y una salida habitual es sugerir e implantar fórmulas al modo de píldoras: A para tal cosa, B para la otra, C si tienes esto, el del problema eres tú, la sociedad está bien y no debe cambiar, la subversión es terrorismo, compra esta marca, elige a este partido y te sentirás mejor… Aquí es en donde el grupo propone la necesidad del vivir artísticamente: no se trata de un recetario sino de la exploración del ser de cada uno, de cada cotidianidad, de la misma sociedad. Es más bien, asumir la crisis en la que nos encontramos, darnos la oportunidad de comprendernos en la conversación, en las obras de arte que son nuestro espejo y reflejo, comprender la igualdad y defenderla, reconocernos unos a otros, no para que el mercado de oferta y demanda se beneficie, sino para que la existencia, con lo difícil que es, valga la pena de gozar, pensar, sentir e imaginar. En pocas palabras, que al vivir anestesiado y embutidos lo reemplacemos con un vivir aspirando a la libertad, conscientes de lo que somos y podemos hasta el último segundo.

Vivir artísticamente, construir una particularidad en el mundo

"...el sujeto resiste y se afirma al mismo tiempo mediante su particularismo y su deseo de libertad..."*

Aguzar sentidos, formarse para acrecentar la sensibilidad; trabajar por hacer de nosotros una superficie cada vez más impresionable, como un lago en una helada mañana del páramo, capaz de alterarse con el tiritar del más sigiloso insecto. La búsqueda de una existencia artística está ligada a nuestra capacidad de percibir, si no nos afecta lo que pasa o quien pasa a nuestro alrededor, no tendremos posibilidad de crear, de actuar, de modificar y modificarnos.

El arte y la democracia comparten el deseo de liberación que distiende, moviliza y busca romper las fronteras ante cualquier señal de opresión, de la misma manera como una alteración en el lago del páramo logra despertar un movimiento capaz de desplazar en ondas una respuesta para buscar nuevas fronteras. En los sujetos ese movimiento de respuesta se da inicialmente por la imaginación, vehículo que comparte con el deseo el espacio de lo irreprimible en el ser humano. Es por eso que también la imaginación es fortaleza, sus creaciones son primeras elaboraciones artísticas.

 Vivir artísticamente: exponer nuestra sensibilidad, avivar el deseo de libertad y desplegar con esmero la imaginación en busca de un particularismo con voluntad democrática.

*Del texto Una idea nueva, de Alain Touraine.

 

Vivir artísticamente, celebrar la diferencia

En una sociedad como la nuestra, donde el discurso del individualismo está fuertemente marcado y, por ende, hay un claro olvido del otro, reconocernos como parte de una colectividad es una manera de resistencia, resistencia que está del lado del vivir artísticamente,  pues ello implica darse cuenta de que hay diversas maneras de ser y estar en el mundo.

Con relación a lo anterior, es importante considerar la noción de democracia que Estanislao Zuleta nos ofrece constantemente en sus textos, pues en ellos él afirma que la democracia, más allá de ser el derecho de las mayorías, es, sobre todo, el derecho que tenemos a diferir.

Este derecho a diferir acarrea consigo advertir que mis puntos de vista, al no ser iguales que los puntos de vista de los demás, pueden entrar en conflicto con estos últimos. De ahí la importancia de acudir al diálogo, a la seria escucha del otro no tanto para alcanzar la unanimidad, sino para tratar de llegar a acuerdos.

Sin embargo, hay que mencionar que lograr todo esto es bastante difícil, ya que además del individualismo anteriormente mencionado, es pertinente agregar que Zuleta nos dice que por nuestra tendencia al dogma, a la seguridad y a la idealización de un ser, solemos rechazar a quien no se adscriba a nuestras creencias, es decir, rechazamos al diferente.

Lo anterior, nos da pie para preguntarnos: ¿Cómo luchar contra el dogmatismo? ¿Qué propuestas surgen? ¿Qué se ha hecho? También nos podemos preguntar, ¿cómo no caer en el individualismo? O si se pertenece a un colectivo… ¿cómo no caer en la imposición de una homogenización?

La invitación es, entonces, a que no entendamos la diferencia de manera peyorativa ni anhelar a una sociedad donde todos pensamos y sentimos igual, sino observar que, como dice Zuleta: “la pluralidad de pensamientos, opiniones, convicciones y visiones del mundo es enriquecedora".

Vivir artísticamente, pensar por sí mismo y reconocer al otro

Juntarse con el otro a pensar el mundo a través de sus múltiples interpretaciones ha sido la tarea estos últimos meses, también a cultivar la democracia en todos los campos de la vida, teniendo como una premisa el deseo de una sociedad más libre e igualitaria, que dé cabida al diálogo, al debate y a expresarse libremente sin sobrepasar los límites de los demás. Es por esto que el Grupo de estudio Lectura Crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta, en este caso la Línea de Arte, deja como cimiento el vivir artísticamente reconociendo el mundo y las diversas miradas con que se le pueda ver y entendiendo que, para llegar a tan anhelado sueño como es la democracia, es necesario tener la voluntad de vivir como sujetos pensantes y sensibles que se reconocen y construyen una vida compartida con los que llamamos el otro.

Vivir artísticamente, vivir el conflicto y además pensar la democracia

Vivir artísticamente, vivir el conflicto y además pensar la democracia nos lleva a plantear, sobre la postura que desde una cotidianidad asumimos con una mirada artística. Esto nos convoca a esta representación, a esto que es construir democráticamente, con derecho a diferir, a no ser dogmatizado, a poder llegar a acuerdos.

Para entenderlo, podemos pensar en los tres principios Kantianos, que nos ofrecen una posibilidad de poder entrar en esa democracia, estos principios son: Pensar por sí mismo, pensar en el lugar del otro y ser consecuente.

Plantear la línea de arte con la pregunta de ¿Qué es eso de vivir artísticamente? nos ha puesto en la labor de indagar, pensar, reflexionar, detenerse, por el papel del mismo en el conflicto, cómo desde una postura artística se llega a una política, sin ser esta última un limitante en esa construcción.

 

Miembros de la línea de Arte y Literatura

 

 

 

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

 

En el encuentro cotidiano de las diversidades, la lógica

¿Cómo es posible darnos por enterados que estamos pensando?, ¿y qué encontramos cuando reconocemos que efectivamente estamos pensando? Es muy muy curioso ese decir: “esperáte un momentico que estoy pensando”, o “estoy pensando qué responderte, o qué decir", o este otro: “me quedé en blanco, no sé qué pensar”. Aquellos seres que alguna vez hayan soñado —despiertos o dormidos, da igual— que salen de su cuerpo y pueden verse en varios momentos de su vida: mirarse en eso tan abstracto que es “ser”, “estar siendo”, seguro disfrutarán de este misterio que se hace prodigio: poder «pararnos a mirar» cómo pensamos. Y eso no es otra cosa que la lógica: el volver la mirada, detenernos y explorar cómo es que hemos llegado a tal o cual idea, a tal o cual imagen, a tal o cual sentido o significado de algo que vivimos, que percibimos, que sentimos, que leemos, que escuchamos, que miramos; y además el poder vernos en las relaciones que configuramos con esas ideas, imágenes y significados.

Pero ¿cómo hacer eso? En sueños tal vez logramos desprendernos de nosotros mismos y volar, pero, en la vida cotidiana, ¿cómo lograr ese retorno reflexivo de la mirada hacia la actividad propia del pensamiento? Zuleta nos hace varias propuestas para este ejercicio que parece más de la vida personal, pero que termina siendo un valioso aporte a la vida colectiva, porque la relación que tenemos con nuestras propias ideas y cómo significamos el mundo, resulta ser una de las fuentes inagotables del conflicto humano, entre nosotros: “pero ésta porqué será tan terca”, “éste sí es llevado de su parecer”, “vos nunca vas a cambiar”, “pero porqué me habrá dicho eso”, “qué habrá querido decir con esto”, “con éste no hay nada que hacer”, “está equivocada y yo tengo la razón”… son algunas expresiones y evidencias cotidianas de cómo nos relacionamos con la palabra, interpretaciones y reflexiones con las cuales vamos por ahí, viviendo y siendo, con otros, en el encuentro cotidiano de creencias distintas, posturas diversas, opiniones divergentes, afirmaciones contrarias. Sí, es que nos relacionamos a través de ideas que se hacen palabra y se hacen cuerpo.

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

 

¿Cómo podemos reorganizar la sociedad para una apertura democrática?

Se trata de una pregunta que, en menor o mayor medida, es abordada por Estanislao Zuleta en el capítulo Democracia y participación, de su texto Colombia: Violencia, democracia y Derechos Humanos. Y por Hannah Arendt en Estado Nacional y democracia. Para tratar esta cuestión, empezaré haciendo alusión específica al concepto de democracia en el sentido en que es presentado en  cada uno de los textos, para luego tratar de establecer un diálogo con los aportes de los autores  sobre la pregunta que nos encabeza.

El texto elaborado por Hannah Arendt es un insumo para una discusión con el especialista en ciencias políticas y escritor Eugen Kogon, entorno a la pregunta: ¿es el Estado Nacional un elemento de la democracia? En éste, nos presenta de manera histórica y crítica, cuál fue el origen del Estado Nacional Europeo, en especial el francés, su relación con la democracia, sus condiciones esenciales de posibilidad, las limitaciones en la aplicación de tales condiciones esenciales de existencia y, finalmente, con el apoyo de las evidencias históricas se detendrá a responder el problema origen de su escrito.

El Estado Nacional es una forma legítima de estado que se originó en el curso de la Revolución Francesa. Desde sus orígenes mostró una unión prometedora con la democracia en cuanto a que veía en la soberanía popular la alternativa para sustituir a la soberanía del monarca absoluto. Empero, la manera de darle validez a tal soberanía quedó en manos de los sistemas de partidos que no tardarían mucho tiempo, con el consentimiento de muchas masas populares, en la fatal inclinación a entregar la soberanía popular a dictadores y caudillos de toda índole; a la eliminación de las instituciones específicamente democráticas.

El Estado Nacional se sustenta en la trinidad: territorio, pueblo y Estado. Sin embargo, la aplicabilidad de estas condiciones esenciales será fuertemente afectada principalmente por los efectos desatados por las dos Guerras Mundiales, y por el desarrollo industrial y económico de los pueblos europeos del siglo XXI.

Al precisar, Hannah Arendt, la democracia como una “activa congestión de los asuntos públicos más allá de los derechos ciudadanos fundamentales”, que pretende que todos puedan alcanzar el derecho a participar de los asuntos públicos, a aparecer en el espacio público y a hacerse valer; termina concluyendo que a la democracia nunca le ha ido bien en el Estado Nacional, y que “la verdadera democracia sólo puede darse allí donde ha sido detenida la centralización del poder del Estado Nacional y se ha colocado en su lugar la dispersión del poder propia del sistema federal”. Por esto, invita a la política interior de los países a preguntarse y abordar el problema por cómo reorganizar y desdoblar la sociedad de masas moderna para que las personas puedan llegar a la formación libre de la opinión, a un debate racional de las opiniones y con ello a una corresponsabilidad activa en los asuntos públicos.

En Democracia y participación, Zuleta definirá la democracia como un camino largo e indefinido, el cual no se encuentra trazado y al que es menester aventurarse en compañía de la racionalidad (en el sentido de los tres principios kantianos de la racionalidad: pensar por sí mismo, pensar desde el lugar del otro y ser consecuente), y la exigencia constante de la igualdad de posibilidades económicas y culturales, de acceso real a los bienes materiales y espirituales. Para lo cual, advierte, se requiere la organización del pueblo en muchos niveles: barrios, juntas de acción comunal (JAC), comunas, comunidades indígenas,…, y donde sus gentes puedan opinar y actuar en la transformación de estas formas de la organización, y por esta vía en la transformación de su vida y realidad social. Sin embargo, para que dicha acción se pueda desplegar desde la organización se necesita tener bases, instrumentos culturales y materiales, en lo que se espera el aporte del gobierno. A manera de ejemplo, incluso desde un nivel muy elemental de la vida cotidiana, un pueblo puede opinar para hallar soluciones a sus necesidades: viviendas dignas, espacios públicos que permitan el encuentro de los ciudadanos, bibliotecas que abran sus puertas a otras culturas, mundos; una urbanización respetuosa con el medio ambiente, etc. Pero es sumamente importante la presencia de un gobierno que por lo menos permita que el pueblo exija, que se organice, que cree y promueva instrumentos colectivos. Es decir, un gobierno que estimule en sus ciudadanos una participación para la transformación de sus vidas. Aunque ello implique el conflicto y su profundización: ¿cómo no entrar en diferencia de intereses, por ejemplo, con aquellas personas y grupos que han monopolizado la tierra mientras muchos otros tienen que vivir en invasiones o pagando arriendos que exceden la mitad de su salario?, ¿qué decir de todos los profesores que tuvieron que suspender sus labores para exigirle al Ministerio de Educación y al Gobierno Nacional mejores condiciones para el funcionamiento de la educación pública colombiana? Así muchos asuntos que generan conflictos cuya existencia no se puede negar porque vemos que disminuyen las posibilidades concretas de participación de aquellos más desfavorecidos económica, material, espiritualmente.

La democracia, tal como es abordada por Arendt y Zuleta, aunque la primera lo sitúa con relación a un tipo de estado Europeo, y el segundo  en Colombia, involucra un mínimo de condiciones (derechos humanos, derechos ciudadanos fundamentales)[*], entender que no se la decreta, que es por lo tanto algo que se debe conquistar: una nueva comunidad que se organice, que exija, que piense, que reclame, que  produzca, y que se apropie y responsabilice de los asuntos públicos.

Ambos autores, instan a una forma de gobierno o administración de país que se pregunte, preocupe y se tome en serio la democracia; busque cómo favorecer las condiciones que la hagan posible y mantener una posición vigilante ante los peligros que la acechan, todo esto para poder gozar de su riqueza. Se trata de algo muy diferente a asomarse por las ventanas de la casa presidencial para tomar nota de las cifras estadísticas del orden meramente económico.

Las anteriores propuestas o ideas, para aproximarnos a la democracia, están en combate con las formas de organización social en masas, pero también con aquellas que atomizan al individuo, que alimentan la ignorancia, irresponsabilidad e indiferencia hacia los asuntos públicos. Están en combate con aquellos ciudadanos, muy comunes en nuestro tiempo, que lapidan los bienes públicos a razón de sus intereses particulares, y con ello se roban las posibilidades efectivas para que sus conciudadanos puedan participar en la construcción del país que tienen en común.


[*] Estanislao Zuleta nombra a los derechos humanos como elementos que hacen parte de una democracia, aunque no son suficientes para que ésta se pueda dar. Y Hannah Arendt  hace algo similar pero refiriéndose a los derechos fundamentales ciudadanos.

 

Lucero Soto - Miembro CorpoZuleta

 

 

 

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

 

Siguiendo el rastro de la palabra  que va y vuelve por un hilo conductor 

a.) Quienes participamos de la escritura de este texto somos integrantes de la línea de Política, historia y economía, algunos con una permanencia más constante que otros en este espacio formativo. Hasta el momento, todos reconociendo un interés sobre estos saberes que nombran la línea, cada uno con sus inclinaciones singulares y sus diversas formaciones: de la profesión, de la experiencia laboral, de la autonomía y de la que construimos en el afuera, con otras personas y en organizaciones como esta.

b.) Definir un hilo conductor fue la propuesta que al inicio de año aprobamos para abordar la lectura de la obra de Estanislao Zuleta. Uno con el que decidimos profundizar sobre una afirmación muy potente en su discurso: el conflicto es constitutivo de lo humano. Siendo importante reconocer esa noción de constitutivo como algo que nos es necesario porque todo ser humano, como ser del lenguaje, es esencialmente un ser sociable, y esto implica la existencia de otro que le reconozca, le mire, le hable, le escuche; otro con quien se pueda identificar y establecer diferencias. Sí, DIFERENCIAS. Porque con todo lo que nos cuesta escuchar y aceptar que existen diversas comprensiones de la realidad, son las visiones, ideas y sentires distintos a los propios los que nos han permitido ampliar el registro de lo que vemos en el mundo. Los nuevos planteamientos que surgen de los estudios sobre determinado objeto les exige a otros que también lo estudian replantear sus conocimientos, o los moviliza a defender sus verdades sobre el mismo. Esto sucede, claro, si nos disponemos a escuchar al otro y somos consecuentes con lo que su razonamiento nos ofrece. Entonces o aprendemos algo nuevo o reconocemos que tenemos argumentos para defender eso de lo que estamos convencidos, o…, bueno, seguro hay otras posibilidades como resultado de un debate serio, como es dejar preguntas abiertas que siempre están en las búsquedas de explicación de nuestros orígenes: por más que sumemos piezas al rompecabezas, siempre hay unas que faltan o sobran o salen.

c.) Volviendo a esa afirmación de que el conflicto nos constituye a los seres humanos, resulta que también esto nos permite hacer una defensa de la democracia como la mejor de las propuestas posibles para la organización de una sociedad. En varios textos suyos, Zuleta hace énfasis sobre la existencia de unos principios que son base para una democracia: pensar por sí mismo, pensar en el lugar del otro y ser consecuente. Principios que también nombra como correspondientes a unas relaciones de igualdad entre los seres humanos. Y aunque estos no son propiamente los que evidenciamos en un debate en el congreso, ni en las contiendas electorales, son los que asumiendo en la vida cotidiana nos permitirían sumar algunas fuerzas a la construcción de democracia en los entornos más cercanos de nuestra cotidianidad. Una labor que sabemos puede ser tan compleja como intentar transformar el mundo, pero que es posible, porque también está conflictividad que nos constituye nos permite cambiar: lo cual podemos ver en la historicidad de los entornos familiares, o de la escuela, que ahora encontramos mucho más dispuestos a propiciar ciertos diálogos. Y esa construcción de democracia siempre será necesaria, pues una conquista para una sociedad en determinado momento está sujeta a lo humano: es perdible. Las diversas sociedades que han aparecido, mutado o se han extinguido en este mundo, no van por un rumbo lineal por el que tarde que temprano llegarán a un estado de plenitud y conciliación. Ahora, esa concepción de democracia que Zuleta nos ofrece, que reclama la participación de la ciudadanía en la generación de espacios deliberativos y participativos para la acción en la construcción de un estado fuerte - donde la ciudadanía ejerce un control sobre sus gobernantes -cuenta con un bache que ni él ni nosotros tenemos muy claro cómo resanar. Y es la pregunta por el CÓMO lograr que las voces de quienes participamos en escenarios locales y comunitarios lleguen a las estructuras más amplias de gobierno, que no son independientes de intereses económicos, muy al contrario, están bajo el amparo de quienes poseen el mayor poder económico y político del país.

Por supuesto, no se trata de pedirle respuestas a Zuleta, ni a nadie, solo que vale tener presente estas preocupaciones que también nos conducen a cuestionar el Estado Nacional como modelo de organización de quienes vivimos en este territorio. Ahora, también enfatizamos en que la democracia va más allá del mandato de las mayorías, que termina siendo la forma con que unos pocos se legitiman en el poder, o con que una ideología hegemónica se impone sobre otras sin pasar por el debate. Y aunque el poder nunca es absoluto, porque siempre necesita de otra fuerza en tensión que le ofrezca resistencia, para el caso de nuestras realidades vemos que la correlación de fuerzas está muy desbalanceada entre el gobierno y las ciudadanías.

Tal vez por eso, con esos panoramas tan oscuros, es que seguimos insistiendo en lo único que nos queda: en la construcción de escenarios de formación para una ciudadanía crítica y participativa. Porque a participar se aprende participando, nos dice Zuleta, y porque para avanzar en la construcción de democracias más reconocedoras del conflicto, de la diferencia y de la pluralidad, solo podemos partir de estrategias democráticas. No lo vamos a vivir porque esté en un decreto.

d.) Sin embargo, una percepción común es que en estas reflexiones en que hemos ido reconociendo el conflicto y la democracia, y algunos de sus límites y posibilidades, es poco lo que decimos sobre esa categoría en la cual también queríamos indagar más: Cultura. Una palabra que hace parte del nombre de esta organización y que habíamos involucrado en el hilo conductor del año. Aún así, con su escasa mención, en las últimas conversaciones en que estuvo muy presente el tema de la participación de las personas en la construcción de los destinos de una sociedad: en cómo tramitamos nuestros conflictos, en si participamos o no de esos escenarios en que se juegan los destinos de nuestra sociedad, por mencionar algunos escenarios, dijimos que ese rasgo – el de la participación - es muy necesario en la construcción de una cultura democrática. Podríamos entonces decir que la cultura, siendo una categoría tan amplia, que implica las formas en que nos relacionamos con los otros, con quienes son diferentes, también abarca los ejercicios de poder en una sociedad, los discursos, las valoraciones, el trato, entre otras construcciones simbólicas. Entonces lo cultural, tan amplio, nos ofrece varios radios de acción en los que también caben diversas estrategias de lucha para formarnos en la solidaridad, en el respeto del otro y en la valoración de la diversidad. Por supuesto, sin desconocer que nos enfrentamos a una sociedad en que la mayoría – decimos aquí en el subgrupo de Política, historia y economía – solo tiene acceso, desde el interés o las posibilidades, a las vivencias culturales que son producto del discurso hegemónico capitalista.

e.) ¿Qué posibilidades tenemos de llegar a una mejor democracia mediante el ejercicio de la política y de la cultura? ¿puede una sociedad, mediante la difusión del conocimiento (la filosofía, el arte en todas sus manifestaciones, la ciencia) conseguir mejores personas, más justas, más alejadas de la violencia, más dispuestas a deponer sus propios intereses en favor de los intereses de los demás? Aquí, entonces, aceptar la presencia de aquello de lo humano que nos hace tan propensos al conflicto, esa tendencia al dogmatismo, a no querer movernos de nuestras verdades, el temor a las crisis. Admitir que todos estamos hechos de eso que nos dificulta tanto abrir un campo a la racionalidad, al reconocimiento del otro como un igual, a la empatía, y con todo esto que nos reta, nos afirmamos en la necesidad de profundizar en lo humano desde el arte, con el psicoanálisis, bajo una postura filosófica y con otros saberes humanos, para fortalecer este esfuerzo que le dé lugar a nuestros conflictos y diferencias en formas más reconocedoras de la humanidad que encarna el otro.

Aura María Rendón - Miembro de CorpoZuleta

 

 

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

Fecha: 4 de septiembre de 2017

Exposición: Beatriz Flórez

Moderación: Santiago Gutiérrez

Comentario crítico: Camila Giraldo

Relatoría: Gustavo Restrepo

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Lo humano, fragilidad constitutiva de la democracia 

Textos propuestos por la línea Psicoanálisis y teoría del sujeto: La participación democrática y su relación con la educación de Estanislao Zuleta. (Capítulo del libro Educación y democracia). De Alain Touraine: Una idea nueva. (Capítulo del libro  ¿Qué es la democracia?).

Problemas propuestos para la sesión:

Línea de psicoanálisis y teoría del sujeto: ¿Qué democracia, para qué sujetos?

Línea de política, historia y economía: Lo humano, fragilidad constitutiva de la democracia.

Línea de arte: Reconocerse a sí mismo, reconocer a los otros: posibilidades para la democracia.

Línea de filosofía: ¿Qué ideas subyacen las amenazas a la democracia?

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2017: El conflicto como constitutivo de lo humano: límites y posibilidades para la cultura y la democracia

Fecha: 15 de mayo de 2017

Línea: Psicoanálisis y teoría del sujeto

Exposición: a cargo de Robinson y Gustavo Restrepo.

Textos de referencia: “Homenaje a Thomas Mann” de Estanislao Zuleta y Fragmento de La montaña mágica “En casa de los Tienappel y sobre el estado moral de Hans Castorp” de Thomas Mann.

Moderación: Aura María Rendón.

Comentario crítico: Eduardo Cano.

Relatoría: Diana M. Suárez. Línea Filosofía.

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Ni el solitario ni el rebaño: la relación

"La diferencia es una influencia que transforma, pero que no transforma por el mecanismo de la identificación, sino que mantiene una resistencia; promueve más bien la diferenciación que la identificación, ingresa en la historia, como introducción de significados y valores nuevos, y no se deja arrojar fuera de la historia con la disyuntiva entre ser idéntico o nadie. Ni la intimidad absoluta ni la soledad: la relación."

Estanislao Zuleta

Comienzo esta relatoría destacando cómo en esta ocasión el grupo de Psicoanálisis supo dar paso a la concreción de un proceso que interesa y es competencia de este grupo: la posibilidad de que nuevas voces, para esta ocasión la de Robinson, puedan elevarse para ser enunciación y propuesta creativa de problematización de sí mismo y para conjunto del grupo reunido en la plenaria. Es cosa pues que nos alegra el arrojo y la aventura a que se suman nuevos integrantes que ponen sus pensamientos, y los que tejen con la línea, sobre la mesa para ser materia de reflexión conjunta entre nosotros. Gracias por ello.

Nos fue ofrecido entonces en las palabras de Robinson y de Gustavo el camino reflexivo que siguió el grupo de Psicoanálisis en sus conversaciones sobre ambos textos propuestos, y es muy interesante encontrar en ese camino por lo menos tres movimientos: 1. el asentar sus reflexiones en pasajes concretos que llamaron su atención y sobre los cuales se detuvieron “a camellar”, a rumiar como el camello; 2. el introducir su propia postura como grupo frente a la propuesta del texto, al menos como lo sintieron, rugiendo como el león ante el lugar aminorado en que nos es presentado el proceso de la identificación; y 3. el valioso intento de vincular sus lecturas con el tema que estamos trabajando este año: el conflicto como constitutivo de lo humano, creando su propia reflexión.

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2016: Cultura y democracia: Ideas para (re)construir tejido social

 

Fecha: 25 de abril de 2016

Tema: Ideología y Cultura

Texto de referencia: Idealización en la vida personal y colectiva

Plenaria a cargo de: Psicoanálisis y teoría del sujeto

Modera: Daniela Cardona

Relata: Estefanía Salazar

Exponen:

Línea de psicoanálisis: Gustavo Restrepo
Línea de Arte y literatura: Laura Giraldo
Línea de Filosofía: Lorena Aguirre
Línea de Historia, Economía y Política: Aura María Rendón

Se da comienzo a la sesión dando la bienvenida a los nuevos integrantes del grupo de estudio y con una corta presentación del resto de integrantes. Luego de esto la moderadora presenta a los representantes de cada línea y de esta forma se da comienzo a la exposición de cada uno. Teniendo en cuenta que la sesión estaba a cargo de la línea de psicoanálisis, Gustavo es quien abre la plenaria, su exposición se sustenta en dos conceptos centrales: la idealización y la identificación. Define la idealización como un proceso que es inevitable, que tiene una gradualidad, que suele desembocar en el desengaño, además de jugar un papel centrar en el amor, el pensamiento y la acción. Por esta razón estamos atravesados por las idealizaciones, hace parte de lo humano. Por otro lado, Gustavo señala la importancia del pensamiento, ya que este puede incidir en las idealizaciones para cuestionarlas y actuar sin fanatismos, ya que la idealización que no es pensada suele tender hacia el dogmatismo. Luego de estas ideas, pasa a relacionar la idealización con las identificaciones, exponiendo los pasos por lo que pasa la identificación: 1) Reconocer un rasgo en otro, 2) Asumir ese rasgo como propio, 3) Establecer lazo social con ese rasgo, 4) Actuar a partir de él. La moderadora realiza una interpelación lanzando una pregunta: ¿Cómo se vincula la identificación con la idealización? El ponente comenta que el funcionamiento es similar, pues los puntos anteriormente mencionados pueden pensarse también en la idealización, toma como ejemplo el tema del cuerpo, se comienza con una identificación con el cuerpo ideal que se ofrece en los medios y luego se idealizan esos rasgos de cuerpo y se actúa en pos de tenerlos. Gustavo finaliza resaltando la necesidad de construir espacios en los que no se fomente la idealización de manera dogmática y que mejor se puedan hacer acuerdos. Queda a raíz de la presentación una pregunta: ¿Cómo construir tejido social, teniendo en cuenta los mecanismos de la idealización y la identificación para evitar los fenómenos de masa que van detrás de dogmas sin ser atravesados por el pensamiento?


Ahora, se da paso a Lorena, cuya exposición gira en torno a los conceptos de idealización e ideología. La idealización entendida como construcción de identidad propia y la ideología como algo que encarnamos sin saber que lo encarnamos, que nos ofrece un horizonte, que hablamos y actuamos. La idealización tiende a la construcción de verdades absolutas y generalmente está dominada por la fe, por esta razón dificulta el pensamiento, de aquí que sea importante el sentido de vivir democráticamente como un espacio para reconocer las diferentes verdades que constituyen las diferentes identidades y que permita un trabajo más consciente para reconocer la ideología que encarnamos y no cegarnos a partir de ella. La pregunta que queda de la exposición es: ¿Qué tipo de prácticas permitirían este ejercicio? Al final de la exposición surge una interpelación que pregunta al grupo si se tuvo en cuenta que la identidad es un proceso objetivo y la idealización un proceso subjetivo. En vista de que este punto necesita ser ampliado queda pendiente para abordarse en la discusión.
Finalizada la exposición de Lorena, continúa Aura, quien resalta la dificultad de darle lugar al pensamiento frente al tema de la idealización, sin embargo el pensamiento es necesario para construir democracia. Y es difícil porque este implica ir contra sí mismo y de la ausencia de pensamiento surge la tendencia a idealizar. A raíz de estas ideas surgen el cuestionamiento sobre: ¿Cuáles son los objetos con los que uno se relaciona que dan lugar a la idealización? Por otro lado, Aura comenta como la idealización puede ser gradual, aunque también está condicionada por la polarización amor-odio en relación con el objeto. La existencia de la idealización da lugar a la posibilidad del desengaño, pero también es importante pensar cómo poner a conversar esas idealizaciones sin caer en el dogma. Esto puede tener su lugar en la democracia, en tanto puede concebirse como un lugar para la pluralidad, para la diferencia, en el cuál hay una escucha entre los sujetos a pesar de estar atravesados por la idealización, surge entonces la pregunta: ¿Cómo una sociedad puede construir unas prácticas culturales para que los sujetos tengan una apertura hacia aquello diferente, a lo que consideran la verdad? La ponente finaliza su presentación con la idea de que si bien la educación podría ser una respuesta no es una garantía pues también puede ser una herramienta de adoctrinamiento en la que se geste la idealización sin estar atravesada por el pensamiento. Queda la pregunta sobre ¿Cómo se asume el desengaño?


Laura comienza su exposición explicitando dos dificultades, la primera al pensar la idealización en relación al arte y la segunda la dificultad que para la línea de Arte y Literatura representó el texto. Sin embargo, se lograron dilucidar algunas ideas que se pudieron relatar a lo largo de la exposición: 1) El arte en relación con la idealización a partir del enunciado de vivir artísticamente, teniendo en cuenta que la idealización es algo propio de la vida misma. En este sentido la línea se pregunta sobre ¿Qué idealizamos en el arte? Se pueden idealizar novelas, una canción, una obra de arte, un autor, y ¿estas idealizaciones permiten la construcción de la existencia a partir del arte? 2) El arte puede llegar a convertirse en religión en tanto se tienda al dogma viendo en el arte una única verdad. Por otro lado surge el cuestionamiento sobre ¿Qué se idealiza en lo religioso? Si bien no hay una idea clara sobre si el arte religioso puede considerarse como arte, es claro que este tiende a la ideología, en tanto lo religioso funciona como un dispositivo de control, de grandeza, poder. Toma el ejemplo de las catedrales, cuya apariencia refleja grandeza, riqueza etc. La religión tiende a idealizar las imágenes sustentadas en ideas como “ganarse el cielo”. 3) El arte como dispositivo ideológico en la medida en que acogemos o censuramos una obra a nivel social, a raíz de lo anterior emerge nuevamente la pregunta sobre ¿Qué es arte y que no es arte? Laura, finaliza su exposición presentando la idealización como necesaria para el hombre en tanto puede juntarse con otro, sin embargo la desidealización tiene un papel importante en tanto permite la apertura y el cuestionamiento de las propias afirmaciones.


Plenaria

La moderadora entonces toma la palabra para retomar algunos asuntos, comenta en primer lugar, como a pesar de que haya una temática central, son muchas las dimensiones que se abarcan en la sesión, sin embargo, trata de recoger algunos asuntos esenciales de cada línea y trata de articularlos entre sí. Retoma ideas como que la Idealización es un proceso que ocurre tanto en el ámbito individual como colectivo, sucede en tanto somos parte de la cultura y permite crear cultura pero también la impide al mismo tiempo. Por otro lado comenta que la idealización es un proceso personal que tiene relación con la construcción de la identidad, de aquí que surjan algunas preguntas: ¿Qué ocurre en la identidad del ser para que ocurra la idealización? ¿Cómo desarraigar esas idealizaciones que no permiten la construcción de una sociedad con menos prejuicios? También se menciona la identificación como un mecanismo que permite leer en otros algo que es acorde con el ser y que de esta forma se hace propio, en relación además con la imagen, que cumple un papel importante en el proceso de idealización. En este sentido también se da el cuestionamiento sobre ¿Cómo hacer para que la imagen esté en relación con el pensamiento?
Para finalizar el comentario la moderadora crea una pregunta que articula las líneas: ¿Qué hacer con el mecanismo de la idealización desde el encuentro con el otro, desde la formación, para aportar a la democracia, reconociendo sus dificultades y potencias?

Ideas y preguntas de los participantes:
Tramitar la democracia a partir de lo imposible, vérselas con eso a partir de la invención.
El Proceso de idealización es un proceso inconsciente.
¿Cómo llevar los conceptos psicoanalíticos a lo cotidiano?
¿Qué otras opciones pueden pensarse para habitar una relación democrática con el otro, más allá de las limitaciones mencionadas?
Con la idealización de algo se tiende a resaltar la malignidad de lo que se le contrapone, de modo que el dogma ratifica la supuesta malignidad de su contrario. ¿Cómo democratizar una sociedad donde hay tanta diversidad, para reconocer la bondad del diferente y no la supuesta malignidad del diferente?
¿Cuál es el límite de las idealizaciones?
¿Cómo comprender la historia de ese sujeto que idealiza?
¿Cómo entendemos una vida democrática de acuerdo a la temática planteada por Zuleta?
¿Existen ideologías de corte democrático?
¿Puede pensarse la democracia misma como una ideología?

 

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Para una concepción positiva de la democracia. Estanislao Zuleta. Y texto complementario: Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?, Immanuel Kant.

Grupo de estudio: Lectura crítica de la obra de Estanislao Zuleta
Subgrupo: Psicoanálisis y teoría del sujeto

Fecha: 26 de agosto de 2013

Libro: Pensamiento psicoanalítico

Texto: Psicología de las masas y análisis del yo.

Audio de la sesión

Con frecuencia escuchamos la frase: "el ser humano es un ser gregario", quizás como manifestación de un sentido que nos acompaña desde tiempos remotos: no existimos sin los otros. Y curiosamente es esta época la que quiere afirmar fehacientemente lo contrario: que podemos nacer, crecer, existir y morir sin contar con otros seres humanos que como nosotros han sido arrojados a este mundo. Ni siquiera es algo que nuestro capitalismo pone en cuestión, simplemente se impone con su famosa fórmula del egoísmo: primero yo, segundo yo, tercero yo; los demás no tienen lugar en mi ser.

¿Qué quiere decir que el ser humano es un ser gregario? Que desde sus experiencias más fundamentales requiere a un Otro: ese que lo recibe en el mundo, ese que lo alimenta, lo protege y lo introduce en el lenguaje y la ley. Es ese contacto con el Otro lo que permite que el ser humano logre hacerse a una subjetividad, a una posición en el mundo diferente a cualquier otra, a un deseo que sólo él sostiene y habita, deparándole a su vez la posibilidad de hacer de su vida una historia irrepetible de realizaciones, fracasos, tristezas, goces, pérdidas y búsquedas propias. Este entramado social en que está inscrito el ser humano provee múltiples implicaciones psíquicas para su subjetividad, dentro de ellas la que es objeto de estudio hoy: la relación con la masa.

Grupo de estudio: Lectura crítica y creativa de la obra de Estanislao Zuleta
Ciclo 2016: Cultura y democracia: Ideas para (re)construir tejido social

Fecha: 31 de octubre de 2016

Línea: Psicoanálisis y teoría del sujeto

Autor: Rodrigo Jiménez

Pensar y actuar la democracia desde sus conquistas, organizar la esperanza desde la relación niñez y democracia

Imágenes captadas en simultánea de situaciones consumadas por “actores” sociales con aplicada devoción ceremonial: un grupo de seres vivientes muy diverso en edad y en sexo, reunido en un recinto y en disposición de estudio de un texto cuyo autor es el mentado pensador Estanislao Zuleta. Muy cerca, una multitud también de vivientes similar a la anterior en composición diversa, en su mayoría vestidos de pantalones jean y portando camisetas de un equipo de fútbol, corean un OLÉ, OLÉ, OLÉ. Como si estuviesen arropados de una sensación que los trasportara al más excitante de los placeres. En el mismo perímetro de la localidad donde se sitúan los anteriores grupos, varias familias se congregan frente a la pantalla de un tv plasma y con vigilancia alucinada esperan la solución definitiva de un concurso de “reality” bautizado como “El desafío”. Muy cerca, a unas cuantas calles, multitudes de seres, como si se tratara de la obediencia a un mandato ineluctable, transitan al unísono por el interior de un supermercado revisando con agilidad apremiante los registros de descuentos del 30 y el 50 por ciento, en cada uno de los artículos puestos a la venta. En diagonal, a escasos treinta pasos del supermercado en un pequeño recinto hecho templo, un pastor proclamado como el portavoz de un redentor en la tierra, promete a los parroquianos vida perenne.   Son estas imágenes centuplicadas en millares, realizadas desde las más variadas prácticas y gustos morales / de vida, tal vez expuestas al unísono, las que sirvan de telón de fondo para aventurar palabras sobre la “reconstrucción de un tejido social democrático”.

Recordando someramente.

El historial de la institución democrática nos deja evidencias de los débiles y exiguos pasos que ha venido dando por nuestras tierras, y no por su fragilidad hemos de minimizar sus alcances presentes. Hay presupuestos de sus realizaciones desde los que debemos partir para no caer en idealizaciones en relación a lo que esperamos de ella en el devenir inmediato. Acoger la institución democrática entonces, como un pálpito presente, no simplemente desde una referencia conceptual. ”La democracia como un hecho Histórico providencial” (Toqueville, Alexis, de la démocratie en Amerique).

Grupo de estudio: Lectura crítica de la obra de Estanislao Zuleta
Subgrupo: Psicoanálisis y teoría del sujeto

Fecha: 15 de julio de 2013

Libro: Pensamiento psicoanalítico

Texto: Teoría del inconsciente

Audio de la sesión

"El hombre no puede estar nunca ante el mundo sin interpretarlo a la luz de sus temores y deseos, el hombre desde el inicio está comprometido en el universo en una forma afectiva, el hombre nunca esta imparcial ante el mundo, y ese mundo originariamente estuvo siempre ya interpretado"
Estanislao Zuleta en "El pensamiento psicoanalítico".

En sintonía con lo tratado por los subgrupos anteriores donde apareció la pregunta por la determinación del sujeto y lo impredecible del ser humano, se intenta abordar desde el pensamiento psicoanalítico la pregunta por el determinismo psíquico. Aunque al final siempre nos queda la pregunta por las posibilidades de autonomía del ser humano, y sin querer decir que el futuro de un sujeto sea necesariamente inmodificable a raíz de sus vivencias infantiles, si hay que reconocer que son muy potentes las argumentaciones que desde el psicoanálisis se dan sobre lo determinantes que son las condiciones en que se llega al mundo y los primeros años de vida y que esto pesará enormemente sobre sus actuaciones como individuo, que a su vez hacen su efecto en lo social.

Veamos entonces lo postulado por la teoría psicoanalítica:

La estructuración del sujeto humano arranca desde la misma concepción, desde la intervención del padre al reconocer ese hijo, más el reconocimiento que hace la madre de ese padre y el deseo de ella misma de tener o no tener ese hijo, es decir que al momento de nacer, ya llega con una carga de significados, de aceptaciones o rechazos y una serie de condiciones que él no elige, como una genética, una nacionalidad, una economía familiar, una estructura biológica, asuntos interrelacionados que pesarán mucho sobre la estructuración del sujeto.

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